Edición Nº 780 - viernes 20 de septiembre de 2019        

Falsas promesas de seguridad: una historia repetida

El candidato del Frente Amplio, Daniel Martínez, y su asesor en materia de seguridad pública, Gustavo Leal, divulgaron recientemente doce propuestas para “ir hacia adelante en seguridad”. Una historia repetida que nos remonta al año 2012 cuando José Mujica anunció dieciséis medidas para mejorar la convivencia, entre ellas la legalización de la marihuana, y al 2014 cuando Tabaré Vázquez prometió reducir las rapiñas un 30%. En ambos casos, sin resultados positivos.

No es de extrañar que estos hechos tengan como factor común la reafirmación de la desastrosa gestión que ha realizado Eduardo Bonomi –y por añadidura, el asesor que comparte con Daniel Martínez, Gustavo Leal– al frente del Ministerio del Interior. A esta altura es evidente que el Frente Amplio no está dispuesto a realizar los cambios necesarios y mucho menos a aceptar el rotundo fracaso que ha implicado su política de seguridad.

En 2012, Mujica y Bonomi aseguraron que la legalización de la marihuana, incluida dentro de las dieciséis medidas para mejorar la convivencia, implicaría mejoras en seguridad y salud. Según las erróneas hipótesis esgrimidas desde el gobierno, la disminución del mercado ilegal de drogas implicaría una reducción del narcotráfico y principalmente de la violencia asociada al mismo, mientras que la "desmitificación" de las drogas produciría un aumento en la percepción del riesgo asociado a su uso.

No obstante, a siete años del anuncio, las cifras oficiales demuestran que el 60% de los asesinatos registrados actualmente en Uruguay son por “ajustes de cuentas”, en otras palabras, homicidios vinculados al narcotráfico. Por otro lado, también según los datos oficiales, seis de cada diez liceales uruguayos considera que la marihuana no es riesgosa para la salud, es decir, que contrariamente a lo que se afirmó, la percepción del riesgo disminuyó entre los más jóvenes, al tiempo que creció fuertemente la criminalidad asociada al fenómeno del narcotráfico.

En 2014, Vázquez y Bonomi se comprometieron a reducir el delito en un 30% para finales del presente período de gobierno. Una vez más, los datos oficiales reflejan un escenario de estrepitoso fracaso. El 2018 ha sido el año más violento en la historia del país. Mientras la cifra de homicidios arrojó un incremento del 45,8% respecto al año 2017, las rapiñas aumentaron un 53,8% y los hurtos un 25,6%.

No es necesario ser experto en asuntos de seguridad para darse cuenta de que, como reza el conocido aforismo, no es posible obtener resultados distintos cuando se hace siempre lo mismo. No obstante, en filas frenteamplistas, prevalece otra lógica: independientemente de los resultados obtenidos: continuaremos haciendo lo mismo y afirmando lo contrario.

Es así que el candidato Martínez, que de impulso tiene poco y de nuevo aún menos, apuesta por el sociólogo Leal, defensor y protagonista de la “década Bonomi”. Un hábil declarante que se ganó el apoyo de algunos distraídos cuando, en una actitud digna de ser calificada populista-punitivista, se presentó en Casavalle dejando en claro que él era “antichorro”.

Ahora, cuando es más que evidente el desgaste, todo lo que no se hizo y de lo que se renegó, por “inefectivo” o “de derecha” según las declaraciones de los propios actores del gobierno, se convierte en promesa. El nivel de descaro es tal, que Martínez y Leal “copiaron y pegaron” algunas de las propuestas de la oposición que hasta hace poco criticaban e incluyeron viejas medidas que les fue imposible aplicar en tres períodos de gobierno consecutivos.

Tras destruir las comisarías y asegurar que la oposición pretendía con su propuesta volver a un modelo de seguridad arcaico, ahora el candidato del Frente Amplio asegura que pondrá a funcionar 267 comisarías, sin explicar siquiera cómo se instrumentará.

De igual manera, Martínez anunció la implementación del Plan Más Barrio, por el que se compromete a invertir U$s 50 millones por año –250 millones en cinco años– en restauración de barrios, apertura de plazas y lugares de recreación. La promesa es doblemente falaz. En primer lugar, la Intendencia de Montevideo, que dirigió Martínez, realizó obras puntuales en la zona céntrica y relegó por completo la inversión en los barrios más humildes de la capital. En segundo término, dentro de las dieciséis medidas para mejorar la convivencia presentadas por Mujica en 2012, ya se preveía un programa similar al anunciado actualmente –Plan Siete Zonas– y que el propio Bonomi aseguró que debió ser suprimido por “falta de presupuesto”. No se explica cómo logrará Martínez invertir más con un presupuesto que se encuentra afectado por el desorden financiero del gobierno.

En estrecha relación con lo anterior, Martínez se comprometió a construir de forma inmediata 5.000 viviendas en las zonas vulnerables. Otra medida inexplicable, en tanto el Plan Juntos, del expresidente Mujica, sólo logró edificar 1.300 viviendas en un periodo de bonanza económica sin precedentes. Pero, por si fuese poco, también se promete que el 100% de las familias con hijos menores de 4 años quedarán integrados al Plan Crecer Juntos del Mides. Nuevamente, no se explica cómo se hará ni por qué no se hizo en los últimos tres gobiernos frenteamplistas.

También promete Martínez formar a 10.000 jóvenes en Inefop, cuando hasta hace poco hablaba de 80.000. Las cifras y las mentiras van y vienen con el descaro al que nos tiene acostumbrados el gobierno. Pero también, el candidato tuvo tiempo para afirmar que en su eventual gobierno se alfabetizará al 100% de los jóvenes mayores de 15 años. El rotundo fracaso en la Enseñanza eximiría de cualquier comentario, pero alcanza con recordar que siendo candidato en 2014 Vázquez se comprometió a que el 75% de los jóvenes culminaría el ciclo medio y que el 100% estarían matriculados en 2020 en el sistema educativo. Hoy hay una deserción del 60%.

Finalmente, con un oportunismo pocas veces visto, Martínez propone la creación de un grupo policial permanente en puertos y aeropuertos para luchar contra el narcotráfico. Nuevamente, el candidato no explicó por qué no se hizo hasta ahora pudiendo haber evitado que nuestro país se convirtiera en noticia debido al ingreso de 5.000 kilos de cocaína sin que las autoridades lo advirtieran. Todo es un juego electoral de poca monta, pero mientras tanto, las rapiñas y homicidios batirán este año un nuevo y desgraciado récord.


Solo cinco semanas

Por Julio María Sanguinetti

Se va llegando al final de una elección con perplejidades. La primera es que aquella envolvente movilización callejera que fuera tan característica en otros tiempos, no se advierte. En lo que falta se supone que se intensificará algo más, pero nada del otro mundo. Ni el Frente Amplio, histórico organizador de expresiones multitudinarias, hoy lo hace.

Otra situación, acerca de la que los politólogos y encuestadores vienen insistiendo, es la fragmentación de la oferta electoral. Ésta es mayor en el lado opositor, lo que lleva a pensar en el enorme esfuerzo que habrá que realizar para organizar la coalición de gobierno. Por esa razón siempre hemos pensado que en un país con partidos estables, no es lo mejor esa tendencia a dividir. Pero los hechos son los hechos y hay que asumirlos, tratando de ir construyendo puentes.

Un hecho lamentable es la propaganda oficialista sobre las actividades del gobierno . En el medio de una campaña electoral, inundar los medios de comunicación al amparo de una ley de medios que abrió esa posibilidad, es una agresión a las libertades. Se difunden maravillosas historias sobre los resultados de la educación, cuando todas las evaluaciones, nacionales e internacionales, nos hablan de un fracaso. Hasta Astori lo reconoció en su momento y ello para un gobierno que se proclama progresista es una confesión de fracaso. Esta ley habrá que derogarla en lo sustancial y al mismo tiempo procurar salvar a la prensa independiente que todavía existe, devolviéndole las exoneraciones que antiguamente permitieron su desarrollo, en bien de la democracia.

Los debates han circulado en torno al tema seguridad, el equilibrio económico, el empleo y la educación, fundamentalmente esto último por el Partido Colorado. El Frente Amplio actúa con su clásica dualidad, tratando de ser oficialista y opositor a la vez. En el terreno de la seguridad es increíble ver al  Ing. Martínez y al sociólogo Leal recorriendo barrios y haciendo propuestas, muy sueltos de cuerpo, para reducir las rapiñas, como si nada tuvieran que ver con la realidad actual. Leal, que es un fluido conversador, hace siete años que está con  Bonomi en el Ministerio, es parte del fracaso de la gestión, pero hoy habla y promete como si recién apareciera en el escenario. Mientras tanto, el Ministro, a falta de razones, se dedica a insultar a quienes le critican.

No hay encuesta que hoy acerque al Frente Amplio a un 40%. El tiempo pasa y, pese al esfuerzo oficial y oficialista, la realidad es esa. Es evidente el desánimo. El propio Mujica alude a una eventual derrota como algo que algún día tendría que ocurrir y que no es ninguna tragedia. Todo indica que esta vez el Frente Amplio perderá su posición hegemónica.

Los dos partidos tradicionales lucen vigorosos y cercanos a la mitad del electorado, pero luce difícil que solos alcancen esa proporción. El nuevo partido Cabildo Abierto ha dado una sorpresa y todo indica que puede quedar en una posición relevante. El general Guido Manini ha sido claro en cuanto a que en la doble vuelta votarán al candidato opositor pero siguen inciertas las expectativas sobre la coalición de gobierno. El Partido Independiente y el Partido de la Gente hasta ahora aparecen muy disminuidos pero aun así pueden terminar siendo el fiel de la balanza.

En lo que a nosotros respecta, el Partido Colorado ha resurgido y consolidado esa posición. Desde la salida de Batllistas, en mayo del año pasado, la levantada anímica ha sido evidente. El éxito de Ciudadanos en la interna le dio otro impulso y lo instaló muy cerca de la posibilidad de disputar la doble vuelta. Las últimas encuestas no son tan buenas como venían dándose, pero en cualquier caso ratifican la solidez del crecimiento y llevan a pensar que en estas cinco semanas podrá haber una exitosa arremetida final. Ella requerirá del esfuerzo solidario de todos, a partir de la propia fórmula.

El esfuerzo de los grupos batllistas, hoy unificados, sigue siendo vigoroso. Representan la esencia del Partido. Lo permanente, lo que ha estado y seguirá estando siempre. La continuidad principista que evoluciona con cada tiempo histórico y avizora el futuro.

Cuando se observa al gobierno proclamar el éxito de la forestación y de la inversión en zonas francas, queda en evidencia que en estos años el Frente Amplio no logró ningún cambio estructural. Con igual claridad se revela lo que ha sido siempre la visión de largo plazo del Partido Colorado. Todo el empuje que muestra el país, viene de ese legado.

A todos los activistas batllistas, que nos emocionan con su esfuerzo, les pedimos ahora un empuje más. Hay que hablar, anotar amigos, recorrer, dejar rojo el celular procurando esclarecer a quienes todavía están confusos. En tiempos de la sociedad de la información, parece extraño hablar en estos términos, pero así son las cosas. La dimensión humana sigue siendo parte sustantiva de la política. Por suerte.


Fomento del odio

Por Luis Hierro López

Las expresiones de la ministra de educación y Cultura contra el candidato Lacalle Pou promueven el odio social y el enfrentamiento y deben ser repudiadas.

No es la primera vez que la doctora María Julia Muñoz abusa de su alta investidura para tirar munición pesada contra el candidato blanco, por lo que no puede tratarse de un descuido sino de una acción deliberada.

En febrero pasado, la titular del Ministerio arremetió contra el candidato porque vive en La Tahona y porque “nunca tomó un ómnibus –no sabe sacar un boleto– y no conoce la vida diaria de los uruguayos”.

Ahora intentó descalificarlo porque estudió en una Universidad privada, olvidándose groseramente de que esas instituciones son habilitadas y convalidadas precisamente por el Ministerio que la señora Muñoz encabeza accidentalmente. Es grave que la jerarca del ramo se exprese de esa manera y descalifique, precisamente, a las Universidades a las que supervisa. Es cierto que la señora luego procuró corregir sus apreciaciones, pero eso fue peor, porque lo dicho ya estaba dicho y hasta con saña. La supuesta enmienda habla de la irresponsabilidad conque la ministra se expresa.

Más allá de señalar la grosería que las expresiones implican, hay un trasfondo ideológico, vinculado al viejo dogma de la lucha de clases y del enfrentamiento social, que es necesario tener en cuenta.

Al pronunciarse de esa forma, Muñoz está tratando de utilizar con provecho electoral los rencores naturales de la sociedad, esos que se vinculan a las peores facetas de la condición humana: el odio al diferente, la envidia, la discriminación de las opiniones por los orígenes de quienes las promueven, la descalificación del pensamiento según el barrio del que surja.

En pocas palabras: eso es el fascismo. La categorización previa de las razones y los principios es viejísima y antidemocrática desde siempre y suelen practicarla las dictaduras, no los gobiernos republicanos. Uruguay se ha edificado en torno al principio de que todos podemos opinar, vengamos de dónde vengamos, seamos ricos o pobres. El prejuicio de que las ideas pueden categorizarse según su origen llevaría al voto calificado, esa terrible reacción que proponen algunos ciudadanos antidemocráticos para impedir el sufragio de las personas más ignorantes y que, dada su precariedad intelectual, no podrían participar de las decisiones principales de la sociedad.

No es nueva esta actitud de algunos dirigentes frenteamplistas. Hace ya muchos años y en un programa de televisión, Mujica destrató al periodista Néber Araújo, con aquel famoso “no sea nabo”, que no fue improvisado ni casual, sino un dardo dirigido a humillar desde el “pueblerío” a quien, simbólicamente, representaba a las clases altas y al poder establecido.

Similares actitudes de desprecio hubo en otras circunstancias, algunas promovidas desde la propia página web de la presidencia, divulgando dato privados de un colono que se había enfrentado al Dr. Vázquez; otras veces escrachando desde la militancia frenteamplista a ciudadanos que perdieron sus trabajos, acusados –sin pruebas– de haber participado de actos de represión durante la dictadura, como ocurrió hace poco con el inspector Zuluaga. Las recientes declaraciones de la candidata a Vicepresidente, Graciela Villar, respecto a la lucha entre oligarquía y pueblo, van en la misma dirección.

El Uruguay no debe ser así, clasista, enfrentado, dividido. Tenemos una larga y rica tradición de integración social y a lo largo de los tiempos el país ha superado las naturales diferencias entre los sectores sociales, siendo, históricamente, la nación de América Latina que mejor ha redistribuido la riqueza y que más amplias oportunidades brinda para la superación material y espiritual de todos. Nuestras diferencias radican “en los talentos y las virtudes” –esa sabia expresión de la Constitución– y no en el barrio en el que vivimos, la índole de nuestros ingresos o el color de nuestra piel.

Quienes fogonean esas diferencias desde el poder están jugando con fuego, porque están sembrando un camino de enfrentamiento que se sabe dónde empieza, pero no cómo termina. El Uruguay ya vivió ese ciclo y deberíamos haber aprendido la triste lección de los años setenta.


No hubo una política integral de prevención del delito

Según un experto del BID, Uruguay inició una reforma policial que no concluyó porque no hubo una política integral de prevención y reducción del delito. Asimismo, el experto señala el fracaso del plan “Siete zonas” por falta de coordinación y recursos.

El BID apoyó con préstamos y siguió de cerca varias políticas que desarrolla el Ministerio del Interior. En ese marco, el experto argentino Rodrigo Serrano-Berthet analizó el desempeño del gobierno en el área de seguridad entre 2010 y 2017, señalando los principales fracasos que se registran en esa área, sin dejar de destacar que hubo un intento de promover una reforma de la Policía. El resultado está detallado en un libro que espera publicar después de las elecciones y en el que también colaboraron otros especialistas, algunos de ellos de Uruguay. El título del libro es Del policía cazador al policía protector.

Según el semanario Búsqueda, “si bien en términos agregados el delito ha oscilado hacia arriba y hacia abajo durante el período 2010-2017 y ha tenido un fuerte incremento en 2018, los principales factores detrás de estas variaciones han estado más allá del control policía.

Especialmente en los últimos cinco años, agrega, la Policía Nacional uruguaya experimentó “un salto cualitativo en materia de análisis criminal”. Gracias a eso, el país “pasó de tener un registro insuficiente de datos de criminalidad e ignorar prácticas de análisis inherentes a las policías contemporáneas, a contar con sofisticados sistemas de información, personal formado en análisis criminal y, lo más importante, contar con la institucionalidad y la jerarquía necesarias para consolidar el análisis criminal”, sostiene el autor. El aprendizaje que deja Uruguay al resto de la región “no es tanto la precisión” o la “sofisticación de su análisis”, sino la “comunión” que el gobierno logró entre ese análisis y la toma de “decisiones operacionales” de la Policía.

Pero en cambio los fracasos son evidentes en el plano de la prevención y disuasión, dos tareas principales que se han dejado de lado, las que deben desarrollarse a través de una descentralización que especialmente se ha evitado. Hay que dar protagonismo a las comisarías, sostiene el estudio.

Otra oportunidad perdida fue el Plan Siete Zonas, impulsado durante el gobierno de José Mujica con presupuesto insuficiente y discontinuado por su sucesor, con el que se pretendía trabajar en barrios de Montevideo mediante una coordinación de varios ministerios y la intendencia. “Su concepción e implementación fueron débiles y resultó una amalgama de intervenciones a la que los recortes hicieron naufragar”, critica. Y concluye: “Tanto el fracaso para tener programas focalizados como una política integral tienen que ver con el hecho de que la prevención social del delito es ‘un asunto de todos y de nadie’.

Como comentamos en el editorial, el candidato oficialista Daniel Martínez propone un plan “Más barrio”, basado en el ejemplo del “Siete zonas”. Es decir, lo que se nos promete es imitar el fracaso.


El salto cualitativo

En su última columna mensual en El País, el Dr. Julio María Sanginetti hizo un repaso de la crisis de inseguridad que nos azota. Reproducimos acá esa nota.

Según la segunda de las tan llevadas y traídas “leyes de la dialéctica” de Hegel, una acumulación de cambios cuantitativos puede llevar a un “salto cualitativo”, o sea que ese hecho o proceso que veníamos midiendo, por exceso cambia de naturaleza y deviene otra cosa.

Eso puede ocurrir en la naturaleza, como el agua, que por fría llega un momento que alcanza la calidad de sólido o por caliente puede llegar al estado gaseoso. También en los procesos sociales, mucho más complejos, por cierto, puede ocurrir algo análogo.

Lo decimos a propósito de ese tema prioritario para la sociedad uruguaya que es la inseguridad.

En los delitos comunes, las cifras son realmente alarmantes. Acaban de darse a conocer los números de rapiñas: 15.819 en el primer semestre. Fueron 14.480 en el primer semestre de 2018, o sea, mil más. Sin embargo, nuestro Ministro -en su habitual negación de la realidad- dijo que estábamos mejor, porque el ritmo del desastre había bajado. Se olvidó que en el 2007 habían sido 9.283 y en los dos años anteriores, alrededor de 10 mil.

Este proceso, con todo el dinero que se destinó, el personal que se nombró y la inversión tecnológica que se llevó a cabo, nos pone ante una verdadera crisis social.

Ya no son simples “aumentos”, que luego de la dictadura -al salir de un estado policíaco- fueron subiendo paulatinamente. Cuando pensábamos que ya estábamos en el tope, se sigue agravando la situación hasta que nos ubica delante de un fenómeno sin precedentes. Vivimos una real crisis de la sociedad.

Si comparamos esta realidad con la promesa de bajar un 30% las rapiñas hecha en la campaña del Frente Amplio, advertimos la magnitud del desastre. Mientras tanto, el candidato frentista recorre barrios acompañado del sociólogo Leal, prometiendo de nuevo la baja de la rapiña. Como si este último no fuera jerarca del Ministerio desde hace siete años y, por consiguiente, parte también del fracaso de la gestión. Hablan como si no fueran gobierno, como si no estuvieran montados encima de la irrealidad.

Observando el tema desde el insoslayable punto de vista de la droga, fuente de mayor crueldad en el delito, de frustración en la rehabilitación carcelaria y de un comercio ilícito nunca antes conocido, nos encontramos también con un cambio cualitativo. No estamos ante episodios aislados sino a una verdadera crisis.

El mismísimo Fiscal de Corte, Dr. Jorge Díaz -a quien nadie podrá calificar de opositor-, dijo que desde 2009 no hay un plan de combate al narcotráfico, ya que “quedó en el debe la articulación entre los diferentes organismos para combatir el narcotráfico cuando se puso el foco en las bocas de venta de drogas. Pretendemos que haya un cambio en la metodología de trabajo, donde nos tendremos que sentar las instituciones involucradas y definir”.

Queda claro, entonces, por qué ocurre lo que ocurre. No hay plan. Ni de información en salud, de modo global y pedagógico, para intentar la baja la demanda, como se hizo con el cigarrillo. Ni de coordinación de los diversos servicios involucrados en la salida y entrada al país, de personas y objetos. Ni siquiera de la acción represiva, a la que advierte apenas puntual. Ni muchas otras cosas, que los expertos en el tema conocen.

Los resultados están a la vista. Nos enteramos de un embarque de 4 toneladas y media de cocaína porque lo encontraron en Alemania, en el puerto de Hamburgo. De 603 kilos de cocaína, lo mismo; pero esta vez en París. Cuando ya en junio se había dado la fuga de Rocco Morabito, un jefe mafioso italiano, el Uruguay quedó en evidencia ante el mundo. Los principales diarios de Francia y Alemania nos señalan ahora como un punto neurálgico del tráfico de drogas.

Ya no se trata entonces de un embarque aislado o de un solitario transgresor. Estamos, por la cantidad, también ante un cambio cualitativo. Somos, el Uruguay, un resonante punto negro en el mapa del crimen organizado.

El Inspector Layera dijo un día, en un rapto de sinceridad, que íbamos, en la intensidad del delito, camino a El Salvador o Guatemala. No hemos llegado todavía, pero “vamos camino”. Y en lo que hace a la droga, el diario “Le Monde”, de enorme influencia internacional, afirma que “Uruguay se está convirtiendo en un centro internacional de tráfico”.

Está claro. El delito y la inseguridad ya no son lo que eran. Y el Uruguay tampoco.


Mujeres, hombres y Batllismo

Por Elena Grauert

La historia del Partido Colorado desde los albores de la conformación de la Republica, ha sido el innovar alejándose muchas veces de las corrientes en boga y de los poderes, construyendo autonomías en pos de generar un país libre, igualitario y humanista. Desde la lucha de Rivera contra la prepotencia del dictador Rosas hasta Don Pepe Batlle impulsando reformas contra las costumbres más arraigadas.

Fue así que el batllismo impulsó leyes como la “ley de la silla”, el liceo para las mujeres, el divorcio por sola voluntad de la mujer que era liberalizador de la opresión que sufría el sexo femenino, que no podía desprenderse del yugo del matrimonio, el voto igualitario que termino consagrándose en 1932 y quizás lo verdaderamente renovador fue la ley de derechos civiles de la mujer, del 18 de setiembre de 1946, que sin duda fue liberalizadora, permitiéndole a la mujer administrar sus bienes y ser plenamente independiente.

Hoy, en pleno siglo XXI, la sociedad no está logando cristalizar la igualdad a efectos de permear en todas las capas sociales. Sin duda en los segmentos más educados se vive con normalidad que hombres y mujeres deben intercambiar roles y ambos son responsables de cuidar hijos, atender la casa, etc. En esos segmentos uno ve que los padres luchan por la tenencia de sus hijos, su derecho a verlos y hay mujeres que son el verdadero sustento del hogar porque ganan más que los hombres por ser profesionales o exitosas en su trabajo.

Pero aún existe una cultura atávica, que permanece incambiada, en donde aún las relaciones entre mujer y hombre son de propiedad y mandato, como si la mujer fuera una cosa.

Por otro lado está el discurso ultrafeminista, de oposición al sexo opuesto e incluso trasladando el discurso de “lucha de clases” al tema género. Ese discurso también está basado en el poder y tampoco ayuda a las relaciones de igualdad y natural colaboración que debe existir entre ambos géneros. Lamentablemente, frente a la muerte y violencia, el sentimiento de odio y revanchismo muchas veces nos gana y termina acusando a todos los hombres de violentos, cuando muchos de ellos son defensores de la igualdad y eventualmente víctimas de la violencia de género como padres, hermanos o amigos. Incluso en la marea de estas realidades, se hace muy difícil a la justicia juzgar, hay miles de denuncias —algunas ciertas otras falsas— y son muchos casos que pagan justos por pecadores, y las victimas se transforman  en victimarios.

La violencia subyacente entre los sexos va aumentando y lo cierto que no mejora ni con más penas. Y las tobilleras, los refugios para las víctimas, la vigilancia al victimario, si bien son medidas paliativas, no resuelven el tema de fondo que es cultural y por ello los casos de muertes de mujeres y de violencia doméstica siguen aumentando.

Pensando en Batlle y en nuestra filosofía humanista, conciliadora y progresista, creo que debemos encarar las políticas de género con diferentes diversas, para tratar de cambiar los desastrosos resultados. Si hacemos  más de lo mismo, seguiremos igual. Con absoluta rigurosidad pero con innovación (sin descuidar las  medidas preventivas), debemos generar propuestas cambiando el enfoque, procurando que sea inclusivo con los hombres. Toda la sociedad debe sentirse representada y defender una política de género inclusiva.

La educación es, sin duda, el pivote fundamental para el cambio. Pero se debe educar en el respeto a las diferencias y en la historia de esas diferencias, sin odio pero reconociendo que existe esa cultura. Quizás a partir de allí podamos desarrollar leyes que sean realmente renovadoras en materia de personas y patrimonio, inclusivas de hombres y mujeres en plano de igualdad, pero sin perder el sentido humanitario y de familia.

El matrimonio debería ser un convenio más liberal, donde existe primeramente una relación de amor, de compromiso de toda la vida cuando esa pareja tiene descendencia. Por tanto las relaciones patrimoniales deben entenderse en planos de equidad, tomándose en cuenta los costos y esfuerzos que cada parte hace por el bien común de esa familia. Claramente estoy pensando que no tiene más sentido la sociedad conyugal de bienes impuesta. Cada cónyuge debe ser libre de administrar su patrimonio, casarse o unirse en un sistema de separación de bienes, debiendo saber que si quieren generar una sociedad o copropiedad deben constituirla expresamente.

Además la licencia por maternidad o paternidad debe ser equitativa, no pagando la mujer los costos de ser quien generalmente carga frente a  sus empleadores con toda la licencia maternal. Se debe distribuir entre la pareja dicho costo, sin descuidar obviamente la importancia del amamantamiento y cuestiones de la biología imprescindibles para la salud y, claro está, que puedan compartir la responsabilidad del cuidado de los hijos.

También en caso de separación la tenencia debe ser compartida, pero obviamente siempre atendiendo al bienestar del o los menores. La pensión alimenticia, otro ítem de mucha discusión,  debe decretarse en caso de ser necesaria a efectos de mantener lo mejor posible el nivel económico y de confort de ambas partes. Aquí el rol de los jueces debe ser muy importante, dado que deben asegurar los equilibrios necesarios en el tiempo, ya que la economía de las personas varía y ello debe tenerse siempre en cuenta. Ambas partes de la relación deben sentir su deber de contribuir por el bien de sus hijos, no siendo una retención o deducción sino simplemente parte de la carga de ser padre o madre.

Puede haber miles de propuestas pero las mismas deben tener esa perspectiva de igualdad de derechos y deberes, incluyendo a todos.


Sin miedo al griterío, como tiene que ser

Por Santiago Torres

Plantarse con firmeza —como lo ha hecho el Dr. Talvi— frente a la amenaza sindical y el arrogante empinamiento moral frenteamplista, es el camino que debe recorrerse para, primero, darle el triunfo en la arena electoral al cambio y, después, concretarlo sin ambages desde el gobierno.

El candidato presidencial colorado, Ernesto Talvi, señaló con contundencia que hay que “arreglar al Estado sin miedo al griterío sindical” luego de que el PIT-CNT anunciara una “movilización” en contra de su propuesta de reducir en 50 mil el número de empleados públicos excedentes durante el quinquenio. Propuesta que el propio Talvi, al momento de formularla, aclaró que se haría por el simple expediente de minimizar el llenado de vacantes a lo largo del período, sin despedir a nadie y respetando los derechos de todos.

El anuncio de una “movilización” contra una propuesta —apenas eso— que se descalifica con el ya gastado espantajo del “neoliberalismo”, claramente prefigura cómo actuará la central sindical en un escenario de cambio real en el país: gritería, prepotencia, patoterismo.

La serena firmeza de Talvi es la misma que en su momento también marcó su compañero de fórmula, el Dr. Robert Silva, cuando expresó que si gana el Partido Colorado no se tolerarán las ocupaciones de los centros de estudio.

Diálogo, por supuesto, el que resulte necesario. Genuflexión ante la prepotencia, nunca. Los poderes públicos, investidos de legitimidad ciudadana, deben plantarse, con la Constitución y la ley en la mano, para hacer valer su autoridad emanada del pronunciamiento electoral. Ceder ante la amenaza o —aún peor— permitir el avasallamiento de sus potestades jurídicas, constituiría una claudicación ideológica que ningún colorado se permitiría por lealtad republicana y democrática.

Parte de la herencia cultural frentamplista es haber naturalizado en algunos sectores de la ciudadanía la perniciosa idea del cogobierno sindical. Los sindicatos, como cualquier otra asociación, defienden intereses sectoriales. Legítimos intereses, pero sectoriales. Los poderes públicos, en cambio, deben velar por los intereses generales en el marco de la Constitución y la ley, puesto que su legitimidad emana del mandato de las urnas.

El frenteamplismo gobernante instituyó marcos institucionales que entregan parte de la autoridad pública a entidades que carecen de toda legitimidad para ejercerla. Y, ya en términos generales, ha legitimado el avasallamiento de la república, cohonestando la coacción corporativa.

Es más que saludable, entonces, que desde el Partido Colorado —una vez más y por boca de su candidato presidencial— se ratifique el perdido rumbo republicano que el cambio político significará para el país.


De lo que no habló ni fue preguntado Manini Ríos

En un interesante reportaje que Facundo Ponce de León le hizo al candidato de Cabildo Abierto, general Guido Manini Ríos, quedaron algunos asuntos pendientes que hubiera sido necesario profundizar, como su elogio a Fernández Huidobro y su prédica nacionalista y antiglobalización. 

Ponce de León emite estos días una serie de reportajes a los candidatos, en TV Ciudad, que se reproducen en El Observador.

Se trata de un ciclo breve en el que se procura ingresar a la intimidad de los protagonistas, aunque sin evadir las cuestiones políticas. En ese sentido, Manini Ríos fue consultado sobre sus ideas de izquierda o de derecha y no dudó en ubicarse a la derecha si ello significa terminar “con este relajo”. El presidenciable explicó que “derecha significa lo contrario de izquierda. Habría que definir qué es izquierda y qué es derecha. Izquierda y derecha son términos que vienen de la Revolución Francesa, según se sentaran en el hemiciclo. En Uruguay hay muchas izquierdas; está la izquierda de la sensibilidad social, la que se preocupa por los más frágiles (a pesar de que después, cuando tienen la posibilidad de sacar a la gente de su estado de dependencia y fragilidad fracasan estrepitosamente y no lo logran), con la que podemos coincidir casi al 100% en lo que opina. Pero hay otra que le llamo "izquierda caviar", la de los grandes negocios, con empresas compañeras, que se ha llenado los bolsillos con dinero en estos años y a la que le importa muy poco la situación de esos más frágiles, más allá del discurso. Y hay una tercera izquierda a la que hay que prestarle mucha atención. La llamo "sorista", por George Soros, y está bancada desde exterior, aplica agendas que fragmentan a nuestra sociedad, llevan al odio entre distintas partes, divisiones”. Agregó que “Hay distintas derechas también. Está la derecha que se basa en lo económico, en lo neoliberal a ultranza y las leyes del mercado. Hay otra que habla de orden, de terminar con el relajo, con el delito”.

Su relación con Fernández Huidobro

En ese tramo del reportaje es que el periodista perdió la oportunidad de consultarle sobre su por lo menos confuso elogio al ex ministro de Defensa Nacional y líder tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro. Según la periodista María Urrozna, página 8 de su libro “Sin Piedad”, en el entierro de Fernández Huidobro, el general Manini Ríos estampó la siguiente semblanza: “En estas pocas palabras quiero destacar la coherencia de Eleuterio Fernández Huidobro. Su capacidad de análisis singular de la realidad y de la actualidad lo llevaron a entender perfectamente que detrás de quienes atacaban a las Fuerzas Armadas, de quienes buscaban destruirlas, debilitarlas, de quienes buscaban sustituirlas por una guardia nacional, estaban los centros de poder a los que él combatió durante toda su vida. He ahí su coherencia (...) Era un hombre valiente, él era un gladiador. Creo que quienes vestimos el uniforme de las instituciones armadas de la República, le debemos un sincero homenaje a don Eleuterio Fernández Huidobro”.

La oración fúnebre de Manini Ríos es difícil de interpretar, porque el exlíder tupamaro fue un durísimo contrincante histórico de las Fuerzas Armadas, a las que atacó con las armas, infiriéndoles decenas de bajas en actos de guerra traicioneros. De eso no hay duda posible. Por lo tanto, interpretar que, posteriormente, entendió perfectamente que quienes atacaban a las Fuerzas estaban en los “centros del poder mundial” a los que Fernández Huidobro combatió toda su vida, es una pirueta que requiere alguna otra fundamentación, que lamentablemente no surgió del reportaje. Así planteado, el elogio suena a conspiración y a confabulación entre quienes fueron enemigos y luego se hicieron socios en una oscura trama.

La alianza contra los poderosos del mundo

También hubiera sido oportuno que el periodista Ponce de León le repreguntara al General Manini Ríos sobre un reportaje publicado hace poco en Caras y Caretas –una publicación militante de la izquierda– en el que habla de su identificación con las ideas del politólogo argentino Marcelo Gullo, un revisionista, rosista y peronista, que propone una revolución fundante contra los centros de poder mundial.

Manini Ríos participa de esa tendencia. Entiende que los países dependientes nos integramos o los grandes del mundo decidirán por nosotros, por lo que hay que cortar los lazos de dependencia, aunque no se explica cómo. Sostiene que las Fuerzas Armadas deben tener jurisdicción sobre los recursos naturales –como el acuífero Guaraní– asimilando su actual postura a la doctrina de la “seguridad nacional” de épocas de la dictadura.

Manini Ríos reconoce que fue a su iniciativa que “en estos años hemos desarrollado una cátedra dentro de la materia Estrategia, en el Instituto Militar Superior, en el cual hemos utilizado como base ese texto, “La Insubordinación fundante”, de Marcelo Gullo, porque entendemos que es esencial para el país ver cuáles son los caminos de salida en el contexto internacional”.

El reportaje al candidato no profundizó en este tema, lamentablemente, porque lo que propone Gullo no descarta la vía armada. Hubiera sido oportuno saber exactamente cuál es el pensamiento de Manini Ríos, que tiene sin dudas expresiones confusas y contradictorias.


ARU - 148 años reivindicando la ruralidad

Por Tomás Laguna

Con contundencia y aplomo, los principios que hace 148 años reivindica la centenaria gremial fueron expuestos una vez más, pero con la carga dramática que imponen los tiempos que corren, consecuencia de un gobierno populista de espalda a los sectores productivos del país.

La reciente edición de la Rural del Prado se cerró con un discurso del presidente de ARU inusitadamente largo, una hora y media. En el ya tradicional mensaje a las autoridades de gobierno que a través de 114 exposiciones la gremial rural más antigua del país realiza cada año, se abarcó en forma pormenorizada 9 aspectos que hacen a la competitividad: Tipo de cambio, tarifas públicas, infraestructura, inserción internacional, sustentabilidad de la producción, seguridad en el medio rural, relaciones laborales, ineficiencia de la burocracia estatal y finalmente impuestos.

Cada ítem fue explicado en detalle por el presidente de ARU, con un estilo muy personal, de manera cadenciosa y pormenorizada. Casi con las formas puntillosas de un maestro de escuela hablando a sus alumnos.

Muchos dicen que fue un discurso histórico, difícil de encontrar parangón en el pasado de la centenaria gremial. Tal vez lo fue la forma, porque la enumeración de temas no escapa a lo dicho en esa misma tribuna en los últimos cinco años, tiempos en que se desmoronó la competitividad de la producción agropecuaria con destino de  exportación. El mensaje fue también  coherente con el pregonar que desde sus orígenes realizan los dirigentes de esta gremial. Decía en 1875 don Juan Ramón Gomez, 1er presidente de la Asociación Rural: “No es posible encarecer bastante ni llamar demasiado la atención sobre la incalculable influencia que ejerce el país productor en la marcha de los acontecimientos… Es la madre abnegada que con su vida alimenta a sus hijos... ¡El campo! Dadle lo que os pida, que no le dais  nada de balde o sin usura… Honra al que más produce; protección al que más trabaje.”

Pero el discurso no se detuvo en el reclamo por la competitividad, hubo una denuncia social dura, fuerte. Se mencionó el despoblamiento de la campaña, se mencionó la desigualdad en las oportunidades del niño que viene al mundo y crece en el medio rural frente a los que lo hacen en la ciudad. Se reclamó por mejores oportunidades en el acceso a la vivienda de la familia rural, se denunció la pérdida de empleos genuinos, los que se generan a partir de la actividad privada. Tampoco quedó en el tintero la advertencia por la predominancia hegemónica de las mega-empresas, utilizando como referencia la presencia de UPM, frente a una economía más democrática y participativa a partir de pequeñas y medianas empresas. Proceso de alto riesgo al que se puede ver enfrentada la producción ya no forestal, sino en otros rubros  (tema interesante para abordar en el futuro). Seguramente estas últimas denuncias golpean en el bajo vientre (al decir de un histórico relator de futbol) al gobierno. El presidente de ARU fue claro al cuestionar si la estrategia del país debe ser apostar a las mega inversiones donde el poder de las empresas muchas veces tiene la capacidad de torcerle el brazo a un país de economía pequeña o si debe priorizarse el desarrollo de pequeñas y medianas empresas que son las que nunca piden privilegios ni causan problemas cuando les va mal. Un planteo que habría sido muy propio de la izquierda cuando estaba en la oposición y que luego olvidó siendo gobierno. Para remachar esta incongruencia del partido de gobierno hizo referencia a un dicho atribuido a Montesquieu,  “La decadencia de todo gobierno comienza cuando se aparta y olvida de los principios y valores que lo llevaron al poder”. Jaque Mate...

Los reclamos sociales referentes a la postergación de la familia rural son también coherentes con los objetivos fundacionales y el mensaje que por años se ha escuchado en la tribuna ruralista. Decía don Domingo Ordoñana en el discurso de inauguración de la por entonces novel gremial: “Que nuestra población rural se esparza es lo primero que asalta nuestros sentidos, porque esa población es en todas partes y fue aquí mismo un elemento de orden, de trabajo y de progreso que ha concluido por desmoralizarse...” Tiempos de guerras civiles, otras razones pero una misma consecuencia.

La iracundia desde el Poder Ejecutivo se hizo escuchar en las vociferaciones del mismo ministro de Transporte y Obras Públicas, al cual si bien se le reconoció lo hecho en el último periodo, no pudo superar la afrenta de no haber logrado reparar por años un puente roto sobre el rio Yi con las consecuencias en el encarecimiento de los fletes de la producción que deben recorrer 200 kms más para llegar a puerto con el preciado producto. Como últimamente los personeros del gobierno andan de lengua sobada, no dudó en tratar de soberbio y tribunero al presidente de ARU, cosa que el mismo dirigente ruralista había advertido que ocurriría al mismo inicio de su discurso: “Personalmente ya me han obsequiado alguna etiqueta, típico de aquellos que no pudiendo enfrentar las ideas recurren a la descalificación personal”.

Es que a la vieja gremial no se le puede acusar de connivencia con ningún gobierno a lo largo de toda su historia. En el acuerdo o la discrepancia no se han callado ni aún ante los gobiernos con los que simpatizaron sus mismos dirigentes. Bueno es recordar cuando al por entonces presidente de ARU, Ing. Agr. Roberto Symonds, de reconocida filiación colorada, al finalizar su oratoria en instancia similar a la que analizamos, el presidente Jorge Batlle, a la sazón presente en el palco, le negó el saludo muy molesto con el tenor del discurso.

Volviendo al acto de clausura de la reciente Rural del Prado, a renglón seguido de la hora y media del discurso del Ing. Capurro, hizo lo propio el Ing. Enzo Benech, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca. Habló 25’ de los cuales dedicó 20´a enumerar 32 medidas de gobierno que justificarían la rendición de cuentas que dijo hacer en nombre del gobierno. Solo que ante la contundencia de los planteos del presidente de ARU uno se pregunta al cabo de las 32 menciones: ¿¿¿Y...??? ¿Que se logró al cabo de todas estas medidas? ¿Alguna sirvió para revertir o al menos mitigar la crisis en la agro industria láctea? ¿En la arrocera? ¿En la industria topista? ¿Se paró el cierre de tambos de menos de 200 vacas?

Ocurre lo de siempre, no es el Ministro de Ganadería quien tiene la respuesta a los reclamos ruralistas, el grueso de los mismos solo pueden ser respondidos por el equipo económico al frente del MEF. El responsable del MGAP comparece en el estrado ruralista en representación del Poder Ejecutivo pero poco y nada tiene para decir en referencia a la dramática pérdida de competitividad de muchos de los rubros de exportación y que fue denunciada por el presidente de ARU. Peor aún, ni siquiera es tomado en serio...

El extenso mensaje del presidente de la ARU se resume en una sola frase de don Domingo Ordoñana en la misma fundación de la ARU: “Necesario es que la idea rural vaya arriba de la idea urbana, que es idea de lujo y de fausto.” Concepto de austeridad que quién menos lo entiende es la propia izquierda.


El Agro empantanado

Por Eduardo Pacífico

La Asociación Rural emite un mensaje Institucional que refleja el trabajo y pensamiento de la Junta Directiva en una historia construida durante 148 años de vida.

Dicho mensaje fue un claro reclamo del sector rural, pero indudablemente podría aplicarse a cualquier otra rama de la producción o del comercio en nuestro país en este momento.

Sería muy extenso abarcar todos los conceptos vertidos en el discurso del presidente de la ARU, razón por la cual entendemos que reproduciendo algunos párrafos podríamos abarcar el mensaje que se pretendió transmitir.

Como eje central el Ing. Capurro utilizó como imagen la del dicho “No se puede poner la carreta delante de los bueyes porque no camina”, ilustrando así errores gubernamentales que a su entender atentan contra en desarrollo del sector.

Comenzó por reivindicar la movilización de “Un Solo Uruguay”, que, con sacrificio de muchos productores, empresarios de diversos sectores y trabajadores del interior de la Republica llegaron a Montevideo y lo hicieron en paz y en orden y en una clara actitud antidemocrática de las autoridades se les impidió cumplir con el programa previamente acordado, mostrando una clara diferencia frente a las movilizaciones de otros sectores sociales.

Una de las reivindicaciones de mayor énfasis estuvo en el mensaje a “los políticos del Uruguay, que deberían analizar, antes que nada. cuidadosamente…cada medida que toman, proyecto o ley, como afecta la competitividad de los sectores estratégicos de su economía.” Agregó “Porque solo una economía competitiva atrae inversiones, genera trabajo, permite que las empresas ganen dinero y puedan pagar buenos sueldos; la inversión y el trabajo generan crecimiento, el crecimiento mejora la recaudación y se pueden sostener buenas políticas en las funciones básicas del Estado: educación, salud, seguridad y en las políticas sociales que se quieran implementar”.

Sintetizó en 9 áreas que hacen a la competitividad o la falta de ella: 1) Tipo de cambio, 2) Empresas Públicas y tarifas, 3) Infraestructura, 4) Inserción Internacional,5) Cuidado y Sostenibilidad ambiental, 6) Seguridad en el medio rural, 7) Relaciones laborales, 8) Burocracia Estatal, y 9) Política Impositiva.

Si bien reconoció algunos aspectos positivos en el período 2004 al 2014, luego cuando los precios de exportación de nuestros productos comenzaron a bajar hubo que recurrir al endeudamiento para cubrir el gasto del Estado. Subrayó Capurro que La ARU había venido denunciando que es insostenible la trilogía de un déficit fiscal en aumento, atraso cambiario y endeudamiento creciente, siendo el mayor debe que no se generaron condiciones estructurales para mejorar la competitividad del país, y en muchas áreas se actuó en contrario, debilitando las posibilidades de competir y consecuentemente debilitando las posibilidades de sostener el sistema de protección social generado: “El Estado gasta más de lo que recauda y gasta con baja calidad, baja eficiencia y baja eficacia”.

Destacó la influencia del dólar, donde nuestros equilibrios históricos con diferentes países estamos un 31% de atraso con respecto a Brasil, un 18% de atraso con Argentina, 22% con Australia, 16 % con Nueva Zelanda, 18% con el resto del mundo.

Reconoce el avance en la reconversión de la matriz de energía eléctrica pasando una proporción importante de la generación a fuentes renovables y limpias, pero lamenta que esto no ha incidido en las tarifas de la energía eléctrica que es un 80% más cara que el promedio de la región en la energía residencial y un 18% en la energía industrial.

La infraestructura pasa a ser un escoyo, donde las rutas en mal Estado que multiplican roturas y accidentes e incrementan los tiempos de traslados y los costos de los productores atentan contra la competitividad. Sostiene que “el tipo de rutas y puentes que tenemos no soportan camiones de alto tonelaje como es el caso de nuestros competidores que abaratan los fletes por tonelada de carga y se vuelven más competitivos.”

El presidente de la ARU reclamó que tenemos un debe en inserción internacional. Si bien se reconoce que se han logrado acuerdos como con Japón y China para el ingreso de nuestra producción, especialmente carne, recalca que “seguimos siendo el país con menos acuerdos comerciales de la región, esto nos cuesta muchos millones de dólares que pagamos para ingresar a los mercados, dólares que deberían quedar en nuestro país.”

La carga impositiva que pesa a los productores está mal diseñada. Es muy cómodo para el Estado cobrar impuestos ciegos, que no dependan del resultado económico de las empresas, se asegura la recaudación y no asume riesgos. Capurro resume que la instalación de UPM y las concesiones otorgadas a la misma dejan de manifiesto que, en condiciones normales no se atrae inversión, y por ello reclaman que UPM sea la ultima planta que se acepte en esas condiciones.

Dedicó especial atención a la enseñanza donde su preocupación es la inequidad en las oportunidades y los costos de la educación entre los niños que nacen en las ciudades y los niños que nacen en el campo.

Un discurso que invita a la reflexión y alienta la esperanza, si reconocemos que tenemos un país privilegiado en cuanto a sus recursos naturales (agua, suelo, clima, aire) y sobre todo gente capaz, donde, si hacemos las cosas bien, podemos soñar con un futuro próspero.


“Dejad toda esperanza, los que aquí entráis”

Por Consuelo Pérez

Una nueva crónica de otra muerte anunciada

A Jesús Pérez “el Quechu” lo acribillaron el 5 de agosto en la puerta de un CAIF del barrio Marconi, a metros de su casa. Un menor de edad se declaró responsable de los dieciséis tiros que le dieron muerte, pero en el barrio circula otra versión, que, según el Fiscal Gómez, tiene asidero.

A los trece años ingresó Jesús al club de niños Centro Abierto, de la Obra Padre Cacho, por una medida de protección dispuesta por la Justicia. El objetivo era que no estuviera ocioso en la calle. Ya no iba en ese entonces a la escuela ni tenía edad escolar, pero igual lo admitieron y allí permaneció un año.

También por medidas precautorias, ingresó luego a la Escuela de Oficios Don Bosco. No llegó a completar dos de los tres años de formación que se propone la salesiana organización ni el cuarto año en el que les dan un compendio equivalente a ciclo básico.

Con diecisiete años entró al Centro de Ingreso, Estudio y Derivación (CIED) del ex Sirpa, hoy Inisa. Era un centro supuestamente modelo, que se transformó en un infierno inoperante y atroz, al que la administración de Gabriela Fulco resolvió clausurar. Allí cumplió una pena por rapiña.

Pero el perfil de Jesús no se diferencia mucho del de la mayoría de quienes comparten las mismas actitudes, segregación social, desapego al trabajo, delincuencia, y costumbre de hacer “justicia” por mano propia en su entorno. Se lo culpaba de haber incendiado una vivienda, y a los pocos días del hecho, aconteció el asesinato.

La gran mayoría de vecinos, impotentes y aterrorizados, deben seguir con sus vidas en este permanente calvario, que los llamados ajustes de cuentas generan. Dicen decepcionados que “es todo parte de lo mismo”, refiriéndose a que las muertes también tienen que ver con el enfrentamiento entre “los Quechu” y “los Patitas”, dos de las bandas que actúan en la zona. Una de ellas, como se ve, tomó como nombre el apodo de Jesús como propio. La mayoría, según dicen, son menores de edad.

Es sabido también que estas bandas poseen gran poderío de armamento, y, entre otras cosas, han realizado copamientos de viviendas para expulsar a sus ocupantes, y disponer de ellas en beneficio propio.

Se dice por parte de los vecinos que la Policía apoya a una de esas bandas, y que les advierten previamente, si se coordinan acciones de investigación o requisa. Las acusaciones al accionar de la Policía son constantes y los relatos de abusos de parte de efectivos se cuentan con lujo de detalles.

Existe un protocolo de INAU que se implementó en abril para que los educadores de Casavalle - o de otros barrios- sepan qué hacer ante situaciones violentas tales como balaceras, muertes, amenazas u otras calamidades. El mismo se puso en práctica en la ocasión, y los usuarios, mayores y niños, corrieron a su interior a protegerse. La violencia incorporada a nuestra vida.

El barrio Marconi intenta sobreponerse a la exclusión y a la violencia,  y muchos proyectos sociales se desarrollan allí, con la prioridad de protección a los niños. Pero solo son intentos, atento a los resultados.

El pasado 6 de setiembre el barrio festejó la edición número 18 de una convocatoria que organiza la Obra Padre Cacho cada año y de la que participan todas las instituciones sociales, colegios, CAIF y distintos proyectos instalados en la zona. Mientras se desarrollaba la misma, el humo de un auto incendiado se mezclaba con la pasajera alegría.

Entre la violencia, la denunciada corrupción policial, y la certeza en los vecinos de que nada cambiará, esta situación es infernal, vergonzosa para nuestra sociedad y para las autoridades, sobre todo las del Ministerio del Interior, que se limitan a observar en su inoperancia atroz, pues los resultados de sus supuestas intervenciones, nunca se percibieron.

Esperemos que pronto se termine la dantesca realidad, y que nuevos aires retornen a los vecinos de estos malogrados barrios -y del país todo- a la civilización, al goce de nuestros derechos humanos.

Porque esto, tampoco es Democracia.


“El pensamiento de Marx no ha sido superado”

A 152 años de editado El Capital de Carlos Marx, y cuando la experiencia internacional demuestra irrefutablemente los errores conceptuales e históricos de esa obra, hay candidatos a presidente en Uruguay que revindican ese pensamiento como vigente e imprescindible. Una rareza uruguaya.

El semanario Búsqueda hizo la semana anterior el mismo tipo de reportaje a todos los candidatos presidenciales, lo que permitió comparar los temperamentos y las ideas de los aspirantes.

No hubo grandes novedades. El titular del Partido de la Gente, Edgardo Novick, se negó a contestar, pero el resto de los interrogados lo hizo por escrito.

Llama la atención, no por las perspectivas electorales de los protagonistas sino por la orientación que significan, la reivindicación que dos de ellos hicieron del pensamiento económico de Carlos Marx, rotundamente archivado en el mundo, especialmente en el área del socialismo, donde China y Rusia han pegado la vuelta hace décadas, Cuba es un gran desastre y otros países que han intentado fórmulas similares viven crisis insoportables.

Gonzalo Abella, de Asamblea Popular, al ser consultado sobre sus autores preferidos en materia económica, matizó un poco la respuesta, pero aún así sostuvo que sus lecturas van en torno a “David Ricardo, Marx, Lenin, los marxistas contemporáneos. Libros: El Capital; El desarrollo del capitalismo en Rusia, de V.I. Uliánov; Economía política, de la Academia de Ciencias de la URSS (la de 1953); el debate sobre financiamiento presupuestario o cálculo económico entre C.R. Rodríguez y el Che; artículos de The Economist, y todo el debate contemporáneo”. No especificó los nombres que componen ese debate actual.

Más concreto fue Rafael Fernández, del Partido de los Trabajadores: “Karl Marx: su pensamiento sigue vigente y no ha sido superado. El Capital, de Marx; La revolución traicionada, de León Trotsky. También algunos libros de Rosa Luxemburgo”.

En consonancia con esas fuentes, Fernández propone toda la batería de la izquierda tradicional: “La ruptura con el FMI y el no pago de la deuda externa; la fijación de un salario mínimo equivalente a una canasta familiar calculada por el movimiento obrero; la eliminación de las AFAP y el aumento de los aportes patronales a la seguridad social. Como es notorio que no competimos para la Presidencia, el PT plantea preparar la lucha popular contra las reformas antipopulares que anuncian todos los candidatos subordinados al Fondo Monetario Internacional, en particular la pretensión de aumentar la edad de retiro y rebajar el cálculo jubilatorio, así como las reformas laborales (flexibilización, precariedad) y las restricciones al derecho de huelga que se anuncian por varios candidatos”.

El asunto sería meramente anecdótico, pero no lo es, porque esas expresiones son compartidas – y practicadas, a través de la concepción sobre la importancia de la lucha de clases y la mención a la disyuntiva entre oligarquía y pueblo que ha manifestado hasta la propia candidata a vicepresidente por el Frente Amplio– por muchos otros dirigentes políticos y sindicales de nuestro país.


El Ministerio de Relaciones Exteriores y la ley de Acceso a la Información Pública

Por Jorge Ciasullo

La ley 18.831 de Acceso a la Información Pública, fue aprobada en octubre de 2018, y su su objetivo, está claramente definido “Promover la transparencia de la función administrativa de todo organismo público…” (artículo 1º) definiéndola como “ Un derecho de todas las personas sin discriminación…(artículo 3º!). A su vez, se establecen excepciones: “…aquellas definidas como secretas por la ley y las que se definen seguidamente como de carácter reservado o confidencial”( artículos 8, 9 y 10).

Esta ley, que consagra un derecho a la información de las personas (sin distinción de nacionalidad), es una excelente y necesaria herramienta, que obliga a transparentar todas las acciones del estado. Sin embargo, algunos organismos públicos, están recurriendo de manera constante a las excepciones- establecidas por la ley- fundadas en razones por lo menos discutibles. Baste recordar cuando, poco tiempo atrás, la Administración Nacional del Correo, se negó a entregar la información respecto a cuánto de la correspondencia que distribuye el servicio son cartas escritas por personas y no correspondencia oficial o comercial, que fuera solicitado para un estudio sobre si el correo electrónico estaba sustituyendo las cartas de carácter familiar o personal.

También la Presidencia de la República, calificó como reservada la información referente a las encuestas de opinión pública que contrata.

En estos días, ha circulado por las redes sociales la resolución del Ministro de Relaciones Exteriores, de hace un año atrás, declarando reservada por el plazo máximo establecido por la ley -15 años- una información relacionada con los gastos de esa secretaría de estado. Decisión que fue luego avalada por un tribunal de lo Contencioso Administrativo y posteriormente, por un Tribunal de Apelaciones. No obstante, la Unidad de Acceso a la Información Pública (UIAP) dependiente de la Presidencia de la República, encontró que el “daño que aducía la Cancillería no parecía claro, posible y razonable”. Esta decisión, fue en respuesta a una solicitud de los periodistas del programa, Así Nos Va, de radio Carve, para conocer el gasto anual en el período 2010-2017, de cada una de las representaciones diplomáticas de Uruguay, dependientes de la cartera (salarios, equipamiento, vehículos y otros gastos de representación).

Esta Secretaría de Estado, dispone y es lógico que así sea por la naturaleza de sus cometidos, de cuantiosos fondos, liberados por el Ministerio de Economía. Algunos, con destino específico y otros cuyo destino es aleatorio. En los primeros, se encuentran los salarios y los gastos de representación, establecidos de acuerdo a un índice de costo de vida por lugar de destino, elaborado por las Naciones Unidas. En los segundos, se encuentran las partidas de etiqueta, contratación de personal local, gastos de funcionamiento y partidas especiales-por ejemplo en caso de visita oficial del Presidente de la República, mudanza de la sede, amueblamiento, etc.

Y es justamente en estos últimos, donde debería prevalecer un equilibrio entre las representaciones y es aquí donde, “se dice”, prevalecen amistades o afinidades políticas, favoreciendo siempre a aquellas embajadas o misiones a cargo de compañeros, o a la aprobación de gastos por lo menos innecesarios o exagerados.

En éste último aspecto veamos un ejemplo: como se recordará el Uruguay fue distinguido mediante votación para integrar, en carácter de miembro no permanente, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, por el período 2016-2017, función que fue cumplida con singular éxito por un embajador de carrera. Previó a la votación, se realizaron innumerables viaje por la región y fuera de ella, para obtener los votos necesarios para integrar el Consejo. Aun reconociendo el éxito logrado, sería interesante saber, cuál fue el gasto total en esas misiones especiales y quienes fueron los designados a realizarlas. Luego, como apoyo a las tareas del Embajador, se reforzó el personal de la misión ante Naciones Unidas –incluso alquilando oficinas y destinando a esas 16 funcionarios- lo que si bien parece exagerado podría justificarse, lo que llama la atención es que la mayoría de ellos permanecen en New York. (La función finalizó el 31 de diciembre de 2017).

En definitiva, debe considerarse que la ciudadanía paga los impuestos para el funcionamiento del estado y tiene el derecho a saber cómo y en qué se gasta. La ley, intenta transparentar la gestión de todos los organismos del estado, negarse a otorgar la información sobre su funcionamiento y gastos alegando secreto de estado, no parece propio de nuestro país.

Debe considerase asimismo, que en el gobierno de Jorge Batlle, los funcionarios diplomáticos de confianza política, fueron rebajados a 4. Desde que el Frente Amplio asumió el gobierno -a pesar de las promesas del ministro en cuanto a profesionalizar la carrera- esas designaciones fueron duplicadas e incluso triplicadas, llegándose hoy a cerca de 20 (no contamos con la información precisa). Se sabe además que éstos, así como todos los funcionarios en todas las reparticiones del estado, con cargos de jerarquía, deben contribuir a las arcas del partido de gobierno. En el Ministerio de Relaciones Exteriores, ello es particularmente importante, atado a su generosidad, va su destino, que incluye la calidad de vida del funcionario y su familia. Tal vez, en la generosidad de las partidas aleatorias, va la contribución indirecta de todos los ciudadanos al partido de gobierno.

Por todo lo anterior y si nada hay que ocultar, si se procede con criterio y razonable equilibrio en todas las misiones, debería transparentarse el uso de los fondos públicos en esta secretaria de Estado. Escudarse en vericuetos de la ley, discutibles, no hace más que aumentar las sospechas y aplicar aquello de: ¿Usted, no desconfiaría?


Gas Sayago continúa dando pérdidas y aún no despide a Marta Jara

Según informó El Observador el pasado lunes 16, Gas Sayago, propiedad de UTE y Ancap, culminó el despido de todo su personal con un costo cercano a los US$ 600 mil. Sin embargo, Marta Jara, Gerente General de Gas Sayago, aún continua usufructuando una licencia sin goce de sueldo mientras se desempeña como Presidente de Ancap.

Pese a que el Frente Amplio intentó bloquear la investigadora sobre la regasificadora y luego declaró reservada la información surgida de la misma, los hechos van saliendo a la luz. En concreto, UTE y Ancap, propietarios de Gas Sayago, debieron asumir los US$ 155 millones que implicó liquidar, recién en 2018, una empresa condenada al fracaso desde el inicio.

Desde el año 2015, cuando la obra quedó trunca, se sabía que el proyecto de la planta regasificadora no llegaría a buen puerto. La frustrada iniciativa de explotación minera de Aratirí y la negativa de Argentina para comprometerse a comprar el exceso de producción que implicaría la puesta en marcha de la regasificadora, fueron señales claras. 

No obstante, tanto UTE, propietaria del 79% del proyecto, como Ancap, propietaria del 21% restante, continuaron poniendo a disposición del fracasado sueño de Mujica recursos económicos y humanos hasta el año 2018. Luego de diversas negociaciones, las estatales uruguayas anunciaron el llamado “plan de reposicionamiento” que no es otra cosa que un plan de liquidación que continúa generando pérdidas millonarias para la Administración.

Con la liquidación en marcha, UTE y Ancap iniciaron el proceso de desactivación de su estructura interna que finalizó en junio del presente año. Sin embargo, según lo informado por El Observador, “la única persona que se mantiene como funcionaria de Gas Sayago y que quedó por fuera del acuerdo realizado con los demás empleados es la presidenta de Ancap, Marta Jara. Hasta la fecha, no existe ningún tipo de definición respecto a cómo se va a proceder a su desvinculación cuando corresponda”.

La situación de la actual Presidente de Ancap ha sido vidriosa desde un principio. A Jara, el Estado Uruguayo –por intermedio de Ancap y UTE– le pagaba un sueldo superior al del Presidente de la República para que se desempeñara como Gerente General de Gas Sayago. Sin embargo, en marzo de 2016, el Frente Amplio decidió que la antes citada pasara a desempeñarse como Presidente de Ancap.

Gas Sayago, como empresa privada manejada con dineros públicos, decidió otorgar licencia sin goce sueldo a Jara mientras se desempeñaba en el máximo cargo de Ancap. Una situación confusa que la misma Jara buscó aclarar: “no hay una reserva de cargo. Antes de asumir en Ancap pedí licencia sin goce de sueldo que me otorgaron mientras me desempeñe en esa función. En el régimen privado, la empresa (Gas Sayago) tiene el derecho a desvincularme cuando lo considere conveniente.”

Lo que aún ninguna autoridad del gobierno ha logrado explicar es: ¿por qué Jara no renunció? ¿Por qué no se la desvinculó de la empresa? ¿Por qué, incluso actualmente, mantiene el cargo en una empresa inexistente? ¿Le corresponde a Jara un despido por los años de trabajo, incluso aquellos en los que se encontró de licencia desempeñando actividades en Ancap? ¿A cuánto asciende dicho monto? ¿El eventual despido de Jara supone una nueva pérdida o se encuentra estipulado en el “plan de reposicionamiento”?

Por si fuese poco, el Presidente de UTE, Gonzalo Casaravilla, busca minimizar la situación asegurando que, debido a que parte de las pérdidas de UTE y Ancap se deben al arrendamiento que se paga a la Administración Nacional de Puertos por siete hectáreas en el obrador de Puntas de Sayago, “es plata dulce que recibe el puerto y queda en el Estado”. Sí, Sr. Casaravilla, es “plata dulce” que sale del bolsillo de todos los uruguayos que pagan un sobrecosto en las facturas de luz y combustible. 

No es posible pasar por alto, aunque parezca una obviedad a esta altura, que todos los gastos incurridos por el Estado en Gas Sayago salen del bolsillo de los trabajadores uruguayos. El lector se cuestionará, con razón, cuánto podrían haberse reducido las tarifas, cuánto se podría haber invertido en infraestructura y cuántas cosas más se podrían haber hecho con cada peso que los malogrados proyectos de Mujica y el Frente Amplio le hicieron perder a los uruguayos. 

En definitiva, Gas Sayago se suma a la extensa lista de las fantasías que Mujica promovió, el Frente Amplio apoyó y protegió, pero que pagamos todos los uruguayos.


Desafíos de la Udelar

Por Fátima Barrutta

Debido a la alta demanda de reválidas e inscripciones por parte de migrantes que se establecen en el país, la Universidad de la República estudia bajar la exigencia de un mínimo de tres años de residencia a solo uno, para los extranjeros que accedan a su servicio educativo.

Analizada superficialmente, se trata de una buena noticia, debido a que contempla la situación de muchos migrantes, sobre todo venezolanos y cubanos, que poseen un alto nivel educativo y cultural, y debieron abandonar sus naciones por situaciones de crisis institucional o económica. En un artículo que publicamos recientemente reivindicábamos esta calidad de "país de brazos abiertos" que siempre fuimos y no debemos perder: la posición ultranacionalista, que pretenda reservar solo para los uruguayos las ventajas de la formación universitaria del Estado, se da de frente contra esa vocación aperturista.

Sin embargo, cuando la medida se analiza con mayor detenimiento, vale la pena contextualizarla.

Porque en la web de la Udelar está explícitamente establecido que, para ser admitido un estudiante extranjero, deberá encontrarse "en alguna de las siguientes situaciones": una de ellas es la de comprobar una residencia en Uruguay no inferior a (por ahora) tres años, pero otra refiere explícitamente a "haber tenido que interrumpir sus estudios en el país de origen por razones de persecución política, ideológica, gremial, religiosa o racial".

De manera que quienes se hallan comprendidos en ese terrible drama, que es el que padecen los pueblos hermanos de Venezuela y Cuba, ya están habilitados a cursar en la Udelar, sin necesidad de demostrar un mayor o menor período de residencia en el país. Este último requisito tuvo la finalidad de poner un freno al llamado "turismo educativo" de hijos de familias adineradas de países vecinos quienes, ante las exigencias superiores de sus sistemas universitarios (el examen "vestibular" de Brasil, que genera un filtro difícil de atravesar para ingresar a la universidad pública, o el carácter privado del sistema en Chile), optan por estudiar gratis en la Udelar, pagando solo los gastos de alojamiento y manutención en Montevideo.

La situación es en este caso totalmente injusta, porque la Udelar se sustenta con recursos extraídos a los contribuyentes uruguayos, muchos de ellos incapacitados de enviar allí a sus propios hijos. Paradójicamente, sus impuestos terminan financiando la educación terciaria de chilenos y brasileños adinerados. Para evitar esa injusticia se estableció un mínimo de tres años de residencia en el país, u otro requisito, consistente en que se pruebe que la familia del solicitante debió instalarse aquí por otras razones.

Bajar a un año la exigencia de residencia previa no significa un cambio para los hermanos latinoamericanos que huyen de dictaduras, porque ya están comprendidos en la otra excepción referida. Solo favorece a los otros, a los que se benefician de la gratuidad del sistema uruguayo, careciendo de mérito para usufructuarla.

Es una inadecuación más de una universidad del Estado que tiene otros debes, como el de invertir más en investigación dirigida a mejorar la sustentabilidad del país. Quienes realizan posgrados en el exterior perciben la diferencia de soporte tecnológico y saberes innovadores, que reclaman una actitud más enérgica de intercambio con las grandes universidades del mundo desarrollado. Y lo que vale para áreas de conocimiento vinculadas al progreso tecnológico, de enorme relevancia en el desarrollo productivo del país, vale también para los saberes humanísticos.

Que una Facultad como la de Ciencias Sociales no haya podido resolver con eficiencia, por un largo tiempo, el problema de la invasión de indigentes en sus instalaciones, dice mucho de su incapacidad de gestión.

Los uruguayos debemos estar orgullosos de contribuir con nuestro esfuerzo productivo a un centro de estudios terciario que promueve la igualdad de oportunidades. La Udelar tiene que estar a la altura de ese orgullo, dirigiendo sus esfuerzos a quienes más lo merecen: los estudiantes compatriotas que no poseen capacidad de pago de una formación privada, los extranjeros que se asilan en el país, huyendo de tiranías, y los sectores productivos que deben beneficiarse de sus aportes teóricos.

No debe convertirse ni en un refugio del Mides ni en una solución barata para hijos de familias extranjeras adineradas.

Entender su misión es ponerla, de verdad, al servicio del país.


Cae el salario real privado y sube el público



La masa salarial presenta un relativo estancamiento desde 2014, con una leve tendencia a la baja en el último año, según el último análisis de los economistas Horacio Bafico y Gustavo Michelin que acá resumimos.

El incremento que registran los salarios se ha venido desacelerando en los últimos años. Las variaciones anuales que registró el Índice Medio de Salarios (IMS) fueron disminuyendo desde el 12% en promedio en el año 2015, para ubicarse aproximadamente en el 8,5% en la actualidad.

Esta evolución fue el resultado de la adecuación de los ajustes a la realidad económica que comenzó a vivir el país con el cambio del ciclo económico a partir del año 2015. Ello llevó a un cambio en la modalidad de los ajustes en las dos últimas rondas de Consejos de Salarios.

Hasta el año 2015 regía una indexación prácticamente total a la que se le agregaba un correctivo por recuperación. Este criterio se fue atenuando con las nuevas pautas que establecen aumentos de carácter nominal, dejando de lado el componente de mejora y apuntando al mantenimiento del salario real.

Los aumentos propuestos en las pautas del Poder Ejecutivo para el primer año fueron 6,5, 7,5 y 8,5% respectivamente. Para el segundo año, los aumentos son 6,7 y 8% respectivamente con correctivos a los 18 meses en caso de pérdida del salario real y otro al final del convenio (entre 24 y 30 meses).

Como consecuencia de esta evolución y a la luz del comportamiento del IPC, el salario real está estancado. Los datos acumulados en los últimos doce meses a junio del presente año indican que el índice medio real de salarios apenas se incrementó 0,2% con relación a igual período del 2018

Esta evolución se puede descomponer en un descenso del salario real correspondiente al sector privado del orden del 0,3% y un incremento del salario real público del 0,9%.

Esta comparación a fines del pasado año, indica que el incremento resultante era exactamente el doble.

Así como es entendible que los salarios privados no aumenten en términos reales dado el escaso dinamismo de la economía y a la luz de la caída en el empleo, no parece lógico que aumenten en el sector público.

Los salarios son un componente muy importante de un gasto público cuya estructura es muy rígida y dificulta el manejo, en momentos en que el déficit es creciente, como sucede en la actualidad. En tal sentido, aumentos de la magnitud concedida a principios de este año en la administración central, del orden del 10,4%, agregan una nueva dificultad.


Se ha estancado la investigación científica

Tras sucesivos avances registrados desde 1985, la investigación científica en Uruguay se ha estancado y se corre el riesgo de llegar a “un achatamiento”.

Rafel Radi, presidente de la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay y director del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Facultad de Medicina, concedió un reportaje a Búsqueda en el que hizo un repaso de los avances y retrocesos que la investigación científica ha tenido en nuestro país desde que se restauró la democracia. El entrevistado llegó a la conclusión de que no se ha llegado al 1% del PBI en materia de inversión –lo que se había comprometido en el ciclo electoral por el entonces candidato Tabaré Vázquez– y que apenas se arriba a un 0.4%, lo que es insuficiente. Se han detenido algunos programas de promoción y se vive un clima de achatamiento.

El Dr. Radi señaló que efectivamente en 1985 hubo un primer impulso muy importante, a través del Pedeciba y la promoción de nuevos investigadores, que pasaron de 100 en ese tiempo a los 1800 de hoy.

Durante el primer gobierno del Dr. Vázquez también se concretaron políticas en la buena dirección, según el entrevistado, pero en este segundo mandato se han paralizado los incentivos. En el relato, Radi explicó que en 2014 “se había comprometido durante la campaña a trabajar para llegar a una inversión del 1% del PBI en ciencia y tecnología. En 2017 hubo otra reunión en la que Vázquez no fue tan receptivo. Estaba junto a María Julia Muñoz en la residencia de Suárez. Nos recibió bien, pero menos optimista en cuanto a la posibilidad de expandir el presupuesto, aunque nos dijo que iba a hacer el máximo esfuerzo”, cuenta Radi. El gasto sigue estancado en el 0,4% del PBI. Vázquez se “topó con una situación fiscal” que no le permitió actuar como inicialmente había planteado.

El científico remarcó que “lo que está claro es que en los próximos cinco años de un nuevo gobierno se necesitan cambios” y agrega: “lo peor que puede pasar es llegar a una sensación de achatamiento”.


El parque General Fructuoso Rivera integra el patrimonio histórico

Un detallado estudio de los hermanos Gabriela y Roberto Pena Schneiter –ella técnica en lengua española y él arquitecto– demuestra que el Parque Rivera es un bien histórico que no debe adulterarse. Transcribimos acá ese interesante trabajo.

El Manifiesto de la Asamblea General Constituyente y Legislativa de la República, de 30 de junio de 1830, entre otras cosas, expresa: “La igualdad ante la Ley, la libertad que no se opone a ésta, y la seguridad de las personas y propiedad, son las bases de donde arranca la felicidad de los ciudadanos, y el engrandecimiento de las Naciones”.

Por la defensa de estas razones fundamentales, inspiradas en el ideario artiguista, el General Fructuoso Rivera entregó su vida.

Montevideo Decide

La participación de los ciudadanos para la acción política en el ámbito departamental y local es a través del ejercicio de su soberanía, directamente en los casos de elección, referéndum e iniciativa, o indirectamente por los poderes representativos, tal como lo establecen la Constitución de la República y las leyes. Hacerle creer a la gente que hay otros tipos de participación, sería caer en la demagogia. En consecuencia, consideramos que el sistema de “democracia participativa” implementado por la coalición frentista en el Gobierno departamental de Montevideo, a través de los concejos vecinales, presupuestos participativos, Montevideo Decide, etc., ha tendido a ser parte de su trampa ideológica.

En el caso particular de Montevideo Decide, reglamentado por Resolución N° 4.188/18, de 13 de setiembre de 2018, y modificativa, “permite a la ciudadanía opinar, proponer e incidir en las acciones de la Intendencia de Montevideo”, y “busca promover y crear una cultura de participación directa”, por lo que “cualquier persona interesada en generar un cambio debe tener la posibilidad de incidir en ese sentido”. Asimismo, para el “estudio de viabilidad” de las propuestas, establece que “se realizarán” “los encuentros presenciales e intercambios con el proponente”; en caso de “viabilidad parcial”, “se podrá, de forma conjunta con el titular de la iniciativa, reformular la propuesta original”.

Por lo tanto, el Intendente, al implementar las propuestas a través de resoluciones, podría caer en la inobservancia de lo dispuesto en el artículo 291, numeral 2°, de la Constitución de la República, y artículo 38, numeral 2°, de la Ley N° 9.515, de 28 de octubre de 1935 (tramitar o dirigir asuntos de terceros ante el Gobierno departamental), con las consecuencias establecidas en el artículo 292 de la Constitución de la República, y artículo 38, inciso 2° de la Ley N° 9.515 (pérdida inmediata del cargo), y artículo 42 de esta ley (nulidad de todo acto y responsabilidad por los perjuicios resultantes).

En consecuencia, la iniciativa de jurisdicción departamental, que propone un ciudadano de “cambiar el nombre del Parque Rivera, designándolo Parque Charrúa”, debería realizarse de acuerdo con lo establecido en el artículo 79 de la Ley N° 9.515 (tienen derecho a formular proposiciones el quince por ciento de los inscriptos residentes en el departamento). De todas maneras, consideramos que la iniciativa no es sustentable por estar fundamentada en un hecho tergiversado de 1831, mancillar el honor del General Fructuoso Rivera, y tratarse de un bien declarado monumento histórico y de interés departamental.

Cultura occidental

En la versión taquigráfica de la discusión parlamentaria de la Ley Nº 18.589, de 18 de setiembre de 2009 (Día de la Nación Charrúa y de la Identidad Indígena), el señor Luis Hierro López, en su calidad de Senador, expresaba al respecto: Ocurre que en esos choques de cultura siempre hay, lamentablemente, situaciones en las cuales los más rezagados, los más primitivos, los que quieren afiliarse auténticamente a un sentido de vida autóctono, van desapareciendo ante el avance de la civilización. (...) En esa medida, rechazamos terminantemente las expresiones que se han venido asociando a este proyecto de ley, las que quizás no estén contenidas en él, pero quienes lo defienden y lo promueven en términos políticos están haciendo un ataque absolutamente poco histórico y anacrónico al fundador del Partido Colorado. Esto es lo que vengo a desmentir y a revertir, porque sostener que el fundador del Partido Colorado llevó adelante un genocidio es una mentira histórica; sostener que los charrúas son la base de la identidad nacional es, si no una mentira, un enorme error.

También el Dr. Julio María Sanguinetti en numerosos artículos ha tratado los temas de Rivera y los indígenas, con altura, objetividad y seriedad. A modo de ejemplo, y para clarificar de dónde provienen los principios y valores de nuestra nacionalidad oriental, recordamos un pasaje de uno de sus artículos, de 23 de setiembre de 2016: (...) nuestra cultura es la occidental, la que nos ha brindado nuestra lengua española y los valores de libertad, democracia, tolerancia religiosa y solidaridad que nos siguen inspirando. Sentirse parte de esta civilización no supone negar los aportes indígenas, ni africanos, ni de los miles de inmigrantes europeos y orientales que aquí llegaron y contribuyeron a forjar nuestra nacionalidad.

Nuestra República ha reconocido el aporte y la presencia indígena en el proceso de nuestra conformación nacional, entre otros, en el Monumento en homenaje a los anónimos héroes fundadores de la Patria; es decir, “de todos aquellos poderosos y humildes”, “desde la epopeya artiguista hasta la declaratoria de la independencia, hasta la Jura de la Constitución”, de acuerdo con el espíritu de la Ley Nº 9.694, de 15 de setiembre de 1937; monumento que fue emplazado en la Plaza Ing. Juan P. Fabini.

General Fructuoso Rivera

Don José Enrique Rodó, en el discurso del 22 de mayo de 1907, al conmemorarse la conquista de las Misiones, manifestaba sobre el perfil de Rivera lo siguiente: Yo apenas si me detendré a señalaros, antes de concluir, dos fases de la figura de Rivera, dos manifestaciones de su múltiple gloria, que, entre todas, atrajeron siempre mi entusiasmo. Es la una el prestigio irresistible de su magnánima generosidad. No cae sobre la memoria del general Rivera una gota de sangre que no haya sido vertida en el campo abierto de la lucha. De todos los caudillos del Río de la Plata, contando lo mismo los que le precedieron que los que vinieron después de él, Rivera fué el más humano: quizá, en gran parte, porque fué el más inteligente. En lid con enemigos desalmados y bárbaros, nunca fué capaz de una represalia cruel. Aquel inmenso corazón belicoso era un inmenso corazón bondadoso. Había para él una satisfacción aún más alta que el goce de vencer, y era el goce de perdonar. (...) El otro rasgo que me interesaba relevar de la figura del glorioso caudillo es la decisión con que propendió siempre a reconocer y consagrar el valor social y político de la inteligencia. Se rodeó constantemente de elementos de civilización, de saber y de cultura. Sus hombres de consejo fueron los hombres de más alta talla intelectual entre sus contemporáneos.

También recordamos las palabras de Don Melchor Pacheco y Obes, que, en momentos de angustia, el 3 de setiembre de 1853, le expresaba a Doña Bernardina Fragoso: (...) los hombres como el General Rivera, cuando cesan en la vida, pasan a la inmortalidad.

Parque General Fructuoso Rivera

Tal vez, los pensamientos expresados anteriormente podrían haber sido parte de las razones de mérito que llevaron a la Intendencia de Montevideo a designar con el nombre de General Fructuoso Rivera, en el sesquicentenario de su nacimiento, al parque conocido con la denominación de Durandeau, por Resolución N° 244/934, de 3 de febrero de 1934, con autorización de la Junta Deliberante de Montevideo, a través de la Resolución N° 374, de 29 de enero de 1934.

El Parque General Fructuoso Rivera ha sido declarado monumento histórico por Resolución del Poder Ejecutivo N° 2.100/975, de 16 de diciembre de 1975, conforme con lo dispuesto por el artículo 34 de la Constitución de la República, y la Ley N° 14.040, de 20 de octubre de 1971. En consecuencia, ha sido también declarado como bien de interés departamental de Montevideo por el Decreto Departamental N° 26.864, de 5 de octubre de 1995, promulgado por la Resolución N° 4.075/95, de 30 de octubre de 1995.

La Ley N° 14.040 establece que podrán ser declarados monumentos históricos “los bienes muebles o inmuebles vinculados a acontecimientos relevantes, a la evolución histórica nacional, a personajes notables de la vida del país o a lo que se considere representativo de la cultura de una época nacional”. Asimismo, la Resolución del Poder Ejecutivo N° 1.097/975, de 8 de julio de 1975, en pasajes de su parte expositiva establece: “Que la expresión ‘monumentos históricos’ contenida en la ley 14.040 reviste un alcance muy amplio, puesto que, además de las obras arquitectónicas y paisajes urbanos, considera comprendidos en ella, a (...) todo otro exponente que pueda asociarse a la evolución histórica y social de la República y a las manifestaciones que en el decurso de los años han formado su acervo cultural”. Y también “que corresponde declarar con prioridad Monumentos Históricos a los bienes inmuebles por hallarse expuestos, en virtud de la modificación de las costumbres y modernización de las ciudades, a mayores contingencias que ponen en riesgo su conservación, pero subordinando esas declaraciones a un ritmo mediante el cual se logre formar paulatinamente una conciencia colectiva sobre el sentido histórico que inspira al Estado a preservar para las generaciones futuras los valores tradicionales de la República”.

Por todo lo expuesto, las denominaciones y sus significados, tanto legales como las determinadas por el autor de la obra, son parte intrínseca de los bienes declarados monumentos históricos, y complementan su “carácter” y “finalidad”, establecidos en el artículo 8° de la Ley N° 14.040. Por lo tanto, un cambio en la denominación del Parque General Fructuoso Rivera lo estaría alterando, y, en consecuencia, no se estaría manteniendo su integridad, ni respetando el acervo cultural de la Nación.

Después de 165 años...

El 20 de enero de 1854, Don Juan José Aguiar, en representación del Gobierno Provisorio, le expresaba a Doña Bernardina Fragoso: Benigno por índole, liberal por principios, enérgico y experimentado en la acción, su muerte ha acaecido en momentos en que la patria le necesitaba como centro de autoridad y de cohesión moral. Vos, señora, lloráis á vuestro esposo; inmensa razón tenéis para ello. La patria, que por mi órgano os dice que llora con vos, no sabe todavía cuáles podrán ser todas las razones que podrá tener para lamentar, aún más que vos, tan triste suceso. 

Después de 165 años del fallecimiento de Fructuoso Rivera –Jefe del Estado Mayor General del Ejército, Ministro de Guerra y Marina, primer Presidente Constitucional de la República, Presidente Provisional, tercer Presidente Constitucional de la República, Miembro del Triunvirato de Gobierno y varias veces Comandante General de Campaña y Jefe de Ejércitos–, parece extraño, y hasta ilógico, que todavía existan algunos ciudadanos intransigentes que no hayan encontrado, al menos, una razón para recordarlo por sus honrosos antecedentes, su noble corazón y sus relevantes servicios a la patria, al decir de Don Joaquín Suárez.


Una intensa actividad

Sanguinetti habla mañana en Maroñas y el domingo en Peñarol.

Mañana sábado a las 11 y 30, habrá una asamblea vecinal en Chochabamba esquina Del Fuerte, en Flor de Maroñas.

Mientras tanto, el domingo a las 10 y 30, habrá una concentración en Peñarol, en Shakespeare 1616 casi Aparicio Saravia. En ambas circunstancias hablará el Dr. Julio Ma. Sanguinetti.

El lunes próximo a las 19, hay una reunión de las mujeres coloradas, en la casa del partido, a la que concurrirán los integrantes de la fórmula colorada, Ernesto Talvi y Robert Silva.


Domingo Arena

Por Miguel Lagrotta

Reconstruyendo o, mejor dicho, avivando el fuego de las ideas del Partido Colorado, me parece imprescindible recordar, una vez más, a Domingo Arena. Su peregrinaje político, cultural, social e ideológico merece un gran seminario. Curiosamente fue el Centro Cultural de España el que lo promovió, por lo que traslado aquí un breve pasaje de mi presentación durante el mismo.

Domingo Arena nace en Italia, en un hogar muy pobre, el 7 de abril de 1870. Nace en el sur, territorio que arrastró por siglos un atraso tecnológico, con difíciles condiciones de vida, y por extensión con serias dificultades laborales. El regionalismo salvaje en que se encontraba dividida la Península, a pesar de la Unidad recientemente alcanzada, trajo aparejado como inmediata solución, la emigración.

En Calabria, región natal de Arena, la vida era dura. El entorno familiar era el siguiente: su padre era zapatero remendón, su madre no tenía mejor destino, su tarea era la común a la mujer en un medio rural: cuidar a los hijos y entenderse de las tareas domésticas. Como muchos otros, que luego conformarían una gran cantidad de apellidos italianos ilustres de nuestra sociedad actual, la familia Arena emigró hacia el Río de la Plata, instalándose en nuestro país en 1877.

Proviene Domingo Arena de una sociedad que buscaba la unidad política dentro de una pluralidad ideológica. En Italia las ideas socialistas no siempre conjugaban con las ideas nacionalistas, pero todo ese fermento ideológico lo traía consigo la familia Arena desde su país natal.

Llegados a nuestro territorio, se trasladan al interior del país. Se encontró Arena con un campo laboral reducido, simple y rural: fue jornalero, peón de pulpería, changador. Todas estas actividades las compartía, alternándolas, con un maestro rural que le proporcionaría enseñanza hasta el séptimo año de escuela, hecho decisivo porque le permitiría entrar en la Universidad de la República en la capital del país.

No se quedó conforme con su destino de peón y jornalero. Se traslada a Montevideo para cursar estudios superiores. Debe trabajar para continuar sus estudios; su primer trabajo fue en la Fiscalía de lo Civil de Montevideo. Luego se desempeña como cronista en el diario “El Día”. A partir de este momento su estrella comienza a brillar: se recibe de Doctor en Derecho, en el campo periodístico asciende lentamente pero sin pausa, gacetillero, cronista, reportero, editorialista y por último la dirección del diario en forma conjunta con otro joven pujante como él, Pedro Manini Ríos.

Se vincula a la política, ascendiendo también en forma rápida, diputado en 1904, luego Senador, Consejero Nacional, amigo personal y confidente de José Batlle y Ordóñez.

Nadie ignora las fecundas campañas cívicas del diario de Batlle, contra el crimen y las situaciones calamitosas que deshumanizaban al país. En la redacción de “El Día” se respiraba una atmósfera idealmente guerrera templada al calor de importantes reivindicaciones sociales. En ese ambiente Arena empezó a sentir el noble apremio de contribuir a modificar las estructuras más profundas de nuestro país.

La política de Batlle, nutrida de ideas avanzadas, era perfectamente compatible con sus anhelos sociológicos. Lo trascendente de la evolución de Arena reside en sus características de ideólogo que le llevó a admitir públicamente: “Yo, señores, no soy político. Si he de hablarles con total franqueza tendré que decir que la política no me hace feliz. A mi idiosincrasia, un poco sentimental, repugna ese perpetuo sacrificio de hombres que impone el buen servicio de las ideas”.

Había muchas caras nuevas y jóvenes en la Cámara de Diputados en 1904. El líder de los jóvenes colorados era Manini. También estaba allí Arena, que presentaba un extraño aspecto con una gran melena flotante, grandes corbatas, lenguaje mechado de lunfardo con el habla de la calle. Conjugaba Arena a los 34 años el conocimiento profesional, la vivencia del arrabal y el sufrimiento. Y si hacemos un paralelo con la prédica de Batlle, conjuntaba la visión batllista reformista de integrar al obrero y al inmigrante en el plano social con la realidad nacional, dándole participación política y mejorando su situación económica.

Arena tenía todo lo que un político desearía tener, bondad y comprensión hacia sus semejantes, gran inteligencia y una simpatía que lo hacía no tener enemigos. Tampoco era secreto para nadie que podía hablar con Don Pepe y en nombre de éste.

Su origen humilde, -hijo de inmigrantes italianos- con un apego cierto a las ideas anarquistas debidas a su origen y a su ideal de justicia e igualdad, van a hacer jugar a Domingo Arena un importante rol en la implementación del reformismo batllista.

La generación del 900, hijos de su tiempo, hijos de la cultura occidental que encarnan la cultura griega, con el elitismo francés, el pragmatismo inglés y el apasionado pensamiento mediterráneo socialista y anarquista que confluyen en Carlos Vaz Ferreira, José Enrique Rodó, Pedro Figari, Emilio Frugoni, Batlle y sus seguidores revolucionarios, entre ellos Arena. En la filosofía de Hegel y la ideología materialista que se desarrollo a partir de su método en la cual la historia se convierte en centro de todas las cosas, surge la idea de Krause, tomada por el primer batllismo, de captar al individuo, al sujeto, valorándolo como tal, de acuerdo a la tradición ibérica, o mediterránea, de cuyo torrente ideológico se nutrió el Uruguay de comienzos del Siglo XX.

Es de destacar que en forma contemporánea, en los últimos 25 años del Siglo XIX, tanto en Uruguay como en España se desarrollaban episodios ideológicos congruentes en relación a la valoración del individuo a través de la educación: “ La Educación del Pueblo” de José Pedro Varela y “La Institución de Libre Enseñanza” fundada por los seguidores krausistas Sanz del Río y Giner de los Ríos. El Uruguay que se irá conformando a comienzos del Siglo XX le debe mucho a Kant y a Krause en la valoración del sujeto y en su extensión, la actuación social.

El ideal de Arena era alcanzar la igualdad y la libertad. Conjunta Arena en las primeras décadas del siglo diversos aspectos históricos con otros revolucionarios para la sociedad política en la que se encontraba inserto. Desde el punto de vista ético, manejaba el principio de igualdad entre los hombres. Conocedor de las nuevas variables políticas y sociales comprendió que había que aglutinarlas y canalizarlas hacia el mejoramiento social, hacia una mejor distribución de la riqueza apoyándose en el derecho de todo ser humano de mejorar en la vida. Podemos atisbar en este punto su veta anarquista, que la manifestará en sus editoriales y artículos periodísticos desde “El Día” en forma más clara desde 1904.

Este gran ciudadano siempre ha sido citado en discursos, ponencias y seminarios, sin embargo es otro de los que el olvido, por momentos le gana el partido.


¡Viva Tarigo!

Por Eduardo Loedel Soca

La mayoría de nosotros no tenía formación jurídica, pero Enrique Tarigo, con su pasión y firmeza republicanas, nos impartió conceptos con tal claridad que nos convirtió en militantes formidables, casi invencibles de la causa.

En este año electoral nuestro Partido Colorado Batllista, junto al resto de la oposición, lucha a brazo partido contra un gobierno cada vez más invasivo y autoritario; que, solapado en filosofía de boliche y mateadas con yerba adulterada, esconde una letal garra afilada. Preparándose escondido detrás de sonrisas y estadísticas falsas para asestar un golpe fatal a nuestras instituciones republicanas, laicas y democráticas, adulterando nuestra Constitución.

En momentos como éste, reaparece la gigantesca figura del Dr. Enrique Tarigo, defensor a ultranza, tanto desde la cátedra como desde la tribuna callejera, de ésas, de nuestra Constitución y de las instituciones, el ADN de la República Oriental del Uruguay.

Conocimos a Enrique en 1980, año del crucial plebiscito que nos enfrentaba al régimen militar, cuando éramos de los más jóvenes militantes de la causa republicana y batllista de entonces. Junto con queridos amigos como René Delgado, Guillermo “El Indio” Azarola, Gustavo Elizondo, Juan Antonio Viera, Santiago Torres, Gabriel Gurméndez, Miguel Manzi, Gabriela Martínez, Washington Abdala, Mónica Lobel, Jorgito y Natalia Sanguinetti, los hermanos Ramis, Elisa e Inés Viera, Susana Loedel Soca, Rafael “Chocho” Varela y tantos más.

Algunos, como tampoco Enrique, tristemente ya no están entre nosotros.

También en aquella época e inflamados del espíritu de la Generación del Quebracho, planeábamos y actuábamos junto con jóvenes blancos de la época, como el inolvidable Luis Oliú, Mariano Berro y el “Gaucho” Pablo Iturralde entre otros.

Conocimos a Enrique Tarigo llevados por Jorge Batlle al apartamento de Julio y Marta en la avenida Ponce. Uno de esos momentos definitorios que permanecen durante toda la vida.

Desde ese entonces hasta el acto de cine Cordón, nosotros jóvenes coordinados en parte por Julito Aguiar, vivimos intensamente ese proceso político militante hasta llegar al día del voto en noviembre. Un tiempo indescriptiblemente intenso de crecimiento cívico, militante y personal.

No éramos muchos con formación jurídica, pero la claridad de conceptos impartidos por Enrique Tarigo hacia todos nosotros, de lo que nos jugábamos, con su pasión y firmeza republicanas nos convirtió en militantes formidables, casi invencibles de esa, nuestra causa republicana.

En este momento que el Partido Colorado Batllista lucha como entonces en 1980 por la República, le debemos como homenaje vencer en la refriega.

¡Gracias, Enrique, la Patria te debe! Y en lo personal digo que casi cambio mi querida Facultad de Veterinaria por seguirte en la de Derecho. Tu huella es inmensa.

¡Viva El Batllismo! ¡Viva el Partido Colorado! ¡Viva la República!

¡VIVA TARIGO!


Más políticos sí, más Partidos, no.

Por Marcela Pérez Pascual

En las últimas décadas han ido surgiendo nuevos partidos que fraccionan el sistema político partidario de nuestro país. Esto no es positivo, por el contrario es muy negativo.

Nuestro sistema político sustentaba dos estructuras políticas fundacionales. El Partido Colorado y el Partido Nacional crearon nuestra República. Habitualmente se afirma que ambos surgieron en la Batalla de Carpintería en 1836, en plena guerra civil. Luego en 1891 se les reconoce legalmente cuando se comienzan a dictar las primeras leyes electorales. Con la Constitución de 1918 se inaugura su reconocimiento constitucional e institucionalización e integración como intermediarios entre electores y elegibles.

Luego en la década del 60, por motivos que no cabe analizar en este momento, comenzaron a surgir nuevas corrientes y desprendimientos que finalmente se aglutinaron en el Frente Amplio, en 1971.

Pocos años después, en 1989 el Frente Amplio se escinde. El ala izquierda retiene el nombre de Frente Amplio y el ala moderada se autodenomina Nuevo Espacio. Esta ruptura y los resultados electorales de ese año confirmaron que el sistema de partidos pasaba a ser un sistema de pluralismo moderado con cuatro actores relevantes.

El descreimiento en la política y los políticos, tema de nuestra columna pasada, entre otras causas, ha llevado al surgimiento de nuevas estructuras políticas fraccionando el sistema partidario existente. Esto nunca es bueno. La democracia necesita estabilidad y los partidos políticos se la proporcionan.

A partir de la década de los noventa comienzan a surgir nuevos partidos políticos que continúan fraccionando y dividiendo en lugar de sumar a nuestro sistema de partidos. Esto lleva a que tengamos un Parlamento muy fraccionado y para poder gobernar sea imprescindible lograr acuerdos, los cuales se hacen cada vez más difíciles. El 27 de octubre cuando los uruguayos concurramos a las urnas a votar, tenemos 11 partidos dentro de los cuales decidir nuestro voto. Dentro de estos 11, por lo menos 6p tienen oportunidad de obtener representación parlamentaria. Tarea más que difícil para el próximo gobierno poder cumplir sus objetivos y llevar el país adelante con un parlamento sumamente dividido.

En nuestras tres fuerzas políticas tradicionales (Partido Colorado, Partido Nacional y Frente Amplio) hay suficiente pluralidad como para que las nuevas expresiones que surgen puedan encontrar su lugar sin necesidad de dividir el sistema político. Los partidos han sido, desde sus inicios, policlasistas y sus partidarios han abarcado un espectro ideológico amplio. No es necesario crear nuevos partidos para que las nuevas ideas encuentren quien las represente.

Uruguay es el país más joven de América del Sur. Sin embargo hemos logrado superar las crisis internas gracias a una democracia estable que se asienta en los partidos políticos. El vínculo entre Estado, partidos políticos y la sociedad es muy fuerte. Y debemos luchar por proteger este acervo, es fundamental para nuestra democracia. Nuestro sistema de partidos, con el Partido Colorado y el Partido Nacional, tiene más de 180 años. Nuestros partidos fundacionales son, inclusive, anteriores a nuestro Uruguay, las primeras normas constitucionales no los crean sino que simplemente los reconocen. Por lo tanto, ambas fuerzas políticas son inseparables de nuestra historia nacional.

Tenemos el ejemplo de toda Europa que cada vez le cuesta más poder lograr consensos y gobernar. En Alemania el Partido Socialista, de la Social Democracia Alemana, que fue fundamental no solo para ese país sino para toda Europa, prácticamente desapareció. Lo mismo pasa en España donde tanto la izquierda como la derecha, tradicionalmente representadas por el PSOE y el PP, se vieron atomizadas por nuevos partidos; Ciudadanos, Podemos y Vox. El resultado de todo esto es que España es un país donde es muy difícil, casi imposible, gobernar.

A esto se suma que quienes votan a los nuevos partidos, en definitiva terminan apoyando y colaborando a que la fuerza política que obtenga más votos logre más representantes en las cámaras. Nuestro sistema electoral lleva a que los votos que no alcanzan para lograr un Diputado (porque no llegan al cociente de representación), sean votos que se sumen a quien obtenga más votos, en este caso sería -según las encuestas- al Frente Amplio, lo cual llevaría a que logren más representación en el Poder Legislativo. Nada menor y algo que todos debemos tener en cuenta al decidir a quién vamos a votar.

Por lo tanto, que cada vez haya más políticos y personas interesadas en la política fortalece nuestra democracia y es algo por lo que lucharemos. No así para que surjan nuevos partidos. Invitamos quienes tengan nuevas expresiones a que se sumen a los partidos ya existentes que son lo suficientemente plurales.

Más políticos y participación política, sí. Más partidos, no.


Nuestra ex tacita de plata

Por Francisco Berchesi

“La oposición”, como se llama actualmente a los partidos fundacionales y creadores de nuestras instituciones, no deben desistir de su puja por el gobierno, sea en éste u otro período, porque tal como expresó Maquiavelo, “los autores han alabado más a Hierón de Siracusa cuando era un particular que a Perseo de Macedonia cuando era Rey. Porque a Hierón para ser príncipe solo le faltaba el principado, mientras que el otro de Rey solo tenía el reino.” Debemos continuar con nuestras propuestas y nuestros debates de ideas, pues aun siendo oposición hemos realizado grandes aportes a nuestra patria.

La ciudad de Cádiz está ubicada en el suroeste de España, a 9.468 kilómetros de nuestra Ciudad de Montevideo. Ambas se han vinculado a través del comercio, las tradiciones y hasta sus fiestas y eventos. Pero primando sobre lo anterior, nos vinculó su constitución de 1812.

Ese texto fue publicado en Montevideo el 24 de septiembre de 1812 y jurado el 27 de septiembre en la plaza ubicada frente al Cabildo de Montevideo, desde entonces, llamada Plaza de la Constitución. De gran influencia en nuestra Constitución de 1830,  por “lo referente a la definición del Estado, como reunión de todos los españoles, de su carácter de libre e independiente, a la soberanía nacional, a la religión del Estado, a la Comisión Permanente y a ciertas disposiciones sobre los derechos y libertades y a su forma de ordenación y ubicación, proviene en forma directa de esta Constitución española”, al decir de Asdrúbal Aguiar.

Montevideo supo ser una gran ciudad, pionera en su tiempo en cuanto a su arquitectura, proyectos de todo tipo, desde su saneamiento hasta sus avenidas y espacios públicos, sus ciudadanos y legisladores. Lo que tiene en común lo anterior y lo que demuestra, es la importancia de la fortaleza institucional. Tucídides decía que “la causa del éxito de Roma para dominar el mundo está en sus instituciones”. Llevemos esto al plano municipal o nacional y veremos que, sin querer gobernar el mundo, nuestras instituciones ni siquiera pueden gobernar su territorio. Se encuentran debilitadas y desprestigiadas, debido a que el partido de gobierno no cree en ellas, nunca lo hizo y lamentablemente no lo va a hacer.

Al recorrer la ciudad uno encuentra una estructura grandiosa: la bahía del puerto con sus paisajes, el Cerro de Montevideo y sus vistas, el Teatro Solís, las grandiosas plazas desperdigadas a lo largo y ancho de la Ciudad Vieja, nuestra rambla y kilómetros de playa. En el pasado y en el imaginario, todo esto cuenta con una gran belleza, digna de nuestra cultura y de su tiempo. Lamentablemente en nuestro tiempo, basta con bajar la mirada para chocar con la realidad: desde la bahía del puerto hasta nuestras playas se ven inundadas con residuos de todo tipo.

Uno de los tantos y diversos problemas que persisten en Montevideo hace décadas sin solucionarse son los basurales y residuos en general, existiendo tantos ejemplos exitosos a nivel mundial, definitivamente debemos legislar en cuanto a esto en el período entrante. Tal como hizo Don José Batlle y Ordóñez a principios del siglo pasado, al visitar Francia y traer consigo proyectos e ideas a aplicar en nuestra República.

Finlandia por ejemplo, realizó una apuesta al medio ambiente como generador de negocios. En una exposición realizada algunos meses atrás en la Torre de las Comunicaciones, una asesora de la embajada finlandesa en Buenos Aires expresó que verter residuos no genera puestos de trabajo. En cambio, reutilizar, crea de 8 a 20 puestos de trabajo, reciclar crea de 8 a 10 puestos de trabajo. También expresó que en Finlandia realmente no hay nada que no se utilice, y esto lo hacen mediante su modelo de economía circular.

Para no ahondar y persistir en críticas, tal como expresara Graziano Pascale, el verdadero balotaje se dará en mayo, cuando haya que disputar el gobierno municipal con quienes lo ocupan hace 30 años. Allí se disputa la continuidad de quienes apoyan gobiernos dictatoriales. Habiendo ganado las elecciones nacionales la oposición o no, retomar el Gobierno Municipal de nuestra capital será clave.

Para finalizar les dejo la siguiente frase: “lo mejor que puede ocurrirnos a los uruguayos de hoy es aprender a mirarnos profundamente, con sosiego e inteligencia, para saber exactamente de nuestras fuerzas y para precisar la índole de nuestros problemas, que están en nosotros y no contra o alrededor de nosotros.” Luis A. Hierro López, en su libro Umbrales y Candados, de 1993.


Martha, simplemente Martha

Por Angelina Rios

Homenaje a Martha Montaner, incansable luchadora.

Las distintas teorías sobre la comunicación, desde la propuesta por primera vez por Aristóteles hasta la definida por Samuel Scudder en 1980, coinciden en señalar modelos en los que son fundamentales un ´emisor´, un ´mensaje´ y un ´receptor´. Estas particularidades encajan perfectamente en la comunicación mediante sellos postales, que reflejan no sólo el valor cultural de un país a través de conocer lugares turísticos, personajes famosos, costumbres, eventos deportivos, fauna, flora, turismo, sino también contribuyen así a que parte de la historia quede representada y perpetuada en el mundo.

El 8 de noviembre de 2007, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció que cada 15 de septiembre se celebraría el Día Internacional de la Democracia, siendo festejado por primera vez al año siguiente. Desde ese entonces los países miembros de la ONU han celebrado esa jornada con manifestaciones varias, extendiéndose en algunas naciones el festejo por una semana, como es el caso de Canadá.

Para el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en esta jornada sostuvo que la democracia es patrimonio de la gente: “Estriba en la inclusión, la igualdad de trato y la participación, y es un elemento fundamental de la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos. Sin embargo, este Día Internacional de la Democracia coincide con una época en que escasea la confianza y abunda la ansiedad e insto a todos los Gobiernos a que respeten el derecho a una participación activa, sustantiva y significativa, y saludo a quienes procuran incansablemente que eso suceda”.

En nuestro país en el marco de los festejos del ´Día de la Democracia´, el Correo Uruguayo lanzó un sello en homenaje a la exsenadora colorada Martha Montaner.

En la emotiva reunión, que congregó al expresidente de la República Dr. Julio María Sanguinetti, Marta Canessa; Mercedes Menafra, Beatriz Argimón, senadores, diputados, familiares, dirigentes y jóvenes, hizo uso de la palabra el secretario general del Partido Colorado Guido Machado, quién describió a Martha como una persona extraordinaria y una defensora tenas de los derechos de la mujer, agregando además: “fue la primera secretaria general del Partido Colorado, realizando la tarea con gran capacidad y destaque. Hoy la vemos inmortalizada en un sello y sin duda los que fuimos sus amigos, la veremos en las mujeres que luchan en este querido país: en la obreras, en las mujeres que luchan por edificar un futuro a través de la educación y fundamentalmente la encontraremos en la imagen de esas mujeres del campo, que ella tanto quiso y admiró”.

La presidenta de Correo Uruguayo, Solange Moreira, celebró que la ceremonia se haya realizado en la antesala de la Cámara del Senado del Palacio Legislativo, dijo: “casa de la democracia, en la que todos pueden hacer oír su voz independientemente de su ideología o partido político y eso es hermoso para Uruguay, que podamos hacerlo en democracia plena, basada en el respeto y la tolerancia”.

Manifestó que “emitir este sello en homenaje a Martha Montaner no sólo es un honor, sino que es una obligación para Correo Uruguayo, para que trascienda fronteras y pueda contar lo que esta gran mujer hizo, principalmente por la gente menos privilegiada y por las mujeres. Martha dejó su semilla y nos corresponde a todos, sin distinción de partidos, seguir su trabajo, para que este país sea cada vez mejor”, concluyó.

También Susana Montaner, diputada de Batllistas, habló de Martha, enfatizando la preocupación de su hermana por el pueblo venezolano.

Más que merecido homenaje a esta mujer demócrata y republicana.

Martha Montaner fue una política de fuste y de vasta trayectoria, se definió siempre como profundamente colorada y batllista. Su vida estuvo regida por principios y por valores.

Para los colorados y batllistas, Martha es, simplemente Martha, una incansable trabajadora por los derechos y las obligaciones de todos los ciudadanos que transcendió partidos políticos y hoy va con su imagen transitando por el mundo.

UN POCO DE HISTORIA

El primer sello postal uruguayo conocido como ´Diligencia´ se creó un 1º de octubre de 1856. Su nombre se debe a que estas estampillas eran utilizadas para franquear la correspondencia que era transportada por ese medio. La viñeta de esta primera estampilla nacional está ilustrada con la figura de un sol, tomado del Escudo de Armas del Estado, vigente desde 1824 hasta 1906. Esta primera emisión comprendió tres valores: 60 centavos, azul; 80 centavos, verde; y 1 real, bermellón.

Uruguay se incorporó a la lista de países que contaban con sellos postales a los 16 años de que éstos circulaban por el mundo.

El primer sello postal de la historia se emitió en el Reino Unido un 1 de mayo de 1840 y se utilizó por primera vez para franquear una carta el 6 de mayo de ese mismo año. Su creación se debe al parlamentario británico Rowland Hill, que en 1837 presentó al Royal Mail (Servicio Postal británico) un proyecto en el que se incluía el franqueo de la correspondencia mediante sellos adhesivos que debía pagar el remitente y dependía de la distancia que se debía recorrer para su entrega.

En el mismo momento de utilización de la estampilla, el Dr John Gray daba comienzo al arte de coleccionar y conocer los sellos postales, es decir, lo que hoy conocemos como filatelia, término acuñad, asimismo, en 1864 por el francés Gustave Herpin que lo introdujo en un artículo de prensa en la publicación ‘Le Collectionneur de timbres-poste’.


Mercosur negoció con apuro el acuerdo con la UE, pero no se veta

Por Alvaro Valverde Urrutia

Las dudas de unos y los amagues de otros sobre que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea hacen que el entendimiento podría no ratificarse, pareciera ser una consecuencia directa de la sorprendente rapidez con que los negociadores de ambas partes concluyeron el acuerdo cuando era inesperado, en el ejercicio de la presidencia pro témpore argentina del Mercosur, con el firme apoyo y cambio en la estrategia comercial del presidente de Brasil, Bolsonaro.

Varios aspectos influyeron en la prisa y en la insistencia por finalizar el acuerdo, pero sólo nos detendremos en uno de ellos: el resultado incierto para la reelección del presidente argentino Macri en las generales de octubre –cuando se acordó con la UE aún no se habían celebrado las elecciones PASO- y corría el riesgo de una victoria de Alberto Fernández, crítico del acuerdo y proteccionista, que iría en sentido contrario al nuevo consenso del Mercosur hacia la apertura comercial.

Aunque el Mercosur aún no logra la flexibilidad, ya que es un esquema cerrado por contar con una unión aduanera que tiene un arancel externo casi inexistente que impide acceder a cadenas globales y a distintos modos de inversiones.

Pero, este apuro tuvo sus costos. Estimamos desde un primer momento que el acuerdo logrado pareciera ser el resultado de haber negociado con la premura del contexto electoral y político-económico en los países del Mercosur. Esta realidad la tenía presente la UE, que también tenía su prisa por concluir el acuerdo, ya que están afectados por la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China y el efecto del Brexit.

Por consiguiente, el apuro no le permitió al Mercosur cerrar el acuerdo con la necesaria capacidad negociadora para poder mejorar las ofertas, cupos y cuotas, básicamente, en lo agropecuario y etanol la UE cedió poco.

Si bien, no existiría nadie que pueda vetar el acuerdo, el mismo en cuanto a su redacción final e instrumentación parlamentaria depende de varios factores, entre ellos, la casi irreversible victoria de Fernández en las elecciones argentinas. Primero, el resultado de las PASO determinó que el acuerdo quedara atrapado en la telaraña de la campaña electoral. Segundo, si es electo presidente Fernández pondría al acuerdo en alerta.

Esto es, que si sigue con la postura de renegociar capítulos o sectores del acuerdo que no favorecerían a la Argentina y  tratar, sólo, de obtener beneficios, significaría en los hechos renegociar todo el acuerdo y que más países planteen sus demandas sobre lo acordado. Si eso aconteciera después de 20 años de difíciles negociaciones, sería como comenzar de cero y difícilmente se cerraría el acuerdo definitivo.

Fernández sostiene que “Estamos entrando a un mercado como el europeo con una enorme debilidad producto de la crisis económica que estamos atravesando”. Pero, la situación de la coyuntura económica financiera Argentina no debe ser analizada u oponerse a la luz del acuerdo con la UE al día de hoy, como pareciera hacerlo Fernández.

Faltan como mínimo dos años para la entrada en vigor del acuerdo, salvo que se apruebe provisionalmente en lo comercial, de la cual Argentina podría quedar por un tiempo diferida en su participación, ya que no se requerirían que participen todos los miembros del Mercosur.

Luego de la entrada en vigor y después de concluido plazos que van desde los 8, 10 y 15 años para la desgravación de diferentes sectores, parecería que existiría tiempo para que Argentina pudiera superar los desequilibrios macroeconómicos y la reconversión de los sectores que se deberían adaptar al acuerdo. 

Mientras, el presidente Bolsonaro reitera que Brasil podría abandonar el Mercosur si el kirchnerismo peronismo gana las elecciones en Argentina y recurre a políticas proteccionistas. Por su parte, el ministro de economía, Guedes refirió a la relación que mantendrán con el Gobierno argentino en caso de que el Frente de Todos gane las próximas elecciones.

Parecería que la postura enfatiza en que “sea quien sea el futuro presidente de Argentina, si quiere abrir el Mercosur, entonces estaremos juntos. Si quiere usar el Mercosur como instrumento ideológico para permanecer cerrados como los últimos 30 años, entonces iremos separados”. También, envió a Fernández un mensaje sobre el acuerdo con la UE y expresó: “Queremos y esperamos que prospere. Por lo tanto, queremos seguir y nuestra expectativa es que se profundice el acuerdo”.

Mientras, el canciller, Araujo mantiene una posición cauta sobre un eventual retiro. "Quizás debamos pensar en una salida". Y, agregó que deberían sopesar puntos de vista políticos más amplios para decidir qué hacer. "Mercosur es una realidad que es parte del plan para nuestro país, parte de nuestra recuperación económica". 

El punto es que la amenaza de Bolsonaro no está clara, ya que plantearía serias dificultades comerciales, administrativos y políticos para abandonar el Mercosur. En suma, no sería un proceso nada sencillo; así como se enviaría una señal de falta de seriedad y perjudicaría la relación de Brasil en lo internacional.

Mientras, en Francia el gobierno tiene la presión del fuerte lobby agrícola que ejerce su peso sobre las autoridades. El ministro de Agricultura francés estima que el acuerdo con el Mercosur no será ratificado, pero difícilmente pueda el gobierno impedir que se firme y ratifique el acuerdo por el Parlamento Europeo.  Desde la actual Comisión Europea se resta importancia a los escollos que anteponen Francia e Irlanda al acuerdo.

Sin embargo, se producirán cambios de autoridades en la Comisión Europea en el próximo mes. La nueva presidente de dicha Comisión, Ursula von der Leyen, anunció que el duro negociador y crítico del acuerdo con el Mercosur, el irlandés Phil Hogan (ex comisario de Agricultura que negoció el acuerdo con el Mercosur), será designado comisario de Comercio encabezando las negociaciones comerciales de la UE.

Esta nueva Comisión tendrá un enfoque geopolítico comprometido con las políticas sostenibles, que deberá “tomar medidas audaces contra el cambio climático", así como establecer la asociación con Estados Unidos y especificar la relación con China.

También, en la agenda de Hogan figura, básicamente, finalizar la negociación comercial con el Mercosur, así como negociar un eventual acuerdo de libre comercio con Reino Unido, por el brexit.

Como hemos sostenido, sobre el tema de la Amazonia en vez de tener un enfoque medioambiental, se ha buscado un efecto político. Por ello, algunos países han intentado utilizar los incendios como una especie de chicana jurídica para presionar con no firmar el acuerdo comercial con el Mercosur. Y, Argentina ha pedido que no mezcle el tema ambiental y comercial al ratificar Mercosur-UE.

Por un lado, el Mercosur en el acuerdo aceptó la posición ambiental de la UE, de incluir que los aspectos ambientales queden defendidos y protegidos; así como el compromiso de cumplir con el Acuerdo de Paris sobre cambio climático. Y, por otro, los debates sobre la Amazonía se desarrollan en el marco de las Conferencias de NN.UU. sobre Cambio Climático, la próxima se realizará en el mes de diciembre en Chile.

En suma, no creemos que haya trabas sustanciales para que se firme y ratifique el acuerdo, lo cual no obsta que surjan diferencias durante el proceso. Pero, pensar en un veto al acuerdo no le sirve a nadie y resultaría improbable. La pregunta es ¿Quién estaría en condiciones de vetar el acuerdo? No hay nadie con es suficiente poder.


La gran estafa bolivariana

Un testimonio irrefutable de un exjefe guerrillero salvadoreño, Joaquín Villalobos desnuda las mentiras de las aventuras revolucionaris

Fidel Castro solía lamentarse de que la primera revolución marxista en el continente hubiera tenido lugar en un país pobre como Cuba; decía que habría sido mejor en un país rico como Venezuela y lo intentó. En los años sesenta un grupo de cubanos se sumó a las guerrillas venezolanas y cuenta Teodoro Petkoff, veterano de aquella insurgencia, que Fidel les propuso enviar al Che Guevara, pero los guerrilleros venezolanos se opusieron, obviamente el Che sería más ruido que ayuda. En los ochenta las luchas revolucionarias más importantes tuvieron lugar en Nicaragua y El Salvador, dos países más pobres que Cuba que estaban más para pedir que para dar. En ese contexto se derrumbó la Unión Soviética que era la gran proveedora, el panorama se volvió desolador, Cuba se organizó para resistir el hambre y, entonces, llegó Hugo Chávez.

A diferencia de Colombia, que es un país violento con una cultura política civilista, Venezuela es un país pacífico con una cultura política militarista. Muchos venezolanos les confieren a los militares el papel de “salvadores de la patria”. No es extraño que el rechazo al ajuste estructural de Carlos Andrés Pérez acabara convertido en oportunidad para el golpismo militar en 1992 y luego en la victoria electoral del teniente coronel Hugo Chávez en 1998. El militarismo venezolano de tradición conservadora, vocación autoritaria, pasado represivo y entrenamiento estadunidense, pudo así alcanzar el poder con una narrativa antipolítica como la de Fujimori, para luego asumir una plataforma izquierdista antineoliberal. La pregunta en aquel momento era si Chávez era un nuevo “gorilato militar” o una revolución como él decía.

Intelectuales de izquierda de todo el planeta comenzaron a estudiar el militarismo venezolano y su propuesta de socialismo del siglo XXI. Se escribieron miles de páginas para darle a los uniformados bolivarianos sus credenciales revolucionarias. En vida a Salvador Allende nunca se le consideró un revolucionario, tampoco a Juan Velazco Alvarado, mucho menos a Juan Domingo Perón o al general Omar Torrijos a quien Fidel simplemente llamaba “guajiro filósofo”. ¿Qué tenía Chávez que logró que Castro cantara el “Happy Birthday” en inglés?, ¿qué hizo que estos militares terminaran aceptados rápidamente como revolucionarios? Los ingresos petroleros de Venezuela desde 1998 hasta 2016 se estiman en cerca de un millón de millones de dólares, el más grande boom petrolero en la historia de Venezuela. Una verdadera orgía de dinero a la que los militares venezolanos invitaron a los izquierdistas de todo el planeta. Fidel Castro, que ya había hecho gala de pragmatismo respaldando a los cuasinazis militares argentinos en la guerra de las Malvinas, se prestó para reconocer como revolucionarios a unos gorilas sin ideología que tenían mucho dinero y estaban dispuestos a repartir.

La plata venezolana llegó, así, a los extremistas de izquierda de todas partes: Estados Unidos, Gran Bretaña, España y toda América Latina; se pagaron consultorías a académicos europeos a precios de ejecutivos de Coca Cola, se financiaron partidos políticos, organismos no gubernamentales, campañas electorales, candidaturas presidenciales, convenciones internacionales, se inventó la Alianza Bolivariana de América, se alineó petroleramente a los pequeños países caribeños y con 90 mil barriles diarios de petróleo Cuba logró sobrevivir y ganar tiempo para empezar a transitar gradualmente al capitalismo porque su socialismo ya había fracasado.

El dinero venezolano tuvo tres destinos principales, una parte en políticas sociales, otra en geopolítica de protección y otra para los militares y la elite chavista. Todo esto se hizo con un manejo brutalmente ineficiente, despidiendo a los técnicos y colocando militantes en posiciones de gobierno, hasta alcanzar una burocracia de más de dos millones de personas. Las Fuerzas Armadas pasaron a tener el doble de generales que Estados Unidos ascendiendo a dos mil oficiales a ese rango, con ello tuvieron más cabeza que cuerpo, algo ilógico para una fuerza militar, pero lógico para distribuir corrupción. Compraron armamentos militarmente inútiles bajo contratos que les permitieron hacerse de miles de millones dólares. El desorden en el manejo de los recursos ha sido gigantesco, sin controles y bajo el supuesto de que gobernarían por siempre sin jamás tener que rendir cuentas a nadie.

El dinero era tan abundante que se tapaba el despilfarro con más despilfarro. Si escaseaba comida se compraba más y se la dejaba pudrir sin repartirla. En esa ruta se realizaron expropiaciones que lo mismo perjudicaban a grandes capitales que a panaderías de barrio. Las empresas expropiadas terminaron arruinadas, afectando el mercado, golpeando la estructura productiva y las cadenas de distribución de productos. Cuando cayeron los precios del petróleo estalló el drama del hambre para los más pobres y se les repartió represión como alimento. Los saqueos más violentos y la represión más brutal han ocurrido en antiguos bastiones chavistas, entre éstos, el lugar donde nació Hugo Chávez y el barrio donde vivió Nicolás Maduro cuando era pobre.

Por un momento algunos, aunque nunca estuvimos de acuerdo con la tal revolución bolivariana, pensamos pragmáticamente que, a pesar del desorden, el chavismo podía derivar en inclusión social, generación de nuevas élites y un partido político de izquierda que podía madurar con el tiempo. Pero no hubo ahorro, no hubo transformación productiva, no hubo planes sociales sostenibles, no hubo construcción de institucionalidad, se dejó de realizar elecciones libres cuando se tuvo certeza de perderlas y se inventaron una Asamblea Constituyente partidaria para quedarse gobernando para siempre por la fuerza. Entre el 6 de abril y el 7 de agosto los militares y paramilitares han asesinado a 156 personas y herido a más de 10 mil. Existen más de 600 presos políticos y la tortura se ha vuelto sistemática.

Las revoluciones, equivocadas o no, descansan en procesos sociales en los que se lucha en desventaja contra un poder muy superior. Esto obliga a un despliegue extraordinario de mística, heroísmo, espíritu de sacrificio, capacidad de organización, un extenso voluntariado y un manejo austero de los escasos recursos de que se dispone. Las revoluciones suelen ser por ello un momento muy religioso de la política. Nada de esto estuvo, ni ha estado presente en el ascenso del chavismo. Este llegó al gobierno vía elecciones libres, una vez allí pasó a administrar una abundancia extraordinaria, durante dos décadas reinó políticamente en el continente y gozó de la tolerancia de cuatro gobiernos de Estados Unidos. Es hasta que empezaron a matar, apresar y torturar que se acabó la tolerancia.

En Venezuela se produjo un engendro en el que se combinaron la utopía izquierdista, el autoritarismo militarista de derechas, el oportunismo geopolítico, la ineficiencia de gobierno y el dinero como factor de cohesión. Ni los utópicos, ni los militares sabían cómo gobernar y el resultado ha sido fatalmente destructivo. Corrupción hay en todas partes, pero el problema más grave es que en Venezuela, mientras todos se ocupaban de robar, nadie se ocupaba de gobernar en serio. El engendro derivó en una cleptocracia de gran escala. Más que militancia revolucionaria construyeron redes clientelares, las milicias y “colectivos” son lumpen pagados y la propia dirigencia izquierdista terminó en una descarada corrupción.

Recuerdo que en una ocasión se acusó a Fidel Castro de tener cuentas en el extranjero y éste respondió con mucha firmeza que estaba dispuesto a renunciar si se lo probaban. La aplicación de sanciones personales por parte de Estados Unidos a Nicolás Maduro y otros 22 dirigentes chavistas incluye congelarles cuentas y bienes en Estados Unidos. Ni Maduro ni los principales dirigentes incluidos en estas listas han negado que posean bienes y cuentas. Al vicepresidente Tareck El Aissami se le ha descubierto una fortuna personal de varios cientos de millones de dólares. ¿Cómo fueron tan estúpidos para declararse revolucionarios antiimperialistas y al mismo tiempo abrir cuentas y comprar propiedades en Estados Unidos?

El desastre del chavismo es un golpe moral muy grande al extremismo de izquierda, porque reafirma la inviabilidad de su utopía. No sólo por el fracaso programático bolivariano ha derivado en crisis humanitaria, sino porque el rechazo visceral a la riqueza y al capital se ha evidenciado como hipocresía y hasta como resentimiento social izquierdista. Lucen ahora como la iglesia católica con el celibato, que trae como resultado todo tipo de perversiones sexuales. Venezuela prueba cómo la codicia llevó a la extrema izquierda a bendecir como revolución a una dictadura militar cleptocrática. Es cierto que se combinaron intereses políticos, pero la codicia personal ha sido un componente colectivo indiscutible en la red clientelar mundial chavista que ha dejado a no pocos “revolucionarios” convertidos en millonarios. No tiene nada de malo tener dinero, pero es hipócrita proclamarse anticapitalista y volverse rico con dinero público.

El ser humano está programado para la competencia y la cooperación, intentar sistemas que descansen sólo en uno de estos dos grandes componentes de la naturaleza humana es una receta para el fracaso. Se puede ser rico y solidario y también se puede ser pobre y codicioso. El verdadero proyecto de izquierda debe poner el énfasis en la solidaridad, pero asumiendo sin pena y sin miedo la representación del derecho a la superación individual para darle oportunidad a la generación de riqueza. Sin deseo de superación no hay riqueza y sin solidaridad no hay seguridad. Sin ambas cosas no se puede superar la pobreza. La razón de los éxitos del centro izquierda en Uruguay, Chile, Costa Rica, España, Suecia, Noruega, Dinamarca y otros países reside en el respeto al mercado y a la democracia. Cuba y Venezuela reafirman nuevamente que la utopía izquierdista no funciona. Ésta genera pobreza y dictadura y vuelve hipócritas y cínicos a dirigentes que se inician con voto de pobreza y terminan invadidos por la codicia.

¿Por qué nadie le dijo a Chávez que no se peleara con el mercado y que evitara expropiar empresas? Cuando él llegó al gobierno, la extrema izquierda ya venía de regreso en ese tema, incluso cuidando la estabilidad macroeconómica en arreglos con organismos financieros. Algunos países con gobiernos de izquierda que se definieron bolivarianos respetaron el mercado y sus economías han crecido. ¿Por qué Cuba, que estaba desarrollando reformas capitalistas, en vez de señalar el error empujó al chavismo a la radicalización? ¿Por qué los consultores izquierdistas europeos tampoco dijeron nada? Callaron porque el desorden y el despilfarro bolivariano era una condición óptima para sacar recursos mediante acuerdos políticos, una economía más ordenada hubiera obligado a controles administrativos. Al final todo esto ha sido una gran estafa, la extrema izquierda engañaba al chavismo, los militares engañaban a la extrema izquierda, los cubanos engañaban a los venezolanos, los chavistas se engañaban a ellos mismos y todos juntos engañaron a los más pobres.


Las alarmas sobre la situación de Brasil

Las alarmas sobre la situación de Brasil

Brasil engloba muchos de los problemas que afectan a la región: corrupción, violencia callejera, casos de abusos policiales, y arraigados estereotipos en la sociedad que hacen que todos estos problemas a su vez adquieran una mayor gravedad en minorías. Al respecto, tanto los dichos de Bolsonaro como su falta de compromiso hacia la agenda progresista no ayudan a solucionar los problemas estructurales de Brasil y el país parece estar yendo en dirección opuesta a la que debería ir, explica el analista Alejandro Di Franco en su columna de Análisis Latino.

Los cruces entre la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michele Bachelet y el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, tuvieron mucha repercusión mediática con distintos actores en Brasil, Chile y otros países, tomando rápidamente posiciones al respecto. Si bien Lula Da Silva y Dilma Rousseff, expresidentes de Brasil y miembros del PT opositor a Bolsonaro, criticaron al actual presidente, lo más llamativo fue que incluso Sebastian Pineira, opositor de Bachelet, salió a defenderla frente a los dichos de Bolsonaro.

Los dichos de Bolsonaro (“Señora Michelle Bachelet: si no fuera por el personal de Pinochet, que derrotó a la izquierda en 1973, entre ellos a su padre, hoy Chile sería una Cuba”) se suman a una serie de frases reivindicativas de regímenes autoritarios del continente (como la referencia a la dictadura de su propio país diciendo que su error había sido “torturar y no matar”).

Todo esto sumado a la presión internacional y las críticas que recibió el mandatario brasileño en las últimas semanas, particularmente por los incendios en la Amazonia. Si bien la destrucción de la selva tropical más grande del mundo ha sido un tema desde hace varias décadas (y es menor a la que había en los años 90s por ejemplo), la reacción mundial se vio aumentada por el hecho de que en junio la deforestación aumentó un 88% y por las actitudes que ha tenido la administración actual hacia las políticas del medio ambiente (que van desde las amenazas durante la campaña presidencial de retirar al país del acuerdo de Paris a considerar el calentamiento global como un invento de los “Marxistas culturales”).

Más allá de esto, cabe recordar que muchas de las situaciones alarmantes en Brasil no comenzaron con la actual administración sino que corresponden a problemas estructurales. La misma Bachelet dijo que desde 2012 (es decir, 7 años antes de que asuma el actual mandatario) “Brasil es uno de los países con más asesinatos de activistas de derechos humanos”.

Asimismo, el último Examen Periódico Universal de Brasil, realizado en 2017, ya advertía sobre muchas problemáticas que atentaban contra los derechos civiles de su población. La discriminación (incluso por parte del Estado) de la población LGBT, la violencia generalizada de la policía militar, el componente racial en la violencia callejera, los malos tratos hacia personas privadas de su libertad o el hacinamiento en los centros de detención, ya preocupaban al Grupo de Trabajo antes de la llegada de Bolsonaro.

La violencia sigue siendo un tema grave en el país (recordemos que el mismo Bolsonaro fue atacado en el 2018 cuando estaba en campaña) y las cifras dan solo una idea de la escala que esta adquiere: 64 mil homicidios, 367 oficiales de policías asesinados, 5144 asesinados por la policía (un aumento de un 20% con respecto a 2016) y 1133 femicidios registrados.

De alguna manera, Brasil engloba muchos de los problemas que afectan a la región: corrupción, violencia callejera, casos de abusos policiales, y arraigados estereotipos en la sociedad que hacen que todos estos problemas a su vez adquieran una mayor gravedad en minorías. Estas minorías a menudo tienen que enfrentar situaciones muy duras. En los dos últimos años, ha habido 765 homicidios contra la comunidad LGBT, que además sigue enfrentando discriminación en distintos ámbitos (este año se hizo conocido el caso del primer diputado brasileño abiertamente gay, Jean Wyllys, que tuvo que renunciar e irse del país; y esta semana el alcalde de Rio de Janeiro intentó censurar un cómic que mostraba un beso gay).

Al respecto, tanto los dichos de Bolsonaro como su falta de compromiso hacia la agenda progresista no ayudan a solucionar los problemas estructurales de Brasil. El país, que ya venía de por sí con algunas problemáticas complejas de resolver, parece estar yendo en dirección opuesta a la que debería ir. Freedom House, por ejemplo, si bien sigue catalogando a Brasil como un país libre, le bajó 3 puntos en su último informe, entre otras cosas, por la violencia política durante la campaña presidencial y los discursos de odio, la actitud hostil contra activistas del medio ambiente y la violencia entre pandillas vinculadas al narcotráfico.

Por estos motivos, es importante recordar que más allá de lo conyuntural, Brasil enfrenta varios problemas estructurales que no surgieron en los últimos días, y que a su vez van a ser difíciles de solucionar, sobre todo cuando son minimizados o negados por su propia dirigencia política. Asimismo, con una historia con gobiernos militares, Brasil requiere, para mantener un marco democrático, una defensa activa y continua del mismo. Bolsonaro critica a Venezuela y a Cuba (críticas que a veces se le van de la mano, llegando a pedir una intervención militar) pero al mismo tiempo reivindica a Pinochet o a la dictadura de su propio país. La defensa de la democracia no puede tener un sesgo ideológico, y se debe alertar sobre avances autoritarios sin importar si son de derecha o izquierda.


Un sátrapa

Robert Mugabe dominó Zimbabue durante 37 años. Sometió a su pueblo a matanzas y hambrunas aunque ha sido declarado “héroe nacional” por el mismo Gobierno que le expulsó del poder, según la pluma de Mario Vargas Llosa.

¿Sabe usted por qué millones de africanos quieren entrar a Europa como sea, arriesgándose a morir ahogados en el Mediterráneo? Porque, por desdicha para ellos, todavía hay en el África buen número de tiranuelos como Robert Mugabe, el sátrapa que durante 37 años fue amo y señor de Zimbabue y que acaba de morir en el Hospital Gleneagles, de Singapur. Tenía 95 años de edad, era muy aficionado al cricket, a las langostas y al champagne francés, solía gastarse unos 250.000 dólares en cada una de sus fiestas de cumpleaños y se calcula que deja a su viuda Grace —apodada Gucci por su afición a la ropa y a los bolsos de esa célebre marca y varias décadas más joven que su marido— una herencia de nada menos que unos mil millones de dólares.

Su más extraordinaria proeza no fueron sus robos, ni las decenas de miles de zimbabuenses que torturó, encarceló y asesinó. Tampoco haber causado una hiperinflación de 79.600 millones por ciento anuales —llegaron a imprimirse billetes de cien billones— que desapareció la moneda nacional. Sino, tal vez, haber destruido la agricultura de un país del que, en los tiempos del colonialismo británico, se decía que aquella tierra privilegiada podía ser el granero de toda África y, acaso, del mundo entero. Hoy, aquella nación, la más próspera del continente hace medio siglo, se muere de hambre. Una tercera parte de su población fue obligada a huir al extranjero por las persecuciones y matanzas de Mugabe; ahora son la miseria y la falta de trabajo las que impulsan a huir al extranjero para poder sobrevivir a millones de desdichados zimbabuenses.

África fue la cuna del acaso mejor estadista que conoció la humanidad en el último siglo —me refiero al sudafricano Nelson Mandela, gracias al cual su país es uno de los que escapa a la crisis que asola a tantos otros— pero, luego de la desaparición del sistema colonial, al igual que América Latina, en vez de establecer la democracia y desarrollar sus abundantes recursos, ese continente se repletó de dictadorzuelos codiciosos y venales, además de asesinos —las excepciones cabían en una mano—, que siguieron empobreciendo a sus países al extremo de generar un éxodo gigantesco que resulta, hoy, un problema para el mundo entero. La tragedia que ha vivido Zimbabue con la tiranía de Mugabe es un buen ejemplo de lo ocurrido a muchos países africanos que, después de liberarse de un sistema colonial saqueador y racista, se abismaron en dictaduras de ladrones sanguinarios.

Como otros sátrapas en la historia, Robert Mugabe, hijo de un carpintero y una catequista cristiana, recibió una buena educación. Obligado a exiliarse por su militancia anticolonial, estudió, primero, en universidades de África del Sur y luego de Ghana, donde también enseñó. Se declaraba entonces discípulo del africanista Kwame Nkrumah, pero, durante los años de la acción anticolonialista contra el régimen racista de Ian Smith (Zimbabue se llamaba entonces Rodesia), encabezó un movimiento maoísta. Pasó cerca de diez años en la cárcel y salió de ella convertido en el político inescrupuloso, intrigante y astuto que fue marginando (y a veces liquidando) a sus antiguos compañeros de la lucha anticolonial, como Joshua Nkomo, quien terminó alzándose contra él. La represión que llevó a cabo Mugabe fue terrible; además de los alzados, se extendió a las comunidades de shonas y ndebeles, a las que prácticamente exterminó. Entre 20.000 y 30.000 miembros de estas comunidades perecieron en aquella espantosa sangría.
Según los acuerdos de Lancaster House, que dieron la independencia a Zimbabue, el Gobierno de Mugabe se comprometió a respetar las tierras de unos 5.000 agricultores zimbabuenses blancos que, aunque producto de la rapiña colonial, eran técnicamente ejemplares y aseguraban trabajo y grandes ingresos al país. Pero aquellos fueron expropiados durante la pintoresca “reforma agraria” que Mugabe emprendió en el año 2000 y que consistió en repartir aquellas prósperas empresas entre sus compinches y validos. Esto fue el principio del desplome de la agricultura nacional que al cabo de pocos años convertiría a uno de los países más ricos del África en una sociedad pobre y deprimida. El autócrata, a pesar de ello, no cesaba en sus enloquecidos dispendios, ni tampoco los disimulaba. Encargó a una firma china que le construyera en el centro de su finca de 22 hectáreas, en Harare, un palacete versallesco de 25 habitaciones que amuebló a todo lujo y, en uno de sus discursos más difundidos, reconoció que admiraba a Hitler y que no le importaba que lo compararan con él. Creía tener asegurada la complicidad de su partido dejando que sus dirigentes robaran, pero incluso aquello tenía un límite.

Sus problemas con los miembros de su propio partido comenzaron cuando se empeñó en que su joven esposa, Grace, lo reemplazara en el Gobierno. Esto lo llevó a una confrontación con su brazo derecho y hombre para todo servicio, Emmerson Mnangagwa, el actual presidente, que conspiró con los militares y éstos obligaron a renunciar a Robert Mugabe, aunque sin enjuiciarlo y, sobre todo, dejándole intacta su fortuna. Hay, pues, pocas esperanzas de que con la muerte del sátrapa, cambien las cosas en su desdichado país. Sus cómplices, que tienen las manos tan manchadas de sangre como las tenía él, y que al mismo tiempo que se enriquecían, arruinaban a Zimbabue, siguen en el poder, de modo que el empobrecimiento del país continuará y seguirá contribuyendo a la migración de los millones de africanos que vienen a buscar en Europa lo que su patria es incapaz de darles.

Quizás lo más absurdo de esta muerte haya sido que quien lo sacó del poder por la fuerza, nada menos que el propio Emmerson Mnangagwa, haya hecho el anuncio de su muerte “con la mayor de las tristezas”. “Era un icono de la liberación”, proclamó, “un panafricanista que dedicó su vida a la emancipación y empoderamiento de su gente. Su contribución a la historia de nuestra nación y el continente nunca será olvidada”. Y poco después anunció que su Gobierno ha decidido nombrar a Robert Mugabe “héroe nacional”.

La historia del África es tan triste como lo ha sido —y lo sigue siendo en buena parte— la de América Latina. Nunca aprendimos que la democracia no sólo consiste en que haya independencia de poderes y diversidad política, sino en tener políticos honrados, que respeten las leyes y que no se aprovechen del poder para enriquecerse y liquidar al adversario. Los Mandelas que llegamos a tener —hubo varios, aunque ninguno tuviera la repercusión mundial que tuvo el sudafricano— fueron aves de paso y no llegaron a crear escuela. Lo peor no es que existan esas basuras humanas como un Robert Mugabe, sino que haya pueblos que voten por ellos y los elijan y reelijan y, como ha hecho Mnangagwa con aquél, los conviertan en “héroes nacionales”. Con muy pocas excepciones, ni africanos ni latinoamericanos tenemos remedio, por lo visto.


La gran Rusia más allá del Kremlin

No parece cercano un cambio democrático, todavía queda para que la oposición amplíe su base social, supere sus divisiones internas y consiga entrar en las instituciones, pero no hay dudas de que Rusia está cambiando, sostiene la analista Carmen Claudín en una columna que acá compartimos

Rusia está cambiando. Las señales del descontento social y de la erosión del putinismo son múltiples y llegan discreta, pero regularmente, desde hace algunos años, de la extensa geografía rusa. El régimen hace sistémicamente lo posible para eliminar del tablero político a los verdaderos representantes de la oposición —que no son los figurantes que ocupan escaños en el Parlamento para exhibir un pluralismo de tapadera—, mientras la policía lleva encarcelados a unos 2.700 manifestantes desde junio. Pero, cada vez más, estas acciones se vuelven en contra del objetivo buscado, como ha ocurrido en las últimas elecciones locales en Moscú y otros lugares. Así, el partido del poder, Rusia Unida, ha perdido hasta un tercio de escaños en la capital, la ciudad más emblemática y, con San Petersburgo, la más decisiva políticamente del país. Como observa el sociólogo ruso Denis Volkov, analizando el eco que han despertado en Rusia las protestas de Moscú, los acontecimientos de la capital han hecho mella en la actitud de la sociedad hacia el poder y han aupado a nivel federal a nuevas caras políticas que el Kremlin quería mantener invisibles.


Los ciudadanos de Rusia han empezado a utilizar de forma creciente los comicios locales y regionales para expresar su disconformidad, sobre todo por sus condiciones de vida, pero también, especialmente en las grandes ciudades, por las violaciones de los derechos civiles. En 2018, por ejemplo, cuatro regiones en el Extremo Oriente desestimaron a los candidatos a gobernador del Kremlin. La sorpresa fue mayúscula por inesperada, y este año el Kremlin tomó, creía, todas las precauciones necesarias. Pero si bien esta vez los resultados de las elecciones en la región de Primorski, en el Extremo Oriente, han sido satisfactorios para el candidato oficial, varios centenares de personas ya se concentraron en la capital de la república siberiana de Buriatia para protestar por lo que consideran manipulaciones orquestadas desde Moscú.

En la otra punta del mapa, en Sebastopol, capital de Crimea, otro lugar simbólico de su política, el putinismo también ha recibido un revés cargado de significado: si en 2014, después de la anexión ilegal de Crimea a la Federación, Rusia Unida había recibido un triunfal 77% de los votos, ahora el apoyo se ha desplomado hasta un 38%. Un sondeo de abril de 2019 del centro de análisis de la opinión pública Levada —el único realmente independiente y registrado por el Ministerio de Justicia en su larga lista de “agentes extranjeros”— presenta una imagen más realista de la Crimea mitificada por el discurso dominante: si en marzo de 2014, el 60% de su población consideraba que el país iba en la buena dirección (y un 26% en la mala), cinco años más tarde, en marzo de 2019, la cifra cae al 48% (y al 44% en la mala).

La “vertical del poder”, espina dorsal del aparato de Estado desde la llegada de Vladímir Putin, se está resquebrajando. El eslogan Krim nash (“Crimea es nuestra”) ya no sirve para galvanizar a la gente, ya no basta para compensar una economía en declive, el deterioro del nivel de vida, las carreteras y calles destrozadas en las provincias, no en la capital, claro, las pensiones menguantes y a menudo no pagadas, el aumento de la edad de jubilación (que diversos analistas rusos han tachado de ruptura del pacto social del Estado con sus ciudadanos), etcétera. Ya no quedan muchas Crimeas —y menos aún Sirias— que puedan ayudar a desviar la atención de la gente de los problemas sociales. Tan obvia es la importancia que otorga la opinión pública a estos temas, que incluso los medios afines al régimen se ven abocados a reservarles bastante espacio. En abril de 2018, por ejemplo, el diario Vedomosti recogía una encuesta realizada por la poderosa caja de ahorros rusa, Sberbank, que muestra que solo el 47% de los encuestados se percibe como parte integrante de la clase media, frente al 60% en 2014.

La generación Putin, por su parte, los jóvenes que no han conocido ni el sistema soviético ni otra opción política, está cambiando. La adhesión que el presidente ruso despertaba en una mayoría de la juventud también da señales de desgaste. Así, un 41% de los jóvenes de Rusia, de entre 18 y 24 años, estarían dispuestos a emigrar para siempre, según revela otra encuesta del centro Levada, realizada en diciembre de 2018 en todo el territorio de la federación. “Tenemos que prepararnos para el día después”, me dijo Maxim hace un par de años, en un café, no lejos de la plaza de Pushkin, uno de los lugares que este verano acogió las multitudinarias manifestaciones de protesta en Moscú. Que un ruso, incluso joven como él, esté pensando en qué hacer en términos de futuro político y en cómo estar listo para el momento de cambio resulta sorprendente, y, desde luego, esperanzador, cuando se conoce la mentalidad y la cultura política rusa postsoviética. Es cierto, sin embargo, que el post-Putin puede no resultar más democrático que el presente, como defienden algunos analistas como Iván Krastev. Pero, de momento, el único verdadero desafío al orden establecido viene del anhelo democrático, no del nacionalismo y conservadurismo que anidan en el corazón del Kremlin.

“Y en el cementerio todo está muy tranquilito...”, repetía el estribillo de una canción de finales de los sesenta del gran cantautor Vladímir Vysotsky, haciendo alusión a la pax sovietica. Algo parecido evoca el estancamiento actual y el inmovilismo del Kremlin. Con la bonanza económica y el apoyo social en declive, al régimen solo le queda para asegurar su continuidad la mera fuerza (Seguridad, Interior y Defensa) y un oscuro entramado de próximos al presidente. Sería una lamentable ironía de la historia que un balón de oxígeno le llegue a Putin y a su ideología nacionalista ultraconservadora, cuando no oscurantista, precisamente de la decadente Gayvropa (contracción de gay y Evropa/Europa en ruso) y del “Occidente podrido”. Aquellos que en Bruselas y en los Estados miembros consideran necesario volver a una política de rapprochement con Rusia, en aras de la estabilidad del continente y para afrontar mejor el reto que representan Estados Unidos y China, no pueden ni deberían ignorar que diversas variantes de relación “estratégica” (asociación, cooperación, etcétera) ya han sido probadas sin que ello haya garantizado en absoluto una mayor seguridad para Europa, como demuestra Crimea, el único caso de anexión por la fuerza en territorio europeo desde la II Guerra Mundial. La Rusia de Putin lleva años pretendiendo que le duele no ser considerada por los occidentales como un socio igual, pero, a la vez, siempre se ha quejado de que no se le reconozca un estatus especial.

Pero, si bien el Kremlin es bastante menos fuerte de lo que aparenta, no parece cercano aún el momento de un cambio democrático. Todavía falta un buen trecho para que la oposición amplíe su base social, supere sus divisiones internas y consiga entrar en las instituciones. Las condiciones no están maduras aún y tal vez tarden en emerger, pero conviene tener muy en cuenta que otra Rusia existe.


Frase Célebres 780

“Si yo fuera el presidente no mantendría a Bonomi en el cargo. Creo que hay etapas y ciclos”. Gustavo Leal, asesor en políticas de seguridad del candidato a la Presidencia por el Frente Amplio y director de Convivencia y Seguridad del Ministerio del Interior. Informativo Sarandí, radio Sarandí (17/09/19).

“A Larrañaga no le entiendo mucho cuando habla. Pero se lo voy a decir claro: en el fútbol Kesman es Kesman, en seguridad Leal es Leal (…) Yo creo que Larrañaga está un poco perezoso en esta campaña. Porque el documento tiene 12 propuestas y leyó la última. Él critica que el residente se reúna con los ministros para abordar el tema seguridad. Esa es la preocupación de Larrañaga y a eso lo llama asambleísmo”. Gustavo Leal, director de Convivencia y Seguridad del Ministerio del Interior y asesor del presidenciable Daniel Martínez.  El Observador (16/09/19).

“Kesman es Kesman, pero Kesman es bueno. Leal es Bonomi y son responsables desde hace más de 10 años de la inseguridad que tiene Uruguay (…) Si tiene problemas auditivos por lo menos puede leer”. Jorge Larrañaga, senador y líder de Alianza Nacional. El País (16/09/19).

“Gracias al director de convivencia y seguridad Gustavo Leal y al senador Jorge Larrañaga por la referencia al Kesman es Kesman. Para mí un honor que mi slogan fuera referido x tan distinguidos políticos en esta democrática lucha electoral!”. Alberto Kesman, relator de fútbol de Radio Universal. Su cuenta de tuiter.

“La ingeniera Jara es presidenta de Ancap y al mismo tiempo mantiene en reserva el cargo de gerente general de Gas Sayago. Además, es directora en actividad de una empresa donde tiene el cargo de gerenta general en reserva. Es un privilegio que se le ha dado para que cuando se liquide la empresa o ella se desvincule, pueda cobrar hasta el último peso del despido y los créditos laborales. Entre las capitalizaciones, los pasivos que se han contraído y que se están pagando, hay más de 200 millones de dólares de recursos comprometidos. En el primer semestre de este año se perdieron 3.600.000 dólares. Es el lujo de la miseria”. Pablo Abdala, diputado Blanco, analizando la posibilidad de ampliar la denuncia penal sobre la regasificadora para incluir la situación contractual de Marta Jara, gerenta general de Gas Sayago. Telemundo, canal 12 (18/09/19).

“Nosotros defendemos la negociación colectiva, entendemos que ha sido una herramienta democrática. Y lo digo siempre, porque hay gente que a veces le cuesta, se enamora de sus propuestas y no termina de entender la realidad del mundo”. Daniel Martínez, candidato presidencial del Frente Amplio. Montevideo Portal (18/09/19).

“El gobierno está más enamorado del poder que del prójimo y más atento a hacer campaña electoral que a gobernar”. Luis Lacalle Pou, candidato presidencial del Partido Nacional. Informe Nacional, radio Uruguay (18/09/19).

“Lo tomo de quien viene. Que Lacalle Pou llegue a ser presidente sería lo peor que le puede ocurrir a Uruguay. El candidato no califica para el cargo porque es un hombre que ha llegado al Parlamento por los votos de su mamá y no ha hecho otra cosa más que la actividad parlamentaria, no tiene experiencia de trabajo, no tiene experiencia de estudio nada más que la Universidad Católica o sea en un grupo selecto donde se paga. No tiene capacidad para ser presidente de la República, a mi modesto entender. Por lo tanto nuestra valoración es recíproca”.
María Julia Muñoz, ministra de Educación y Cultura, al ser consultada sobre los dichos de Lacalle Pou que aseveró que ella era la peor ministra de Educación de los últimos años. Doble Click, radio Del Sol (18/09/19).

“Desde hace un tiempo hasta ahora las declaraciones del contador Astori me parecen lamentables. A 40 días de la elección no voy a entrar a polemizar, todos saben las diferencias que tengo con el contador. Creo que Astori tiene problemas más importantes para preocuparse que la famosa historia de Ancap. Estamos terminando el gobierno con un déficit fiscal importante y esa debería ser la preocupación principal. La situación de recursos que precisan sectores humildes, dificultades de sectores productivos. Esas deberían ser las preocupaciones que debería tener hoy el ministro de economía”. Raúl Sendic, expresidente de la República, refiriéndose a los dichos de Danilo Astori que aseguró en una entrevista radial que los temas relativos al gobierno de Ancap fueron un golpe muy fuerte para el Gobierno y que hubo conductas individuales irresponsables que afectaron negativamente a la fuerza política. Telemundo, canal 12 (12/09/19).

“El ministro (Danilo) Astori está muy preocupado y yo lo entiendo, porque ha sido un gran fracaso su gestión al frente de la economía. Tuvo todo a su favor, bonanza económica, viento de cola, inversión extranjera directa, mayoría parlamentaria, tuvo crédito popular y terminamos pidiendo agua por señas. Terminamos con déficit, desempleo, inflación, el cierre de empresas y muchísima gente viviendo en asentamientos”. Luis Lacalle Pou, candidato presidencial por el Partido Nacional. El País (13/09/19).

“En algún sentido, Manini Ríos es un invento del Frente Amplio. Fue el Frente Amplio quien lo promovió, quien le dio visibilidad, quien lo defendió incluso en la interna del ejército en muchos periodos. Basta con recordar la estrecha relación que tenía con el difunto ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro y el elogioso discurso que pronunció en el sepelio del antiguo tupamaro. Es un fenómeno que nos preocupa porque cuando aparecen figuras así, se puede provocar un daño a la estructura democrática”. Gustavo López, candidato a vicepresidente por Unidad Popular. Portal Montevideo (13/09/19).

“Es asombroso y preocupante la carga ideológica que tiene (…) en el mismo programa, se tilda al actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, prácticamente como un antagonista y si yo fuera embajador de Brasil y miro este proyecto, no estaría muy contento”. John Moor, consultor internacional, analizando las propuestas de política exterior del programa de gobierno del Frente Amplio. Informatico Carve, radio Carve (18/09/19).

“Tenemos relaciones correctas con Brasil y Argentina y continuamos trabajando con México y Noruega sobre Venezuela”. Rodolfo Nin Novoa, canciller de la República. Informativo sarandí, radio Sarandí (19/09/19).

“Decir que en Venezuela hay una dictadura, es una mentira histórica. Quien lo diga, donde lo diga, es un estúpido. Venezuela se respeta. Venezuela es una democracia sólida, amenazada, asediada”. Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, en una entrevista con el diario Folha de São Paulo, cuando el periodista le pregunta si así calificaría incluso a José Mujica. CNN en español (17/09/19).

“Maduro y sus compinches ya perdieron la batalla de la ética republicana y democrática hace tiempo. Esta jugada de manual de imponer una confusión en el terreno del relato público es propia de los enemigos de la libertad. Si no fuera porque el horror y el espanto de lo que pasa en Venezuela es tan brutal, habría que sentir pena por el insulto y más aún por saber que en Uruguay hay gente que piensa lo mismo que el dictador”. Editorial de El Observador, sobre las declaraciones de Nicolás Maduro (19/09/19).

Correo de los Viernes.
Publicación Oficial de la Secretaría de Prensa del Foro Batllista.