Capitán Martín José Artigas

Por Daniel Torena

Martín José Artigas nació en Montevideo en 1734, hijo mayor varón del Capitán Juan Antonio Artigas, cabildante y vecino ilustre, uno de los fundadores de Montevideo y pionero del actual Departamento de Montevideo, como hacendado.
Recibió la educación de su familia y del cura párroco de Montevideo en primeras letras y fue un ávido lector autodidacta toda su vida. Al mismo tiempo, desde muy joven aprendió las duras tareas de campo, con la cría de ganado y el manejo de las armas, por su padre.
Su vida estuvo marcada por la disciplina y la austeridad del entorno familiar, así como por la formación religiosa cristiana. Pronto ingresó en su juventud a la vida militar, siguiendo su vocación y la tradición familiar de los Artigas.
También la vida en el campo fue su pasión toda su vida y será un gran impulsor de la crianza de ganado lechero como pionero en el Sauce. Con el tiempo, también se dedicó a cultivar la tierra y a respetar a los pueblos originarios, siguiendo la tradición de los Carrasco Melo y Coitiño. Doña Ignacia Xaviera, su madre, era descendiente de una princesa indígena, hija del último Inca Yupanqui.
Su familia tenía grandes estancias en el actual Departamento de Canelones: por su padre, una gran estancia en la región del Arroyo Pando, y por su madre, otra gran estancia entre los Arroyos Carrasco y Pando y el Río de la Plata.
A los 22 años de edad, contrajo matrimonio con una joven coterránea suya de Montevideo, hija de inmigrantes canarios, Francisca Antonia Arnal, de 14 años, hija de Felipe Pascual Arnal y María Rodríguez Camejo, vecinos de Montevideo y primer propietario don Felipe Pascual Arnal de la "estancia del Sauce Solo", desde 1749 de acuerdo a los Archivos del Cabildo de Montevideo.
La vida de Martín José Artigas pasaba entre su carrera militar y la temprana función en el Cabildo de Montevideo, desde los 24 años de edad, llegando a estar al servicio del mismo 38 años consecutivos. Recordando que era un cargo honorario de gran distinción social, llegó a ser "Regidor Decano" del Cabildo, pasando por muy diversas funciones judiciales y de seguridad y orden público, de la Ciudad de Montevideo, "extramuros" y la campaña de los actuales Departamentos de Montevideo y Canelones.
Describimos su extraordinaria carrera como cabildante, del que será padre de los futuros General José Artigas y del Coronel Manuel Francisco Artigas.
Años en el Cabildo:
* 1758: Alguacil Mayor, equivalente a Jefe de Policía de Montevideo.
* 1761: Alcalde de la Santa Hermandad, equivalente a juez de menores y protector de pobres.
* 1765: Alférez Real, era el Oficial encargado de llevar el Estandarte Real en las ceremonias protocolarias y festividades religiosas, lo que era un alto honor.
* 1775: Alcalde Provincial, equivalente a un juez regional, que abarcaba la campaña de los actuales Departamentos de Montevideo y Canelones.
* 1775: Como Capitán de Caballería de los "Reales Cuerpos de Milicias", comandó los suministros al Cuartel de Santa Tecla a 750 km de Montevideo, durante la guerra con Portugal.
* 1781: Alcalde Provincial, por tercera vez.
* 1788: Depositario General o Tesorero del Cabildo.
* 1796: Alférez Real por segunda vez.
* 1796: Alcalde de segundo voto o juez de segunda instancia de Montevideo.
* 1796-1797: Regidor y Fiel Ejecutor de la Justicia del Cabildo.
Siempre con sus funciones de cabildante, cumplió con su función como militar, muy destacado, en las guerras coloniales contra los portugueses. Por ejemplo, integró el Ejército del Mariscal de Campo Vertiz, en 1776 a 1777, y participó en operaciones de apoyo del Ejército del Teniente General Pedro de Cevallos, primer Virrey del Río de la Plata.
El Gobernador del Pino de Montevideo, cuando era Brigadier y luego Mariscal, siempre informó con reconocimiento el desempeño como oficial del Capitán Martín José Artigas.
Como vecino del Sauce, fue un gran pionero. Construyó la "Azotea de los Artigas" entre 1780 y 1782, al igual que el "oratorio" familiar, con muros defensivos alrededor del casco de la estancia. Dirigió la estancia por su casamiento con Francisca Arnal, heredera de su padre de la "Estancia del Sauce Solo".
Don Martín José Artigas fue el impulsor de la producción de leche en la jurisdicción de la Gobernación de Montevideo, estableciendo junto a sus hijos varones, el primer tambo en el Departamento de Canelones, en la estancia del "Sauce", además de enseñarles a labrar la tierra. Todo sin perjuicio de sus deberes como militar y cabildante.
También tenía una gran suerte de estancia heredada de su madre, en la región del Arroyo Carrasco y el Río de la Plata, donde hoy es parte del Parque Roosevelt y la Ciudad de la Costa. Sumado a su casa en Montevideo y una chacra en Peñarol, jurisdicción de la Iglesia Parroquial de San Isidro de Las Piedras, que también abarcaba Sauce.
Don Martín, estando en su estancia del Sauce, cumpliendo con su "Fe Católica", llevó a sus cuatro hijos varones, Nicolás José, Gervasio, Manuel Francisco y Pedro Esteban, a la pequeña estancia de Don Melchor de Viana, vecino de la gran estancia de su padre el Capitán Juan Antonio Artigas, a la Capilla de Rincón de Pando, donde recibieron el "sacramento de la confirmación" el 24 de diciembre de 1772.
Los hijos varones mencionados vivían gran parte del tiempo en la estancia del Sauce y ayudaban a su padre en las duras tareas de campo, como la cría de ganado y cultivar la tierra. La familia Artigas fue una familia muy religiosa y Don Martín fue miembro de la "Orden Tercera de la Merced", al igual que su padre el Capitán Juan Antonio Artigas.
Durante "las invasiones inglesas", entre 1806 y 1807, al Río de la Plata y la toma de Montevideo y los puertos de Maldonado y Colonia, al igual que parte del sur y este de la Banda. El ya muy veterano y mayor Capitán Martín José Artigas apoyó a sus hijos en la guerra contra los ingleses, integrantes de los Cuerpos de Milicias Coloniales y en especial al Teniente de Blandengues José Artigas, que combatió a los británicos en los actuales Departamentos de Montevideo y Canelones y con singular éxito en la costa del Río de la Plata y el Arroyo Pando, actual el Pinar, Departamento de Canelones, el 23 de noviembre de 1806 y luego a fines de febrero y marzo de 1807 hasta abril, en la Cuenca del Río Santa Lucía.
El veterano Capitán Martín Artigas, casi anciano o el "viejo Capitán" como lo llamaban, brindó todo lo que pudo a la guerra contra los ingleses, con su patrimonio de la "Estancia del Sauce" y otras propiedades en el este de Canelones, como la gran chacra sobre el Río de la Plata y Arroyo Carrasco. En especial del Sauce, apoyó entregando las caballadas de sus estancias y el ganado por todo el tiempo que fuera necesario y sin obligación de reintegro alguno. Incluso puso a disposición, de ser necesario, caballos y ganado de su estancia en Casupá, sur de Florida.
Su hijo, el Teniente de Blandengues José Artigas, combatió a los británicos en su derrota final y capitulación de los ingleses el 7 de julio de 1807 en Buenos Aires y fue premiado con el grado de Capitán de Blandengues por sus méritos de guerra. Fue un motivo de orgullo del "viejo Capitán Martín José Artigas", el cual fue "un leal soldado de la Corona".
Don Martín, ya anciano, cambiaría su visión en cuanto a la lealtad al Rey, sobre todo luego de los desastrosos reinados de Carlos IV y su hijo Fernando VII. Apoyó a sus hijos, el entonces "Teniente Coronel y Jefe de las Milicias de la Banda Oriental José Artigas" y al "Capitán de Milicias de Caballería del Este de la Banda Oriental Manuel Francisco Artigas", en los meses de abril y mayo de 1811, en los inicios de la "Revolución Oriental". Sufrió previo a la Batalla de Las Piedras, cuando por orden del Virrey Elío, le llevaron 500 cabezas de ganado de su estancia del Sauce y a su hijo Esteban Artigas, que vivía con su padre en la estancia del Sauce, como rehén de los realistas a Montevideo.
A partir de 1811, claramente Don Martín, siendo criollo también, apoyó el levantamiento de la "Campaña Oriental", apoyando a sus hijos, grandes militares como serán José Gervasio y Manuel Francisco. Estuvo en el "Éxodo del Pueblo Oriental" y vivió siempre en la estancia del Sauce la mayor parte del tiempo donde residía, según su propio testimonio testamentario, y visitaba a su hija en la otra estancia de los Artigas, en Casupá, Florida actual, jurisdicción de la Iglesia del Tala, noreste de Canelones.
Viviendo en la estancia del Sauce, el 4 de noviembre de 1806, dictó su testamento: "Don Martín José Artigas, natural y vecino residente en el arroyo del Sauce, jurisdicción de la Parroquia de San Isidro de Las Piedras...". Entre sus disposiciones, dejó "200 pesos", suma muy importante para la época, que alcanzaba para comprar una gran chacra "a un niño criado en la estancia del Sauce, llamado Pedro Mónico", que era su nieto, hijo del entonces Teniente de Blandengues José Artigas y una indígena, bautizado en la Iglesia Parroquial de Las Piedras el 7 de mayo de 1792 y que nació el 4 de mayo, siendo sus padrinos de bautismo su abuelo Martín José y su tía y hermana mayor de José Gervasio, Martina, que después lo adoptará como hijo propio y heredero universal. Pedro Mónico fue criado por sus abuelos en la estancia de los Artigas en el Sauce y luego será el propietario de la estancia de los Artigas en Casupá, por voluntad de su tía y madre adoptiva Martina Artigas viuda. Los descendientes de este niño están todos anotados en la Iglesia Parroquial del Tala.
Siguiendo con el extenso testamento, declara que "amada esposa Francisca falleció en la estancia del Sauce y está sepultada en el oratorio y campo santo familiar", "el 20 de agosto de 1803", actual Iglesia Parroquial de la Sagrada Familia de Sauce. Actuó como testigo un sacerdote de la Iglesia Matriz de Montevideo que dice: "hoy 4 de noviembre de 1806, en este lugar de Sauce y por no estar capaz de poderlo firmar y ruego el presbítero don Antonio Herrera".
Estando facultado el presbítero Herrera por las facultades en casos especiales que tenía la Iglesia Católica, en el "Derecho Indiano", en tiempos de la Colonia Española.
Luego, según el testamento, deja parte de sus bienes de la estancia de Casupá a su hija viuda Martina Antonia, que lo cuida a él y a su nieto Pedro Mónico, y nombra como sus albaceas a su "hija Martina y como segundo albacea a su hijo José Gervasio, Teniente de Blandengues" "para que cumplan todo lo que llevo encargado para descargo de mi conciencia...".
Con el tiempo, su hijo José Gervasio quedará como titular de la estancia del Sauce y su hija Martina de la estancia de Casupá. Los otros hijos recibirán otras propiedades rurales y casas en Montevideo.
Los últimos años de su vida, el "viejo Capitán", como lo llamaban o "Don Martín", pasaba viviendo entre sus estancias del Sauce y Casupá, en compañía de su hija Martina, que siempre fue una gran compañera de su padre y su querido nieto Pedro Mónico, quienes estuvieron hasta el final de su vida junto a él.
Con dolor pudo ver la ocupación de los portugueses del territorio de la Provincia Oriental y la partida de su hijo José Gervasio al Paraguay y la prisión de su hijo Manuel Francisco por los lusitanos por un tiempo, así como la persecución de muchos patriotas. Don Martín, que había sido un leal soldado en tiempos del Rey Carlos III, luego con los monarcas posteriores como Carlos IV y Fernando VII, se fue distanciando de la monarquía española y como criollo que era, apoyó el levantamiento de la Campaña Oriental en 1811, apoyando todo lo que pudo a sus hijos, que combatieron por la libertad de los orientales.
Estando gravemente enfermo, pidió el 4 de marzo de 1822 un nuevo testamento complementario, dejando libre a sus esclavos y dejando a la "negra Vicenta y sus hijos" bajo la tutela de su hija Martina para no dejarlos desamparados y pide ser enterrado pobremente, con el hábito de la "Orden Tercera de la Merced", como su padre el Capitán Juan Antonio Artigas, anteriormente.
Poco después, falleció en la estancia de Casupá, acompañado de su hija Martina, su nieto Pedro Mónico y sus fieles servidores como Vicenta y sus hijos a quienes liberó.
Los descendientes de su nieto Pedro Mónico y otros Artigas, familiares directos de Don Martín José Artigas, se encuentran anotados en la Iglesia Parroquial del Tala, al igual que descendientes del General José Gervasio Artigas y del Coronel Manuel Francisco Artigas.




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