Edición Nº 1102 - Viernes 16 de octubre de 2026

Sin la política, ¿qué?

Por Marcela Pérez Pascual

El descreimiento en la política y los políticos en general es notorio. Es muy común escuchar que los individuos digan que están cansados de los políticos y la política, que no quieren saber nada con ellos y que no les importa para nada el tema. El hablar mal de la política ha pasado a ser una moda. Ahora, yo me pregunto, sin la política, ¿qué?

A aquellos que dicen no querer saber nada con la política y sus actores, les pregunto: ¿Cuál es el fundamento para sostener algo así? ¿No se dan cuenta de que la política es un componente fundamental de nuestra sociedad democrática y republicana?

La política es el dialogo, el acuerdo, el intercambio de ideas, el respeto por la libertad. La política es la búsqueda de consensos para poder llevar adelante una sociedad y un país.

Fue gracias a los políticos y su capacidad de diálogo, articulación y negociación que logramos salir a fines de los años 70 y principios de los 80, de la peor realidad que vivió nuestro país independiente. El desprecio por la política fue lo que llevó en los años 60 a que un grupo revolucionario, los Tupamaros, luego de menospreciar la política y a los políticos, comenzara a menoscabar nuestro Estado de Derecho. Luego las Fuerzas Armadas le derrotaron y dieron el Golpe de Estado y, en los primeros tiempos del proceso, pretendieron prescindir para siempre de los partidos políticos. No sin que los Tupamaros se les unieran para, organizada y conjuntamente, urdir el golpe, perseguir a políticos y empresarios y luego desmentir ese relato de forma de manipular los hechos objetivos e históricos que tristemente sucedieron. Todo esto bajo la prédica de sustituir una supuesta política demagógica y a los “políticos corruptos”.

La falta de identidad y pertenencia a un partido político fueron las que llevaron a que esos hechos tan lamentables y tristes ocurrieran. Debemos recuperar el sentimiento de orgullo y la convicción por los partidos políticos.

Gracias a la ella y los políticos es que se mantienen vivas, se defienden y respetan las libertades, los derechos fundamentales, y las instituciones democráticas.

El Batllismo es la fuerza política por excelencia que se ha encargado de defender y proteger la democracia. No debemos olvidar que fue el Frente Amplio quien se sumó al Golpe de Estado en 1973.

El Partido Colorado del General Rivera, que aún con la derrota artiguista permaneció en nuestra tierra, la posterior Defensa de Montevideo con su clima liberal, y la lucha de Batlle contra el militarismo del Siglo XIX, fueron el instrumento y el ambiente propicio para que alumbrara El Batllismo, enraizado en el viejo Partido Colorado que fundó a nuestro país y sus instituciones liberales, democráticas y republicanas.  Fue y es la conciliación de la libertad con la justicia social, lo que lo llevó a ser un Partido de avanzada, que mira hacia el futuro. Hemos sido, y seremos siempre, el escudo de los débiles, siempre buscando darles las herramientas para que puedan progresar y crecer por sus propios medios, igualando hacia arriba.

En definitiva, cuando se debilitan los partidos políticos, se debilita la democracia. No por casualidad el maestro del Derecho Hans Kelsen consideraba la existencia de los partidos políticos imprescindible para la Democracia. No hay quien pueda sustituir a la política, a los partidos políticos ni a los políticos. Estos serán reflejo de la sociedad que representan. De nosotros depende tener la mejor sociedad y por ende los mejores políticos conduciendo nuestro Estado Democrático y Republicano. Debemos elegir a quienes tengan la mayor y mejor experiencia, la mejor preparación y el mejor equipo. Pero sobre todo elegir a quienes conocemos lo que piensan y que sabemos van a respetar las instituciones democráticas de nuestro país.



La irresponsabilidad previsional tiene nombre: demagogia
La Semana
Sanguinetti recibió el Bartolomé Hidalgo a la Trayectoria
La propaganda terrorista vuelve a la Udelar, ahora con un foro a medida
Solaria: ¿quién pone los US$ 5.700 millones?
Operación Cardama: un final tan bochornoso como su comienzo
Cardama no, ¿pero entonces quién?
América Latina se prepara para despegar. ¿Y Uruguay para cuándo?
La desigualdad también se mide en años de aportes
Regionalización: una vieja tentación centralista
Asti, el inquisidor de la JUTEP
Una vergüenza
Luis Hierro López
Uruguay, un país digital cada vez más vulnerable
Santiago Torres
El INIA, la ley de competitividad y una rectificación que corresponde
Tomás Laguna
A propósito de la marcha del 8 de octubre y la movilización por Palestina
Jonás Bergstein
El futuro también se construye con las represas del pasado
Fitzgerald Cantero Piali
Dudas sobre la política económica
Juan Carlos Nogueira
Cuando la estadística se convierte en relato político
Gonzalo Durañona
Eisenkot se acerca a vencer a Netanyahu y cambiar Israel
Eduardo Zalovich
Parque Batlle: un patrimonio que Montevideo debe recuperar
Dante Steffano
La infancia que creció
Angelina Rios
¡Hágase la Lust!
Eduardo Irigoyen García
Contar lo terminado
Alicia Quagliata Rienzi
Un control que necesita control
Marcela Pérez Pascual
La lección secreta del tiempo
Susana Toricez
La guerra invisible llegó a los supermercados
Trump traiciona a Ucrania para salvar las elecciones
Los ayatolás dan lecciones de derechos humanos
El Nobel de la Paz y la doble moral de Navi Pillay
La larga mano de Irán llega a Gran Bretaña
Milei y los límites del ajuste
Frases Célebres 1102
Así si, Así no
ENTRE DICHOS
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.