Edición Nº 1104 - Viernes 30 de octubre de 2026

Viglietti, a desalambrar y UPM

Por Tomás Laguna

El trovador de los sesenta apagó su vida dejándonos su mensaje reivindicativo del hombre nuevo en una sociedad sin injusticias sociales, casi al mismo tiempo que sus viejos compañeros de lucha, desde el gobierno, otorgan generosas concesiones a una multinacional papelera, una de las principales propietarias de la tierra en nuestro país.

La trova dulce, melancólica, por momentos monótona, encierra un mensaje que para nada está en consonancia con esa musicalidad refinada, donde el virtuosismo musical de la guitarra clásica se amolda a ritmos folklóricos, y como evolución más urbana, al canto popular. Con un innegable dejo de la más tradicional trova ibérica, Daniel Viglietti hizo uso de sus innegables dotes musicales para sembrar un mensaje combativo. Fue su forma de acompañar al movimiento tupamaro (su simpatía y vínculo fue evidente), dónde en lugar de empuñar armas lo acompañó con la guitarra. Más allá del legado artístico, está su mensaje revolucionario incubado en los desgraciados años sesenta, cuando el régimen cubano pretendió infiltrar al resto de América Latina. En uno de los últimos reportajes concedidos hace apenas un mes, decía para una emisora chilena “había un hombre que se llamaba Ernesto Guevara, que quería cambiar el mundo incluso para que fuera más justo con los niños y luchó y dio la vida por eso. Cayó, yo siempre digo, como caen las semillas. Eso ha pasado con el Che, ha pasado con Camilo Torres, con Carlos Lamarca en Brasil, con Miguel Enríquez aquí y nada menos que con Salvador Allende, seres que caen y caen como semillas, no son una caída elemental sino que son una siembra.” Eran los profetas de su evangelio...
 
Más allá de su legado artístico, quedó suspendido en el aire y el tiempo su arenga revolucionaria justificando la violencia guerrillera para alcanzar aquel bien superior de la justicia social infinita: “Yo sé que es preciso vencer, yo sé que es preciso luchar, yo sé que es preciso morir, yo sé que es preciso matar – yo viví en medio de mi gente en tiempos de rebelión así pase los años que me tocó vivir – es un tiempo de guerra es un tiempo sin sol – mientras vamos preparando el camino a la amistad no podemos ser amigos del mal, al mal hay que dar maldad – si llegaras a vivir ese tiempo de igualdad en que el hombre ayude al hombre vivirás la libertad” (del tema “Yo vivo en un tiempo de guerra”). Era la reivindicación de la execrable teoría de que para alcanzar los objetivos más altruistas vale cualquier medio, la que aún infecta el cerebro de resentidos y anti sistemas.

Lo triste fue que, al son de aquellas coplas, muchos jovencitos, adolescentes románticos, pletóricos de idealismo, entregaron su vida por aquellas causas perdidas. Así se destruyeron familias y se perdieron vidas preciosas. Y bien dicho causas pérdidas, porque aquellos revolucionarios y sus simpatizantes de los sesenta, hoy en el gobierno, han sido condescendientes con estructuras y sistemas productivos cuya sola mención habrían enriquecido el cancionero de protesta de antaño, aumentando su iracundia.

¿Cuál habría sido la trova ante las circunstancias del modelo agro exportador actual? ¿Qué copla habría entonado Viglietti viendo la supremacía del negocio ganadero cárnico sustentado desde siempre en la odiada oligarquía ganadera, y luego el mono cultivo de soja transgénica cuya tecnología es provista por multinacionales, y finalmente el sistema forestal para la producción de celulosa, con multinacionales antes las cuales el superior gobierno de la izquierda popular mendiga mayores inversiones?

El pragmatismo de la izquierda en el gobierno, reconociendo la racionalidad de las estructuras productivas como soporte de una economía agro exportadora, puede resultar para algunos un mérito aceptando la realidad por encima de las ideologías. Para los que entregaron la vida al son de las coplas de Viglietti y tantos otros músicos sesentistas, no es más que una traición. Traición a una causa construida a base de mentiras y falsos profetas. ¿Alguna vez darán la cara por ello?
“Cante como si supiera con el aire de mi pueblo, y al borde de la alegría la muerte nos quitó el sueño, los horrores del poder son tantos y tantos, contra ellos canto” (Daniel Viglietti - Por ellos canto)



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