Competencia, concentración y costos: el desafío de hacer mercados más eficientes en Uruguay
Viernes 6 de marzo de 2026. Lectura: 5'
En un foro realizado en el Banco Central, autoridades, reguladores y expertos internacionales debatieron cómo fortalecer las reglas de competencia en Uruguay. El diagnóstico fue claro: la alta concentración de muchos mercados explica en buena medida por qué el país resulta caro, pero el desafío consiste en mejorar los controles sin destruir economías de escala necesarias para la inversión y la infraestructura.
La discusión sobre por qué Uruguay resulta un país caro volvió al centro del debate económico durante un foro especializado realizado en Montevideo, donde autoridades, reguladores y expertos internacionales analizaron cómo mejorar las reglas de competencia en los mercados. El evento fue reportado el miércoles por El País, en una nota de la periodista Fabiana Culshaw, y reunió a representantes del gobierno, organismos reguladores y especialistas del exterior para discutir el futuro de la política de competencia en el país.
Un foro sobre competencia en el Banco Central
El encuentro, titulado “Fortaleciendo la política de competencia en Uruguay: nuevas guías de control de concentraciones en un contexto de retos y oportunidades para la competencia en los mercados”, tuvo lugar en la sede del Banco Central del Uruguay (BCU). Fue organizado por la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia (Coprodec), órgano desconcentrado del Ministerio de Economía y Finanzas, con apoyo del Banco Mundial.
El objetivo central fue presentar y discutir nuevas guías para el control de concentraciones empresariales, una herramienta que busca mejorar la supervisión de fusiones y adquisiciones para evitar distorsiones en los mercados sin desalentar la inversión.
Según explicó el presidente de Coprodec, Daniel Ferrés, el país enfrenta un escenario donde muchos mercados presentan niveles elevados de concentración, lo que obliga a fortalecer las herramientas regulatorias.
Ferrés explicó que el análisis se apoyará en la llamada “teoría del daño”, que examina si una operación empresarial puede generar barreras de entrada, eliminar competidores o reducir las opciones para los consumidores.
La competencia como factor del costo país
Uno de los mensajes más contundentes del foro fue formulado por el subsecretario de Economía, Martín Vallcorba, quien señaló que la falta de competencia explica en gran medida por qué Uruguay es caro.
Según Vallcorba, la promoción de mercados competitivos es clave para atraer inversiones, aumentar la productividad y estimular el crecimiento económico. En economías pequeñas como la uruguaya, advirtió, los problemas derivados de posiciones dominantes o concentración excesiva pueden tener efectos más profundos que en mercados grandes.
El jerarca también destacó que abrir la economía al comercio internacional puede introducir más competencia, aunque reconoció que en sectores no transables —aquellos que operan principalmente dentro del país— el problema es más complejo.
Las nuevas guías, valoró Vallcorba, apuntan a evaluar de forma “ex ante” —es decir, antes de que ocurran— las operaciones de concentración, identificando posibles riesgos para la competencia.
Productividad y crecimiento en América Latina
Desde el Banco Mundial, la economista senior Tanja Goodwin aportó una mirada regional. Señaló que América Latina atraviesa un período de crecimiento modesto, con tasas que calificó como “mediocres”, pero sostuvo que existe margen para expandirse si se mejora la productividad.
A su juicio, uno de los obstáculos estructurales para ese crecimiento es precisamente la insuficiente competencia en los mercados, que limita la innovación, encarece bienes y servicios y reduce la eficiencia económica.
Reguladores: competencia sí, pero con equilibrio
Los organismos reguladores uruguayos aportaron una perspectiva complementaria. Desde la Ursea, la gerente de Regulación Económica Ximena García de Soria advirtió que las concentraciones empresariales en sectores como energía y agua pueden generar vulnerabilidades en los sistemas y dificultar el acceso a suministros si no se controlan adecuadamente.
Sin embargo, el debate también dejó claro que una regulación mal calibrada puede generar efectos indeseados.
El representante de la Ursec, Luis González, explicó que las intervenciones regulatorias en sectores tecnológicos o de infraestructura deben aplicarse con precisión, ya que decisiones incorrectas pueden destruir economías de escala esenciales para desplegar redes como fibra óptica o 5G.
En mercados dinámicos, sostuvo, las soluciones regulatorias deben ser flexibles y adaptables.
Competencia y estabilidad financiera
Desde el Banco Central, el economista Miguel Mello subrayó que la competencia y la estabilidad financiera no son objetivos contradictorios, sino complementarios.
Según explicó, un sistema financiero competitivo puede generar menores costos de intermediación, mayor inclusión financiera, innovación tecnológica y un canal de crédito más dinámico, factores que contribuyen a mejorar la eficiencia económica general.
Experiencias internacionales
El foro también contó con especialistas internacionales que aportaron experiencias comparadas.
El funcionario de la Comisión Europea, Gianni De Stefano, explicó cómo la regulación de fusiones ha evolucionado en Europa, particularmente frente al auge de los mercados digitales. Según indicó, el tamaño empresarial no garantiza necesariamente mayor innovación ni precios más bajos, especialmente en mercados pequeños.
Por su parte, el experto chileno Mario Yabar destacó la importancia de sistemas transparentes y controles obligatorios de fusiones para proteger la competencia.
Desde México, Lizeth Martínez Nagore, de la Comisión Nacional Antimonopolio, advirtió que la presencia dominante del Estado en sectores estratégicos no siempre garantiza competencia ni interés público, ya que a menudo responde a prioridades políticas.
El equilibrio necesario
El debate dejó una conclusión central: mejorar las reglas de competencia es fundamental para reducir costos y dinamizar la economía, pero hacerlo exige un delicado equilibrio.
Por un lado, se deben evitar situaciones de concentración excesiva que limiten la competencia y perjudiquen a los consumidores. Por otro, es necesario reconocer que en economías pequeñas como la uruguaya ciertos niveles de escala son indispensables para sostener inversiones, infraestructura y eficiencia productiva.
El verdadero desafío de la política de competencia no consiste en impedir que las empresas crezcan, sino en garantizar que ese crecimiento no se traduzca en poder de mercado abusivo.
En definitiva, mejorar la competencia no es solo una cuestión jurídica o regulatoria. Es una pieza central de la discusión sobre productividad, innovación y costo país, tres variables que condicionan el futuro económico de Uruguay.
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