Abdul El-Sayed, la nueva izquierda que desafía a los demócratas
Viernes 14 de agosto de 2026. Lectura: 3'
Médico, epidemiólogo y exresponsable de Salud Pública de Detroit, Abdul El-Sayed acaba de convertirse en candidato demócrata al Senado por Michigan. Su victoria confirma el avance de una izquierda que combina las propuestas económicas de Bernie Sanders con posiciones particularmente duras sobre Israel, inmigración y el establishment de su propio partido.
Abdul El-Sayed, de 41 años, representa uno de los experimentos políticos más interesantes —y riesgosos— que afrontará el Partido Demócrata en las elecciones legislativas de noviembre. Médico graduado en Columbia, doctorado en Oxford como becario Rhodes y exdirector de Salud Pública de Detroit, ya había intentado convertirse en gobernador de Michigan en 2018 con el respaldo de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez.
Ahora dio un paso mayor: el 4 de agosto ganó la primaria demócrata para el Senado en Michigan, derrotando a Haley Stevens pese al enorme volumen de dinero invertido para apoyar a su rival. En noviembre enfrentará al republicano Mike Rogers por una banca considerada crucial para el control del Senado.
El-Sayed evita definirse como socialista, pero buena parte de su programa pertenece inequívocamente al ala izquierda del Partido Demócrata. Defiende Medicare for All, un sistema sanitario universal de pagador único que sustituiría buena parte del actual esquema de seguros privados. Incluso admite que financiarlo podría exigir mayores impuestos a sectores de ingresos medios, aunque sostiene que las familias terminarían pagando menos al desaparecer primas, copagos y deducibles.
También propone abolir el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). No se limita a reclamar una reforma: ha descrito a la agencia como una fuerza paramilitar y considera necesaria su desaparición.
Israel, el punto de mayor fricción
Es, sin embargo, su posición sobre Israel la que genera las mayores controversias. El-Sayed reclama poner fin a la ayuda militar estadounidense al país, mantiene un duro enfrentamiento con AIPAC —el principal lobby estadounidense favorable a Israel— y rechaza que cuestionar al gobierno israelí o a esa organización pueda equipararse automáticamente con antisemitismo.
Más problemática políticamente ha resultado su respuesta cuando se le pregunta si Israel tiene derecho a existir específicamente como Estado judío. El-Sayed ha reconocido que esa formulación le plantea dificultades y ha cuestionado cómo puede compatibilizarse la definición étnico-religiosa del Estado con determinados principios liberales, aunque reconoce el derecho de autodeterminación de judíos y palestinos.
La cuestión adquirió además enorme importancia durante la primaria. Organizaciones vinculadas a AIPAC gastaron decenas de millones de dólares contra su candidatura, mientras El-Sayed convirtió esa intervención financiera en uno de los símbolos de su campaña contra la influencia de grandes intereses privados en la política estadounidense.
El incómodo aliado Hasan Piker
Otro flanco es su relación con Hasan Piker, popular streamer de extrema izquierda que participó activamente en su campaña y arrastra un extenso historial de declaraciones incendiarias. Entre ellas figura su célebre afirmación de que Estados Unidos “mereció” los atentados del 11 de septiembre.
El-Sayed calificó aquella frase de estúpida y recordó que Piker se retractó, pero se negó a romper políticamente con él. La asociación promete convertirse en uno de los principales argumentos de los republicanos durante la campaña electoral.
Una prueba para el Partido Demócrata
El-Sayed es, por tanto, algo más que otro candidato progresista. Reúne varias de las transformaciones que atraviesan a la izquierda estadounidense: Estado de bienestar mucho más amplio, hostilidad hacia las grandes corporaciones y lobbies, cuestionamiento de la política tradicional hacia Israel, posiciones maximalistas sobre inmigración y una creciente influencia de activistas digitales situados bastante más a la izquierda que el antiguo establishment demócrata.
Su victoria demuestra que esas ideas ya pueden ganar primarias importantes. Michigan permitirá comprobar ahora algo diferente: si también pueden conquistar al electorado moderado e independiente necesario para ganar una elección general en uno de los estados decisivos de Estados Unidos.
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