Comunistas apoyaron el Golpe en febrero y en junio de 1973
Alfonso Lessa se ha especializado en registrar los hechos vinculados al golpe de Estado de 1973. Ha publicado ya tres libros sobre esos temas y lo hace en su condición de investigador y de periodista, manejando testimonios irrefutables, porque acude a las versiones de los propios protagonistas que aquellos tiempos violentos.
En su cuarto libro, “El Pecado Original, La izquierda y el golpe militar de febrero de 1973”, incluye una serie de reportajes que vienen a agregar documentación irrebatible sobre el apoyo que el Frente Amplio tuvo hacia el golpe “peruanista” de febrero, insurrección que terminó en junio del 73 con la disolución del Parlamento.
El libro provoca indignación e incredulidad, porque se advierte que actores políticos de primera línea fueron capaces de tirar irresponsablemente los principios por la borda, actuando con un oportunismo y un cinismo profundamente antidemocráticos. Asusta realmente advertir que partidos y personas que hoy tienen una enorme influencia en la vida del país hayan sido capaces de cometer una tropelía histórica de tal magnitud, dejándose seducir por los golpistas y acompañando y financiando operativos de propaganda.
Ruben Villaverde, ex miembro del Comité Central del Partido Comunista, reconoce que esa colectividad estaba atrás de “9 de febrero”, un semanario “goyista” —en referencia al general Gregorio “Goyo” Álvarez— que era definido en esas páginas como “hombre inteligente, progresista y luchador, que pertenece a una familia enraizada en las mejores tradiciones del Uruguay. Hombre de empuje, el General Álvarez le ha entregado lo mejor de su juventud a su patria”,
Según Villaverde, el semanario —en el que trabajan varios conocidos periodistas, entre ellos Víctor Hugo Morales— era financiado por el Partido Comunista y sus editoriales y artículos principales eran redactados por Jaime Pérez.
Pero estos hechos relativos a febrero son más o menos conocidos, aunque Lessa tiene el mérito de agregar testimonios. Lo que aparece como dato nuevo o por lo menos muy poco revelado hasta ahora refiere a la connivencia de la CNT con los militares hasta junio del 73. Según Víctor Semproni, actual diputado y por entonces dirigente bancario, la huelga general que la CNT estaba comprometida a citar de inmediato si había golpe fue postergada porque la cúpula sindical se había comprometido con Bolentini a no hacer mucho ruido: “era en AEBU donde estaba el foco de resistencia, porque la Central estaba borrada, el comando de la CNT estaba 14 metros bajo tierra, nadie sabía dónde estaba. El problema era que habían hecho un acuerdo con Bolentini: se hizo un acuerdo, no va a haber huelga, va a haber tres días de paro. Nos costaba creerlo, pero todo mostraba eso: tres días con volantes de 24 horas, nunca más ningún volante. Nadie sabía si la CNT existía, salvo nosotros aguantando la huelga”, cuenta ahora Semproni, desmitificando la idea casi epopéyica que la izquierda intentó crear sobre la resistencia.
Por su parte, Ignacio Huget, ex integrante de la conducción de la CNT, que estaba obviamente dirigida por el Partido Comunista, relata que el legendario José D´Elía y otros dirigentes de la central mantuvieron reuniones con el gobierno el 27, el 28 y el 29 de junio del 73, en las que se estaba negociando un aumento general para los trabajadores, el funcionamiento de la Coprin (Comisión de precios e ingresos, un mecanismo para congelar los precios ) y otras medidas de esa índole.
Es decir, los militares clausuraron el Parlamento, suspendieron todas las garantías, cerraron varios diarios y ya estaban llevando masivamente gente presa y la CNT estuvo tres días más negociando con los militares.
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