Edición Nº 720 - viernes 15 de junio de 2018        

La delincuencia "pasó por arriba" a los gobiernos del Frente Amplio

El gobierno, campeón de los pretextos, empieza a reconocer su impotencia frente al delito, pero no reacciona imponiendo la autoridad. La “súper comisión” de seguridad, que preside el propio Presidente Vázquez, no se reunió más. El ex Presidente Mujica, protagonizando su papel de comentarista en vez de asumir su responsabilidad, confesó que la delincuencia le pasó por arriba a los gobiernos del Frente Amplio.

Desde 2005 en adelante, el Frente Amplio ha venido ensayando todo tipo de pretextos para justificar su inoperancia con respecto al delito. Primero se dijo que la pobreza era el origen de todos los males y los delincuentes eran víctimas de la exclusión inherente al capitalismo, al punto que hubo una ley para liberarlos anticipadamente. Ahora, con la improvisación permanente que caracteriza la acción oficial, se propone un endurecimiento muy severo de las penas, votando una ley pactada con la oposición pero demorada durante dos años, y proyectando, además, una reforma sustancial al Código del Proceso Penal, que tiene de vigencia apenas siete meses pero que ya será alterado sustancialmente. De la indulgencia más perniciosa se pasa a una supuesta severidad penal, pero sin que el gobierno asuma con responsabilidad una línea clara y definitiva.

Resulta que se votó el nuevo Código del Proceso Penal que dio a la Fiscalía una función preponderante en la investigación del delito y en la acusación a los delincuentes, pero ahora se sabe que no hay la cantidad de Fiscales necesarios para desarrollar la tarea. Tampoco se aplica una ley por la que se creó una Fiscalía especial para atender la violencia “de género” —entre comillas porque es la denominación oficial, pero en realidad esa expresión refiere a los conjuntos o a las telas y no tanto a los sexos— porque no hay recursos administrativos ni funcionarios disponibles. Todo es así: contradictorio e improvisado.

El Presidente Vázquez conformó una super comisión de seguridad, desplazando al Ministro Bonomi y asumiendo él mismo la responsabilidad de la conducción de las políticas antidelictivas, en un movimiento espectacular pero desesperado tras las declaraciones del Director de Policía Mario Layera, que desnudaron claramente la inacción del Estado. Como suele ocurrir con las comisiones, ese esfuerzo se fue diluyendo con el correr de los días y hoy ya no se sabe si ese ámbito de coordinación presidencial sigue funcionando o no. Tras estar de licencia y de viaje por Europa durante un mes y medio, período que coincidió con un impactante auge de los asesinatos y asaltos, el Ministro Bonomi volvió al país, pero no se sabe si está en funciones efectivas o no, porque está llamado a silencio o se esconde vergonzosamente.

Mientras tanto, el ex Presidente Mujica reasumió su papel preferido: el de comentarista de la realidad, rol que desempeñó con fruición, con cara de “yo-no-fui”, mientras ejerció el gobierno. Tiene la actitud de los abuelos sabios, pero —claro— el 99,99% de los abuelos no llegan a ser jefes de Estado. “La delincuencia nos pasó por arriba a los gobiernos del Frente Amplio”, dijo en un programa de televisión y explicó que la droga es un gran desafío, considerando que se deben encarar campañas masivas que expliquen los perjuicios que causan ciertas sustancias psicotrópicas. Además, reconoció que parte de los delincuentes no son recuperables. “Tenemos que reprimir mucho más afinadamente. No es amontonando gente de uniforme. La represión es imprescindible, pero debe ser eficiente”, opinó. Y reflexionó que “la vida humana parece que no vale nada, el narcotráfico es peor que la droga, la droga es un problema médico y hay que trabajar en la conciencia de la gente joven”. Preguntado respecto del porqué el gobierno no implementó una iniciativa de ese tipo, respondió que “yo no soy el dueño del gobierno” (“¡Tuya, Taba!”, pareció decir).

La confesión de Mujica es absolutamente elocuente. Es responsable de haber metido al país en la aventura de la ley de marihuana y, en vez de proponer su reforma y de impulsar campañas de concientización y educación, ahora esconde la mano tras haber tirado la primera piedra. No es la primera vez en la historia que el señor Mujica hace eso.

Así estamos, con un Estado fallido y un gobierno en retirada, que se dedica a analizar en vez asumir como su principal tarea el restablecimiento de la autoridad, lo que significa mandar y resolver. La irresponsabilidad es enorme y su consecuencia son los cientos de víctimas inocentes de los asaltos y asesinatos.


Así nos va: hay más delincuentes y menos Fiscales

Aunque hay que esperar un tiempo para hacer un juicio definitivo sobre el nuevo Código del Proceso Penal, parece evidente que su aplicación está generando muchos problemas serios: se encarcelan a menos delincuentes y los Fiscales están atorados con los casos a su estudio.

Como se indica en el editorial, la incertidumbre que se ha generado a partir de la aplicación del nuevo Código del Proceso Penal es realmente alarmante. Se ha denunciado que la cantidad de fiscales es totalmente insuficiente, ya que las previsiones indicaban que, de acuerdo a los promedios de los años anteriores, se investigarían 18.000 denuncias por mes, pero actualmente se verifican 30.000 casos penales que la Fiscalía debe atender.

Ante esa situación, la respuesta es realmente preocupante. La titular de la Asociación de Fiscales, Brenda Puppo, reconoció, aunque lamentaba tener que hacerlo, que “el juicio abreviado es para nosotros una solución. Queremos evitar los juicios orales porque es un trastorno impresionante la búsqueda de evidencia. Muchas veces apelan a resolver el conflicto por el juicio abreviado porque hacer un juicio oral es presentarse ante un juez –que está bien– que no sabe nada del caso, que tenemos que presentarle todo, ilustrarlo, conseguir evidencia que tal vez hace cinco meses está en no sé dónde y la estamos buscando”. Es decir, los Fiscales no aplican la normativa en su totalidad por carencias de funcionamiento, lo que habla de la forma apresurada y desorganizada con que se encaró la instrumentación del nuevo sistema.

Así las cosas, hay 1.300 presos menos que el año pasado, por lo que el periodista Gerardo Sotelo interpreta que hay 1300 rapiñeros más en las calles, dadas las mínimas tasas de rehabilitación que se verifican actualmente.

Si bien el nuevo Código fue votado por la unanimidad de las bancadas parlamentarias, es evidente que hay una enorme responsabilidad del gobierno, que promovió el modelo según el cual la Fiscalía tiene una excluyente preponderancia en la investigación de los delitos y en la acusación a sus responsables, no suministrándole a ese importante organismo los medios presupuestales necesarios como para contar con el personal necesario.

Hubo una enorme improvisación y quienes pagan las consecuencias son las víctimas inocentes de los delitos.


No hay caso



Mujica se negó a desmentir la leyenda auto generada de que los tupamaros lucharon contra la dictadura. Perdió la oportunidad de restablecer la verdad histórica.

En un reportaje que le hizo el periodista Gabriel Pereira en VTV, el ex presidente Mujica fue consultado si no sería oportuno que dijera la verdad sobre la leyenda de que los tupamaros lucharon contra la dictadura. Como se sabe, ese es un gran invento, y Pereira le preguntó frontalmente al ex presidente, sosteniendo que como el entrevistado tiene mucha influencia con los jóvenes, es necesario ofrecerles el relato histórico fidedigno.

Pero no hubo caso. El periodista cumplió con su deber de interrogar a fondo, pero el entrevistado, habitualmente locuaz y seductor, se mostró incómodo, poco expresivo, cortando el diálogo. El “encantador de serpientes” no tuvo convicción para sostener la leyenda, pero es una lástima que no la haya desmantelado de una vez por todas.


Ignorar la evidencia

Por Julio María Sanguinetti

La “gaffe” presidencial respecto de las escuelas de tiempo completo es reveladora de una modalidad negadora de la realidad.

Nuestro señor Presidente, a quien respetamos personalmente y por su investidura, en el discutido reportaje inaugural que le realizara la revista “Noticias Uruguay”, afirmó que le habíamos entregado “dos o tres” escuelas de tiempo completo cuando él llegó al gobierno.

UyChek, esa sección técnica que publica el diario “El País”, ha sido rotunda. Se trata de una información “ridícula” porque en ese año 2005 existían ya 104.

Es evidente que el Presidente fue mal informado. No se expondría a esta situación si no hubiera algún tonto o adulón que le incorporó a su memoria esta afirmación absurda, que ignora la evidencia.

En cualquier caso, bueno es recordar que nuestra reforma de 1995 fue parte de un proceso de cambios muy sustantivos en el país, que fueron posibles por una coalición que pudimos sostener en aquellos años con el Partido Nacional, cuyo Directorio presidía el Dr. Alberto Volonté. Fue la época en que se derrotó la inflación, llevándola de un 44% a un 4%, un solo dígito luego de 50 años; en que se instituyó el nuevo régimen de previsión social, que salvó el sistema de una quiebra segura y le garantizó a los trabajadores la seguridad de su ahorro; en que se satisfizo el 100% de la demanda telefónica y se digitalizó la red por completo; en que se cambió el sistema electoral, estableciendo las elecciones internas de candidatos y la doble vuelta electoral; y muchísimas otra cosas en el terreno de la producción.

En el tema educativo, justamente, la reforma fue sustantiva. En la educación pública se alcanzó el máximo de educación de la cobertura pública y en la privada superior, se habilitaron las universidades privadas mediante un decreto que consolidó el sistema y abrió así una sana emulación con la clásica Universidad de la República de la que somos hijos todos los profesionales de nuestra generación.

En aquellos cinco años, hasta el 2000, la educación inicial saltó de 45 a 74 mil alumnos, completando la cobertura de niños de 5 años de edad. Aumentó también la cobertura en Primaria, en el Ciclo Básico y en forma espectacular creció la matrícula en los centros de formación docente, que pasaron de 7 a 19 mil alumnos, estimulada  por la perspectiva de un nuevo tiempo en la educación. Se reorganizó el sistema a de escuelas de tiempo completo, con un marco pedagógico nuevo y hubo que construir 600 aulas para atender tanto su demanda como la expansión del sistema.

Por vez primera en la historia se descentralizó la formación docente con la creación de seis Centros Regionales de Profesores (CERP). Los mismos formaban docentes para una reforma de la enseñanza media, en que se salía de la multiplicación de asignaturas a una moderna enseñanza por áreas. Hoy los CERP siguen allí pero la reforma retrocedió al impulso conservador de algunos planteos gremiales.

A su vez, desde el primer momento los Bachilleratos Tecnológicos fueron un éxito y con ellos no pudieron. Hoy siguen siendo la base del único sector del sistema que acusa resultados favorables.

Todo esto se supone que es sabido, pero no ha llegado a la Presidencia de la República, donde se cultiva la desinformación y se lleva al Presidente a un traspié como el señalado.

Si hay un sector donde con orgullo nos plantamos para reclamar cambios, es en éste. Lo hicimos en su momento y si hoy las cosas no están mejor es porque se fueron destruyendo —paso a paso— los caminos de ascenso que se habían abierto. Dado el notorio retroceso de los resultados, el gobierno debiera presentarse con humildad y nunca presumir, porque volverá a incurrir en “ridículo”, como lo califica UyChek en su esquema de valoración de las afirmaciones de actores públicos.

Es lo mismo que ha pasado con el desastre de seguridad pública, en el que el Ministro Bonomi nos quería convencer, a fin del año pasado, que el delito bajaba, cuando ocurría lo contrario. Luego la realidad se lo llevó por delante, pero el intento de tergiversación estuvo  y sigue estando, cuando —por ejemplo— las rapiñas constantemente se califican como hurtos, pese a que hay una violencia insoslayable.

En ambos escenarios, tan sensibles a la vida de nuestra sociedad, negar la evidencia nos conduce a empeorar. Es imposible curar una enfermedad ignorando su diagnóstico.


La irresponsabilidad como método

Por Luis Hierro López

El gobierno no se hace responsable de lo que ocurre en el país, sobre todo en las áreas dónde se registran enormes retrocesos, como en la seguridad o en la Enseñanza. Pero aunque el presidente y sus ministros miren para el costado, los hechos son categóricos y empecinados.

Las autoridades nacionales, todas ellas, desde el presidente de la República a los voceros intermedios, han tomado la práctica de negar los hechos, a veces  adjudicándoles la carga de los mismos a la prensa o a la oposición y en otras oportunidades manejando versiones completamente contrarias a la realidad. Una expresión clara de esta última actitud es lo que hizo hace pocos días el doctor Vázquez con las escuelas de tiempo completo, cometiendo una pifia garrafal que lo deja muy mal parado.

La vieja cultura uruguaya del “yo no fui” tiene a un protagonista excepcional, un actor como hay pocos: el ex presidente Mujica, quien – como decimos en el editorial de este número – se ha convertido en un habilidoso comentarista, olvidándose de que fue jefe de Estado hasta hace poco y es hoy el líder mayoritario de la coalición oficialista. Nada de lo que le ocurre al país es ajeno a la acción u omisión del señor Mujica, y sin embargo, él se parapeta en una posición aparentemente inexpugnable a las críticas, eludiendo las consecuencias y filosofando con expresiones genéricas. Ya se sabe, es mejor ser rico y sano que pobre y enfermo. Pero aún en este país anestesiado, las tonterías deberían tener poco espacio y corto destino.

Hace muchos años, los militares que usurparon el poder establecieron por decreto que al gobierno de facto no se le podía llamar dictadura, creyendo que con ese autoritarismo estúpido iban a poder cambiar el curso de la historia. La actitud de los actuales gobernantes no es tan autoritaria, pero es igualmente estúpida, ya que la realidad no puede cambiarse por decreto ni por discursos, ni por cadenas de televisión o machacona propaganda oficial, ni siquiera por coloquios de boliche aunque sean conducidos por un hábil charlista, que además es un ex mandatario. Las dictaduras son dictaduras y los fracasos son fracasos.

En vez de reconocer de entrada que el país vive una profunda crisis de seguridad, los gobernantes frenteamplistas se han dedicado durante trece años a negarla, a inventar sesudas explicaciones sociológicas sobre sus causas, a comparar lo que pasa en Uruguay con otros países; en definitiva, han optado por barrer la basura debajo de la alfombra. Pero un día llegó nada menos que el Director de Policía para decir la verdad y para interpretar fielmente lo que piensa el pueblo, eso que el gobierno no quería oír y negó sistemáticamente hasta ahora. El país viene perdiendo su batalla contra la delincuencia y el narcotráfico, no se cumple la ley, las políticas sociales son ineficientes y, como consecuencia, la Policía no puede controlar la situación.

Lo mismo ocurre a nivel de la Enseñanza, donde las autoridades se niegan a reconocer las mediciones internacionales que demuestran un franco retroceso en el nivel de aprendizaje y comprensión. En vez de proponer reformas, los responsables del área se las agarran con las pruebas Pisa, desacreditándolas. Maten al mensajero, que es la antiquísima forma que los monarcas tienen para ocultar las verdades que les desagradan.

Ante la contundencia de los fracasos, quizás los gobernantes reaccionen, quizás no, pero lo que no se va a recuperar es el tiempo perdido. La inseguridad ha provocado cientos de asesinatos. La crisis de la Enseñanza genera decenas de miles de jóvenes sin la formación moral e intelectual necesaria.

¿Y quién se hará responsable de esos dramas personales y colectivos?


Ridículo

La empresa independiente de calificación de los dichos de dirigentes políticos, Uy Check, le puso la peor nota posible, Ridículo, a una afirmación del presidente Vázquez en el sentido de que al asumir por primera vez el gobierno, en 2005, “había dos o tres” escuelas de tiempo completo. Había 102 de ellas funcionando y varias más en construcción y en preparación. El presidente cometió un error incomprensible.

Uy Check toma de las intervenciones ante la prensa o de los discursos de los principales líderes, algunas de sus frases y datos para corroborar si son correctas. A esos efectos ha preparado una tabla de calificaciones, que contiene los conceptos de “verdadero, verdad a medias, inflado, ni ni, engañoso, falso y ridículo”. Es decir, verdadero es el máximo que se le otorga a una apreciación correcta, real, avalada por datos técnicos, y ridículo es la peor de las notas posibles, algo más que engañoso o falso y que no tiene ninguna vinculación con la realidad. Quiere decir que el mayor invento posible merece la advertencia de “ridículo”. Hasta ahora, Uy Check no había utilizado esa caracterización tan terminante, porque los peores errores se habían calificado como engañosos.

Pues bien, le corresponde nada menos que al presidente Vázquez haber roto todas las marcas, llevándose un “Ridículo” al haber establecido, en un reportaje que la hizo el mensuario Noticias de Uruguay, que al iniciar su gestión en 2005 había dos o tres escuelas de tiempo completo, lo que fue tajantemente desmentido por los datos oficiales. Sostuvo Uy Check que “Con niños desde los cuatro años, las ETC son escuelas públicas que además de cumplir con el Programa Escolar vigente, brindan talleres e instancias de juego, además de tres comidas. Estas escuelas fueron creadas en la década de los noventa y modificadas para su régimen actual en 1998 a partir de la Resolución Nº 21 del Acta 90. Actualmente, de acuerdo a los datos publicados por ANEP, existen un total de 220 escuelas de este tipo en todo el país: 167 en el Interior y 53 en Montevideo.

Aunque no existe un único documento que muestre la información sobre la evolución de la cantidad de establecimientos de este tipo, diversos documentos permiten observar este indicador.

De acuerdo a INEED y ANEP, la primera etapa de expansión de estos centros fue entre 1992 y 1995, creándose 58 escuelas con este régimen para 1996. Otras institucionalidades relacionadas a las mismas también surgieron en esta época, como por ejemplo la Inspección Nacional de Escuelas de Tiempo Completo y Contexto Sociocultural Crítico. El Consejo de Educación Primaria contabiliza que, entre 1999 y 2003, 40 nuevas escuelas fueron creadas, alcanzando 95 en total y con una matrícula de 23.000 niños.

En sus conclusiones, Uy Check establece que “el presidente Vázquez mencionó en Noticias que cuando el Frente Amplio llegó al gobierno existían “dos o tres” Escuelas de Tiempo Completo. Sin embargo, y aunque durante estos gobiernos su crecimiento fue superior, el número de establecimientos de este tipo crece de forma constante desde 1996 cuando existían 58 escuelas y llegan a 102 en 2004, cuando asumió el primer gobierno frenteamplista. Por ello, la frase es Ridícula”.

Durante un acto realizado en Malvín Norte, el ex presidente Sanguinetti explicó que él no creía que el presidente Vázquez actuara en este caso de mala fe, sino mal asesorado por los incapaces que lo rodean que desconocen una realidad tan evidente y que ha sido reiteradamente invocada.

A su vez, el consejero del Codicen en representación de los docentes, Robert Silva, dio cifras que muestran la evolución de las escuelas de tiempo completo en la actualidad, cuando concurren menos alumnos que antes. En su cuenta de twitter el consejero indicó que “el actual proyecto de Escuelas de Tiempo Completo nace por Res. de 1998 y desde esa fecha hasta 2005 se incorporaron 21000 alumnos en 104 centros, desde 2006 hasta 2017 se incorporaron 17000 alumnos más a esa modalidad educativa (total 37971 alumnos) Fuente: Monitor Educativo”.


UE - MERCOSUR, al borde de una nueva frustración

Por Tomás Laguna

No debe existir en el ámbito internacional negociación más larga y frustrante que la emprendida entre la Unión Europea  y el Mercosur.  La ronda iniciada el año pasado amenaza repetirse en el fracaso de las anteriores. ¿Será que vale la pena seguir insistiendo?

A poco de creado el MERCOSUR, en diciembre de 1995, se firmó el primer acuerdo entre ambos bloques, denominado Acuerdo Marco de Cooperación Internacional, el cual incluía tres grandes áreas: diálogo político, cooperación y asuntos comerciales. Fue recién a mediados de 2001 que se iniciaron las negociaciones para una mayor integración comercial. Este primer intento de acuerdo bilateral de comercio se vio dificultado al momento de procurar un entendimiento en la definición de las reducciones arancelarias. En realidad el propio MERCOSUR ya tenía dificultades para definir su arancel externo común, más aún para entenderse en un acuerdo arancelario con la UE.

Referentes en el tema argumentaron que aquellas negociaciones iniciadas en el 2001 estaban condicionadas por la asimetría entre países desarrollados y aquellos en vías  de desarrollo. Esto es, quienes ofrecen tecnología y bienes industrializados y quienes ofrecen bienes o productos primarios.  El fracaso sobrevino en el 2004 precisamente por falta de acuerdo en materia agrícola e industrial.  Quien luego fuera director general de la OMC, el francés Pascal Lamy, era por entonces el Comisario de Comercio de la Unión Europea. El mismo atribuyó lo que llamaba “demora” en las negociaciones a que el MERCOSUR aún se estaba construyendo, y por lo tanto no estaba en condiciones de “parir” un acuerdo de libre comercio. La explicación podía entenderse.

Seis años más tarde, a mediados del 2010, se retomó el impulso negociador. El MERCOSUR se presentaba a una nueva ronda de negociaciones cargando con sus debilidades hasta ahora nunca superadas: un sistema de unión aduanera imperfecto antes que una zona de libre comercio e integración económica. No obstante el  jefe de la delegación de la UE, el embajador Geoffrey Barrett, explicaba aquel reinicio por la mayor disposición de Argentina y Brasil a negociar, sumada a la propia disposición de la UE. Nuestro país seguía esperando pacientemente que nuestros socios de la región terminaran por definir las  salvaguardas de sus industrias, aun asumiendo que estos proteccionismos nos han condicionado el acceso a la tecnología regional a precio protegido. Por su parte, en la Unión Europea incidía el ejercicio de la presidencia pro tempore de España, políticamente interesada en estrechar vínculos con Latinoamérica. Ya entonces Francia e Irlanda manifestaban a nivel privado su total oposición a cualquier acuerdo que implicara condiciones preferenciales para los bienes agrícolas del MERCOSUR. Este nuevo periplo sucumbió cuando el Parlamento Europeo  cuestionó seriamente, en su sesión de marzo de 2011,  cualquier acuerdo bilateral en los temas de comercio agro alimentario. El Tratado de Lisboa - vigente a partir del 1º/12/2009- le concedía a este órgano de la UE la última palabra ante cualquier acuerdo negociado por la Comisión Europea. Fueron muy extensos los considerandos de aquella resolución, algunos comprensibles, otros absurdos. No era ajena la razón de las reducciones en las ayudas internas de la PAC que dejaban al desnudo la artificialidad de los sistemas productivos agropecuarios europeos. Entre los argumentos absurdos se cuestionaban las condiciones en que se producen alimentos en el MERCOSUR, en referencia a sanidad, seguridad alimentaria, bienestar animal, desarrollo sostenible y normas sociales mínimas. Se olvidaban que la encefalopatía espongiforme bovina es una enfermedad generada en  los sistemas de producción europeos, y luego exportada al mundo. Pero a la hora de inventar excusas todo vale… Por supuesto que la lista de objeciones en materia de comercio de bienes agrícolas era mucho más extensa, imposible de detallar en este espacio. Las mismas se pueden resumir en los miedos europeos a los grandes volúmenes de producción de Brasil, cuestionamientos a sistemas productivos de dudosas condiciones laborales (léase Paraguay) y  la desconfianza al momento de incluir a la Argentina, por entonces un país carente de credibilidad.

Así llegamos a este último capítulo, que tanta expectativa ha generado. Una nueva ronda de negociaciones se dio inicio el año pasado en Brasilia. Con una Unión Europea ya sin Gran Bretaña, Brexit de por medio, las justificaciones venían por un mayor interés que bajo este escenario habría para negociar una vez más con el MERCOSUR. A su vez, en la región una Argentina muy ansiosa presionaba por llegar a un acuerdo bajo cualquier circunstancia.  La nueva etapa duró menos de un año, a diferencia de la longevidad de las anteriores. Luego de sucesivas instancias con expectantes reclamos en materia  de cuotas en carne, arroz, azúcar, etanol, por mencionar los rubros de mayor interés de los países del sur, con dificultades para acordar en materia de lácteos dónde la denominación de origen y la diversidad de productos incluidos de uno de los rubros con mayor subsidio en la UE pautaban una negociación con sus complejidades propias, llegamos a la ronda Montevideo cumplida la semana pasada. La misma, luego de otras varias instancias en Brasilia, Asunción y Bruselas, se había iniciado pensando en alcanzar, en una próxima sesión en Paraguay, el tan ansiado acuerdo final. Nada más lejos. El viernes pasado, una vez más, las negociaciones abortaron, no hay nuevas instancias en agenda tras el portazo de los negociadores del MERCOSUR ante la intemperancia de la negociadora por la UE. La posta volvió al terreno político de cada bloque.

Se podría argumentar que la inflexibilidad y artimañas de la negociadora europea (única negociadora frente a cuatro por el MERCOSUR), responden a su necesidad de cubrirse ante los múltiples intereses que representa. De hecho la actitud de esta señora llevó a que los últimos dos días de reuniones significaron una involución en temas que de hecho ya estaban laudados. Pero tampoco deberíamos descartar rigideces desde el MERCOSUR, en particular Brasil, quien complicó en grado sumo los avances con una actitud en extremo defensiva de su industria automotriz. A esta altura también se hace necesario pensar hasta dónde llega el interés de nuestro colosal vecino por lograr un acuerdo de libre comercio con la UE.... Y viceversa....

¿Tendrá sentido insistir? Las circunstancias cambian, los hombres también. Único argumento que, ingenuidades aparte, justifica una respuesta afirmativa.


Desconcierto del Pit Cnt ante reacción de los vecinos de Santa Clara

La reacción de los vecinos que impidieron que se cortara la venta de combustibles descolocó al locuaz secretario de la central obrera, Marcelo Abdala, que calificó la protesta de la gente como “antidemocrática”. ¡Justo él, que apoya la dictadura de Venezuela, hablando de democracia!

El despido de un funcionario de la estación de Ancap de Santa Clara de Olimar, en Treinta Tres, provocó un enfrentamiento entre un grupo de vecinos y dirigentes sindicales que procuraban impedir la venta de combustibles. Los usuarios de la estación, la única que funciona en ese pueblo de 2.300 habitantes, desalojaron a los sindicalistas que estaban ocupando el lugar, por lo que pudo reestablecerse el servicio, aunque la polémica sigue ya que desde el Pit Cnt se acusó al grupo de productores auto convocados y al Partido Nacional de promover el incidente, lo que no es cierto, ya que los videos que circularon por las redes confirmaron que se trató de una demostración espontánea.

El dueño de la estación explicó a la prensa que hay sobradas razones que justifican el despido y señala que el Ministerio de Trabajo no hizo ninguna gestión para que se mantuviera en el cargo al protagonista del diferendo laboral. El sindicato sin embargo hizo una protesta que implicó el corte de la venta de combustibles, ante lo que los vecinos reaccionaron desalojando a los ocupantes.

El asunto puede tener muchas lecturas, pero en todo caso es expresivo del hartazgo que sienten algunos sectores ante los procedimientos sindicales, muchas veces prepotentes o autoritarios, lo que queda expresado en un tuit generado en esas horas: "En Santa Clara despidieron a un empleado por notoria mala conducta. El Pit ocupó la estación. Y el pueblo reaccionó expulsando a los ocupantes. La gente se está cansando de los Abdala, Andrade y Cía".

Abdala retrucó por la misma vía, poniéndose un traje supuestamente democrático: “Una pena que políticos del P. Nacional y autoconvocados se unan para organizar al pueblo contra el pueblo. Duele que la ambición de volver al poder los lleve a tanto. Confiamos en que políticos más inteligentes contribuyan a que estos disparates antidemocráticos no se repitan.” En otra de sus intervenciones, sostuvo que “Autonvocados preocupados x el combustible de sus camionetas no respetan los derechos de los trabajadores, patotean y generan caos en Santa Clara. Así patotearon hoy a varios compañeros que estaban en Asamblea. Parece que sólo sus reclamos deben ser respetados”.

Con la misma soberbia, Abdala fue hace poco a Venezuela y hablando “ en nombre del pueblo uruguayo”, una representación que nadie le ha delegado, expresó su apoyo al dictador Maduro.
Lo que Abdala debería hacer es advertir que algunos de los métodos sindicales ya no son soportados sumisamente por la población. La ocupación de locales, poner a la población de rehén y hablar en nombre “del pueblo” son formas cada vez más repudiadas por la gente. Los que han puesto siempre “al pueblo contra el pueblo” son estos dirigentes sindicales que se creían dueños de la verdad y del poder y que ahora no saben cómo reaccionar ante el cambio evidente del talante de la sociedad.


El agujero negro del BPS

Con un déficit creciente, no hay acuerdo entre los servicios técnicos del BPS acerca de cómo debe hacerse su balance. Para laudar se contratará una auditoría externa. Millones de dólares más, millones de dólares menos, lo que no admite dos opiniones es que su balance viene creciendo “duro y parejo”.

Es realmente insólito que en una misma institución dos servicios técnicos queden confrontados y es lo que está ocurriendo en el BPS. Su auditoría interna elaboró el balance 2017 de la institución y lo elevó al directorio, pero ese balance fue sustituido por otro, producido por la gerencia financiera, que daba cuenta de un déficit menor. En el primer caso, el déficit del BPS en el año 2017 alcanzó la cifra de U$S 642 millones; en el segundo, en cambio, habría sido U$S 42 millones inferior: U$S 582 millones.

La mayoría del directorio del BPS, como era de esperarse, acompañó el segundo balance. En contra, y respaldando el balance de la auditoría interna, lo hizo la representante empresarial, Elvira Domínguez.

Sea como fuere, es evidente que el déficit ha venido creciendo en forma sostenida. En ello han tenido su parte el incremento de las jubilaciones luego de las modificaciones del 2008, que rebajaron la edad de retiro, la aceptación de los testimonios como válidos para reconocer aportes y la flexibilización de la jubilación anticipada por incapacidad (estas dos últimas circunstancias hicieron crecer los egresos del BPS en forma alarmante). A ello hay que sumarle la destrucción de empleo, 58 mil puestos de trabajo destruidos desde diciembre de 2014, que le ha privado de aportes de trabajadores activos al BPS.

Tiempo atrás  —y lo abordamos acá en CORREO— el Ministro Astori señaló su gran preocupación por el déficit del BPS, problema que consideró —correctamente a nuestro juicio— como de carácter estructural, no meramente coyuntural o de gestión. Sus dichos inmediatamente provocaron la reacción del Ministro Murro y del presidente del BPS, Heber Galli, quienes procuraron minimizar las afirmaciones de Astori.

Es claro que el sistema previsional, por la evolución demográfica del país, vuelve a estar comprometido. Y a ello hay que sumarle las políticas impulsadas por Murro, que empujan al precipicio al pilar de reparto del sistema (las pasividades servidas por el BPS) que él, paradójicamente, tanto defiende.

Y ese tema de naturaleza estructural deberá ser abordado más temprano que tarde y no hay auditoría externa que lo vaya a laudar.


Metas para un decenio de transformaciones

La organización de la sociedad civil Eduy21 tiene metas muy ambiciosas, difundidas en su Libro Abierto y elevadas a la consideración de los partidos políticos. El documento señala que varios de los propósitos del actual gobierno no se van a cumplir. Trascribimos uno de los textos difundidos.

Cobertura y asistencia universal entre los 4 y los 17 años en el sistema educativo formal, acceso universal a los 3 años de edad y cobertura cercana a la universalidad a los 18 años, hacia el año 2022. La meta de universalización 4-17 estaba trazada y debiera lograrse en este quinquenio, pero las tendencias indican que ello no sucederá.

Egreso universal de la educación media básica al 2024 y de la educación media superior al 2029, con una meta intermedia de 75% al 2024. El egreso universal en educación media básica estaba planteado para este quinquenio pero es difícil que se cumpla.

Mejora de los aprendizajes en las pruebas PISA/OECD al 2024, que se desagrega en una disminución a menos del 10% de los estudiantes en nivel insuficiente y en un aumento promedio en 25% de los puntajes en matemáticas, lenguaje y ciencias, respecto de la última medición.

Mejora de los aprendizajes en las pruebas TERCE/UNESCO al 2024, que se desagrega así: i) el nivel de insuficiencia (nivel 1) en lectura y matemática disminuye al 10% en tercer año de escuela; ii) la suficiencia mínima se universaliza en sexto año de escuela; iii) el promedio de puntaje en las pruebas de lengua y matemática aumentan un 30% respecto a la última medición.

El sistema Aristas, en proceso de implementación por el INEEd, permitirá establecer metas nacionales con independencia de las pruebas internacionales. Los ritmos de mejora deberán ser similares a los planteados para las metas internacionales con ajustes respecto del marco curricular común que se extiende desde los 3 a los 18 años.

Incrementar el tiempo real de educación mediante una extensión del tiempo lectivo formal en calendario (200 días) y en jornada lectiva: al 2030, el 100% de la matrícula de educación básica de 4 a 14 años en tiempo extendido (admitiendo diferentes modalidades de extensión), y en el próximo quinquenio el 40% con énfasis en población vulnerable.

Adicionalmente, se plantea disminuir a la mitad la asistencia insuficiente y suprimir el abandono intermitente en el primer quinquenio. En la educación media superior se prolonga el calendario anual de manera similar. El 25% de la matrícula con prioridad en las poblaciones más vulnerables cuenta con tiempo extendido en bachillerato dual o en modelo campus. En ambos casos se prevén becas de apoyo.

Disminuir la extra-edad en educación básica (4 a 14 años) a menos del 10% hacia el año 2024. Ello implica una nueva secuencia de flujo que va disminuyendo paulatinamente la tasa de extra-edad entre la población estudiantil. Esto se logra mediante la disminución del abandono intermitente en primaria y media básica, así como mediante el uso cada vez más marginal de la repetición como mecanismo de regulación de la trayectoria del niño y adolescente, sustituyéndolo por modalidades de apoyo personalizado y modelos de contra-horario y cursado continuos.


Colorados apoyan reforma educativa propuesta por Eduy21

La Convención del Partido Colorado resolvió por unanimidad apoyar la reforma educativa que propone Eduy 21 y convocó a la opinion pública para que adhiera a ese Proyecto.

Los colorados resolvieron por unanimidad de los convencionales presentes apoyar la reforma educativa que promueve Eduy21 y se comprometieron a llevar adelante todos los esfuerzos necesarios para acordar con los partidos políticos una nueva ley de educación, convocando a la opinión pública para que respalde la iniciativa.

La Convención declaró que "ratifica la necesidad de concretar un gran acuerdo nacional que permita atender la situación que la educación experimenta a la fecha, tal como el Partido Colorado lo propusiera al presentar 50 medidas para mejorar la educación en el año 2011 o al proponer la realización de un Plan Nacional de Educación en diciembre de 2013".

La declaración enfatiza, asimismo, la necesidad de un acuerdo nacional que "debe ser una hoja de ruta que permita concretar la transformación de una realidad educativa que nos golpea a todos, todos los días, comprendiendo a los diversos actores del quehacer nacional, con fuerte foco en la mejora de las condiciones de enseñanza y de aprendizaje de los alumnos, y considerando a los docentes como actores claves para el desarrollo de esa transformación".

Los convencionales declararon, además, su total coincidencia con la propuesta contenida en el documento conocido como Libro Abierto que Eduy21 elaboró, sosteniendo que dicho documento "constituye un planteo de cambio educativo desde una perspectiva integral y sistémica con miras a generar un debate nacional en la materia".

La declaración se votó tras escuchar, vía teleconferencia, las propuestas de uno de los directivos de Eduy21, Renato Opertti, quien, desde su oficina en la sede de la Unesco en Ginebra, hizo una muy convincente disertación basada en los documentos básicos de Eduy 21 y contestó las preguntas de los convencionales. A su vez, las profesoras Isabel Varela y Virginia Piedracueva, expertas de Eduy21, quienes fueron invitadas a asesorar a la Convención, dieron muy interesantes puntos de vista sobre aspectos puntuales de los cambios que la comunidad educativa necesita.

Las principales iniciativas de Eduy21 son la aprobación de una nueva ley de educación que dote de responsabilidad política al Ministerio de educación y otorgue capacidad rectora al Consejo Directivo Central de la Anep; el establecimiento de un marco curricular nacional para una educación de 3 a 18 años que implique renovadas formas de educar y aprender, personalizando la enseñanza y flexibilizando los contenidos; la reglamentación de un nuevo estatuto docente que favorezca la excelencia y la dignificación de la carrera, mejorando las condiciones de trabajo de los educadores y creando una estructura profesional radicada en el centro educativo; y la conquista de un sistema universitario de formación docente, con múltiples ofertas de grados y postgrados.

Eduy 21 estudia actualmente los aspectos presupuestales de su propuesta, los que elevarán a la brevedad a los partidos políticos.


Importantes asambleas

El domingo 10 y el lunes 11, el ex Presidente Sanguinetti habló en dos actos de “Batllistas” que contaron con una fuerte movilización.

“Batllistas” en Malvín Norte

El domingo 10, a las 11 de la mañana, en el Club de Bochas “33”, en Veracierto y Camino Carrasco, se realizó una concurrida asamblea de “Batllistas” organizada por las agrupaciones “Porvenir” y “Sobretodo Batllista” junto a la dirigente del barrio Adriana Márquez. Al ex Presidente Sanguinetti le precedieron en el uso de la palabra los organizadores de la reunión, Soc. Luis “Lole” Hierro Freigedo, Dr. Luis Lozano y Dra. Elena Grauert. En la ocasión, Sanguinetti refutó los dichos del Presidente Vázquez sobre las escuelas de tiempo completo, que no fueron “dos o tres” sino “104”. Subrayó la importancia del tema de la droga en la sociedad uruguaya, que ha introducido fenómenos de violencia inesperados y desafíos de salud que arrancan de la ignorancia sobre el impacto de ellas en lo psicológico y somático. Desarrolló luego el tema de la necesidad de buscar una coincidencia en las fuerzas opositoras, sobre tres o cuatro puntos esenciales, que sean comunes y se diferencien de la coalición frentista.

“Espacio Abierto” a sala llena

El lunes pasado, con la sala de la Convención del Partido Colorado repleta de un entusiasta público, Espacio Abierto, que lidera el diputado Tabaré Viera y hoy integrado al movimiento “Batllistas”, celebró su tercer aniversario con un acto que reunió a sus principales dirigentes y culminó con un discurso del ex Presidente Sanguinetti. Hablaron los Ediles Fátima Barruta y Gastón Arias; el joven dirigente Guzmán Ifrán; los diputados Walter Verri (Paysandú), Germán Cardoso (Maldonado), Conrado Rodríguez (Montevideo) y Tabaré Viera (Rivera), el Intendente de Rivera Marne Osorio y el Dr. Sanguinetti.

Todos hicieron alusión al momento del país, caracterizado por una profunda crisis social y a la significación de la irrupción de “Batllistas” en el escenario político, donde en un solo mes ha puesto de relevancia al Partido Colorado. “Quienes pensaban que el Partido Colorado no iba a ser más protagonista del debate nacional, se equivocaron; quienes todavía no advierten que seremos parte de un gobierno de cambio, en una coalición, también se equivocan”. Así comenzó sus palabras el ex Presidente, quien señaló que “Batllistas” no es “light”, como no lo fue nunca el Batllismo, porque representa ideas de justicia y de libertad que llevan a controversias inevitables. A la vez, que siempre procuró entendimientos. “Con el General Seregni y el Dr. Chiarino logramos el acuerdo para terminar con la dictadura; con Wilson Ferreira construimos la gobernabilidad del primer período democrático; con Hugo Batalla primero y una coalición posterior con el Partido Nacional presidido por el Dr. Alberto Volonté, gobernamos en coalición y reformamos la educación y la seguridad social. Fuertes, entonces, en nuestros principios, pero flexibles para hacer los acuerdos nacionales que producen transformaciones”, señaló Sanguinetti. En torno a estas ideas discurrió el ex Presidente una media hora, en que el público le acompañó con cálidos aplausos.


BATLLISTAS está en facebook y en twitter

Nuevo campo de acción para la corriente que lidera el Dr. Sanguinetti

Además de los contactos mano a mano que Batllistas viene desarrollando en diversos puntos del país, se han inaugurado las conexiones en Facebook  y en Twitter, @Batllistas_uy.

En el facebook, sugerimos que se seleccione la opción “me gusta” y en twitter alcanza con optar por el mando “seguir”. En ambas instancias los usuarios pueden interactuar.


Pinocho y un rosario

Por Julio Aguiar Carrasco

Los rosarios del Papa Francisco van y vienen en medio de confirmaciones y desmentidos

Tanto El País de Madrid como O Globo de Brasil informaron que el abogado argentino Juan Gabrois, ex asesor del Papa Francisco, habría entregado a Lula un rosario enviado por aquel.

En las redes sociales de Lula se señala expresamente que el rosario era un regalo del propio Papa Francisco. La noticia va acompañada por una foto del rosario, dentro de una preciosa cajita color rojo.

Pocas horas después de este anuncio, el mismísimo Vaticano emitía un comunicado bastante tibio, señalando que el Papa Francisco no había enviado un rosario a Lula y que sí había bendecido un grupo de ellos (entre los que estaría el que llegó a manos del ex mandatario).

Podría ser un mal entendido, pero suena más a picardía. Las opciones de que fue lo que sucedió, son muchas y variadas. Cualquiera sea el escenario, este hecho, aún con sus enormes diferencias, me recuerda al uso político que se le dio a la muerte desgraciada de Maldonado, en la Argentina.

¿Por qué? Pues no importa inventar pruebas y mentir a mansalva con tal de generar un relato creíble y tener una víctima de la “crueldad del gobierno”.

¿Acaso hoy mismo, en los propios centros de enseñanza, “progres” uruguayos, no le cuentan a los jóvenes nuestra historia reciente a medias, que es peor que la mentira?

Claro, lo de Maldonado resultó todo una gigantesca y miserable canallada. ¿Alguien pidió disculpas? ¿Alguien reconoció el horror que supone jugar con la muerte? Nadie; para qué, el plan había fracasado.

No es la primera vez que el Papa Francisco “habría” enviado un rosario. Esto no lo condena automáticamente, pero no se puede olvidar que le envió uno a María Salas, una mujer nada recomendable, presa y muy posiblemente procesada por enriquecimiento ilícito como autora de varias maniobras con fondos públicos usados en su beneficio.

Eso sí, peronista y kirchnerista, lo que explica muchas cosas. El Papa no ha tratado a todos como iguales: por ejemplo, el caso del venezolano Cristóbal López, detenido tres años sólo por ser un opositor. Y se negó a recibir a su esposa, que estuvo horas parada en la Plaza del Vaticano, esperando un milagro que no se produjo. ¡Para ellos no hubo rosarios!

El Papa es peronista, cosa que no puede ocultar. Está en sus genes: y le atraen los populismos de “izquierda”, no importa si se robaron montañas de dólares.

Le erró muy feo en Chile, donde tuvo que dar marcha atrás; llegó tarde y mal a una “negociación” en Venezuela. Parece caminar en arena movediza con la pedofilia. Pero, cada tanto, le brota el “populismo” y envía un rosario a alguien para que genere un buen incidente.

De todos modos, estos antecedentes no lo inculpan en nuestro rosario de estos días.

Lula, un gran actor, político de raza, pícaro, hasta llora en el momento oportuno: preso por lavado y peculado, sin contar las nuevas acusaciones que le caen por el caso Odebretch; por supuesto, se declara inocente.

Necesita como la sangre y para sobrevivir, ser considerado una víctima y un preso político, en un país en donde su sistema político no tiene un solo PP metido hasta el cuello en temas de corrupción por muchos miles de millones de dólares.

Fue por iniciativa de las redes sociales de Lula, las que colgaron la noticia sobre el supuesto regalo del Papa. No es un detalle menor y parece incriminar más al ex Presidente: si fuese mentira, tomar esta decisión es muy pesado.

Cabe la posibilidad de que el Dr. Juan Gabrois mintiera o pasara un comunicado equivocado, dado que no le permitieron ver a Lula cuando llevó el rosario.

La mentira está en algún lado. No importa donde ni quién, lo cierto es que en los relatos de la “izquierda” está frecuentemente presente.

Este caso del rosario, bastante menor, solo reitera una conducta. Lo grave es cuando se trata de cosas de vida o muerte (Nissman), de corrupción (mensalao, lava_jato, etc.) en el caso de Lula o de Sendic con ANCAP: la mentira sirve para emparejar, confundir y dificultar cualquier investigación.

El Papa peronista y Lula la víctima, tienen ahora un pequeño problema para aclarar.

Y Lula juega a la desesperada. Si no llega a las elecciones de octubre, es su fin. ¡Todo parece indicar que así será!


La unión hace la fuerza

Por Consuelo Pérez

La inoperancia y la falta de respuestas del gobierno ante los reclamos de la ciudadanía para que preserve la seguridad de la población, provoca que los vecinos se organicen para protestar, para cuidarse entre ellos y en consecuencia, para sobrevivir.

En la pasada edición dábamos cuenta de que en diversos puntos del país, los ciudadanos se manifestaban de diversas formas contra la falta de respuestas del gobierno ante la delincuencia, y que el corte de vías de circulación era una de ellas. Y que no claudicaban ante las amenazas de “desalojo” forzado.

En Toledo -en el Departamento de Canelones- y ante reiteradas acciones terribles de la delincuencia, los vecinos resolvieron movilizarse, algunos haciendo cortes de ruta, y otros implementaron un sistema de patrullaje civil, para apoyar a la Policía. Es que manifiestan que la comisaría tiene cuatro o cinco policías por turno y que el único patrullero funciona, a su vez, como ambulancia.

Según los vecinos, ya se perciben resultados a partir de los patrullajes que comenzaron el jueves de la pasada semana, pero el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, exigió que se suspendan las "patrullas vecinales" asegurando que  la medida que "está mal" y que "no es recomendable".

Bonomi advirtió que puede resultar "peligroso si se encuentran con delincuentes", sin siquiera percatarse de que la actitud desesperada, es precisamente porque a diario, en todos lados, se encuentran con delincuentes, los que matan, copan, rapiñan, ante la absoluta y exasperante inoperancia del Ministerio a su cargo, lo que genera la impunidad que envalentona al más cobarde.

Alfredo Silva, edil del Partido Colorado, fue el primero en plantear la iniciativa. Explicó que el grupo está conformado por personas de todos los partidos, entre los que hay varias mujeres y ex integrantes de la Policía y también de las Fuerzas Armadas. No portan armas letales y en caso de encontrarse con una persona cometiendo un delito intentan detenerlo y trasladarlo a la comisaría. A su vez, el grupo recolecta información que podría ser de utilidad a la Policía para aclarar algunos de ilícitos que acontecieron en la localidad.

Comienzan su patrullaje a la hora 18:00 y culminan con las primeras luces del día. Los grupos que participan del patrullaje circulan dentro de los 40 kilómetros de la ciudad de Toledo, y los gastos que se les ocasionan son financiados a través de colectas populares y del aporte de los hastiados comerciantes.

"Entramos a los 49 barrios de Toledo. No estamos en esto para hacer justicia por mano propia, todo lo que  vemos se lo hacemos saber a la Policía", manifestó Silva.

Demás está decir que la advertencia del ministro Bonomi no encontró eco en los decididos ciudadanos, los que previamente a su iniciativa agotaron infructuosamente todas las etapas para tener el respaldo de quien está obligado a hacer la tarea que ellos resolvieron afrontar por su cuenta, y seguirán en consecuencia con su sacrificada faena.

No emitiremos juicio con relación a la conveniencia o no de la iniciativa, pero debemos resaltar que cada día vemos nuevas acciones de ciudadanos que ya no esperan más, y que por sobre todo, valoran sus vidas y las de sus vecinos y velan por ellas, mucho más de quien está obligado a hacerlo, y que paradójicamente se limita, en su burbuja de omisión, a reprobar y calificar la angustia.


Los vecinos de Toledo y la seguridad

Por Jorge Ciasullo

Los habitantes de la República tienen derecho a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad… (Constitución de la ROU Sección II Derechos Deberes y Garantías… Artículo 7º).

Los vecinos de la ciudad de Toledo (Canelones), se encuentran atemorizados en razón de los hechos delictivos y violentos que han sufrido en los últimos días. En efecto, la pasada semana, fueron asaltados un supermercado y una sucursal de una red de cobranzas, hubo un tiroteo y resultaron heridos un cliente y un guardia.

Pocos días después, un pequeño comerciante fue asaltado recibiendo en el hecho tres disparos.
Se han denunciado también múltiples arrebatos, hurtos y rapiñas.

Ante esta situación, lo vecinos decidieron crear una “ronda vecinal” de vigilancia, en turnos de 4 horas en las horas nocturnas, portando chalecos antibalas, precintos y gas pimienta. No llevan armas letales.

El Ministro del Interior Eduardo Bonomi, el pasado lunes, pidió se suspendieran las patrullas civiles ya que “está mal y no es recomendable”. Advirtiendo que “es algo peligroso si se encuentran con delincuentes”. Agregando: “Suspéndanlo porque les va a generar un montón de problemas a ustedes mismos” (El País 13.06.2018).

El Ministro Bonomi, no deja de sorprendernos, su preocupación (parece) es que ese tipo de acciones son peligrosas y pueden generar un montón de problemas.

Pero por supuesto que son peligrosas, tanto para unos como para otros, porque ¿qué sociedad puede vivir bajo la idea que la solución por la inseguridad en la que vive, es justicia por mano propia? ¿No se percibe que a eso estamos llegando? Esa y no otra debería ser la preocupación del gobierno. Basta ver la reacción de apoyo a esa iniciativa en las redes sociales, que no tardará en ser imitada en otros puntos y barrios del país, con consecuencias, a no dudarlo, trágicas.

Esta situación, se inicia con el gobierno del Frente Amplio, que fiel a sus premisas “los delincuentes son víctimas de la sociedad” (Marina Arismendi dixit) ha aplicado mano blanda y poca o ninguna acción.

Invito a cualquier lector a buscar en archivos fotos de 10 años atrás en cualquier barrio de Montevideo y luego recorrer las mismas calles y ver la diferencia. Sea Carrasco o Casabó. Verá rejas en comercios humildes y casas. Verá guardias privados pagos por vecinos. Verá anuncios de que ese hogar o comercio cuenta con protección de empresas de seguridad. Verá alambrados eléctricos y de otro tipo y, sobretodo, verá temor y miedo.

 La seguridad, es un derecho constitucional de los ciudadanos, consagrado en nuestra Carta Magna. Asimismo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, establece en su artículo 3o:”todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. En los mismos términos lo expresa el artículo 1º de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. Por último la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entiende que ese derecho surge a partir de la obligación del Estado de garantizar la seguridad de la persona en los términos del artículo 3o de la Declaración Universal antes citado.

El concepto de seguridad, en cierta manera se ha ido aggiornando, en el sentido que no se trata sólo de la lucha contra la delincuencia, actuando en forma represiva o como reacción ante hechos consumados. El problema es establecer por qué no existe o está deteriorada la convivencia pacífica entre los ciudadanos.

Creemos que el Ministro Bonomi, en lugar de advertir a los ciudadanos (indefensos) debería preguntarse y analizar, cuáles son los factores que generan violencia e inseguridad.

Si lo hace, tal vez se lleve una sorpresa, al constatar lo tantas veces denunciado en estas páginas, esto es, y no creemos necesario identificar organizaciones, el dar dádivas sin nada a cambio, el presentar al victimario como víctima, el no establecer políticas de reinserción de quien ha delinquido en la sociedad, en no realizar seguimientos luego de cumplidas las penas, etc.

Más allá del respeto y obediencia que nos impone la Constitución, más allá de todas las declaraciones relacionadas con los derechos humanos que el Uruguay ha adherido, hay una cuestión de sensibilidad, algo que el Ministro Bonomi, y el gobierno en general ,no parecen tener.


La larga historia de las noticias falsas

La utilización política de las mentiras empezó mucho antes de las redes sociales. La construcción de otras realidades ha sido una constante desde la antigua Grecia, pero siempre se necesitan masas que se dejen convencer, sostiene este análisis internacional que nos interesa reiterar.

La primera víctima de la guerra es la verdad, sostiene un viejo dicho periodístico. Aunque lo cierto es que bien podría decirse que la verdad es víctima recurrente en cualquier sociedad organizada, porque la mentira política es un arte tan viejo como la civilización. La verdad es un concepto escurridizo en metafísica y cambiante en ciencia —un nuevo descubrimiento puede anular lo que se daba por cierto—, pero en el día a día el asunto es muy diferente: hay cosas que han ocurrido y otras que no; pero los hechos, reales o inventados, influyen en nuestra percepción y opinión.

Desde la Antigüedad, verdad y mentira se han mezclado muchísimas veces y esas realidades falsas han influido en el presente. Ya lo escribió el gran historiador francés Paul Veyne en su ensayo ¿Creían los griegos en sus mitos? (Granica): "Los hombres no encuentran la verdad, la construyen, como construyen su historia".

Llegados a este punto conviene hacer una distinción entre noticias falsas y propaganda: ambas crecen y se multiplican en el mismo ecosistema, pero no son exactamente iguales. La propaganda busca convencer, ser eficaz, y para eso puede recurrir a todo tipo de instrumentos, desde el arte hasta el cine, los pasquines o las redes sociales. Las noticias falsas, una de las ramas de la propaganda, son diferentes: buscan engañar, crear otra realidad. La preocupación por la forma en la que estos engaños cuajan y por los mecanismos a través de los que se crean y se multiplican no es nueva: Reflexiones de un historiador sobre las falsas noticias de la guerra (Réflexions d'un historien sur les fausses nouvelles de la guerre, Allia, 2012) es el título de un pequeño e influyente ensayo que publicó originalmente Marc Bloch... en 1921.

Este historiador, asesinado por los nazis en 1944, fue uno de los más influyentes del siglo XX. Impulsó la Escuela de los Anales, que cambió el foco de la investigación del pasado hacia la vida cotidiana, y regresó de las trincheras de la Primera Guerra Mundial alucinado por la importancia que las noticias falsas habían tenido. Eso le llevó a reflexionar sobre su origen y difusión en un texto que podría haber sido escrito en la era del Brexit, Vladímir Putin y Donald Trump, en estos tiempos de las redes sociales y los mensajes virales. "Las noticias falsas han levantado a las masas. Las noticias falsas, en todas sus formas, han llenado la vida de la humanidad. ¿Cómo nacen? ¿De qué elementos extraen su sustancia? ¿Cómo se propagan y crecen?", escribe, para señalar un poco más adelante: "Un error solo se propaga y se amplifica, solo cobra vida con una condición: encontrar en la sociedad en la que se expande un caldo de cultivo favorable. En él, de forma inconsciente, los hombres expresan sus prejuicios, sus odios, sus temores, todas sus emociones". En otras palabras, las noticias falsas necesitan gente que quiera creerlas.

Cambiar la historia

El siglo XX y lo que llevamos del XXI ha sido la era de las mentiras masivas. Tres de los grandes conflictos en los que se metió Estados Unidos en ese periodo empezaron con invenciones: la guerra de Cuba (1898), con la manipulación de los periódicos; la guerra de Vietnam (1955-1975), con el incidente del golfo de Tonkin, y la invasión de Irak en 2003, con las inexistentes armas de destrucción masiva de Sadam Husein. "La guerra contra España fue obra de Hearst y de Pulitzer", escribió el reportero Manuel Leguineche en su ensayo sobre el nacimiento del periodismo sensacionalista, Yo pondré la guerra (El País Aguilar). "Fue su gran oportunidad de cambiar la historia, de crear una psicosis de guerra, de fabricarla, por medio de sensacionalismo, tirada, circulación millonaria, venta masiva, patada en el estómago del lector".

A la vez que surgieron los diarios de circulación masiva, nació un cierto escepticismo hacia ellos. Era como si algunos se empeñasen en demostrar que la verdad estaba en otro lado. Esa desconfianza se prolonga hasta nuestros días con aquellos que creen erróneamente que la prensa cuenta mentiras y las redes sociales verdades. Con el telégrafo llegó la posibilidad de enviar rápidamente historias a larga distancia, con la linotipia se pudieron imprimir masivamente y con los nuevos medios de transporte se distribuyeron en numerosos lugares. Pero en ese mismo momento, a finales del siglo XIX, surgió la desconfianza hacia lo que contaban, la misma que nutre ahora a los que buscan esa otra verdad en Facebook, que para algunos es la única ventana al mundo. Es muy significativa en ese sentido una escena de Estudio en escarlata, la primera novela de Sherlock Holmes, publicada en 1887, en la que el detective y Watson repasan los diferentes diarios —The Daily Telegraph, Daily News, Standard— y todos cuentan una versión falsa del crimen que están investigando, impulsada por motivos políticos: unos culpan a los europeos, otros a los extranjeros o los liberales. Ninguno maneja una pista fiable.

Una de las grandes tragedias del siglo XX, las matanzas masivas promovidas por los grandes totalitarismos, logró esconderse detrás de noticias falsas. Las dictaduras nazi y soviética no solo fabricaron falsedades tremendas, sino que fueron capaces de construir otra realidad en la que lo verdadero y lo falso eran elementos accesorios. Como señaló el escritor francés Emmanuel Carrère, "en la URSS no se abolió la propiedad privada, se abolió la realidad". Ahora puede resultar casi increíble que mientras Stalin asesinaba y deportaba a millones de personas, la bondad del socialismo se mantenía como un dogma en grandes sectores de Occidente. Demasiada gente pensó, de buena o mala fe, que la realidad era, en ese caso, una noticia falseada. El historiador Tony Judt lo explicaba así en Pensar el siglo XX (Taurus): "Los que entendieron correctamente el siglo tuvieron que ser capaces de imaginar un mundo para el que no existían precedentes. Tuvieron que suponer que esa situación insólita y a todas luces absurda estaba sucediendo en realidad, en lugar de dar por hecho, como todos los demás, que era grotescamente inimaginable".

Mensajeros del desastre

La historiadora francesa Annette Becker ha estudiado la influencia que la propaganda de la Primera Guerra Mundial tuvo en la Segunda. Las noticias falsas difundidas contra los alemanes entre 1914 y 1918, cuando se les acusaba de todo tipo de bestialidades con fines propagandísticos, tuvieron un efecto negativo en la percepción de las atrocidades que sí fueron cometidas entre 1939 y 1945, sobre todo en relación al Holocausto. Un ejemplo de ello fueron las dificultades que tuvieron para ser creídos los primeros agentes polacos que trajeron la noticia del exterminio de los judíos por parte de los nazis. En su libro Mensajeros del desastre (Messagers du désastre, Fayard), que acaba de salir en Francia, Becker relata la historia de Jan Karski, un héroe polaco que se jugó la vida para llevar la noticia del Holocausto a Londres. No le creyeron cuando informó a los aliados de lo que ocurría. Un alto oficial británico le explicó: "Señor, durante la Primera Guerra Mundial difundimos la propaganda de que soldados alemanes aplastaban a niños belgas contra los muros. Creo que hicimos bien. Nos ayudó a debilitar la moral del enemigo, a aumentar el odio contra los alemanes. Necesitamos informes como el suyo". Karski agregó: "Se notaba claramente que no me creía". De nuevo, una noticia verdadera era percibida como falsa.

Pero las reglas que intuyó Marc Bloch hace un siglo, que las noticias falsas necesitan una sociedad dispuesta a creerlas, comenzaron a aplicarse mucho antes de la era de la comunicación de masas, desde los creadores del pensamiento histórico, primero Heródoto y luego Tucídides. "La democracia ateniense tiene una especie de momento fundacional, de hito crucial, que en realidad fue una genial construcción narrativa", explica el helenista Óscar Martínez, profesor de griego, presidente de la delegación de Madrid de la Sociedad Española de Estudios Clásicos y autor de Héroes que miran a los ojos de los dioses (Edaf).

"Se trata del ensalzamiento de los tiranicidas Harmodio y Aristogitón, quienes pasan por ser los fundadores heroicos de la democracia ya que asesinaron al tirano de Atenas. Pero cuando Heródoto y Tucídides narran este episodio se ve claramente que hay cosas que no casan: no mataron al tirano, sino a su hermano, y la tiranía duró cuatro años. Y ponen de manifiesto que las causas del magnicidio fueron más bien un asunto personal, incluso amoroso", prosigue Martínez. Con la voluntad de investigar —la palabra que emplea Heródoto es historie— nació la lucha contra las noticias falsas.

En la antigua Roma, los gobernantes eran muy conscientes de la importancia que tenía la información y de que era esencial adaptarla a sus necesidades políticas, independientemente de la realidad. "En Roma las noticias se transmitían fundamentalmente a través de las imágenes", explica el investigador Néstor F. Marqués, que publicó recientemente Un año en la antigua Roma: La vida cotidiana de los romanos a través de su calendario (Espasa). "No todo el mundo sabía leer o escribir, por lo que la información visual era muy importante. La forma más rápida de difundir la llegada de un nuevo emperador era acuñar monedas con su cara", prosigue. Y ahí encuentra Marqués un ejemplo de manual de noticia falsa: "El emperador Septimio Severo, nacido en Leptis Magna y que nada tenía que ver con su antecesor, el malogrado Cómodo, para legitimar su poder decidió extender la idea de que él mismo era el hermano perdido de Cómodo, hijo ilegítimo de Marco Aurelio y, por ello, la persona más idónea para ocupar el cargo. En las primeras monedas que acuñó hizo que le retrataran con unos rasgos muy parecidos a los de Marco Aurelio".

Noticias y juglares

También en la Edad Media las noticias se propagaban con sorprendente eficacia a pesar de que las condiciones materiales no acompañaban al movimiento informativo. Claude Gauvard, profesora emérita en La Sorbona, ha investigado las formas de transmisión de información en ese periodo: "Un caballo podía recorrer 30 kilómetros al día, pero el tiempo que tardaba en transmitirse una información podía acelerarse dependiendo del interés de la noticia", explica en un correo electrónico. Las órdenes mendicantes tenían un papel importante en la diseminación de información, al igual que los juglares, los peregrinos o los vagabundos, porque todos ellos recorrían grandes distancias. Las ciudades también tenían correos organizados y sellos para lacrar mensajes y tratar de certificar la veracidad de las misivas. Gracias a todo esto, la circulación de bulos era intensa y políticamente relevante. Gauvard pone como ejemplo de noticia falsa clásica medieval la historia del rey, conde o señor que desaparece en la batalla y que reaparece, anciano y transformado.

Un motivo para la construcción de noticias falsas en aquel periodo era tratar de explicar así la justificación de actos que, de otra forma, serían intolerables, como el magnicidio. "El duque de Borgoña, tras encargar en 1407 el asesinato del duque de Orleans, llevó a cabo una campaña epistolar: se dirigió a las ciudades del reino, a los príncipes, a la Iglesia, hasta al Papa. En ellas argumentaba que el duque de Orleans era un tirano, que intentó asesinar a la familia real", explica Gauvard, y cuenta que hubo muchos otros casos de campañas certeras de desinformación, que llegaron incluso a afectar a Juana de Arco. Pero la historiadora cree que el ejemplo más claro para demostrar la importancia que tuvieron las mentiras son las cazas de las brujas y las calumnias contra los judíos, auténticas campañas de desinformación con resultados catastróficos. "Pudieron ser movimientos populares, pero fueron manipulados por las autoridades", asegura.

En un libro de reciente aparición, Crimen e ilusión. El arte de la verdad en el Siglo de Oro (Marcial Pons), Felipe Pereda, profesor de arte español en la Universidad de Harvard, ha estudiado a fondo otro escandaloso y apasionante caso en el que la construcción de una noticia falsa tuvo implicaciones políticas. Ocurrió en el Madrid del siglo XVII, y es un ejemplo claro de persecución antisemita. "En 1632 se produjo un auto de fe en el que fueron quemados cuatro marranos (judíos conversos) portugueses y otros fueron enviados a galeras. Todos ellos eran acusados de haber profanado dos años antes un crucifijo. Las autoridades sostenían que el objeto se habría resistido a ser quemado y que incluso habría hablado a esas personas. Aquel fue uno de los grandes escándalos del primer Gobierno del conde-duque de Olivares, a quien se acusaba de favorecer a los banqueros marranos por encima de los genoveses", explica Pereda.

La persecución en la calle de las Infantas, donde vivían aquellos judíos, tuvo motivaciones políticas. Como explica el investigador del antisemitismo en España Uriel Macías, el eco de aquel caso fue tal que Calderón de la Barca escribió una obra, El nuevo palacio del Retiro, y Quevedo redactó un furibundo panfleto antisemita, Execración contra los judíos. En 1650, Quevedo también publicó La isla de los Monopantos, una obra en la que por primera vez se habla del complot judío universal para dominar el mundo, teoría que sería explotada a fondo por Los protocolos de los sabios de Sión, una de las grandes falsificaciones de la historia, que encontró amplia difusión a principales del siglo XX. Históricamente el antisemitismo ha sido un terreno fértil para plantar mentiras.

La Inquisición se aprovechaba y, al mismo tiempo, lo azuzaba. "En la inmensa mayoría de las leyendas antisemitas es fácilmente trazable cómo se forjan las mentiras", explica Macías, y relata que, tras el auto de fe de 1632, se convocaron concursos literarios sobre el tema y la Inquisición distribuyó panfletos anticristianos, presuntamente escritos por judíos, que habían sido falsificados de arriba abajo para agitar y convencer al pueblo. Aquel proceso contra los marranos no solo se basó en pruebas inventadas, sino que fue una chapuza jurídica: el único testigo era un niño menor de 10 años, con graves problemas cognitivos, algo en teoría inaceptable por la Inquisición, que se saltó sus propias normas.

Las casas de los judíos fueron destruidas y allí se erigió el convento de Capuchinos de la Paciencia de Cristo, con una capilla situada exactamente en el mismo espacio donde se produjo el imaginario sacrilegio. Se instalaron allí cuatro pinturas enormes realizadas por Francisco Rizi, Francisco Camilo, Andrés de Vargas y Francisco Hernández. "Los cuadros reconstruyen con documentadísimo cuidado la escena del crimen, describen los detalles de los sucesos, identifican a cada uno de sus protagonistas y, lo que es más importante, convierten a los espectadores en testigos de los hechos", escribe Pereda en su ensayo. El punto de vista es el del único testigo de la profanación. Tres de los cuadros se encuentran en depósito en el Museo del Prado, ya que la capilla se destruyó en el XIX. No hicieron falta entonces redes sociales para construir desde cero la mentira perfecta, para crear una realidad incontestable aunque falsa.

Otro ejemplo de la eficacia de la Inquisición en la diseminación de historias falsas es el caso del Santo Niño de La Guardia ocurrido en Toledo. Varios judíos y conversos fueron acusados de asesinar a un niño que nunca existió (y a pesar de ello, sigue siendo venerado en la actualidad). Políticamente este suceso inventado en 1490 tuvo un impacto formidable: fue uno de los pretextos para la expulsión en 1492. "Nunca se echó en falta ningún niño, ni se encontró ningún cuerpo", explica la historiadora Mercedes García-Arenal, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). "Pero se montó un proceso con confesiones bajo tortura y varios judíos y judeosconversos fueron quemados. Este hecho sirvió para acallar las voces alzadas en contra de la Inquisición y para decretar la expulsión de los judíos".

El rédito político de las noticias falsas es grande, y lo fue mucho antes de Internet, pero siempre ha necesitado de un buen caldo de cultivo. Las mentiras que se cuelan y convencen a las masas no llegaron con las redes.


Respeto y democracia

Respetarse es hablar y dejar hablar, ver al otro como un interlocutor válido y un igual y en esa medida es la base de la convivencia democrática, sostiene la socióloga Olivia Muñoz-Rojas en este análisis que es de interés reiterar.

Respeto. Esa palabra que invocamos diariamente en todos los ámbitos: desde el familiar hasta el laboral y, especialmente, el político. Últimamente, nuestros representantes hablan mucho del “respeto a la ley” o el “respeto a las urnas”. Pero también escuchamos a Pedro Sánchez expresar su respeto al expresidente Mariano Rajoy en un gesto destacado por los medios. Merece la pena detenerse en la palabra: ¿entendemos todos lo mismo cuando hablamos de respeto o existen diferentes interpretaciones? En una sociedad democrática, ¿qué debemos entender por respeto?

Su definición en algunas de las principales lenguas europeas nos ofrece pistas sobre sus matices culturales. El Diccionario Inglés de Oxford define respect como “un sentimiento de profunda admiración por alguien o algo por sus capacidades, cualidades o logros”, también como “consideración por los sentimientos, deseos o derechos de otros”. El diccionario de francés Larousse define respect como “sentimiento de consideración hacia alguien que lleva a tratarlo con especial miramiento”. La RAE se refiere al respeto como “veneración, acatamiento que se hace de alguien” y más adelante como “miedo”. En las tres lenguas, la palabra deriva del latín re-specere, “mirar atrás” que podría interpretarse como apreciar la trayectoria de alguien o algo.

Parecería que en el ámbito anglosajón el respeto tiene, teóricamente, una impronta humanista. Para el académico William Ury, “los seres humanos tenemos una serie de necesidades emocionales —amor y reconocimiento, pertenencia e identidad, propósito y sentido en nuestras vidas” y, concluye, “si tuviéramos que resumir todas estas necesidades en una palabra sería la de respeto”. Respeto implica ser tratado y tratar al otro con consideración, teniendo en cuenta sus sentimientos, sabiendo, no sólo escucharlo, sino asimilar lo que dice. Esta dimensión humanista del respeto está ligada a la idea de que las personas somos intrínsecamente iguales. Escribe William Aiken, “el respeto es una fuerza rotunda sin pretensiones de la que están hechas la equidad y la justicia”.

Desde esta perspectiva, el respeto no es sinónimo de obediencia, a diferencia de lo que quizá asumimos más fácilmente en nuestro contexto cultural (véase la referencia al miedo en la RAE). El contraste entre respeto y obediencia es manifiesto en situaciones de conflicto y el modo en que se encara su resolución. El respeto brota entre las partes implicadas cuando existe una relación de reconocimiento mutuo por encima de la correlación de fuerzas. La obediencia resulta de una relación asimétrica de poder en la que una de las partes coacciona y somete a la otra. Los mediadores de conflicto tienen claro que el respeto es clave para construir confianza entre las partes y lograr su disposición a realizar concesiones sostenibles en el largo plazo. En la misma lógica, el respeto a un adversario político implica aceptar que representa a una parte de la ciudadanía y que es obligado escucharlo dentro de la dinámica democrática. Lo contrario del respeto serían el desprecio, la humillación y el insulto, que, según este planteamiento, generan una espiral de violencia poco constructiva.

Si el respeto no es sinónimo de obediencia, tampoco lo es, advierten algunos, de paternalismo o compasión. En vez de “debatir con nuestros adversarios con la esperanza de hacerles cambiar de parecer”, escribió el historiador Christopher Lasch, “les imponemos silencio gritando más fuerte que ellos o alegando que todos tenemos derecho a tener nuestra opinión”. El respeto consistiría en ver a nuestro interlocutor como un igual; capaz de entender nuestros argumentos, ponerse en nuestro lugar y aceptar una parte de nuestra verdad. Pasaría también por evitar hablar en nombre de un colectivo del que no formamos parte y, en su lugar, trabajar para crear las condiciones que le permitan hablar por sí mismo. Históricamente, se ha tendido a infantilizar (del latín infans, “incapaz de hablar”) a las mujeres y determinadas minorías asumiendo su incapacidad para defender sus propios intereses, privándoles de la palabra desde el respeto entendido como compasión por el aparentemente débil.

Hablar y dejar hablar, escuchar y ser escuchado, ver siempre al otro como un interlocutor válido, un igual; sería la definición mínima de respeto en una sociedad democrática.


¿De qué hablamos cuando hablamos de Mao?

En China no existe un museo sobre la Revolución Cultural, ni espacios consagrados a sus víctimas. Pero dentro del país varios libros prohibidos circulan de forma clandestina. Pero la censura fue terrible explica el periodista e historiador argentino Salvador Marinaro, en una nota que nos interesa reproducir.

En el barrio chic de la ciudad de Shangái, rodeada por cafés con mesitas sobre la vereda y panaderías de estilo francés, la librería The Forest satisface la curiosidad occidental. Si un cliente pregunta por la Revolución Cultural, el vendedor se da vuelta y camina hacia un pasillo donde cajas con caracteres chinos esconden una preciada carga. Vuelve con el tomo Vida y muerte en Shangái de Nien Cheng, una autobiografía publicada en 1986, que se transformó de inmediato en un best-seller fuera de China. El vendedor entrega el ejemplar con la tapa hacia abajo y, luego de cobrar, lo guarda en una bolsa con rapidez.

Los billetes de uno a cien yuanes con la cara de Mao Zedong tienen un efecto irónico. A pesar de la repetición de su figura en los espacios públicos, el mensaje es uno solo: el silencio. En China no existe un museo sobre la Revolución Cultural, un monumento, un espacio de memoria. Nada. Las líneas de tiempo en la Galería Nacional de Pekín o en el Museo de Shangái hacen un paréntesis en 1966 para reiniciar una década más tarde, bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, padre de la apertura china.

Lo cierto es que a mediados de los sesenta un Mao ya anciano y cuyo poder se abía debilitado lanzó una de las políticas más radicales de la historia reciente. Llamó a los jóvenes a movilizarse contra los “cuatro antiguos” (las “costumbres del pasado”, la “cultura arcaica”, el “pensamiento avejentado” y los “viejos usos”) y a consolidar la revolución.

En la práctica, millones de estudiantes se enrolaron como Guardias Rojos, se rebelaron contra los maestros, los intelectuales, los opositores dentro del partido, e incluso, contra sus propios padres en una persecución de cualquier “desviación ideológica”. Las universidades fueron cerradas y 17 millones de profesionales marcharon al campo, para ser reeducados a través del trabajo manual.

En China, ese evento sigue en debate. No sólo porque no hay estadísticas oficiales (los más conservadores argumentan que 250 mil personas fueron asesinadas y los más radicales constatan 70 millones de muertos), sino también porque el gobierno impone una política de omisión. La película Fang hua (“Juventud”) reactivó el año pasado un debate que parece tan eterno como el país asiático. El estreno había sido programado para septiembre de 2017. A pesar de haber sido aprobada, el Departamento de Propaganda consideró que debía revisarla de nuevo y pospuso la exhibición hasta el 15 de diciembre.

Los recortes dieron como resultado un filme edulcorado que narra la relación entre dos jóvenes del “batallón de bailarines” que daban espectáculos para el Ejército Rojo. La historia cruza la muerte de Mao, la apertura de Deng y la guerra contra Vietnam en 1979. Entre las heridas físicas y psicológicas de los protagonistas se exhibe una melancolía secreta por una vida más simple. La oposición entre el campo y la urbe sigue latente en la modernidad china: en la escena final se ve un veterano de guerra desplazado de su parcela comunal que no encuentra un lugar entre las amplias avenidas.

Vida y muerte en Shangái es el libro perfecto para pensar ese etapa. Al estar prohibido por el Partido Comunista, el lector tiene la sensación de poseer un secreto, aunque la biografía haya vendido millones de copias en el extranjero. La experiencia de la autora acumula horrores, centrados en la violencia física, el sadismo de los torturadores y, por último, la resistencia de la vida humana que encuentra la manera de sobrellevar el dolor. Se trata, en definitiva, de la memoria descarnada de un pasado traumático. Los chinos tienen un nombre para estos libros: shanghen wenxue o “literatura de la herida”.

El término surgió a principios de los ochenta. Luego de la muerte de Mao en 1976, de la presidencia del “sabio líder”, como llamaron a Hua Guofeng, y de un golpe interno comandado por Deng Xiaoping, la década arrancó con un juicio histórico. El 20 de noviembre de 1980, las cámaras de televisión apuntaron a la Banda de los Cuatro, un grupo de líderes del partido considerados actores protagónicos de la Revolución Cultural. Cuarenta y nueve testigos y 870 piezas de evidencia concluyeron en dos cadenas perpetuas y dos penas capitales, entre ellas a la tercera y última esposa de Mao, Jiang Qing, que se despidió del tribunal gritando “¡La revolución es gloriosa, la revolución no es un crimen!”.

Se destapó así una corriente, que sigue hasta hoy, de la cual surgieron cientos de memorias, biografías y testimonios. Al fin y al cabo, los jóvenes educados habían sido el foco de la revolución. Cuando se reestableció el ingreso a las universidades en 1977, la generación que volvió del campo tenía una historia para contar.

El libro Cisnes salvajes de Jung Chang, publicado tres años después de Vida y Muerte..., siguió el mismo destino de éxito en el extranjero y censura interna que su antecesor. Doce millones de copias reprodujeron la historia de tres generaciones de mujeres durante el siglo XX chino. A partir del cuarto capítulo, sin embargo, el protagonista es Mao. Con una descripción del culto a la personalidad y de la persecución a los opositores, la autora confiesa que se enlistó como Guardia Roja para deshacerse del estigma familiar que la marcaba como “capitalista infiltrada”. El mismo Deng fue perseguido y torturado bajo este mote. Una vez en el poder dijo que su memoria sobre el período no era “objetiva, porque había sufrido mucho” e incentivó una condena general sobre la década que había pasado. Poco después, una resolución tomada por el Comité Central del Partido dejó las cosas en claro.

“El camarada Mao Zedong fue un gran marxista y un gran revolucionario. Es cierto que él cometió severos errores durante la Revolución Cultural, pero sus contribuciones a la Revolución China superan con creces sus errores”, afirma el comunicado “Algunas cuestiones sobre la historia de nuestro Partido”, difundido en 1981. El gobierno, acostumbrado a los grandes eslóganes, empapeló las calles con afiches que decían: “Mao Zedong fue 70% bueno y 30% malo”, y eso fue todo.

En su libro La batalla por el pasado de China, el historiador Mobo Gao afirma que así empezó un doble discurso: en el interior del país se llamó a la amnesia, mientras en el extranjero se multiplicaron las denuncias. “Una total denigración del período maoísta (...) era necesaria para las reformas liberales posteriores”.

En parte por la fascinación que causó la Revolución Cultural entre los intelectuales de izquierda durante los años setenta (entre ellos, Roland Barthes y el grupo francés Tel Quel); en parte por el anticomunismo de los editores en Hong Kong, Taipéi y Singapur, se formó una red de publicaciones fuera del continente. Los libros La vida privada del presidente Mao, de su médico Li Zhi Sui, y el siguiente éxito de Jung Chung, Mao: la historia desconocida, se contraponían a las publicaciones controladas por el Estado y a una literatura que indagaba sobre la experiencia personal de aquellos años.

Shangshan xiaxiang (“jóvenes que subieron la montaña y bajaron al campo”) o shiluo de yidai (“generación perdida”) fueron los nombres con los que se conoció al grupo de escritores que regresó a las ciudades después de 1976. A través de la autoficción hallaron una manera de escabullirse de la censura y del discurso oficial, todavía más duro tras la masacre de Tiananmén (manifestación estudiantil que exigía una mayor apertura política, reprimida en 1989).

La novela de Su Wei El valle invisible (publicada en 1996, y recientemente traducida al inglés) combina la experiencia de la vida en el campo con el cuestionamiento a las normas de la sociedad china. Lu Beiping, el protagonista, llega de la provincia de Cantón a Hainan, una isla tropical en el sur de China que, por ese entonces, representaba el fin del mundo civilizado. A diferencia de los libros mencionados anteriormente, Lu es un comunista convencido y reconoce el progreso cuando su batallón tala porciones de selva tropical para plantar caucho.

Luego de una noche de borrachera, el secretario del partido local lo obliga a casarse con su hija fallecida. Muerta por malaria quince años atrás, ya debería andar por los veinte, así que su padre quiere emparejarla para que no vuelva como fantasma. Al huir de su suegro, Lu encuentra, en el valle, una aldea que sobrevivió aislada de la historia china. Allí, cada alimento y cada pareja se comparten.

Seres fantásticos coexisten con espíritus y rituales extraños para aplacar a una serpiente que vive en el interior de la montaña. De hecho, la frase “monstruos vacas y demonios serpientes”, que viene del folklore budista, solía referirse a los intelectuales perseguidos. En el capítulo final, Lu se despide con un poema que le transcribió su padre antes de partir desde Cantón: “Yo también he sufrido los caprichos de la fortuna. / Sin embargo, a través de mis pruebas, he permanecido en la memoria”.

Las narraciones de esta generación dialogan con el conflicto fundamental de la sociedad china: el choque entre el campo y las ciudades. En un universo jerárquico, donde sólo se admiten extremos, el campo ocupa el lugar inferior. La presencia de los intelectuales entre las mayorías chinas (la población rural se acercaba al 80 por ciento del total en 1970) representó un choque de valores e ideas.

Mo Yan, premio Nobel del 2012, fue quien más trabajó este problema. La novela Rana del 2009 se centra en la figura clave de las políticas sanitarias desde el principio de la República Popular en 1949 hasta los ochenta: una ginecóloga rural.

Sin embargo, su novela Cambios –editada en Argentina– es la que mejor evalúa la relación entre su obra y el pasado reciente. Escrita por encargo de la editorial india Seagull para la colección “¿Qué fue el comunismo?”, el autor ofrece una revisión de su propia experiencia con esta palabra. A través de la voz de un chico del interior, que ve llegar a un médico a la escuela rural, se repite una estrategia: comparar el pasado maoísta con la apertura. Así, el chico se alista en el Ejército para cumplir el sueño de manejar un viejo camión soviético GAZ-51. La muerte de Mao desata una serie de primeras experiencias: el primer viaje en tren, la primera visita a Pekín y los primeros años en la universidad.

La identidad fue el problema que descolocó a la generación posmaoísta. El deseo individual, como una manera de diferenciarse, llega a un punto de delirio en la obra de teatro Yo amo XXX del dramaturgo Meng Jinghui. Estrenada por primera vez en 1994, consiste en un listado de deseos y objetos amados, repetido por distintos actores: “Amo a la patria/amo a la gente/amo a los profesores/amo a mis compañeros de clase”.

Las primeras enumeraciones aluden a los eslóganes de la revolución para avanzar hacia las formas corporales del deseo. Al terminar, se escucha un solo y reiterativo “te amo/te amo/te amo” como signo triunfal del sujeto. La crítica teatral Claire Conceison señaló que el vanguardismo de Meng se une a la tradición alegórica, único modo de mencionar la política en China.

El turista revolucionario debe conformarse con el “Museo de la Propanga”, única referencia al pasado comunista en Shangái. Un sótano en un complejo de viviendas de los 80, con azulejos blancos y caños a la vista, expone una colección privada de pósters de la época. El dueño ofrece suvenires dudosos del Libro rojo a los extranjeros, que son la mayoría de los visitantes.

Pese al gobierno, las marcas del pasado están donde el ojo quiera verlas: en las parejas de viejos que bailan en los espacios públicos (una práctica que según dicen solían hacer las parejas de Guardias Rojos), en los bustos de goma de Mao que sobreviven en el campo o en las fotos holográficas colgando de los portones que de un lado muestran a un Mao sonriente y rechoncho y del otro a Deng Xiaoping. En ellas, se lee: “la revolución vivirá por siempre en nuestros corazones”.


Para quiénes no les gusta el Mundial, ¡libros sobre fútbol!

El campeonato influye invasoramente en nuestro comportamiento, aún en aquellos que no les guste el fútbol. El escritor y crítico literario Jorge Carrión nos informa, en una versión españolísima pero también interesante para estas costas, sobre los libros que andan en la vuelta.

En el Mundial de Sudáfrica de 2010 Shakira se enamoró de Piqué (y viceversa), España salió campeón y Martín Caparrós y Juan Villoro se escribieron una serie de correos electrónicos que todavía se lee con emoción y con admiración. La emoción de la amistad (“Lo mejor, para mí, fue saber que el juego se comparte”, escribe Villoro). La admiración por el estilo y la inteligencia todoterrenos.

“Siempre sospeché que el fútbol era el espacio de mi salvajería feliz”, le dice Caparrós a Villoro en las primeras páginas de Ida y vuelta. Una correspondencia sobre futbol: “Me paso la vida tratando de pensar cosas, de tener cierta mirada sobre el mundo, de no perder el tiempo —en síntesis, soy muy insoportable, sobre todo para mí— salvo en esos momentos”. Los noventa minutos de un partido.

Y, sin embargo, Caparrós ha escrito miles de páginas sobre su deporte favorito (entre ellas las quinientas de Boquita). Y Villoro, también (entre ellas las trescientas de Dios es redondo).

Aunque un escritor pueda abrir paréntesis de entusiasmo irreflexivo, cuando los cierra es reclamado rápidamente por la escritura más o menos racional.

Estas seis lecturas futboleras para la Copa del Mundo de Rusia responden a ese reclamo: el hincha se deshincha y el escritor trata de entender su periódico hinchamiento, tan compartido.

Hijos del fútbol

Por eso era de esperar que el escritor Galder Reguera —que realiza un trabajo modélico como responsable de las actividades culturales de la Fundación Athletic Club de Bilbao— acabara publicando un libro sobre su pasión deportiva en cuanto se lo permitiera el ejercicio de la paternidad, ese entusiasmo particularmente intenso durante los primeros años de las criaturas.

Hijos del fútbol es una mezcla feliz de memorias (a partir del abuelo aficionado y de los fuertes vínculos con balones y camisetas y mitos personales) de diario de un padre preocupado (¿no estará adoctrinando a sus hijos con tanto énfasis futbolero?) y de ensayo sobre historia, representación artística y filosofía del balompié. El autor defiende un “fútbol humanista: aquel que establece las condiciones para que los jugadores quieran seguir practicándolo”. Y, en estos tiempos de hooligans, es de agradecer.

Todo Messi

Uno de los primeros en celebrar públicamente el libro de Reguera fue el escritor catalán Jordi Puntí, que ahora firma Todo Messi. Ejercicios de estilo.

Copito de Nieve, icono barcelonés por excelencia, murió en 2003. Messi debutó con el primer equipo del Barça al año siguiente, con la vocación de convertirse en la nueva celebridad de la ciudad olímpica. Pero el jugador de metro setenta fue creciendo kilómetros hasta convertirse en el mejor jugador del mundo, en una estrella global. Puntí realiza un retrato robot de esa metamorfosis de fábula.

El libro está lleno de intuiciones brillantes y de ecos literarios. Dos ejemplos. Ve en las predicciones de Italo Calvino para la literatura de nuestro milenio una profecía futbolística: “Levedad, rapidez, exactitud, visibilidad y multiplicidad. Sin saberlo, también estaba hablando de Leo Messi”. Y en cierto momento rinde homenaje a Georges Perec y a Joe Brainard enumerando momentos geniales del messianismo, siempre precedidos por la fórmula “Me acuerdo”: “Me acuerdo de que, después de una gran noche de Messi, el diario deportivo argentino Olé cambió el diseño de su cabecera y por un día se llamó Leo”.

En qué pensamos cuando pensamos en fútbol

Si en nuestra época la filosofía está volviendo al ágora, a la plaza, a la calle, era de esperar que también penetrara en la cancha, en el campo, en el estadio. El pensador británico Simon Critchley entra en el terreno de juego armado tanto con su pasión como con sus herramientas de análisis y su profundo conocimiento de la tradición filosófica. El resultado es En qué pensamos cuando pensamos en fútbol, un libro que se publicó en inglés en 2017 y se ha convertido en un título de referencia.

El profesor de la prestigiosa New School of Social Research de Nueva York —después de abordar temas tan distintos como el suicidio, David Bowie o el humor— disecciona la historia del fútbol y su importancia social y política, a partir de una contradicción intrínseca: su espíritu socialista convive con su sobredimensión capitalista. El deporte más popular es, al mismo tiempo, el que mueve más dinero.

Encontramos otras parejas conceptuales en su ensayo, como la de lo apolíneo y lo dionisíaco. El contraste entre la técnica y la estrategia de los jugadores y la escandalosa exaltación del público; entre la geometría perfecta que encierra a los veintidós jugadores y los cientos, miles o millones de personas que a su alrededor generan círculos inconcretos.

Breve historia del ya merito

También es la editorial Sexto Piso la responsable de esta antología mundialista, que reúne a muchos de los mejores escritores e hinchas mexicanos (Luigi Amara, Bef, Claudina Domingo, Pablo Duarte, Guillermo Fadanelli, Julián Herbert, Rodrigo Márquez Tizano, Antonio Ortuño, Daniela Tarazona, Carlos Velázquez, Raúl Vilchis, Juan Pablo Villalobos, Juan Villoro y Gabriel Wolfson), bajo la consigna de realizar una autopsia colectiva del fracaso sistemático de la Selección Mexicana de Fútbol.

Ordenados cronológicamente, el cómic (de Bef) y los relatos (casi todos sin ficción) van dando saltos de cuatro años para retratar tanto a los jugadores más famosos (y presionados) o los partidos más emblemáticos, como las transformaciones de la sociedad mexicana e internacional durante el último medio siglo. De los partidos escuchados en la radio a los vistos en línea, de los compartidos con cuatro gatos en casa o en un bar a los comentados por millones de personas en las redes sociales. Y una tristeza chingona y cabrona como ruido de fondo.

Cambio de juego

Al igual que ya hicieron otros cronistas chilenos —como Francisco Mouat o Juan Pablo Meneses—, Nicolás Vidal también ha explorado literariamente el fútbol y su polisemia. El editor general de la revista De Cabeza ha reunido sus crónicas en el volumen Cambio de juego. Historias desconocidas del fútbol chileno. Comparten una voluntad común: la de revelar las tensiones políticas e históricas que se esconden detrás de algunos de los clubes del país.

Mi favorita es “Palestino: un club único en el mundo”, donde descubrimos que en Chile existe el único equipo de fútbol que puede mostrar sin problemas la bandera de Palestina y que “la chilena es la colonia más numerosa del planeta, fuera de los países árabes”. En otros textos se aborda la guerra de las Malvinas o el pasado futbolero del padre de Michelle Bachelet. Uno acaba el libro con la certeza de que en todos los países se podría escribir uno parecido. Porque el “deporte rey” ha penetrado en tantas facetas de la realidad que casi todo puede explicarse a través de él.

Treinta y seis años después

El nuevo libro del cronista peruano Toño Angulo Daneri no solo aborda con lucidez e ironía el regreso de la selección de fútbol de su país a un mundial, Treinta y seis años después, sino que también se puede leer como una síntesis del resto de estas lecturas futboleras.

Cita a los maestros Juan Villoro y Martín Caparrós. Examina los vínculos con su padre y con su hijo, la transmisión genética de la pasión por el balompié. Se rinde al messianismo (y a su principal evangelista, Pep Guardiola). Piensa seriamente los contextos sociales y tecnológicos de la comunión colectiva o de la recepción solitaria: los bares y las páginas piratas de internet. Sufre la distancia física cuando ve los partidos de Perú desde España, pero al mismo tiempo denuncia los horrores de su país. Bromea sobre el fracaso y asume la ilusión por el éxito de haber logrado la clasificación.

Y nos explica, en clave muy personal, el Perú y su diáspora en el siglo XXI; y —por extensión— América Latina y sus migraciones y sus miedos y sus esperanzas. Ni más ni menos.


Frases Célebres 720

“La delincuencia nos pasó por arriba”. José Mujica, expresidente y senador del MPP. En la mira, VTV (13/06/18).

“¿Este que habló es un turista que recién llegó al país?”. Jorge Larrañaga, senador y líder de Alianza Nacional, refiriéndose a las apreciaciones de Mujica sobre la inseguridad. Semanario Búsqueda (14/06/18).

“Los datos oficiales del Ministerio del Interior sobre criminalidad van a ser horribles por el aumento de la delincuencia, que se explican en parte por la aplicación del nuevo Código. Lo que no puede ocurrir es que porque alguien no previó la cantidad de fiscales estén 1.300 rapiñeros sueltos por la aplicación del nuevo Código (...) Existe la ficción o la fantasía en el gobierno de que este tipo de problemas no se pagan electoralmente. Hacen el cálculo y dicen todavía podemos ganar. Lo cual es una locura y un suicidio a largo plazo que nadie quiere ver”. Gerardo Sotelo, periodista y conductor, criticó la imprevisión absoluta en la aprobación del nuevo Código de Proceso Penal. Informativo, radio Carve (13/06/18).

“La recolección de firmas para la reforma de la Constitución en materia de seguridad está teniendo eficacia porque el Gobierno está prometiendo policías, apura trámites parlamentarios y está intentando reaccionar. Es evidente que el gobierno está perdiendo en esta lucha contra la delincuencia y falta orden y respeto en el país”. Jorge Larrañaga, senador y líder de Alianza Nacional. Informativo, radio Montecarlo (13/06/18).

“Lamento decirlo, pero el juicio abreviado es para nosotros una solución. Queremos evitar los juicios orales porque es un trastorno impresionante la búsqueda de evidencia. Muchas veces apelan a resolver el conflicto por el juicio abreviado porque hacer un juicio oral es presentarse ante un juez –que está bien– que no sabe nada del caso, que tenemos que presentarle todo, ilustrarlo, conseguir evidencia que tal vez hace cinco meses está en no sé dónde y la estamos buscando”. Brenda Puppo, presidenta de la Asociación de Fiscales. Así nos va, radio Carve (12/06/18)

“Francamente, los anuncios del gobierno son negativos, mucho más si tenemos en cuenta las expectativas que teníamos (...) con esta Rendición de Cuentas el gobierno no cumplirá el compromiso que había asumido con la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU) de llegar al 2020 con un aumento salarial de 3,53% por año. A partir de los anuncios con todo esto no se va a cumplir (...) El próximo miércoles veremos en la Mesa Representativa las acciones a desarrollar en el corto y mediano plazo ante un anuncio del Poder Ejecutivo que es totalmente negativo para los intereses de los trabajadores y la población en general”. Fernando Pereira, presidente del PIT CNT. Portal Montevideo (08/06/18).

“Hay que hacer un gran esfuerzo presupuestal en ciencia, tecnología e innovación. Se necesita que el conocimiento que se produce se vuelque a los sectores productivos”. Alejandro Sánchez, diputado del MPP. Puntos de vista, radio Uruguay (11/06/18).

“Es un vuelto”. Martín Hranilovic, secretario general de la Asociación de Funcionarios de UTU, respecto al aumento del gasto propuesto por el Poder Ejecutivo en la Rendición de Cuentas.  El Observador (08/06/18).

“Es cierto que el tema del 6% era una promesa electoral, que el FA no ha cumplido, y así es recibido por la opinión pública, y al Frente le va a pesar. También el gobierno ha tenido en estos años, una situación económica no prevista, y, lo que dice el ministro Astori, y que la gente lo entiende; porque la gente quiere que la educación mejore, pero no quiere más impuestos. Entonces frente al miedo de que la alternativa para mejorar la educación sea la colocación de más impuestos, la percepción es que no”. Mariana Pomies, Directora Ejecutiva de la consultora CIFRA. Para empezar el día, radio Oriental (11/06/18).

“Claramente esperábamos otra cosa los trabajadores (...) aunque entendemos algunos planteos del gobierno lo cierto es que la economía del país sigue creciendo y en función de esto aguardábamos más que lo anunciado por el Ejecutivo”. Martin Pereira, presidente de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) y de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), sobre el proyecto de Rendición de Cuentas anunciado por el Poder Ejecutivo. Visión nocturna, radio Uruguay (12/06/18).

“Si no nos escuchan, que nos vean”. Consigna de la movilización que desarrolló el grupo Un Solo Uruguay en más de 30 puntos del país.

“No es real afirmar que el Gobierno no ha escuchado (...) se han puesto en marcha más de 20 medidas desde el momento en que apareció el movimiento de ‘autocovocados’. El gobierno escucha y actúa. Buena parte de esas medidas no ha alcanzado a quienes dirigen el movimiento, pero sí ha beneficiado a la gran mayoría de los productores, porque fueron orientadas a los medianos y pequeños”.
Álvaro García, director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), respondiendo al Movimiento `Un solo Uruguay` que  aseguran lo contrario. La 30 al Instante, radio Nacional (11/06/18).

“Hay 7.000 toneladas de miel stockeadas en los galpones de los productores. Son 7.000.000 kilos, que a un promedio de U$S 2,40 a U$S 2,50, significan U$S 20 millones que los productores no han recibido el dinero, y que la tienen en sus galpones. Ese dinero no solo no entró a los apicultores, sino también al país. Hay mucha miel que no tiene problema con el glifosato, pero es tanta la miel en el mercado mundial, que bajaron los precios y nos quieren comprar la miel a precios mucho más bajos que los costos de producción. Y estaríamos perdiendo muchísimo dinero al venderla a ese precio (...)  Lo cierto es que Alemania rechazó la miel uruguaya”. Alfredo Aguilera, secretario de la Sociedad Apícola Uruguaya (SAU). El Telégrafo de Paysandú (12/06/18).

“Van quedando pocos aguerridos en el campo (...) es uno de los trabajos más ingratos que hay, y si la situación sigue así, el sector va a terminar muy mal”. César Vega, ingeniero agrónomo, e integrante del Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI), sobre la situación que afrontan los productores luego del temporal que azotó el norte del país en las últimas horas. Indice 810, radio El Espectador (13/06/18)

“Debe quedar claro que no solo buscamos beneficios para los productores sino para todos los uruguayos. Nos gustaría que hubiera formas para bajar el combustible. La gran mayoría de los uruguayos estaría a favor de ello, si hiciéramos una encuesta. Es una noticia positiva que no haya más impuestos. La carga es altísima. Si el Ministro de Economía  reconoce claramente que no da para más, es un punto importante. Los costos de producir en nuestro país, como idea de país, me quedo con un país como Paraguay,  que está creciendo con un panorama de futuro más alentador que Uruguay. En Uruguay faenar un novillo cuesta mucho más que en Paraguay”.
Miguel Sanguinetti, Presidente de la Federación Rural. Fuentes Confiables, radio Universal (11/06/18).

“Si no firmamos acuerdos comerciales, es como ir al Mundial y entrar a jugar con nueve jugadores”. Alejandro Bzurovski, presidente de la Unión de Exportadores. El País (12/06/18).

“Estamos perdiendo mucho por no tener acuerdos comerciales (...) negociar sin resignar sólo pasa en un país de frutillitas”. Mario Bergara, presidente del Banco Central del Uruguay. El País digital (13/06/18).

“Pertenezco a un sector que tiene como referente a Mujica y su decisión de presentarse o no define todo lo otro para nosotros, pero me consta que no es el único nombre que se va a manejar desde este sector de la izquierda”.
Yamandú Orsi, intendente de Canelones, acerca de  la consulta de si va a ser candidato presidencial. Agencia EFE (13/06/18).

Correo de los Viernes.
Publicación Oficial de la Secretaría de Prensa del Foro Batllista.