Ahora reconocen la trampa del impuesto a la renta
Cuando el Frente Amplio impuso su reforma impositiva, en 2007, sostenía, contra viento y marea, que era justo que “pague más el que tiene más”. Sin embargo ahora muchos frentistas empiezan a reconocer que paga más el que más gana, no el que más tiene, al que “no hemos logrado pegarle”.
El presidente del Pit-Cnt, Fernando Pereira, reconoció que con los actuales impuestos –“a los sueldos”, los calificó– termina pagando más el que más gana y no el que más tiene, según proclamaba el gastado eslogan frentista cuando se impuso la reforma impositiva y el impuesto a la renta de las personas físicas, el IRPF, y su maligno primo hermano, el IASS, el impuesto que castiga a los jubilados. Pereira confesó que al que “más tiene”, no “hemos logrado pegarle”, en un resumen brevísimo pero muy elocuente.
La oposición siempre sostuvo que como estaba diseñado el IRPF se convertiría en un impuesto al trabajo, lo que fue sistemáticamente eludido por Astori y los otros trasnochados ideólogos del ajuste impositivo. Algunos frentistas han demorado diez años en darse cuenta, pero por lo menos ahora dicen la verdad.
Pereira dijo que hay, en los hechos, un impuesto a los sueldos, y agregó que mucha gente gana menos pese a los aumentos. En un reportaje que le hizo el semanario Brecha el viernes pasado, el titular de la central obrera expresó, ante una pregunta sobre la rendición de cuentas:
“No olvidemos que venimos de un año de recortes en áreas esenciales: educación, un poco en el Inau, un poco en salud pública. Y venimos de un impuesto importante a los sueldos, del ajuste fiscal, denominado por el gobierno consolidación fiscal. Ahora ese incremento del Irpf, más el hecho de planchar las deducciones, repercutió en la vida de los trabajadores, ya hay empleados que cobran menos que el mes anterior, Lo cual es un golpe, porque aun cuando reciben el aumento, el salario disminuye en términos líquidos. Entonces discutir la rendición de cuentas también implica discutir dónde va a invertir Uruguay para el progreso, para el avance democrático, para el avance en justicia social, implica debatir sobre obras de infraestructura, hay mucho tema. Entiendo el mensaje de cautela (del gobierno), pero lo que pasa es que hay gente que no puede esperar, todavía Uruguay tiene deudas sociales. El gobierno jugó duró a favor de los derechos laborales, más que el resto de América. En términos de salario también y además hubo mejoras en la distribución de la riqueza, en gran parte debido a los consejos de salarios. Lo que no hemos logrado pegarle es al que más tiene; de repente le cobrás mucho al que más gana, pero no al que más tiene. Y ese es el problema que la izquierda tiene en su debate interno, en el campo social, político, en la intelectualidad, que también se ver fuertemente gravada”
Por su parte, el propio presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, sostuvo también en otro reportaje que la carga tributaria a la clase media es “suficientemente intensa”.
Lo que afirman ambos notorios voceros oficiales es algo así como “tiene razón, pero marche preso”, porque es evidente que pese a las quejas y a los tardíos reconocimientos, el oficialismo seguirá apretando el torniquete allí dónde puede recaudar, esto es, en los sectores medios de la población. El gran capital seguirá tan campante, exonerado como en el caso de las plantas de celulosa o ausente, sin radicarse en Uruguay y yéndose a Paraguay o a otros países más confiables.
Quiere decir que desde el propio Frente Amplio –“al que más tiene no hemos podido pegarle”– empiezan a reconocer la gran trampa ideológica e intelectual que significa la reforma impositiva y el impuesto a la renta personal, convertido en impuesto al trabajo, a las jubilaciones y a los sueldos.
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