Edición Nº 724 - viernes 13 de julio de 2018        

La dramática realidad detrás de Los Palomares

El censo del barrio Los Palomares de Casavalle, muestra la cruda realidad que se vive en varias zonas de Montevideo: basura, enfermedades, falta de luz, viviendas muy precarias. Además de la inseguridad, el retroceso urbano, la ineficacia municipal y la deserción del Estado pautan la vida de la ciudad.

El censo realizado en una zona de Casavalle y la posterior demolición de algunas de sus casas, han tenido una importante divulgación, ya que el Ministerio de Interior quiere demostrar que está a cargo de las acciones e invita a la prensa a cada una de las promovidas instancias. El Director de Policía Mario Layera denunció que ese censo había sido propuesto hace un tiempo para combatir la red de narcotraficantes, pero que el mando político no se animaba a llevarlo a cabo. Ahora, como para demostrar que el Ministerio es capaz de ejercer la autoridad perdida, hay una machacona difusión de las actividades restauradoras.

Eso ha permitido que los informativos de la televisión difundan la realidad de la vida cotidiana en ese barrio: enormes cúmulos de basura sin recoger, casas sucias y precarias al borde del derrumbe, falta de iluminación en las calles, personas que hace meses que sufren tuberculosis y que no son debidamente atendidas y toda una larga saga de carencias que lastiman los sentimientos de dignidad y solidaridad que deberían tener los montevideanos.

Esas debilidades en la infraestructura y en los servicios van de la mano con otros problemas principales, como las coberturas educativas, que registran en esas zonas los peores guarismos en deserción y aprendizaje de todo el país.

Estos hechos dan cuenta del fracaso rotundo de las políticas sociales, pero además subrayan la omisión de la Intendencia de Montevideo, directamente responsable de suministrar algunos servicios básicos que directamente no existen. Los terrenos y las viviendas de Casavalle son municipales, por lo que la Intendencia que dirige el ingeniero Martínez —experto en desaparecer de la escena cuando se trata de asumir responsabilidades— es la principal responsable de la angustiosa situación de deterioro. ¿Era necesario que el Director de Policía advirtiera que estamos en camino de ser como Guatemala para que las autoridades departamentales reaccionaran y limpien las calles, conecten la iluminación y reubiquen a las familias que viven en casas con peligro de derrumbarse?

Pero esa realidad no es exclusiva de Casavalle: cualquier persona que recorra la ciudad puede apreciar que prácticamente en todos los barrios hay basura acumulada, gente durmiendo y viviendo en la calle, casas derruidas, carencia de iluminación.

Los asentamientos irregulares no han disminuido y además se reproducen. Según un análisis de una Ong independiente [https://www.elpais.com.uy/informacion/nuevo-censo-asentamientos.html], las condiciones de vida de las personas que habitan los asentamientos en Montevideo son francamente deplorables: el 81% de esas casas tiene techos de chapa; el 50% de ellas está ubicada en terrenos inundables; sólo el 18% de los hogares tiene conexión normal a los servicios eléctricos; tres de cada diez hogares sufren condiciones de total hacinamiento, viviendo en la misma habitación adultos y niños, muchas veces sin baños. Los ingresos de esas familias no superan en muchos casos los $ 15 mil por mes.

Mientras tanto, el Ministerio de Desarrollo Social gasta U$S 300 millones por año en políticas y planes sin destino ni repercusión. La intendencia de Montevideo recauda U$S 2 millones por día, pero la ciudad no tiene obras importantes de infraestructura, aunque nuestras calles están llenas de conos iluminados que demoran meses en retirarse, detrás de los cuales hay apenas una zanja que en cualquier ciudad del mundo se repara en una noche.

La dramática realidad de Casavalle y de los asentamientos confirma que Montevideo es una ciudad no sólo atrasada y muy cara, sino además muy injusta e ingrata con sus vecinos más pobres y carenciados, que viven en la calle o en condiciones miserables. De ellos no se acuerdan el intendente Martínez y el “progresismo”.


La política importa (2)

Por Julio María Sanguinetti

En nuestra región, la política —para bien y para mal— continúa siendo decisiva en casi todos los ámbitos, por lo que resulta imprescindible tenerlo siempre presente.

Desde que nacimos como república independiente, Argentina y Brasil han estado presentes en nuestra vida. En aquel lejano 1828 en que ambos firmaron la paz, resignadamente, y reconocieron que esta entones provincia díscola sería independiente, no han dejado de influir. En el siglo XIX y hasta 1904, por lo menos, lo hicieron directamente. Desde entonces, más bien indirectamente, las más de las veces sin proponérselo, pero de un modo determinante.

Una recesión argentina es una mala temporada turística en Uruguay. A la inversa, una euforia puede generar alguna tan notable como la de este pasado verano. Con Brasil importa el turismo, pero no tanto como con Argentina. En cambio, la diferencia de precios en la frontera ha sido la gran variable, a favor o en contra.

La consecuencia obvia es que tenemos que vivir con un ojo en Buenos Aires y otro en San Pablo. Un suerte de estrabismo condiciona a gobernantes y empresarios, especialmente los medianos y pequeños. Y todo da tantas vueltas que también ha ocurrido que un desastre en Argentina sea una bendición para nosotros, como fue el caso de la agricultura durante los gobiernos kirchneristas, que arrojaron sobre nuestros campos un fuerte inmigración de productores de gran calidad.

En ambos casos, si importante es la política económica, tanto o más lo es la políticamente propiamente dicha, si entendemos por ella el funcionamiento armónico de los tres poderes, la vida de los partidos, el modo de relacionamiento de gobierno y oposición, las modalidades del debate público y la presencia de liderazgos eficientes, capaces de conducir los asuntos con un rumbo cierto.

El hecho es que Brasil vive una catástrofe política y ésta se proyecta a todos los ámbitos del quehacer. La corrupción ha demolido los partidos, la necesaria acción de la Justicia les ha descabezado y hoy se camina a una elección en medio de una incertidumbre enorme. En esas condiciones, ¿que Mercosur podemos tener?, ¿con qué gobierno negociamos los “free shops” de frontera?, ¿que le espera a nuestros exportaciones de productos lácteos?, ¿que ocurrirá con los precios en la frontera?, ¿cómo nos ubicamos frente a los movimientos de los países del Pacífico?

Con Argentina ya sabemos que la relación de precios de una canasta básica se ha distanciado entre un 20 y un 30% entre las dos orillas de los dos grandes ríos que nos separan. Además, tenemos por delante las incógnitas que nacen de que Argentina ya no vivirá la euforia de este verano y que, aunque no entre en recesión como se habla con insistencia, ya nada será igual.

En ambas situaciones, la política ha sido protagonista esencial. La corrupción del PT arrastró a todo el sistema, denunció conmixtiones entre comercio y política y el barco está a la deriva. Mientras no haya una conducción mínimamente solvente, nosotros, como vecinos directos y América del Sur toda, estaremos con el Jesús en la boca. Ni hablemos de lo de Argentina, en donde, más allá de aciertos o desaciertos del gobierno de Macri, un sindicalismo que es un viejo tigre cebado y un kirchnerismo echando nafta a la hoguera, hacen muy difícil gobernar. Especialmente si el gobierno, como en el caso de Macri, carece de mayoría parlamentaria. Con irresponsabilidad escuchamos a algunos políticos y periodistas discurrir sobre si el gobierno termina su mandato o no, tal cual ya lo proponen algunos sindicalistas del viejo estilo.

En todos los países la política es importante, pero en los nuestros es absolutamente decisiva. Los EE.UU. funcionan más allá de un Obama o un Trump, acaso más importantes para el mundo que para adentro. Aun un Presidente voluntarista e imprevisible como Trump, salvo que se meta en una guerra, no cambiará de modo dramático el ritmo de un país liderado por la innovación tecnológica, el pulso de su empresariado y el balance entre los poderes del Estado.

En nuestro barrio es muy distinto. La política no es todo, pero influye sobre todo. Y hoy las preocupaciones son realmente importantes. Razón de más para que, como el seleccionado uruguayo, pensemos prioritariamente en cómo defendernos de la oleada cercana. Imaginar “espacios fiscales” y “reivindicaciones históricas” y porcentajes del PBI para esto o para lo otro, es simple fantasía. Que a la industria láctea se la lleve puesta un sindicato con mentalidad de empleado público, no es un anécdota. Si prosperan, caerá una hipoteca gravísima sobre el próximo gobierno.


Construyendo el retraso

La autocomplacencia de las autoridades educativas pone de relieve que se ha perdido el rumbo.

Estos días, las autoridades de la educación han salido muy satisfechas a explicar que los datos del Monitor Educativo Liceal 2017 son magníficos, ya que la repetición en el Ciclo Básico de Secundaria ha bajado y el 75,7% está promovido. Incluso se mejoró un 7,6% en los últimos siete años. Se añade que en el Bachillerato Diversificado también hay mejoras, al punto que el 68,4% está exonerado.

Honestamente, no dudamos de la buena voluntad del esfuerzo de esas autoridades. Pero el hecho es que entre su subordinación temerosa a lo que dicen o hacen las gremiales, sean de docentes o estudiantes, y la sobrevivencia de todos los prejuicios conservadores que durante años han enfrentado todo intento progresista de cambio, paso a paso caminamos hacia atrás.

Para empezar no dicen que la baja de la repetición apenas les lleva a los resultados de 2004, porque durante la administración frentista ha venido creciendo hasta alcanzar al récord de repetición. Si hoy la repetición es el 24,7% del alumnado, recordemos que en el 2011 llegó a 33%.

Como eso era insostenible, resolvieron bajarla, pero por voluntad oficial. Es como las bajas de las rapiñas del Ministro Bonomi, que el año pasado casi nos convence de que estábamos mejor, porque las anotaba como hurtos o cualquier otro delito que no fuera rapiña, hasta que este año la realidad se lo llevó por delante. Lo de la educación es muy claro: se pone el foco en la baja de la repetición, como si este fuera un logro de calidad, cuando solamente lo es, lisa y llanamente, del descenso en la exigencia. En algunos raptos de sinceridad las gremiales de profesores lo han dicho, porque ellos son quienes soportan la presión oficial para promover a los estudiantes, a como de lugar.

Nadie piensa que la repetición sea el mejor método para que alumno alcance el nivel satisfactorio. Pero la práctica de que pase sin mejorar su nivel, porque no se han instrumentado métodos para lograr la recuperación del estudiante, es simplemente condenarlo al fracaso, llevarlo rápidamente a la frustración cuando la vida le enseñe que no alcanza

El propio Monitor dice que el 67% no aprueba el ciclo básico de Matemáticas, aun peor que las pruebas PISA, que establecen esa insuficiencia en un 52% para los jóvenes de 15 años. Añadida a una insuficiencia de 41% en ciencias y 39% en lectura estamos ante una situación gravísima que no se termina de asumir. Y es por allí que comienza el problema, porque si no reconocemos el diagnóstico de la enfermedad, imposible es el tratamiento curativo.

Por este camino, con esta visión, no estamos construyendo el futuro. A la inversa, estamos retrocediendo, pero ni siquiera a un pasado que fue mejor. Por el contrario, estamos proa a perder pie en la difícil navegación de estos tiempos de globalización.


El creador de su época

Por Luis Hierro López

Con ese título, el historiador Milton Vanger caracterizó la vida y la obra de José Batlle y Ordóñez. La definición fue discutida por parecer exagerada, pero no lo es: don Pepe creó su tiempo.

La muerte del historiador norteamericano Milton Vanger, a la que me refiero en nota aparte remueve algunas de las discusiones que sus muy importantes aportes han generado.

El primer libro de Vanger, publicado en 1963 en Estados Unidos y luego reeditado en estas costas por Eudeba en Buenos Aires y por Banda Oriental en Montevideo, llevaba por subtítulo “El creador de su época”, dando cuenta, desde el inicio, de la importancia fundacional que el autor le adjudicaba a la obra de Batlle y Ordóñez.

Esa definición ha generado polémicas, habiendo prestigiosos historiadores que la han replicado, sosteniendo que Uruguay venía viviendo en el cruce de los siglos un proceso de modernización y de cambio que fundamentó el envión posterior.

Es cierto que en el último tercio del siglo XIX Uruguay procesó una serie de reformas de largo aliento, que fueron preparando el enorme empujón hacia adelante de las primeras décadas del siglo XX. La escolarización y alfabetización que impuso la reforma vareliana, la legislación modernizadora que trajeron los Códigos, las incorporaciones tecnológicas que se fueron acumulando, desde el alambrado al ferrocarril; y la influencia de las corrientes migratorias fueron, entre otras innovaciones, puertas abiertas al progreso y al cambio.

Pero también es cierto que desde 1836 hasta 1904 el país estuvo enfrentado, paralizado y sangrientamente dividido por las guerras civiles, que era el método de los partidos para alcanzar el poder o porciones del mismo. El gran cambio en la mentalidad que generó el Uruguay de principios del siglo XX fue, precisamente, la sustitución del fusil por la credencial, al concluirse en 1904 el ciclo de las guerras civiles e inaugurarse el modelo democrático, con partidos políticos, libertad de prensa y voto secreto, conquistas en las que indudablemente influyeron todos los partidos y sectores, pero en un período en el que la influencia y la conducción de Batlle y Ordóñez es indiscutida.

Desde ese punto de vista es indudable que la expresión de Vanger, José Batlle y Ordóñez, Creador de su Época, es históricamente correcta. La historia no es la especulación sobre lo que hubiera ocurrido, sino el relato fidedigno de lo que realmente pasó, y lo que ocurrió es que al morir Aparicio Saravia concluyó para siempre el ciclo de las guerras civiles, amaneciendo un nuevo tiempo. Don Pepe venía reclamando desde los años 90 la necesidad de democratizar los partidos políticos y esa prédica, de la que fue autor principal y pionero, le proyectó como el más fuerte líder colorado desde 1896 en adelante. Sostuvo a la vez, cuando asumió la presidencia en 1903, que era imprescindible que el país tuviera una sola ley –el territorio estaba dividido entre jefaturas blancas y coloradas– y un solo ejército. Y eso es lo que se consagró tras la paz de setiembre de 1904, generando un nuevo Estado.

Luego vino, sobre todo con la segunda presidencia de 1911, el fenomenal período de transformaciones sociales, intelectuales y laborales. Desde los liceos departamentales y la gratuidad efectiva de la enseñanza a los nuevos derechos de los trabajadores y las mujeres, una nueva sociedad fue moldeada a impulsos de las leyes progresistas. La legislación iba adelante de los temperamentos colectivos y forzó los cambios, de lo que la ley de divorcio es un clarísimo ejemplo. Las transformaciones económicas, dándole prioridad a la acción del Estado, forjaron el modelo que los gobiernos uruguayos han seguido hasta hoy.

No hay dudas, desde Batlle y Ordóñez, Uruguay es otro país. Don Pepe creó su tiempo.


El historiador Milton Vanger

El mes pasado falleció, a los 93 años, el historiador Milton Vanger, en su lugar de residencia en Massachusetts. Estuvo profundamente vinculado a nuestro país, ya que fue el principal historiador extranjero que dedicó su obra a José Batlle y Ordóñez. El ex vicepresidente Luis Hierro López publicó en el diario El País la carta que acá transcribimos, en la que se hace un reseña de las investigaciones de Vanger.

El fallecimiento de Milton Vanger debería provocar, en nuestro país, una auténtica sensación de vacío, ya que fue uno de los más importantes historiadores del Batllismo y, en consecuencia, del Uruguay moderno.

Vanger vino a Montevideo en 1952, a hacer una tesis de post grado sobre José Batlle y Ordóñez, y su vínculo con quien sería su esposa, Elsa Oribe, le conectaron para siempre con nuestro país.
Su primer libro sobre José Batlle y Ordóñez es de 1963 y el último es de 2012, por lo que protagonizó una vida completa y fecunda dedicada a la investigación y difusión.

Todos esos libros fueron editados aquí por Banda Oriental y son en todo sentido notables, por la documentación que manejan y por una redacción accesible y amena. Los textos son: 1) “José Batlle y Ordóñez, el creador de su época”. La edición original es de Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 1963. 2) “El país modelo”, sobre la segunda presidencia de don Pepe. 3) “Reforma o Revolución”, sobre la polémica entre Batlle y Mibelli, un texto fundamental para interpretar la ideología batllista. 4) “José Batlle y Ordoñez, 1915-1917, Humanizando el capitalismo, Uruguay y el Colegiado”, 2009, y 5) “José Batlle y Ordóñez y la elección de 1926”, del año 2012.

Además, diversos reportajes permitieron ampliar esos puntos de vista, especialmente uno que le hicieron los profesores Gerardo Caetano y José Rilla en los cuadernos del Claeh, en 1990. Por mi parte, tuve el gusto de obtener el que quizás fue su último escrito para Uruguay, en enero de 2014, cuando me contestó unas consultas que publiqué en mi libro de ese año, “Las raíces coloradas”.

Vanger se había hecho colega y amigo de Juan E. Pivel Devoto, quien no solo le dio algunas claves para la fidedigna interpretación de la historia uruguaya, sino que además le vinculó con la familia de Batlle y Ordóñez, lo que le permitió al historiador norteamericano acceder al archivo de don Pepe, manejando entonces documentación de primera mano.

También hizo acá varias entrevistas con personalidades contemporáneas de Batlle, como José Serrato, extrayendo información directa. La lectura parsimoniosa y completa de El Día y de otros diarios de la época, así como la revisión de las actas parlamentarias –una enorme tarea de búsqueda y de investigación– le permitió a Vanger completar una obra magna, que arroja no solamente luz y fidelidad histórica sobre Batlle y Ordóñez sino sobre la civilización uruguaya.

Además del relato estricto y cuidadoso de la obra de Batlle y Ordóñez, Vanger hace un aporte fundamental con la transcripción de la polémica que mantuvo don Pepe con Celestino Mibelli –en “Reforma o Revolución”– que permite definir la orientación ideológica del Batllismo y las diferencias con el socialismo y el marxismo. La lectura de esos artículos, escritos por ambos contendientes en 1917, sigue siendo de enorme actualidad.

Además, Vanger contradice a algunos historiadores uruguayos y por lo tanto enriqueció la conciencia histórica del país, que no debe aceptar ni las verdades oficiales ni las imposiciones de la Academia. Sostuvo que Batlle y Ordóñez se basó casi exclusivamente en la fuerza del Partido Colorado para realizar su obra transformadora y que ese elemento fue más importante que otros que se manejaban habitualmente, como la influencia del segundo viaje a Europa que realizó Batlle entre sus presidencias; o los factores sociales como la emergencia de la clase media o de los trabajadores. También asegura Vanger, en contra de lo que acá se predicaba, que el impulso reformista de don Pepe no decayó tras la elección constituyente de 1916 ni tras el “alto de Viera”.

Para los lectores atentos, Vanger agrega a sus enfoques históricos de larga duración, muchos rasgos de interés, de esos que parecen menores pero que conforman también el personaje y su época. Por ejemplo, Ordoñez, el segundo apellido de Batlle, no llevaba tilde, pero ante la insistencia de los correctores de El Día don Pepe terminó aceptándolo. Asimismo: Batlle, a quien de joven sus adversarios le decían “Pepe Botella” para atacarlo, no tomaba alcohol y hacía campañas contra su consumo, al punto que en su quinta de Piedras Blancas hizo varios experimentos para producir jugo de uvas sin alcohol, de algunas vides que tenía allí plantadas.

Lo que deseo expresar es que Milton Vanger fue un historiador completo, aferrado siempre a la base documental pero capaz de retratar con gracia las pequeñas historias de la vida.

Uruguay le debe mucho y sería muy oportuno que haya un reconocimiento y homenaje oficial.


Los TLC y el progresismo retrógrado

Por Tomás Laguna

Finalmente tuvo media sanción el proyecto de ley que validará el acuerdo de libre comercio con Chile. Si ese es el gran logro en materia de inserción internacional estamos en el horno...


La media sanción a la ley que convalidará el tratado de libre comercio con Chile tiene un valor sustantivo. Y no es otro que dejar al descubierto la estupidez y simplismo llevado a su máxima expresión en los ámbitos de decisión política de nuestro país. Porque desde el punto de vista comercial es un saludo a la bandera que poco o muy poco aportará al necesario crecimiento y expansión de nuestra economía a nivel internacional. Esto último es la cuestión de fondo que queda sumergida en la inconciencia más irresponsable de parte importante del elenco político con representación parlamentaria y por lo tanto responsabilidad de decisión en lo que hace a la proyección y viabilidad de nuestra economía hacia el futuro.

Veamos el contexto. Mientras hay quienes aún creen que los tratados de libre comercio son una confabulación de las multinacionales para llevarse por delante a los estados sometiéndolos a sus apetitos depravados por acumular riquezas, otros países pragmáticos y dónde su población sin duda vive mejor que en el nuestro, han implementado una agresiva política de acuerdos comerciales. Nueva Zelanda firmó en el 2008 y profundizó en el 2016 un TLC con China, con particular referencia a la cooperación agrícola. Australia hizo lo propio con Perú a fines del año pasado, acuerdo que será clave en el comercio transpacífico. Un año antes Australia había acordado un tratado con Japón. Debilitado el Acuerdo Transpacífico de Comercio (TPP) por el retiro de los Estados Unidos (Trump mediante), los demás países (Chile, México, Perú, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Japón, Malasia, Brunei y Vietnam) acordaron un nuevo tratado (Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership - CPTPP) en el cual queda incluido el 15% de la economía mundial. Solo en los casos de Australia y Nueva Zelanda el ahorro anual en tarifas alcanza los 200 millones de dólares, precisamente el costo arancelario que paga la industria frigorífica uruguaya por exportar. Sin considerar otros ahorros en materia de barreras no arancelarias. En momentos en que parece inminente la apertura del mercado japonés para nuestras carnes, también es interesante mencionar que Nueva Zelanda acordó una reducción del 38% al 9% para ingresar con similar producto a ese mercado.

Veámoslo de otra manera. Australia, Nueva Zelanda y Chile colocan entre el 10 y el 20% de su producción fuera de acuerdos comerciales. Es decir pagando aranceles. Uruguay exporta más de la mitad de su producción sin ningún tipo de acuerdo que le asegure preferencias, lo que determina que nuestras empresas volcadas al agro negocio de exportación, además de los impuestos y altos costos de producción que les impone nuestra economía, deben pagar otros impuestos a los países que nos compran. En buen romance, pagar aranceles es el impuesto de los tontos, por ser magnánimo en el calificativo.

A este panorama que se arrastra desde que la OMC perdió jerarquía como rectora del comercio mundial, se suma la actual guerra proteccionista que un megalómano narcisista desató entre los poderosos de la economía globalizada. Ya no es la cuestión entre Estados Unidos y China sino que además se sumó la Unión Europea. Esto suma incertidumbres y sabemos que las incertidumbres destrozan mercados tanto de bienes y servicios como financieros. Algún ingenuo por ahí piensa que es una oportunidad para Uruguay, cuando en realidad se trata de un riesgo enorme para nuestra pequeña economía tan dependiente de los mercados externos.

De la mano de los proteccionismos nada bueno ha surgido nunca. Son una gran traba al desarrollo tanto económico como humano, desde que alienta visiones que estriban en la desconfianza y el aislamiento. No en vano una de las principales causas de la Segunda Guerra Mundial sobrevino a partir de una escalada proteccionista promovida por el gobierno norteamericano de pre guerra. Sería una destemplanza creer que se pueda repetir aquella historia, no obstante la gravedad a la que se enfrentan las relaciones económicas mundiales.

En ese contexto un simple tratado de libre comercio con un país que de por sí está asociado al MERCOSUR, genera un polémica política e ideológica cuando lo que está en cuestión es, como decíamos al principio, la viabilidad económica de nuestro país en su necesaria proyección a los comercios mundiales.

Un referente compatriota, reconocido por su trayectoria en los ámbitos del comercio internacional, sugería que así como se creó ese ámbito conocido como EDUY21 para repensar la educación sin banderías políticas, debería repicarse algo similar para analizar y definir estratégicamente como debe proyectarse el país en el concierto internacional. Una idea para espíritus generosos.

Lamentablemente hoy tienen más resonancia quienes promueven una suerte de autarquía comercial del país sin detenerse a reflexionar que tras de sus preconceptos ideológicos ponen de rehén a toda la ciudadanía, en particular de los más débiles, quienes dependen de un trabajo remunerado para solventar sus economías familiares.

Lo del título, se visten de progresistas pero son retrógrados de espíritu.


Impotencia absoluta para evitar los robos de cajeros

En los últimos tres meses fueron asaltados 46 cajeros y el gobierno no sabe cómo reaccionar. No se apresó a ninguno de sus autores, en una omisión que provoca inclusive sospechas. Cerraron decenas de ellos con perjuicio para el público.

El Ministerio de Interior dispone de una red de cámaras de vigilancia, en un tiempo en el que las personas nos sentimos inspeccionados a toda hora y lugar. Se anuncia que habrá móviles recorriendo el país para detectar con sus cámaras aquellos automóviles que no han pagado las patentes, entre tantas otras situaciones que dan cuenta del indudable avance tecnológico que hasta puede suponer la pérdida de la libertad individual.

La ley de bancarización obligatoria, impuesta entre otros motivos por razones de seguridad, significa una serie de recaudos y controles, con notorias molestias a la población.

Pese a todos esos cambios, los asaltos a los cajeros automáticos son hasta ahora inexorables y el Ministerio de Interior se encuentra sin respuestas ni represión alguna. La lentitud de reacción ha llevado incluso a que en las redes se especule con la posibilidad de que las autoridades no tengan interés en descubrir a los autores, por eventuales complicidades con los mismos. Hace 20 años, hubo una secuela de asaltos organizados por bandas en las que había policías y, por otro lado, ex integrantes del movimiento tupamaros, lo que es recordado actualmente como un antecedente que hace sospechar.

Sea como sea, la inacción oficial es lamentable: se ha vulnerado el 10% de los cajeros automáticos que hay en el país y no se ha ubicado a ninguno de sus responsables.

Como consecuencia, algunas de las entidades financieras que prestan esos servicios han resuelto cerrarlos. Banred anunció que 60 de sus estaciones quedaron fuera de servicio. El gobierno mientras tanto dispuso que todos los cajeros deben disponer el dispositivo para entintar e inutilizar el dinero en caso de asaltos. Los bancos sostienen que esas instalaciones son muy caras –U$S 3000 cada una– y que no estarían dispuestas a solventarlas por su cuenta.

El gobierno reacciona como lo hizo hace unos años, cuando liberó presos en vez de construir más cárceles para evitar la superpoblación carcelaria. Ahora actúa con el mismo instinto irracional: en vez de apresar a los ladrones, saca el dinero circulante de la calle y cierra los cajeros. Dentro de poco, las autoridades van a pedir a las personas que no salga de sus casas para que no sean atacadas. Todo tiene solución...


No hay plenario que valga

Tras demorar dos años la discusión y luego de dos reuniones del famoso plenario, el Frente amplio no logró disciplinar a todos sus senadores para votar el Tratado con Chile, que fue sancionado gracias a la oposición.

Pese a tener la mayoría absoluta del Senado, la bancada oficialista no pudo aprobar el Tratado con Chile, porque la senadora Constanza Moreira se retiró de sala, no obteniéndose en la primera votación la mayoría necesaria.

Ante esa situación, los senadores de la oposición votaron en la segunda instancia, una vez pedida la reconsideración del asunto. En esa circunstancia posterior, el Tratado obtuvo treinta votos conformes, unanimidad de presentes, con quince votos del oficialismo y quince votos de la oposición.

El asunto va más allá de la anécdota parlamentaria, porque indica la ausencia de gobernabilidad en que se encuentra el país ante las divisiones internas de la coalición gobernante, que provoca demoras y bloqueos. Es prácticamente inconcebible –e inadmisible– que el partido de gobierno no unifique y discipline sus posiciones en temas cruciales como son los que refieren a la estrategia internacional del país. Pues bien, eso es precisamente lo que ocurrió. Se reunió el Plenario en dos oportunidades y tras negociaciones internas de todo tipo, resolvió votar a favor el Tratado, lo que sin embargo no fue acatado por la senadora Moreira, quien se fue de sala y provocó por lo tanto una votación que en la primera ronda terminó empatada, lo que equivale, según el reglamento del Senado, a una negativa.

Es un papelón del Frente Amplio y si no hubiera sido por la actitud patriótica de la oposición, hubiera sido un papelón del país.


Murro NO puede ser candidato

El ex Presidente Mujica le propuso al Ministro de Trabajo, Ernesto Murro, ser el precandidato presidencial por el MPP para las internas del año que viene. Murro, ni lerdo ni perezoso, aceptó el ofrecimiento. Al santo botón, porque está constitucionalmente impedido para hacerlo.

El martes pasado, Mujica visitó a Murro en su despacho del MTSS para señalarle que si presentaba su candidatura, tendría su respaldo. Murro —imaginamos que pletórico de alborozo— aceptó. Días más tarde, en Radio Oriental, la Vicepresidente Topolansky también le dio su apoyo.

El gran problema, en el que ni Mujica ni Murro ni Topolansky pensaron y probablemente no les importe, es el artículo 195° de la Constitución que, sin ningún género de matices, impide cualquier tipo de candidatura para los directores del BPS hasta que haya transcurrido un período entero de gobierno entre su cese y su eventual candidatura, o sea, exactamente cinco años. Y como Murro cesó en febrero de 2015 como presidente del BPS, recién a partir de marzo de 2020 estará habilitado a ser candidato a cargos electivos.

Concretamente, en su segundo inciso, el referido artículo señala con respecto a los directores del BPS: “Sus directores no podrán ser candidatos a ningún cargo electivo hasta transcurrido un período de gobierno desde su cese, siendo de aplicación para el caso lo dispuesto por el artículo 201, inciso tercero” (el inciso tercero del art. 201º impide a la Corte Electoral registrar lista alguna con candidatos que no cumplan ese requisito).

¿Otra vez lo político primará sobre lo jurídico?


Las señoras totalitarias

Por Julio Aguiar Carrasco

“Nada en el mundo es más peligroso que la Ignorancia sincera y la estupidez convencida”  Martin Luther King.

La ignorancia y la estupidez son una mezcla explosiva. Y si se utilizan para querer convencer a los demás, son peores aún.

Esto sucede cada vez más con las declaraciones públicas de muchos dirigentes del Frente Amplio. ¡Terminan por irritar!

Días atrás Marina Arismendi y Ana Olivera realizaron una entrevista conjunta escrita.

De entrada, el primer palo fue contra “la derecha”, enorme, única y monstruosa neblina, que solo agrede y que nunca queda claro quienes la administran. Esto forma parte del decálogo de cualquier dictadura: crear un enemigo, aunque sea ficticio.

Después, un autobombo brutal sobre las virtudes de la política y logros del MIDES: bajar la pobreza y la indigencia.

Con toda la bonanza que ha habido en catorce años, hay actualmente 140 mil niños que viven en la pobreza o en la indigencia, un 18% de ellos menores de 3 años; y un aumento del 40% de la gente que duerme en la calle.

Los niños en situación de pobreza llenarían tres Estadios Centenario repletos como en los clásicos y suman más que toda la gente que vive en la Costa de Oro.

Los datos son de 2017. Lo curioso es que el gremio del Instituto Nacional de Estadística dijo en la Comisión de Trabajo de la Cámara de diputados, que la sección encargada de obtener los resultados anuales de estimación de la pobreza por el método del ingreso, hacía un año que no funcionaba, es decir, desde el 2016.

¿Usted no desconfiaría? Yo sí: no sería la primera vez que sucede. Lo ha hecho el Ministerio del Interior con las rapiñas, lo hizo Sendic hasta el cansancio, ¿porqué no habría de hacerlo el MIDES con el porcentaje de la pobreza?

El asistencialismo sin trabajo es un mensaje a la sociedad terriblemente equivocado. Lo dice el candidato al Nobel de la Paz, el sacerdote argentino Opeka, radicado en el Africa, que ha sacado de la pobreza a más de 500 mil personas. Opeka cuestiona el asistencialismo sin trabajo y llega a decir que “el que no trabaja, no come”.

Las entrevistas, realizadas a la medida, no dan para mucho más. Eso sí, la señora Arismendi parece que descubrió a José Pedro Varela y se enamoró de su obra.

Nunca me gustó decir que Varela era Colorado. La Enseñanza Pública es como una religión laica, que le pertenece a toda la sociedad. Y no debemos reducir el debate a temas político partidarios.

La señora Arismendi debería preocuparse por ver cómo está hoy la enseñanza: su desastre se debe, entre otras cosas, a sus correligionarios del gremio de la enseñanza.

Además los fundamentos en que descansa la reforma vareliana, son exactamente lo contrario de todo aquello que cree la Sra. Arismendi.

Decía Varela: “los pueblos que no tienen gobierno democrático republicano no tienen libertad en todas sus manifestaciones”.

Y agregaba: “una democracia no puede funcionar con ciudadanos ignorantes”.

La señora Arismendi cree en un sistema totalitario, con una sola verdad, que es la única que se enseña en los centros de enseñanza.

¡El concepto plural no existe. Y la libertad tampoco!

Entonces esta señora no puede ser vareliana. ¡Es un cinismo!

No serán los enemigos de la democracia, a los que se les cayó la catedral, los que cambien la historia. ¡Por favor!

Un cuarto de siglo antes que Alexander Solzhenitsin escribiera sobre los Gulags, el escritor polaco Gustav Herling-Grudzinski, en su libro “Un mundo aparte”, prologado por Bertrand Russell, contaba su estadía en el campo de concentración estalinista de Arjánguelsk.

Las señoras Arismendi y Olivera deberían leerlo.


Abusos sindicales

Los incidentes en una estación de nafta de Santa Clara de Olimar, fueron provocados por abusos sindicales que dieron después lugar a una arbitraria gestión del Ministerio de Trabajo, según denunció el propietario de la empresa.

Hace unos días, la única estación de combustibles de San Clara de Olimar fue copada por un grupo sindical, lo que motivo la reacción de los vecinos y productores, que protestaron al advertir la eventualidad de quedarse sin nafta o gasoil.

El asunto tuvo repercusiones inesperadas, porque hubo posteriores marchas del Pit Cnt hacia el lugar, donde los delegados obreros fueron recibidos por la más absoluta frialdad y desolación posible, ya que los vecinos cerraron sus puertas ante los inesperados visitantes.

Según el semanario Búsqueda la destitución de un funcionario dio lugar a una cadena de hechos en los que se habría verificado un claro abuso sindical y una irregular actuación de la dirección de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

El sindicato adujo que el funcionario fue despedido por persecución sindical y el empresario sostiene que fue por mala conducta. Además, afirmó que el día que ocuparon la estación, él fue prepoteado por los sindicalistas cuando quiso brindar el servicio.

Ante esa situación, hubo una audiencia de conciliación en el Ministerio en la que el director de Trabajo Jorge Mesa indicó que, si el funcionario era restituido a sus labores, no se realizaría una inspección a la estación de combustibles, ya que el sindicato denunció la existencia de una serie de malos tratos, porque no disponían de agua potable, eran obligado a trabajar en otras tareas fuera de la estación y dónde trabajan no había techo, haciéndolo a la intemperie.

El empresario se negó a la propuesta oficial, por lo que el empleado sigue despedido, a la espera de una resolución de la Justicia, a la que acudió presentando una acción de amparo.

Lo curioso es que la dirección de Trabajo envió finalmente una inspección, la que no comprobó ninguna de las denuncias del sindicato, confirmándose en cambio que no había un botiquín de primeros auxilios ni un lugar adecuado para que los operarios almuercen, extremos que la empresa informó que arreglará de inmediato.

Mientras la Justicia estudia el reclamo del ex empleado, habría que investigar la denuncia del semanario contra la propia dirección de trabajo. Es extremadamente grave que a los abusos sindicales se sume la ilegal presión del Ministerio, lo que suponemos que siempre existe pero que ahora se hace patente ante una denuncia concreta. Vamos de mal en peor.


CONAPROLE, entre la irresponsabilidad sindical y la subsistencia

Por Jorge Ciasullo

Nadie debe desconocer el derecho de todas las personas “de asociarse, cualquiera sea el objeto que persigan...” establecido por la Constitución de la República (Art.39) así como por la Organización Internacional del Trabajo (OIT- Convenciones 87 y 98). Pero así como en ellas se establece el libre derecho a la sindicación, también se establece: “sujetar el empleo de un trabajador a la condición de que no se afilie a un sindicato o a la de dejar de ser miembro de un sindicato”. En este último aspecto, el de no afiliarse o dejar de ser miembro de un sindicato es –todos lo sabemos- donde se ejerce en Uruguay una verdadera dictadura.

Una vez más, la Asociación de Obreros y Empleados de Conaprole, está en conflicto  desde el 21 de junio pasado, hecho al que nos hemos referido en esta página el pasado 29 de junio:  “CONAPROLE  rehén de la izquierda marxista"  de nuestro columnista  Tomás Laguna.

El conflicto, como se establece en la columna citada, sustenta reivindicaciones claramente dictatoriales como limitar el derecho de cualquier empresa-no ya a despedir un trabajador por inconducta, hecho ya ocurrido, sino a la reposición obligatoria de cualquier vacante. Es decir, el absurdo de que el directorio no pueda disponer, libremente, de realizar cualquier tipo de inversión, sea en publicidad, tecnología, en mejorar sus costos de producción, en mejorar sus finanzas, etc.  No, el sindicato le exige contratar a una persona.

No valen los argumentos de la empresa, no se tiene en cuenta la necesidad de bajar los costos internos, aunque mininamente, sea para competir, no ya en el mercado local- no debe olvidarse que Conaprole es la principal empresa exportadora del Uruguay y así fue reconocida por el Brou el pasado año- sino para mejorar, por ejemplo, su tecnología y posicionarse en el mercado interno e internacional, de tal modo que le permita continuar a la vanguardia de las empresas lácteas de la región.

En el primer semestre de este año, las exportaciones lácteas en especial de leche en polvo, leche entera y manteca alcanzaron los U$S 293,1 millones, siendo el principal destino Brasil (30%) seguido de Argelia (20%) China y Cuba (8%) y México (7%.).

Sin embargo, comparando el primer semestre de este año con el de 2017,  en el caso de la leche en polvo descremada, la facturación descendió 45%, a US$ 10,3 millones, a la vez que el volumen colocado en el exterior cayó 28%, a 4,6 mil toneladas. En este rubro el precio promedio en los negocios acumulados en el semestre cayó 24%, a US$ 1.990 por tonelada.

En una palabra, son señales claras que indican la volatilidad de los mercados, sujetos en la región a situaciones políticas internas o macroeconómicas, en las que nada puede hacerse salvo competir en  precio, calidad y cumplimiento.

Es a este último aspecto al que queremos referirnos- el cumplimiento, si la extensión del conflicto, lleva a una paralización de la y por tanto al incumplimiento de contratos de exportación, llevará indefectiblemente,  a que el importador busque otros mercados, que los hay,  y provoque  a la empresa a pérdidas millonarias y futuro cada vez más incierto. A   su vez, a que deban desechase miles de litros de leche- porque parece los sindicatos desconocen que la vaca no DA leche, se ordeña o no hay leche, lleva también a que la mitad de los tamberos queden en una situación financiera cercana al quiebre, como lo ha advertido la cooperativa.

Desconocen también, que los funcionarios de Conaprole, son de los mejores pagos del país, y que, el salario y beneficios de cada uno de ellos, equivale a 5000 litros de leche, producidos con sacrificio y trabajo por cada tambero dos veces por día, todos los días del año.

Algunos sindicatos y particularmente el Pit-Cnt, no advierten que amplios sectores de la población y cada vez más de trabajadores de todos los sectores, comienzan a reaccionar. Así ocurrió en Salto, donde un grupo de mujeres enfrentó a un piquete patotero, se repitió en Santa Clara, cuando la población se enfrentó a un paro -otra vez encabezado por la patota sindical- en una estación de servicio, que afectaba, por la imposibilidad de obtener combustible directamente a los productores.

En definitiva, cada vez  son más quienes desean mantener su fuente laboral, negociando sí por ciertos beneficios y salarios, dentro de una lógica que permita, no solo  subsistir sino crecer a la empresa que redundara -de Perogrullo- en beneficio de todos.

La Asociación de Empleados y Obreros de Conaprole, debería meditar las consecuencias que  tendrá la extensión y agravamiento de este conflicto, que tiene a muchos productores desalentados y hasta enojados,  y que pone de rehén, otra vez, a la población.

Lamentablemente, no hay peor ciego que el que no quiere ver.


La Universidad requiere cambios de fondo

Un grupo de universitarios promueve la reelección del Rector Markarian y a la vez reclama transformaciones, las que no parecen avizorarse con el actual modelo.

Un grupo de más de 40 docentes de la Universidad de la República, publicó este lunes en internet una declaración en la que promueve la reelección del actual rector, Roberto Markarian, y postula la necesidad de conformar una coalición que impulse una "transformación de la universidad".

El grupo, que integran entre otros el exrector Rafael Guarga, la actual decana de Ingeniería, María Simon, el historiador Gerardo Caetano, el cineasta Mario Handler y el presidente de la Academia Nacional de Medicina, Henry Cohen, sostiene que muchas iniciativas reformistas han quedado “entrampadas” y que se requiere un esfuerzo innovador.

La declaración difundida maneja algunas propuestas, entre las que se mencionan la culminación del proceso de reforma del Estatuto del Personal Docente, el fortalecimiento de la investigación y los posgrados; y la mejora de la profesionalización de la actividad docente a través de un aumento sustancial de los recursos invertidos en dedicaciones totales.

También se insiste en la reforma del hospital universitario, una iniciativa que “Markarian intentó llevar a cabo, pero que no se pudo profundizar por falta de presupuesto”. Finamente, los universitarios mencionan la necesidad de reformar la ley Orgánica universitaria, pero sin ingresar en menciones de fondo.

Es indudable que la Universidad requiere una profunda reforma, que comienza precisamente por actualizar su estructura y su sistema de cogobierno, que se ha convertido en una pesadísima organización en la que prevalecen algunos sindicatos y corporaciones que piensan solamente en sus parcelas de poder y no en la calidad de los servicios de investigación y docencia.

No tenemos por qué dudar de la intención reformista de los firmantes de la declaración, pero nos parece claro que la propuesta no deja de ser un maquillaje. El Rector Markarian es, con todo respeto a su investidura, un claro exponente del continuismo universitario, esa situación de compartimiento del poder entre sectores políticos y sindicales que, vestidos de autonomía y cogobierno, han paralizado desde hace décadas a la Universidad.


La Intendencia, el “agujero negro”

Por Consuelo Pérez

La Intendencia de Montevideo es uno de los organismos del Estado con mayor volumen de “caja” en lo referente a su administración. Pero su gestión es muy mala

Es que la misma viene creciendo año a año en valores porcentuales, y el último balance (correspondiente al 2017) indica que ingresaron a las arcas de la I.M. US$ 691 millones, (seiscientos noventa y uno millones de dólares), a razón de US$ 1,9 millones diarios, si consideramos la semana de lunes a domingo, todos los días del año. Esta cifra supone que el aumento en sus ingresos fue de US$ 150.000 por día, y de US$ 56 millones totales en comparación al año 2016.

Ciertamente, parte de los ingresos adicionales se corresponden con el aumento de la recaudación por la vigencia del “Sucive”, el incremento del parque automotor y la prolija aplicación de las multas aplicadas por el Centro de Gestión de la Movilidad (CGM), que supone, entre otras, 117.000 multas por exceso de velocidad y 38.000 por cruzar con luz roja, ($ 8.573 y $ 5.358 respectivamente), lo que implica que las multas por exceso de velocidad  hayan dejado una recaudación de US$ 32.359.000 , y las aplicadas por cruzar con luz roja, de US$ 6.568.000. A su vez, la Contribución Inmobiliaria sigue siendo el tributo más recaudador, comparable en monto al de la Patente de Rodados.

En referencia a la forma en que el gasto se distribuye, resulta que del total gastado en el ejercicio 2017, US$ 306 millones corresponden a salarios (44,3 % de la recaudación), lo cual representa US$ 26 millones más que el año anterior. Otros US$ 204 millones del presupuesto corresponden a los gastos de funcionamiento (39,5% y US$ 14 millones más que el año anterior) y US$ 143 millones a las inversiones realizadas (20,6 % y US$ 31 millones más respecto a 2016). El funcionamiento de la Junta Departamental representa el 2,4% del presupuesto (U$S 16 millones).

La primera conclusión apreciable es que no se mejoró la distribución del gasto, pues su conformación se mantuvo, o directamente empeoró, dado que las retribuciones personales y el funcionamiento siguen subiendo en términos reales en  8,5% aproximadamente.

Pero, obviamente, lo imperdonable es que los temas en los que la I.M. está omisa desde  siempre, permanecen sin mejora: gestión de la basura, transporte en todas sus acepciones, obras de infraestructura urbana en cuanto a su atención y coordinación, además de barrios enteros sin saneamiento, sin iluminación, calles destrozadas por los pozos, y un transporte público con el boleto más caro de Latinoamérica.

Ya no hablaremos de las promesas de los sucesivos gobiernos departamentales que empezaron con Tabaré Vázquez como primer incumplidor y se mantuvieron en esa línea de demagogia hasta el presente, porque es aburrido, y se nos puede endilgar que en muchos casos la mentira, que ocasionó los actuales perjuicios, ya prescribió en lo que a su sanción posible se refiere...

Como el fracaso de la gestión en los ámbitos perceptibles a diario –ni siquiera mencionaremos la prometida y esperada transparencia– no se corresponde con la prolijidad a la hora de controlar aspectos que implican sanción –tales como infracciones de tránsito y otros– es ineludible concluir en que el principal cometido de la I.M. es hacer que su afán recaudador tenga frutos. ¡Y vaya si los tiene!

Y como no solo hay que serlo, sino parecerlo, y dejando de lado toda opinión subjetiva o cuantitativa al respecto, podríamos preguntarle al David qué opina de su nuevo “look”.

Claro, al igual que el intendente Martínez, nos dirá que él no tiene nada que ver, que fueron los vecinos los que lo resolvieron.


Uruguay

Por Alfredo Menini

Trasmitir adecuadamente el significado de las dos vueltas electorales resulta fundamental como parte del ejercicio de una sana política.

Nos hemos despedido del Mundial de Fútbol y volvemos a nuestras rutinas porque, ¿qué duda cabe que el Mundial te aparta de ellas? Hemos soñado con lograr la gloria, tanto el pueblo como jugadores y cuerpo técnico. Seguramente ese grupo se había juramentado ir en pos de ese logro, ya que muchos de ellos saben que es difícil que dentro de cuatro años estén presentes nuevamente en la máxima cita del fútbol mundial.

Han sido días en que nos hemos abrazado en un grito de gol con nuestros seres queridos y también con gente que no conocemos, a partir de esa unión real y sentida que transmite la camiseta color celeste haciéndonos sentir potencia mundial. Pero como todo lo bueno dura poco , hay que volver a vivir ese día a día del que tenemos que sacar el mejor resultado para nuestro bienestar.

En ese contexto, es tiempo de empezar a prestar atención a los movimientos políticos que inevitablemente afloran. El país empieza a recorrer el camino que conducirá finalmente a la elección de un nuevo Parlamento así como de un nuevo oriental al frente de la Presidencia de la República. Los elegidos serán a quienes se les dará la confianza para regir los destinos del país. Por ello, tal como sostiene el Dr. Julio María Sanguinetti, “La política importa”.

Aquel que diga que es “apolítico” —con respeto lo digo— tiene cierto grado de irresponsabilidad, ya que en definitiva se aparta de una realidad inevitable y hasta da pie para que inescrupulosos y/o corruptos, que seguramente lo han hecho sentirse “apolítico”, tengan mayores posibilidades de lograr sus objetivos.

Es indudable que el país necesita un cambio de rumbo y para ello entiendo imprescindible hacer una campaña aleccionadora respecto de la importancia de la llamada “primera vuelta”, dando el ciudadano su voto al Partido y candidato que realmente lo representa y no, erróneamente, creer que hay que votar al candidato que supone estará disputando el balotaje; de esa manera no se construyen bancadas representativas realmente del sentir popular y no se garantiza necesariamente el triunfo de ningún candidato.

Habiendo quedado fuera de la participación en el balotaje el candidato por el que se votó en la primera vuelta, entonces sí será el momento de elegir entre dos ciudadanos, dejando de lado la convicción absoluta para dar paso a la convicción relativa.

Se sostiene que gracias al balotaje se le da un mayor apoyo al Presidente electo, aunque no implica necesariamente garantía de tranquilidad para gobernar.

Nuestro Partido Colorado, al cual desde siempre adherimos con la razón y el corazón, está empezando a posicionarse en esta difícil encrucijada con la presencia en la cancha de un líder indiscutido, un hombre de referencia, de consulta, político nato, periodista de raza, conductor sabio de la nave de la República en medio de tormentas, alguien que escribe libros sobre los tiempos difíciles de nuestra historia reciente, agotándose ediciones y siendo leídos y reconocidos en silencio por muchos de los que públicamente lo critican porque... le temen.

Es el mejor, sin dudas, sabemos de su posición en cuanto a lo dispuesto que está para ayudar; esperemos que esa ayuda sea para el Partido y para el país en toda su dimensión.

¿Nombrarlo? ¿Para qué...? Todos saben a quién refiero.

¡Arriba corazones!


Ateísmo, religiosidad y conducta

Los ateos cargan con el prejuicio de su mala conducta y aunque ello no está confirmado en los hechos, puede pasar mucho tiempo antes de que se corrija una tendencia que lleva varios siglos, sostiene un estudio del antropólogo Dimitri Xygalatas, de la Universidad de Connecticut que es interesante difundir.

¿Por qué la gente desconfía de los ateos? En nuestro estudio, que ha sido dirigido por el psicólogo Will Gervais, hemos descubierto que, en el mundo, existen prejuicios morales generalizados y extremos hacia los ateos. Las conclusiones muestran que, en todos los continentes, la gente asume que las personas que cometen actos inmorales, incluso aquellos tan extremos como los asesinatos en serie, tienen más probabilidades de ser ateas.

Aunque esta haya sido la primera demostración de tal sesgo a escala global, su existencia no es sorprendente.

Los datos de las encuestas hechas para la investigación revelan que los estadounidenses confían menos en los ateos que en cualquier otro grupo social. Así, para la mayoría de los políticos, ir a la iglesia a menudo es la mejor manera de obtener votos, y decir que no creen en nada en puede ser un suicidio político. De hecho, en el Congreso de EE. UU. no hay personas abiertamente ateas y la única representante que no está afiliada a ninguna religión aún se niega a declararse como atea.

Pero ¿de dónde viene ese prejuicio extremo? Y ¿cuál es la evidencia real sobre la relación entre religión y moralidad?

¿Cómo se relaciona la religión con la moralidad?

Es cierto que las principales religiones del mundo se preocupan por el comportamiento moral. Por ello, muchas personas pueden asumir que el compromiso religioso es un signo de virtud, o incluso que la moralidad no puede existir sin la religión.

Ambas suposiciones, sin embargo, son problemáticas.

Por un lado, los ideales éticos de una religión pueden parecer inmorales para los miembros de otra. Por ejemplo, en el siglo XIX, los mormones consideraban que la poligamia era un imperativo moral, mientras que los católicos la consideraban un pecado mortal.

Además, los ideales religiosos de conducta moral a menudo se limitan a los miembros del grupo e incluso pueden ir acompañados de un odio directo contra otros grupos. En 1543, por ejemplo, Martín Lutero, uno de los padres del protestantismo, publicó un tratado titulado Sobre los judíos y sus mentiras, haciendo eco de los sentimientos antisemitas que han sido comunes entre varios grupos religiosos durante siglos.

Estos ejemplos también revelan que la moralidad religiosa puede cambiar y lo hace gracias a los movimientos que rodean la cultura. Así, en los últimos años, varias iglesias anglicanas han revisado sus puntos de vista morales para permitir el uso de anticonceptivos, que las mujeres ocupen cargos de poder dentro de la iglesia y bendecir las relaciones entre personas del mismo sexo.

Discrepancia entre creencias y comportamiento  

En cualquier caso, la religiosidad solo está relacionada con la teología. Es decir, las creencias y los comportamientos de las personas religiosas no siempre están de acuerdo con las doctrinas religiosas oficiales. La religiosidad popular tiende a ser mucho más práctica e intuitiva. Esto es lo que los eruditos en estudios religiosos llaman "incorrección teológica".

El budismo, por ejemplo, puede ser oficialmente una religión sin dioses, pero la mayoría de los budistas todavía tratan a Buda como una deidad. De manera similar, la Iglesia Católica se opone vehementemente al control de la natalidad, pero la mayor parte de los católicos lo practica de todos modos. De hecho, la incorrección teológica es la norma más que la excepción entre los creyentes.

Por esta razón, el sociólogo Mark Chaves llamó a la idea de que las personas se comportan de acuerdo con las creencias y los mandamientos religiosos "la falacia de la congruencia religiosa".

Esta discrepancia entre creencias, actitudes y comportamientos es un fenómeno mucho más amplio. Después de todo, el comunismo es una ideología igualitaria, pero no por ello los comunistas se comportan de forma menos egoísta.

Entonces, ¿cuál es la evidencia real sobre la relación entre religión y moralidad?

¿Las personas practican lo que predican?

La investigación científica sobre el tema ofrece algunos resultados intrigantes.

Cuando los investigadores piden a las personas que informen sobre sus propios comportamientos y actitudes, los individuos religiosos afirman ser más altruistas, compasivos, honestos, cívicos y caritativos que los no religiosos. Incluso entre gemelos, los hermanos más religiosos se describen a sí mismos como más generosos.

Pero al observar el comportamiento real, estas diferencias no se ven por ningún lado.

Los investigadores ahora han analizado múltiples aspectos de la conducta moral, desde donaciones benéficas y trampas en los exámenes hasta ayudar a extraños necesitados y cooperar con desconocidos.

En un experimento clásico conocido como el Estudio del Buen Samaritano, los investigadores controlaron quién se detendría para ayudar a una persona herida que yacía en un callejón. Descubrieron que la religiosidad no jugaba ningún papel en la conducta de ayudar, ni siquiera cuando los participantes estaban en camino a pronunciar una charla sobre la parábola del buen samaritano.

Este hallazgo ahora se ha confirmado en numerosos estudios de laboratorio y de campo. En general, los resultados son claros: no importa cómo definamos la moralidad, las personas religiosas no se comportan con más moral que los ateos, aunque a menudo digan (y probablemente crean) que lo hacen.

Cuándo y dónde la religión tiene un impacto

Por otro lado, los recordatorios religiosos sí tienen un efecto documentado sobre el comportamiento moral.

Los estudios realizados entre los cristianos estadounidenses, por ejemplo, revelaron que los domingos, los participantes donaron más dinero a obras de caridad e incluso vieron menos porno. Pero no el resto de la semana. Como resultado, en promedio no hubo diferencias entre los participantes religiosos y no religiosos.

Del mismo modo, un estudio realizado en Marruecos descubrió que cada vez que el llamamiento a la oración era públicamente audible, los locales contribuían con más dinero a la caridad. Sin embargo, estos efectos fueron efímeros: las donaciones aumentaron solo en los pocos minutos siguientes a cada llamada, y luego cayeron nuevamente.

Otros muchos estudios han arrojado resultados similares. En mi propio trabajo, descubrí que las personas se volvían más generosas y cooperativas cuando se encontraban en un lugar de adoración.

Curiosamente, el grado de religiosidad no parece tener un efecto importante en estos experimentos. En otras palabras, los efectos positivos de la religión dependen de la situación, no de la disposición.

Religión y Estado de Derecho

No todas las creencias son creadas iguales, sin embargo. Un reciente estudio intercultural demostró que aquellos que ven a sus dioses como moralizadores y castigadores son más imparciales y menos tramposos en las transacciones económicas. En otras palabras, si la gente cree que sus dioses siempre saben lo que hacen y están dispuestos a castigar a los transgresores, tenderán a comportarse mejor, y esperan que los demás también lo hagan.

Tal creencia en una fuente externa de justicia, sin embargo, no es exclusiva de la religión. La confianza en el Estado de derecho, en la forma de un estado eficiente, un sistema judicial justo o una fuerza policial confiable, también es un predictor del comportamiento moral.

Y de hecho, cuando el Estado de derecho es fuerte, las creencias religiosas disminuyen, y también lo hace la desconfianza contra los ateos.

La coevolución de Dios y la sociedad

La evidencia científica sugiere que los humanos —e incluso nuestros primos los primates— tenemos predisposiciones morales innatas, que a menudo se expresan en filosofías religiosas. Es decir, la religión es más un reflejo que la causa de estas predisposiciones.

La razón por la cual la religión ha sido tan exitosa en el curso de la historia humana es precisamente su capacidad de sacar provecho de esas intuiciones morales.

La historia muestra que los seres sobrenaturales no siempre han estado asociados con la moralidad. Los antiguos dioses griegos no estaban interesados en la conducta ética de las personas. Al igual que las diversas deidades locales veneradas entre muchos cazadores y recolectores modernos, a los que les importaba recibir ritos y ofrendas, pero no sobre si las personas se mentían o engañaban a sus esposas.

Según el psicólogo Ara Norenzayan, la creencia en dioses moralmente invertidos se desarrolló como una solución al problema de la cooperación a gran escala.

Las sociedades tempranas eran lo suficientemente pequeñas como para que sus miembros pudieran confiar en la reputación de las personas para decidir con quién asociarse. Pero una vez que nuestros antepasados recurrieron a asentamientos permanentes y el tamaño del grupo aumentó, las interacciones cotidianas se producían cada vez más entre extraños. Entonces, ¿cómo podían las personas saber en quién confiar?

La religión proporcionó una respuesta al introducir creencias acerca de dioses omniscientes y omnipotentes que castigan las transgresiones morales. A medida que las sociedades humanas crecían, también lo hacía la ocurrencia de tales creencias. Y en ausencia de instituciones seculares eficientes, el temor a Dios fue crucial para establecer y mantener el orden social.

En esas sociedades, una creencia sincera en un observador sobrenatural castigador era la mejor garantía de comportamiento moral, proporcionando una señal pública de cumplimiento de las normas sociales.

Hoy tenemos otras formas de controlar la moralidad, pero esta herencia evolutiva todavía está con nosotros. Aunque las estadísticas muestran que los ateos cometen menos crímenes, el prejuicio generalizado contra ellos, como se destaca en nuestro estudio, refleja que las intuiciones que se han forjado a través de los siglos podrían ser difíciles de superar.


Argentina y el glamour del fracaso

Con motivo de la fecha patria argentina, el periodista y novelista Jorge Fernández Días publicó un breve ensayo que es oportuno reproducir

En el origen resplandecen las claves y los símbolos. Los querandíes vencieron valientemente a los primeros españoles, los cercaron y los forzaron a la antropofagia. Pero luego la Guerra de la Independencia no fue conducida por los pueblos originarios sino por los españoles de las colonias: militares y abogados que habían sido instruidos en la tradición hispánica y que se levantaron contra ella. San Martín luchó en la vanguardia del ejército de Andalucía bajo una bandera, y cuatro años después combatió contra ese mismo estandarte y despedazó a sus antiguos camaradas. La revolución estuvo basada en esa traición gloriosa. Traicionar se transformó desde entonces en una virtud política. Un cierto movimiento adicto a ella celebra cada año el Día de la Lealtad.

Pero el padre de la Patria le imprimió carácter a todo nuestro genoma: sus hazañas bélicas se estudiaban en los colegios militares del mundo, mientras que él era sospechado y repudiado en su tierra, y moría en la modestia, la ingratitud y el ostracismo. Triunfó en la espectacularidad de la épica, pero no brilló en la tediosa gestión pública y fracasó de hecho en el peligroso pantano de la política. Someter por la espada era más fácil que negociar con el deseo y la mezquindad de los hombres, la guerra era más sencilla que la paz, y morir en el exilio se convirtió así en una costumbre de los héroes vernáculos y por lo tanto en una fatal y extraña cualidad argentina. Nace el glamour del fracaso: somos demasiados buenos para una Nación tan mala. Y, por lo tanto, quien fracasa tiene de alguna manera la razón y exhibe en consecuencia la suprema autoridad moral: perdimos porque fuimos los mejores. Soriano decía que para tener éxito en la literatura nacional había que describir las peripecias de los fracasados. Podríamos conjeturar también que en esa época fundacional comenzó a gestarse en el inconsciente colectivo la aversión por la gris constancia, el amor por los golpes dramáticos y también el miedo a triunfar, nuestro eterno romance con la derrota. Y que fuimos sustituyendo paso a paso la realización concreta del progreso colectivo por acciones individuales y, sobre todo, por su mera enunciación verbal. "¡Argentinos, a las cosas!", se desesperó Ortega y Gasset al conocernos de cerca y registrar nuestros complejos.

La herencia ibérica fue amplia y profunda. Su cainismo (Caín matando eternamente a Abel), su lúcida mala leche y su propensión a la realidad binaria, se consagraron en las guerras intestinas del siglo XIX. Nacionalistas y liberales fundaron entonces una controversia que fue superada, pero que en tiempos de neopopulismo resucita a cada rato de manera caricaturesca. Sarmiento intentó escribir la novela verídica de un caudillo al que buscaba destrozar y al que terminó exaltando. En esa involuntaria pero genial vuelta de tuerca del "Facundo" está cifrado el cruce contradictorio y fascinante de la civilización y la barbarie. Y el encuentro mortal y amoroso de los enemigos, que imaginariamente muchos años después depusieron las armas y consintieron proyectos que amalgamaran el puerto y el interior, la ciudad y el campo, el tradicionalismo y el cosmopolitismo, lo abierto y lo cerrado. Fueron los periodistas, que en ese momento eran a la vez escritores y políticos, quienes dieron sustento a la Generación del 80. Pero uno ellos, José Hernández, defendió la causa federal y fue contra la corriente, y escribió la obra canónica: "Martín Fierro", una elegía del renegado. Borges, que admiraba esos versos, aseguraba que si los argentinos hubieran elegido en cambio el "Facundo" como libro central, nuestro destino habría sido otro. Suponía, en su hipérbole libresca, que habríamos optado por las reglas, el orden y la racionalidad, y defenestrado a sus objetores primitivos, demagógicos y violentos.

Tomás Eloy Martínez aprendió a leer con la enorme enciclopedia de su abuelo. Allí se pronosticaba: "Por sus recursos naturales, por su posición geográfica, por la educación de sus habitantes, la Argentina está llamada a ser, en el año 2000, la única potencia capaz de competir con los Estados Unidos". Al escritor francés Georges Clemenceau, que nos visitó en 1910, se le adjudica la frase: "La Argentina es tan rica que progresa de noche, cuando el gobierno duerme". Apuntó en sus crónicas que el gran esfuerzo argentino se encontraba en tomar de "cada nación de Europa lo que tiene mejor" para construir aquí fuertes cimientos de una sociedad colosal: Buenos Aires le parecía la capital de un imperio en ciernes. Éramos, en ese momento, la octava economía del mundo. Ya en 1947 a Curzio Malaparte todas estas profecías grandiosas sobre la Argentina le sonaban directamente ridículas. Nuestro país se había vuelto experto en dejar las cosas por la mitad, en despilfarrar las condiciones naturales y en dilapidar su cultura. Teníamos el talento y la ocasión, y la pelota frente al arco: la tiramos a la tribuna y quedamos afuera. Y volvimos a hacerlo una y otra vez. Seguimos en eso, cristalizados en la desgracia.

Existen múltiples respuestas para este enigma nacional, pero lo cierto es que se convirtió en un trauma. Y en una herida que nunca cierra ni cicatriza. Mientras otros países menos bendecidos por la Naturaleza y la calidad poblacional avanzaron, nosotros nos fuimos quedando. El filósofo Tomás Abraham indaga la idea de un caos identitario producido por la superposición de las distintas inmigraciones. Llegaron tantos y de tantos sitios, trayendo miradas y culturas tan diferentes, que la propia identidad nacional de base tambaleó. Para ser rápidamente argentinos, muchos de los hijos y nietos de inmigrantes abrazaron formas del nacionalismo. Perón se benefició de esa debilidad congénita, pero no fue el único. Un cacareo nacionalista, un sentimiento regresivo, inútil y supersticioso, penetró las clases medias y permanece aún en ellas, más allá de banderías políticas. No se trata de un nacionalismo sano, como el francés, sino de una manifestación enfermiza y banal, que nos aleja de un capitalismo serio y nos encapsula en una decadencia perpetua.

Como sea, aquella inmigración nos inyectó lo mejor y lo peor de Europa: su cultura del esfuerzo y también su transgresión, su sentido democrático y también su intolerancia, su optimismo y, por supuesto, su melancolía. Que el tango transformó en obra de arte y lamento universal. De todas esas importaciones, tal vez la más crucial haya sido el fuego sagrado, la convicción del laburo, la irrenunciable utopía del progreso. Los nacionalistas, por lo general, han despreciado ese empuje, y han preferido medrar con el facilismo y con nuestras debilidades, algo que provocó subterráneamente un choque entre pobres de distintos orígenes.

Nuestro juego preferido de mesa es el truco, que consiste en mentir y en hacerlo en voz alta. La picardía criolla, hecha la ley hecha la trampa, la cultura del atajo, vivir por encima de nuestras posibilidades, atarlo todo con alambre y confiar en que Dios es argentino. Uno por uno, somos magníficos, sostenía Borges: todos juntos somos un desastre. Algo de razón lo asistía. Pero era también Borges quien rescataba la amistad como el gran culto argentino. A ella debería agregarse la pasión por la familia: cualquier encuesta la coloca por encima del trabajo, el estudio, la religión e incluso la propia pareja. Un sondeo revelaba no hace mucho que la solidaridad era el valor máximo del argentino promedio, algo que se comprueba en momentos excepcionales, pero que se diluye en el diario ejercicio de la rutina ciudadana. Lo curioso es que el respeto, la creatividad y la responsabilidad aparecían en los rangos menos valorados.

Asevera Santiago Kovadloff que la Argentina es una sociedad donde la experiencia no logra transformarse en enseñanza. Y Mario Bunge, que nuestro karma consiste en destruir y empezar todo de nuevo. Repetimos y refundamos nuestros errores, en una espiral que baja. Nos deslizamos por el embudo de la historia. Dicho todo esto, tampoco somos los peores de la clase; estamos por el medio de la tabla, peleando cada tanto el descenso.

Un verso de Discépolo, un texto de Borges, un cuento de Manucho, una canción de Atahualpa, una gambeta de Messi, un tango de Gardel, una melodía de Piazzola, un atardecer en la pampa, un glaciar y un confín helado de la Tierra, una lluvia tropical en la selva misionera, un bayo y un cordero, un hombre de campo que sonríe, una mujer trabajadora de los conurbanos, un niño con la cara sucia, un barco de Quinquela, un cafetín de Buenos Aires, un malbec de Mendoza, una familia que celebra, un asado con amigos, quince minutos de Darín, una salita del under, un do de pecho en el Colón, un malvón, un jacarandá en flor, una pizza en Guerrin, las obras completas de Bioy y de Silvina, la Docta, Salta la linda, la Colección Robin Hood, Mafalda y Manolito, las aguafuertes de Arlt, Rosaura a las diez, el piano de Martha, un poema de Pizarnik y otro de Calveyra, los científicos, los médicos, los héroes de Malvinas, "Casa tomada", una volea de Del Potro, unos mates en una mañana fría, el sable morisco del Gran Capitán, la muerte solitaria y digna de Belgrano, los granaderos, los bomberos, un blues del Carpo, calamaros y garcías, la mesa de los galanes, un beso robado en el Rosedal. Tantas cosas nos justifican.


El narco llegó a las urnas

La mayor parte de los 49 candidatos mexicanos asesinados en las últimas semanas, fueron ejecutados con usos y costumbres del crimen organizado, lo que para el escritor y economista Jorge Zepeda Patterson da cuenta de la enorme regresión del país, muchos de cuyos gobernantes electos tras los asesinatos, son narcos.

Pasamos tanto tiempo temiendo que el dinero de los cárteles de la droga financie campañas electorales de los políticos, que nunca vimos venir a lo sicarios que llegaron para ejecutarlos. Todo indica que los narcos decidieron que los funcionarios no son de fiar, incluso comprados; y que resulta mucho más seguro tener los propios. ¿O de qué otra manera entender el medio centenar de candidatos asesinados durante la presente campaña electoral? (123 personas si se incluyen a funcionarios públicos).

Como en tantos otros renglones en materia de inseguridad pública en México, estamos ante un nuevo y sangriento récord. La violencia siempre ha estado presente en los comicios de una u otra manera, pero por lo general solía tener un correlato esencialmente político, un exabrupto ocasional entre las corrientes que se disputan el poder. El asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio en 1994 fue considerado una purga interna entre las filas priistas y la mayor parte de los incidentes y balaceras durante las campañas han sido atribuidas a desencuentros entre fracciones políticas rivales. Ahora se trata de otra cosa.

La mayor parte de los 49 candidatos asesinados en las últimas semanas fueron ejecutados con usos y costumbres del crimen organizado. Pistoleros con cuernos de chivo que acribillan el auto en el que viaja por un camino regional el candidato y sus acompañantes. Los menos han sido ejecutados por un solo sicario.

En todos los casos se trata de aspirantes a un cargo político local: alcaldías de poblaciones pequeñas y medianas, por lo general. El único ataque en contra de un candidato a un puesto federal fue en contra de Fernando Purón Johnston, quien recibió un tiro en la nuca al término de un mitin. Purón buscaba una curul en el congreso nacional, aunque se sabía de sus fricciones con el narco durante su gestión como alcalde de Piedras Negras, Coahuila, de 2014 a 2017.

Se me dirá que no es la primera vez que el narco interviene ostensiblemente en las elecciones. En 2010 un comando asesinó a Rodolfo Torré Cantú, candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas. Claramente se trató de una medida extrema en un proceso de desencuentros entre la clase política y el poder criminal local. Lo que ahora vemos es de otra escala y refleja la manera en que los cárteles se han apropiado de regiones rurales completas. Ya no basta asegurar una alcaldía permisiva que les permita el trasiego de drogas; ahora el narco requiere el control absoluto de la policía municipal. Eso le permite blindar la plaza para impedir el arribo de bandas rivales y expandir sus actividades a muchos otros rubros delictivos: piratería, tala de bosques, robo de ganado, asalto a transportistas, extorsión generalizada a comercios y productores, prostitución, entre otros.

Podrá decirse que 49 muertos son pocos en un país en el que la cifra de asesinados superará las 25.000 personas este año. Pero por desgracia son suficientes para alterar el significado mismo de los procesos electorales en estas regiones. Por cada candidato sacrificado hay centenares que prefieren renunciar a la candidatura y seguramente son más los que deciden de plano doblar las manos y ceder a las presiones de los capos locales (que normalmente comienzan por exigir la comandancia de policía para uno de los suyos). En ese sentido, el impacto es enorme, particularmente en las entidades de mayor incidencia como Puebla, Oaxaca y Guerrero.

Ciertamente el fenómeno es regional. No estamos hablando de la posibilidad de un narco presidente, ni mucho menos. Entre otras cosas porque los cárteles de la droga carecen de una estrategia política nacional como tal. Los liderazgos legendarios han sido derrumbados y los principales cárteles son más bien confederaciones de bandas salvajes y feudalizadas en parmente lucha entre sí. Lo suyo es el control del territorio local, por el momento.

Pero eso no hace menos preocupante la progresión del crimen organizado sobre la estructura política. Así comenzó la ola de inseguridad que terminó por tragarse al país entero. Hace diez o 15 años hablábamos de la violencia en la frontera o en Tierra Caliente como si se tratase de anomalías o de un país exótico y bárbaro, ajeno a las ciudades donde viven los cristianos. Hoy la delincuencia opera sin tapujos en los barrios acomodados de la capital. Algo similar está sucediendo con la intervención del narco en las elecciones.

El problema con los elefantes rosas en la habitación que pretendemos no ver es que tarde o temprano terminan aplastándote. Hoy son presidentes municipales, mañana gobernadores; al final, la barbarie.


Gatopardo mexicano

El analista Sergio Muñoz Bata considera que López Obrador tendrá que proponer reformas políticas e intelectuales muy profundas, porque en caso contrario puede convertirse en un nuevo Gatopardo

Las encuestas acertaron, y en su tercer intento, Andrés Manuel López Obrador ganó la presidencia de su país porque la mayoría de los votantes creyeron su promesa de cambiar el país y erradicar la corrupción. Ahora le toca cumplir la promesa más hiperbólica en la historia política del país: forjar una cuarta transformación del país en línea con la revolución de independencia de 1810, la Reforma Liberal de 1867 y la Revolución de 1910

Los tres fueron momentos trascendentales en los que se rompió el orden establecido y se redefinió la identidad nacional, pero con un costo enorme en vidas humanas, dislocación económica y polarización política. Peor aún, el nuevo orden casi nunca fue afortunado.

Evidentemente hay que celebrar el movimiento que liberó a México de España, pero también hay que reconocer que durante más de una década el país se desangró, se dividió y que al final no se construyó una nación de leyes e instituciones democráticas. La guerra concluyó con un Criollo coronándose Emperador con la aquiescencia de todos los actores políticos. Entre 1821 y 1861, México tuvo más de cincuenta presidentes y uno de ellos, el que perdió la mitad del territorio nacional, fue reelecto once veces.

La segunda gran transformación de la que habla López Obrador, la Reforma, fue un movimiento encabezado por Benito Juárez electo presidente en 1861 y quien resistió una intervención militar francesa, promulgó leyes para frenar el abuso del poder eclesiástico y nacionalizó las propiedades de la iglesia. También forjó un nuevo orden institucional con un Congreso y un Tribunal Supremo Independientes, una nueva Constitución, plenas libertades civiles y de prensa, y respeto por el estado de derecho.  Por un corto período Juárez intentó restaurar el orden en la agobiada república y reveló la verdadera identidad nacional como una nación mestiza pero sus logros no duraron mucho y la democracia no arraigó en el país. Cuatro años después de su muerte otro liberal se apropió del poder durante más de 30 años.

La tercera transformación histórica que AMLO pretende emular es la Revolución de 1910 que puso fin a la dictadura de Porfirio Díaz. Otro trastorno en el que murieron al menos un millón de personas en la más de una década que duró el conflicto,

y condujo a un régimen antidemocrático de un solo partido que duró 70 años. Es cierto que los niveles de vida de la mayoría de los mexicanos aumentaron gracias a un impresionante crecimiento económico del seis por ciento anual durante aproximadamente tres décadas. Al mismo tiempo, sin embargo, la represión a los disidentes políticos fue brutal y cientos si no es que miles de líderes de opositores y líderes de sindicatos independientes y estudiantiles fueron cooptados, asesinados o encarcelados. No fue sino hasta el año 2000 que un partido de la oposición ganó la presidencia.

Dados estos antecedentes, me pregunto si López Obrador podrá transformar el país sin más rupturas. Cuando se le pide explicar cómo hará su transformación, sus respuestas son inescrutablemente vagas pero eso no parece importarle a sus seguidores que creen en él con un celo casi religioso y esperan que haga historia.

López Obrador ha prometido erradicar, no mitigar, la corrupción a través del ejemplo moral de su propia incorruptibilidad. Parece creer que viviendo una vida ejemplar en un lugar modesto en vez de en la residencia presidencial, reduciendo su salario y el de su gabinete, vendiendo el avión presidencial y los helicópteros, y cancelando las pensiones de los ex presidentes su mensaje de rectitud será seguido por todos los funcionarios y políticos del país. En el discurso que dio en el Zócalo la noche del 1 de julio dijo, “permitirá la corrupción ni la impunidad. Sobre aviso no hay engaño: sea quien sea, será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares”. Veremos.

El núcleo de su apoyo proviene de jóvenes que están hartos de la violencia y la inseguridad diarias, y resienten profundamente la corrupción de los dos partidos tradicionales. Al momento, con 93% de las casillas computadas, AMLO lleva el 53% de los votos, que representan poco más de 24 millones de sufragios, comparados con los 10 millones para Anaya y 7.5 millones para Meade. Sin embargo, analizando al grupo que lo rodean en su coalición política, una mezcla de políticos de la vieja guardia del Partido Comunista, un pequeño partido evangélico de extrema derecha, algunos de los líderes sindicales más corruptos en la historia de México y un nutrido grupo de apparatchiks del PRI y el PAN, es difícil creerle.

Su discurso sobre política exterior es desalentador. Qué significa en términos reales que diga "La mejor política exterior es una buena política interna". Da vergüenza escucharlo declarar que su relación con Donald Trump será mejor que con Enrique Peña Nieto porque Trump reconocerá su autoridad moral.

También ha dicho que reafirmará la vieja doctrina mexicana de la No Intervención en los Asuntos de Otras Naciones y me pregunto si esta es una estrategia para evitar perturbar al régimen cubano por su horripilante historial en derechos humanos. Después de todo, él ha declarado públicamente su profunda admiración por Fidel Castro, a quien describe como el libertador de Cuba.

Dado su temperamento explosivo y su tendencia a insultar, despreciar y descalificar a aquellos que no están de acuerdo con él temo sus seis años en el gobierno. Pero mis dos mayores preocupaciones son estas: ¿podrá implementar un cambio significativo sin causar más dislocación económica y polarización política en un país ya polarizado? ¿Qué pasará con las expectativas de los votantes cuando finalmente descubran que la corrupción, la impunidad y la desigualdad no fueron erradicadas en su mandato de seis años y que él, como el Gatopardo de Lampedusa, "cambió las cosas para que todo permaneciera igual"?


El “día después” de la tragedia venezolana

El chavismo es como un terremoto o sunami y ha destrozado al país, provocando la catástrofe económica más grande del mundo en los últimos 60 años. Un grupo de expertos explica que la recuperación requerirá un esfuerzo internacional extraordinario.

La situación de Venezuela continúa agravándose año tras año. Si se cumplen las proyecciones de los organismos multilaterales para 2018, el país habrá perdido cerca del 50 por ciento de su producto interno bruto en cinco años. Esta caída se encuentra entre las catástrofes económicas más grandes de los últimos sesenta años, por encima de Zimbabue entre 2002 y 2008, y comparable solo con la de países que fueron soviéticos luego de la transición del comunismo. O a la de conflictos bélicos como los de Irak, Liberia, Libia y Sudán del Sur en las últimas tres décadas.

A medida que se deterioran las condiciones del país, también cambian las estrategias y los apoyos requeridos para lograr su recuperación. Veinte años de chavismo han dejado a Venezuela en una condición de invalidez tal que rescatarla va a requerir ayuda internacional en la acepción más clásica del término. América Latina y la comunidad internacional deben entenderlo así y asumir el rescate de la nación latinoamericana como una urgencia.

Desde 2013 hemos venido trabajando en los lineamientos de un plan de rescate para “el día después” del fin del régimen chavista. En septiembre de 2014, propusimos una reestructuración de la deuda con el fin de evitar el colapso inminente y compartir las cargas del ajuste de manera más equitativa entre los venezolanos y los acreedores de deuda pública externa. A finales de 2015, alertamos sobre la catástrofe humanitaria que se aproximaba. A principios del año 2016, propusimos acompañar la reestructuración con un programa de asistencia extraordinaria con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Trabajando con un grupo de economistas venezolanos, calculamos que en aquel entonces se requerían 54.000 millones de dólares en cinco años; una cantidad similar —diez veces la cuota del país— a la ayuda que el FMI le dio a Grecia en 2010 y a Argentina hace algunos meses. Los resultados los recogimos en una propuesta para rescatar el bienestar de los venezolanos que hicimos pública en 2017.

Pero el día después no ha llegado y el futuro ya no es lo que era antes. Al actualizar nuestros estimados con los datos más recientes, hemos tomado conciencia de que los 54.000 millones de dólares que propusimos el año pasado ya no alcanzan. La causa de esta insuficiencia es la enorme destrucción de valor en los últimos doce meses. De acuerdo con un reciente reporte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en mayo de este año la producción petrolera de Venezuela fue 570.000 barriles por día inferior a la de mayo de 2017, una caída del 29 por ciento. Esta diferencia representa unos 12.000 millones de dólares anuales, cifra similar al total de las importaciones del año pasado, y equivalente a 140 por ciento de las reservas internacionales del país. Además, han colapsado los sistemas de refinación, generación eléctrica, agua, gas doméstico y salud, y se han ido del país más de un millón de venezolanos.

Nuestro problema ya no se puede resolver solo con una reestructuración de deuda más profunda o con un programa de asistencia financiera más grande. Aunque los fondos de los organismos multilaterales —como el FMI— vienen a tasas de interés muy bajas, estos préstamos deben ser repagados. Las normas del FMI requieren que el país sea lo suficientemente solvente en un plazo razonable como para poder emitir deuda a tasas de mercado, a fin de devolver los préstamos obtenidos. Dados los daños registrados en los últimos doce meses, la necesidad de fondos adicionales sería de tal magnitud, que el país quedaría sobre endeudado y perdería la posibilidad de acudir a los mercados financieros para repagarle al FMI.

Una comparación simple puede ayudar a comprenderlo: si a una persona, con buena salud, se le quema la casa que compró mediante una hipoteca, es difícil que pueda adquirir otra con otro préstamo, y salir adelante con dos hipotecas. Por lo mismo, los bancos le prestarán el crédito para una segunda hipoteca solo si se elimina la primera. Pero si, además, la persona perdió la salud y se encuentra incapacitada para trabajar a ritmo normal durante algunos años, los bancos no le prestarán para la vivienda a menos de que otros aporten parte del capital.

Lo mismo ocurre con Venezuela. Ya no es una de esas naciones que pueden ir a los mercados financieros cuando lo necesiten. Tampoco es de los países de ingresos medios, que no lo pueden hacer, pero sí pueden recurrir a préstamos ordinarios de organismos multilaterales. Hoy en día Venezuela es un país pobre, altamente endeudado, que no podrá salir adelante solamente con pedir prestado. Para estos países se creó otro recurso: las donaciones.

Las donaciones no son nuevas para el mundo, pero sí son inusuales en América Latina, particularmente en países, como Venezuela, que alguna vez fueron considerados ricos. Pero Venezuela ya tampoco es lo que era: actualmente cuenta con un ingreso per cápita aproximado de 2 600 dólares por habitante y una producción petrolera per cápita 64 por ciento inferior a la de 2005. El chavismo le ha traído al país una perdida económica superior a las que se han registrado en los países que han recibido las mayores donaciones después de sufrir grandes catástrofes naturales o situaciones de guerra.

En nuestras proyecciones, además de la reestructuración de la deuda y de un paquete financiero de 60.000 millones de dólares, Venezuela requerirá de donaciones de rápido desembolso por aproximadamente 20.000 millones de dólares, necesarios para financiar la importación de materias primas, insumos intermedios, repuestos, medicinas y equipos necesarios para iniciar la recuperación acelerada de la producción.

Estos recursos también permitirán sustituir a la impresión de moneda —el único mecanismo de financiamiento del gasto público con el que cuenta el gobierno venezolano tras agotar su capacidad de endeudamiento— y origen de la hiperinflación que azota al país. Con este apoyo, el país podría fortalecer su solvencia, lo que le haría posible acceder a un programa de financiamiento multilateral en mejores condiciones.

De obtener esta cantidad de donaciones, Venezuela no sería una excepción histórica. A precios de 2017, los 20.000 millones de dólares para Venezuela serían una fracción de la ayuda recibida por Palestina entre 2008 y 2010 (equivalentes a 67.983 millones de dólares) o Irak entre 2005 y 2007 (46.664 millones); y similar a las donaciones que recibió Haití entre 2009 y 2011, Zambia entre 2005 y 2007 o Siria y Jordania entre 2013 y 2015 (todos alrededor de 20.000 millones de dólares).

La tragedia que hoy flagela a Venezuela es uno de los desastres humanos contemporáneos más grandes. De hecho, que la devastación de esta nación latinoamericana no esté asociada a una guerra o un terremoto, no la hace menos cruenta ni menos mortífera, de acuerdo con los cálculos de Caritas.

La rápida recuperación del país y la atención a su crisis humanitaria debe ser una prioridad para América Latina y un imperativo moral para el resto del mundo. La debacle de Venezuela ha generado consecuencias funestas para la región: una crisis de refugiados, el regreso de enfermedades ya erradicadas —como el sarampión y la malaria— y problemas asociados al narcotráfico, la corrupción y el lavado de dinero. Por otro lado, la negativa del régimen venezolano a aceptar ayuda humanitaria es una muestra más de que las consideraciones políticas pueden llegar a predominar sobre el derecho a la vida.

El hecho de que la tragedia venezolana sea producto de la implantación gradual de un modelo de dominación social a través de la represión y el hambre, le impone a la comunidad internacional la obligación de intervenir para evitar una catástrofe humanitaria mayor.

Para comenzar a recuperarse, Venezuela va a requerir de un programa de reformas que restablezcan los derechos de propiedad, la seguridad personal y jurídica y los mecanismos de mercado. También se necesitarán programas de asistencia destinados a cubrir el enorme déficit de atención social heredado de la revolución bolivariana. Esta serie de reformas debe ser respaldada por los mecanismos de asistencia propios de la comunidad internacional: una donación como la que se hizo a Haití, un programa financiero como el que recientemente le otorgó el FMI a Argentina y una reestructuración de la deuda como la que se hizo en Irak.

El esfuerzo de la sociedad, junto con un programa integral de reformas y el respaldo internacional, pueden ayudar a restituir a la mayor brevedad la capacidad del país de salir del abismo y valerse por sí mismo.


Frases Célebres 724

“Un déficit prolongado desemboca en un ajuste fiscal. Las proyecciones económicas planteadas por el gobierno en la Rendición de Cuentas, no se van a cumplir (...)  la situación del mercado de trabajo es mala, y si no se concreta una recuperación del crecimiento sobre bases más estables, no se va a poder reducir el déficit fiscal. El próximo gobierno va a enfrentar un escenario terriblemente doloroso”. Marcel Vaillant, economista y docente de la Facultad de Ciencias Económicas, a propósito del actual escenario económico. Informativo Carve,(11/07/18).

“Esta es una Rendición de Cuentas de campaña electoral, porque aumentar el gasto no es lo que la economía uruguaya está pidiendo, sino lo que la fuerza política necesita para 2019”. Conrado Rodríguez, diputado Colorado, sobre  el proyecto de ley en cuestión. Hora de Cierre, radio Sarandí (10/07/18).

“Es la Rendición de Cuentas, de un año preelectoral, más austera que yo conozco, con la excepción de una sola que fue la del año 2003 en una circunstancia en la que el país estaba atravesando una situación difícil. Esta (2018) es la más prudente que recuerde desde que tengo memoria estadística (...) La Rendición tiene un incremento del gasto público de 0,25 % y ello está enteramente financiado por recursos genuinos, por lo tanto, el impacto fiscal es igual a cero”. Danilo Astori, ministro de Economía. Informativos 930, radio Montecarlo (11/07/18).

“Si hoy fueran las elecciones la economía no sería una razón para que pierda el Frente Amplio”.  Javier De Haedo, economista, analizando el contexto económico y fiscal para la discusión del proyecto de Rendición de Cuentas presentado por el Poder Ejecutivo. Las Cosas en su Sitio, radio Sarandí (11/07/18).

“No voy ser candidato. La biología  no entiende de argumentos políticos y tengo una vieja decisión y la sigo sosteniendo. Llegar a la edad que tengo es un milagro, pero no puedo abusar”. José Mujica expresidente y actual senador. Telenoche, canal 4 (10/07/18).

“En este contexto pesan más que en otras ocasiones los candidatos. Para el Frente Amplio, tal vez por primera vez desde 1989 ninguna de las tres partes del taburete Mujica, Astori o Tabaré Vázquez va a ser candidata (...) El Frente Amplio tendría que estar asustado, porque el escenario que se viene es más complicado que los anteriores”. Ignacio Zuasnabar, politólogo. En la mira,  VTV (11/07/18).

“La reforma no conduce a nada (...) Es una señal de `aprovechemos la calentura de la gente` (...) Como que Larrañaga se reposiciona con la juntada de firmas y me parece que lo importante no es ese mensaje. Hay que encarar las cosas de otra manera para resolver un problema que es bien complicado”. Enrique Antía el intendente Blanco de Maldonado, se mostró contrario a la reforma constitucional propuesta por Jorge Larrañaga para introducir varias medidas dirigidas a mejorar la seguridad. En Perspectiva, radio Mundo (10/07/18).

“A título personal: lamento que Antía opine de esta manera. Me sorprende. Se puede compartir o no la recolección de firmas, pero los que la impulsamos no le faltamos el respeto a nadie. Falta de respeto es, en vez de discrepar con la idea, descalificar al que la propone”. Pablo Abdala, diputado de Alianza Nacional, en rechazo a las declaraciones de Antía. Su cuenta de tuiter.

“Siempre fui la oveja negra”. Beatriz Argimón, presidenta del Directorio del Partido Nacional. Semanario Voces (05/07/18).

“Obviamente la primera votación no fue casual. El Frente Amplio aseguró que después de este proceso, tenía los votos. Y en realidad no están los votos, no estuvieron los votos del gobierno para este proceso. La oposición hace un año ofreció los votos para aprobar el TLC con Chile. ¿Qué se nos dijo? Que primero lo iba a resolver el gobierno. ¿Cómo terminamos? Volvimos para atrás un año y es la oposición la que garantiza que se apruebe el TLC con Chile. Cosas de la vida...”. Luis Lacalle Pou, senador Blanco, a la salida de sala al momento de votar de la senadora frenteamplista Constanza Moreira, dejando en evidencia la falta de acuerdo en el oficialismo Portal 180 (11/07/18).

“Aún no está claro cuáles de los internos apoyaron realmente el motín, ya que muchos fueron empujados a la situación que se vivía y no habían formado parte ni de la fuga ni del plan de tomar rehenes y enfrentar a la autoridad (…) Alrededor de cinco prisioneros salieron de sus celdas porque sufren tuberculosis y aprovecharon el momento para obtener una mejor ventilación. Es que, aunque fue concebido originariamente como un espacio de máxima seguridad, el módulo empezó a albergar situaciones muy diversas, incluyendo a los aquejados por tuberculosis”. Informe de Juan Miguel Petit, enviado a la Comisión Bicameral de Seguimiento Carcelario del Poder Legislativo, sobre la toma de rehenes en el módulo 12 del Comcar, en donde los prisioneros accedieron a las escopetas, las esposas y otros elementos de seguridad de la guardia, abrieron todas las celdas del módulo y rompieron cámaras, paneles y computadoras, además de amenazar a los policías a lo largo del conflicto. Semanario Búsqueda (12/07/18).

“Es muy complejo… y si se va el ministro, ¿quién agarra si sabe que al otro día le amenazan a su hija de 15 años, a su hijo de 12 años? Bonomi debe seguir al frente del Interior. Los que piden la renuncia no se dan cuenta de las dificultades del cargo .Si fuera tan fácil habría miles, una cola para ser ministros, pero no la hay (…) el que viene le va a llevar seis meses aprender y después que aprende aplica el plan le va a llevar otros seis meses. Y si el plan no da resultado ¿qué hacemos?”. Rafael Michelini, senador frenteamplista. Portal La Red21 (10/07/18).

“Están abusando de los usuarios de telefonía de Uruguay, pero seguramente lo estén haciendo también en Argentina, Chile, Brasil y muchos otros países”. Hugo Koncke, técnico en seguridad de la información, sobre la estafa telefónica con llamadas de Lituania. Telenoche, canal 4 (11/07/18).

“Uruguay unido por la baja de combustibles. El pueblo trabajador dice BASTA DE TARIFASOS (sic) SI A LA BAJA NO AL AUMENTO!!!”. Pancarta de un grupo de manifestantes  que interrumpió el tránsito sobre avenida del Libertador  frente al edificio de Ancap, en reclamo por el aumento del precio de los combustibles.

“Pueden tener certeza de que voy a ser candidato para, entre otras cosas, recuperar la soberanía del pueblo brasileño”. Luiz Inácio Lula da Silva,  expresidente, preso por corrupción y tras la revocación de su liberación por parte del juez federal Sergio Moro. Su cuenta de tuiter.

“¿Debería el gobierno de Trump imponer sanciones a los funcionarios nicaragüenses, como lo ha hecho con altos funcionarios venezolanos? La respuesta es sí, pero conjuntamente con otros países europeos y latinoamericanos. Unas sanciones unilaterales de Trump podrían ayudarle a Ortega a hacerse la víctima y a recobrar cierto apoyo de sus bases sandinistas, según me dijeron algunos líderes opositores nicaragüenses. Pero las sanciones colectivas de Estados Unidos, Europa y América Latina a funcionarios nicaraguenses serían muy necesarias, agregan. En los últimos diez años, los gobiernos de Obama y Trump, así como la comunidad empresarial nicaragüense, se equivocaron al no oponerse más categóricamente al golpe en cámara lenta que ha tenido lugar en Nicaragua. Ahora, es tiempo de que el mundo ponga más atención al baño de sangre que está teniendo lugar en ese país centroamericano, y los países tomen medidas al respecto”. Andrés Oppenheimer, periodista, referente a la matanza de más de 200 manifestantes antigubernamentales en Nicaragua. El Nuevo Herald, Miami (05/07/18).

“En julio hemos encontrado diferente a Nicaragua, pero no es un cambio para bien. La represión ha cambiado su modus operandi, y la Comisión ha observado nuevas prácticas de violencia (...) La violencia se ha recrudecido de manera muy intensa. Si había antes algunas prácticas de represión bastante específicas, ahora estas prácticas están diversificadas (...) Hemos observado el uso de paramilitares y otros grupos armados, que están actuando bajo la presencia de la Policía Nacional, o incluso operando de manera conjunta”. Pablo Abrao, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Confidencial TV de Nicaragua (10/07/18).


LA HERIDA

Por LA LIBRERIA

La Herida, de Jorge Fernández Díaz, Editorial Planeta, Montevideo, 2017.

Jorge Fernández Díaz es escritor y periodista. Se desempeñó como cronista policial, periodista de investigación y jefe de redacción de diversos medios. Actualmente es columnista y secretario de redacción de La Nación de Buenos Aires.

Ha publicado diversos libros, entre ellos: El Dilema de los Próceres, Mamá, La Logia de Cádiz (que hemos comentado), el Puñal, etc.
Precisamente en El Puñal, es donde aparece por primera vez  el agente Remil, cuyas acciones u omisiones se retoman en esta obra, que ha sido éxito de ventas en Argentina.
La obra se inicia con la desaparición de una monja, referente social de una villa miseria, donde dos bandas de narcotraficantes se disputan el territorio. Ambas bandas la respetan, aun cuando ella intentó recuperar a un joven drogadicto y además, “mula” de una de las bandas.
Al desaparecer, deja una nota que contiene únicamente una frase: “La fe también agota”.

“El Papa Francisco la conoció y la admira. La recuerda siempre con estupor y dolorosa nostalgia y exige- con la mayor reserva- una investigación”. Así se los manifiesta el salesiano Pablo en La Sala de la Signatura del Vaticano a los investigadores enviados por el gobierno argentino, agregando: “ya sé que no se puede confiar en la policía ni en los jueces, pero aquí tiene el dossier completo”.
Mariela Leoni, que así se llamaba o se llama la monja, es de la congregación del Sagrado Corazón, estudió teología en la Universidad Católica Argentina, realizó posgrados en Italia, convirtiéndose en una intelectual y, curiosamente, en maratonista.
Ramil, es el encargado de investigar la extraña desaparición de la monja, pero al mismo tiempo debe hacer de guardaespaldas de una diva que, junto con una asesora de imagen, es contratada por la Casa Rosada para mejorar la imagen de un gobernador patagónico. Todo se entrelaza y entrevera.
Ramil, puede ser romántico y sensible pero hasta desalmado y sin códigos: “Se quiso resistir de entrada, en la casucha que alquila, y me obligó a golpearlo sin miramientos. Pero aún con la jeta rota insistió en hacerse el valiente: pidió una navaja. A cambio, calenté una plancha, lo esposé a la cama y le quemé los huevos. Dicen que violaste a una monja y que después la enterraste en un descampado; que te vieron con una pala y que vos te pavoneabas en las fiestas. Jura a los gritos, llorando de dolor y de miedo, que todo eso es falso, cosa de soplones. No le creo ni una palabra, así que le plancho las axilas.”
En definitiva un thriller policial y político que desnuda con dramatismo y realismo a la vez, el poder dentro del poder.

Correo de los Viernes.
Publicación Oficial de la Secretaría de Prensa del Foro Batllista.