“Caja” con el combustible
Edición Nº 1031 - Viernes 11 de abril de 2025. Lectura: 3'
Como ha denunciado la Coalición, el informe de la Ursea apuntaba a una baja de los combustibles, pero el gobierno mantiene las tarifas, recaudando la diferencia. Punto. Y no, no lo dice únicamente el diputado tal o el senador cual. Es hacer caja, se enoje o no la ministra Cardona.
Pero la historia de Ancap y el Frente Amplio arrastra un pasado más jugoso que la simple fijación del precio de los combustibles. ¿O ya se olvidaron del fiasco de la regasificadora, de la planta de cal y tantas aventuras ruinosas? El exvicepresidente Sendic fue procesado, la empresa se endeudó como nunca, quedando al borde de la quiebra. En aquel entonces, ¿dónde estaban estos paladines del equilibrio que hoy cuestionan la gestión de la Coalición en Ancap? Recordemos que los problemas de Ancap se hicieron visibles en 2015-2016, cuando se descubrieron pérdidas monstruosas y deudas que exigieron rescates millonarios. Claro, nadie hablaba de “déficit” en ese momento.
Ahora, con un gobierno frenteamplista recién estrenado oímos voces que dicen “tenemos que hacer caja con los combustibles porque hay un déficit”. Culpan a la supuesta bomba heredada. Y la ministra Cardona, por su parte, califica de “pobres” los argumentos de que Ancap esté en aprietos financieros por la parada de la refinería, aludiendo a la falta de gestión. Pero ¿acaso la “falta de gestión” no fue un sello del propio Frente Amplio cuando manejaban Ancap a su antojo? Basta recordar la increíble dispersión de gastos en publicidad y las extravagantes compras que se descubrieron en su momento. Esa no fue una parada técnica, sino una parada de sentido común.
Cualquiera diría que el “relato del déficit” que ahora exhiben busca tapar su necesidad de disponer de recursos frescos. El gobierno lo que quiere es hacer caja. Y la evidencia la dan los números: la nafta no baja, aunque la Ursea indica que podría hacerlo, y el gasoil se tocó lo mínimo posible. En otras palabras, se repite el viejísimo método de las administraciones frenteamplistas: cuando estés en aprietos, usá a Ancap de caja chica. Es el mismo modus operandi con el que, tiempo atrás, se encarecieron combustibles de forma sostenida para tapar agujeros. Lo que suena risible es que, en la campaña, el actual oficialismo vociferaba que no se podía “golpear a la gente con combustibles caros” y que la LUC era perversa. Ahora, en el poder, la LUC no se toca, pero se salta el PPI cuando conviene, y se aprovecha la diferencia.
Podríamos pensar que están en su derecho. Todo gobierno puede manejar el precio de los combustibles. Pero lo que roza el cinismo es que, con un historial como el del Frente en Ancap, pretendan ahora erigirse como los abanderados de la transparencia. Peor aún es que argumenten que “la LUC no es un dogma, y la Ursea es solo una referencia”. Así liquidan la tan cacareada “coherencia con la ley” que se esgrimía cuando eran oposición.
Al final, la gente paga los platos rotos. Pagó con sus impuestos cuando Ancap se hundió en la era Sendic, pagó las deudas de la regasificadora, pagó las aventuras de la planta de cal y ahora paga el combustible que no baja. Y si cuestionan, la respuesta oficial vuelve a ser: “¡Es culpa del otro, nos dejaron un déficit!”.
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