Cantó el Pollo
Viernes 5 de diciembre de 2025. Lectura: 3'
La carta de “El Pollo” Carvajal a Trump expone una estructura de poder que mezcla inteligencia, crimen organizado y geopolítica en el corazón del chavismo y amplifica el conflicto entre Venezuela y Estados Unidos.
Hugo Armando “El Pollo” Carvajal fue durante años una figura central del aparato de inteligencia del chavismo. Militar formado en la estructura que acompañó a Hugo Chávez desde los años noventa, dirigió la inteligencia militar y manejó información sensible sobre las operaciones políticas, militares y criminales del régimen.
Ya en tiempos de Nicolás Maduro, su peso se mantuvo intacto hasta que, en 2019, rompió abruptamente con el gobierno y se alineó con la oposición, apoyando a Guaidó, un quiebre que selló su suerte: terminó detenido en España, recapturado tras fugarse, y finalmente extraditado a Estados Unidos en 2023 para enfrentar cargos por narcotráfico y narcoterrorismo. En 2025, ante un tribunal federal en Nueva York, admitió su culpabilidad y comenzó a colaborar con la justicia norteamericana.
En este contexto escribió la carta dirigida a Donald Trump el miércoles 4 de diciembre, un documento que revela el funcionamiento interno del régimen venezolano con una crudeza que difícilmente pueda ignorarse. Allí sostiene que el chavismo, bajo Maduro, operó como una “organización criminal y narcoterrorista”, articulada —según él— con las FARC, el ELN, agentes de inteligencia cubanos e incluso células de Hezbolá. Afirma que el régimen canalizó rutas de cocaína hacia Estados Unidos, utilizó el narcotráfico para financiar campañas políticas extranjeras, desplegó redes de espionaje y llegó a manipular sistemas de votación electrónica. Ofrece aportar documentos, nombres y pruebas, asegurando que puede “ayudar a reconstruir la verdad sobre un sistema criminal que ha operado durante décadas”.
La carta también describe el papel del Tren de Aragua como un brazo delincuencial promovido por el Estado, y apunta a que buena parte del sostén del régimen se asentó sobre una alianza integral entre cúpula militar, servicios de inteligencia venezolanos y asesores cubanos. Este último punto resulta especialmente delicado: Cuba —socios estratégico del chavismo desde sus orígenes— queda expuesta como parte de una red que habría participado en operaciones de narcotráfico, espionaje y control territorial. Para La Habana, que ha cultivado durante décadas la narrativa de resistencia antiimperialista, semejantes acusaciones pueden implicar un golpe diplomático significativo, en especial si la justicia estadounidense logra corroborarlas.
Las implicancias para Venezuela son múltiples. Las revelaciones de Carvajal llegan en un momento de tensión máxima con Estados Unidos, con Trump endureciendo amenazas, sanciones y advertencias militares. En Washington, su testimonio ofrece una justificación potente para profundizar medidas contra el chavismo: ya no se trataría solo de presiones políticas, sino de acciones dirigidas contra lo que el exjefe de inteligencia describe como una red transnacional de narcoterrorismo. Para Caracas, en cambio, la carta es una amenaza existencial: compromete a Maduro y a toda la estructura que lo sostiene.
Carvajal no es un opositor cualquiera: manejó información privilegiada durante dos décadas. Que ahora ofrezca colaboración a Estados Unidos supone un riesgo real para muchos cuadros del chavismo, cuyos nombres podrían aparecer en expedientes judiciales. A esto se suma la posibilidad de que sectores del propio aparato —militares incluidos— teman quedar expuestos, lo que podría generar tensiones y movimientos subterráneos de reacomodo.
Lo que emerge de la carta es la radiografía descarnada de un sistema que, si las acusaciones se confirman, trascendió hace tiempo la corrupción política para convertirse en una estructura organizada de crimen estatal. Las consecuencias pueden ir desde nuevas imputaciones en Estados Unidos hasta un deterioro acelerado del bloque político que sostiene a Maduro. Y también impactan sobre Cuba, cuyo rol —según Carvajal— ha sido el de el cerebro de la maquinaria que describe.
Con su carta, Carvajal se convierte en un actor inesperado en medio de la crisis vigente entre Venezuela y Estados Unidos.
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