Edición Nº 1097 - Viernes 11 de setiembre de 2026

Ancap y su costosa refinería

Por Jorge Ciasullo

El directorio de Ancap acaba de anunciar que por medidas gremiales, las necesarias tareas de mantenimiento de la Refinería de La Teja, costarán 35 millones de dólares más de lo previsto. ¿No será hora de plantearse si es conveniente mantener el monopolio?

La refinería de La Teja requiere, cada 5 años, tareas de mantenimiento, que conllevan a la detención de la misma, a la vez que a la importación de combustibles refinados (nafta, keroseno, gasoil).

Es evidente que la relación entre el  directorio del ente y el gremio de  funcionarios (Fancap) no pasa por su mejor momento, situación que tuvo su punto álgido cuando, en junio pasado, ante un paro gremial, se decretó  la esencialidad de los servicios de distribución de los combustibles.

El directorio, con criterio empresarial,  está intentando una reestructura funcional y también de gestión. En el primer aspecto -la reestructura funcional- en base a la recomendación de una consultora, se planteó reducir la guardia permanente que, por motivos de seguridad, debe tener la refinería, de 54 personas a 42.  Damos  por descontado que esos 12 funcionarios “sobrantes” no quedarían sin empleo, serían seguramente, trasladados a otros sectores del complejo, con los mismos beneficios.  Sin embargo, ese planteamiento es lo que motivó el paro en las tareas de la refinería, con su consiguiente atraso y costo.

En resumen, los trabajos previstos iniciados en febrero, estimados para finalizar como máximo la última semana de agosto, llevan un atraso estimado en tres meses más, advirtiendo el directorio, que ello tiene un costo adicional sobre lo presupuestado, de 1 millón de dólares semanales.

“Esta situación –informó la directiva– acarrea daños por mayores costos de servicio, pero sobre todo por el gasto extra en que se incurre al tener la necesidad de importar combustibles a un costo siempre más elevado que si se refinaran en el país” (ecos-actualidad-29/09/2017).

No conocemos en base a qué parámetros se hace la  afirmación que antecede, en cuanto a que la importación de combustible refinado sería de mayor costo que hacerlo en el país. Salvo que se estén adelantando a la suba, que ya se ha iniciado, del precio del barril, como consecuencia de eventos climáticos que han sucedido en Estados Unidos y el Caribe.

En el año 2016 se gastaron 2.250 millones de dólares para comprar los  combustibles requeridos para el consumo de nafta, gasoil y queroseno. De haberse importado ya refinado, el costo hubiera sido de 1.832 millones de dólares.

Hasta hace poco tiempo (2016 y parte 2017) el costo del barril del petróleo presentó una baja significativa que jamás fue trasladada a los precios, simplemente por la necesidad recaudatoria del gobierno, (si se cobra menos también se recauda menos) olvidándose que el costo de la materia prima, incide en la formación de todos  los precios internos.

Hace años atrás el Dr. Jorge Batlle, propuso cerrar  la refinería de Ancap, con el argumento que importando el combustible refinado, costaría al público un 20% menos.

Tal vez no es necesario ser tan drástico, pero si el plantearse la idea desarrollada por distintos economistas, en el sentido de eliminar- ley mediante- el monopolio de Ancap, abriendo el mercado de combustibles a empresas privadas. Ello obligaría a Ancap, a ser eficiente y competir. Tal vez esta idea, que no es nuestra pero la apoyamos, termine beneficiando al consumidor en precio y calidad.  En todo caso, eso se ha hecho con la generación eléctrica –pasando el Uruguay no sólo a autoabastecerse sino a exportar energía-en el sector telefonía y hasta en los seguros, todos con resultados positivos.

Por otra parte, aquellos que años atrás nos bombardeaban con videos de piratas vikingos conquistándonos y explotándonos, olvidan que  eran originarios del mismo lugar al que concurren nuestras máximas autoridades, tratando  convencer de ampliar sus inversiones en nuestro país y hasta prometiéndoles  buena conducta de los afiliados al Pit/Cnt.



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