420 años del Tratado de Londres
Viernes 13 de setiembre de 2024. Lectura: 2'
Por Daniel Torena
Fue un histórico tratado de paz, firmado en la ciudad de Londres, en el marco final de la Guerra anglo-española de 1585 a 1604. Los acuerdos a nivel diplomático y de negociaciones políticas entre ambas potencias se firmaron en “Somerset House”, razón por la cual el tratado también es conocido como la Conferencia de Somerset House.
Las condiciones generales a nivel geopolítico y estratégico del Tratado de Londres fueron favorables para España. Las razones del tratado fueron varias, luego de veinte años de guerra.
Los ingleses habían logrado dos victorias a un alto precio: en 1587, con la Expedición de Drake, y en 1588, con la Armada Invencible, ayudados por la naturaleza. Pero luego sufrieron una serie de derrotas a partir de 1589.
El nuevo rey de Inglaterra, Jacobo I, que asumió en 1603, no quería seguir con la política de Isabel I, quien había comprometido al reino en un esfuerzo económico y humano muy grande, con grandes pérdidas que comprometían el futuro de la monarquía y la existencia del reino.
El nuevo rey de España e Indias, Felipe III, que asumió en 1598 tras el fallecimiento de Felipe II, tampoco quería continuar con una guerra de alto costo económico, a pesar de contar con una gran fuerza militar, pues España seguía siendo la mayor potencia de Europa Occidental.
En las cláusulas del Tratado de Londres se establecieron los siguientes acuerdos diplomáticos y políticos:
I. Inglaterra no intervendría más en los asuntos continentales de España en Europa, por ejemplo, en la Guerra de los Países Bajos y en Flandes español.
II. Inglaterra no atacaría más los intereses de España y su imperio colonial en América o las Indias, ni a sus flotas mercantes.
III. España renunciaba a nombrar un rey católico en Inglaterra y a apoyar las revueltas católicas contra la Iglesia Anglicana ni las revueltas armadas en Irlanda.
IV. Inglaterra abriría el Canal de la Mancha al comercio marítimo español.
V. España concedía medidas favorables al comercio inglés en América de forma moderada o controlada.
Se favoreció el comercio marítimo entre ambas potencias. Los ingleses no podían sostener más la guerra, y España estaba más preocupada por la guerra en los Países Bajos, que era fundamental para la Corona por razones políticas, religiosas y económicas.
La paz se mantuvo plena por 20 años, hasta 1624, cuando comenzaron nuevamente los choques de intereses estratégicos entre ambas potencias.
Hasta mediados del siglo XVII, España se mantuvo como la mayor potencia militar y económica de Europa, hasta que Francia comenzó a desplazarla en tiempos del regente del Reino de Francia, el Cardenal y Príncipe Duque de Richelieu.
En el Río de la Plata, se consolidó la Gobernación de Buenos Aires a comienzos del siglo XVII.
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