Uruguay, la droga y el narcotráfico
Por Luis Hierro López
El país tiene que hacer un acuerdo nacional, que incluya a todos los partidos y que establezca políticas para diez o quince años, sobre los desafíos que implica el tráfico de drogas y sus adicciones. En los últimos quince años tuvimos orientaciones contradictorias y es notorio que venimos perdiendo el partido. ¿Vamos a seguir experimentando los próximos tiempos? ¡Espero que no! Un gran acuerdo político de larga duración se hace imprescindible.
La novelería frenteamplista nos trajo, desde 2005 en adelante, dos actitudes contrapuestas: la política que impuso el entonces presidente Vázquez para reducir y controlar el consumo de tabaco, la que tuvo buena aceptación de la población, y el saludo a la izquierda que propuso Mujica con su inútil ley sobre la marihuana, aquella que nos iba a servir para “combatir el narcotráfico”. Fue todo un embrollo inexplicable: un presidente de un partido que prohíbe fumar porque ese vicio provoca cáncer y el siguiente presidente del mismo partido que promueve fumar –marihuana, que provoca no sólo cáncer sino otras enfermedades– porque de esa forma Uruguay, el querido y heroico Uruguay, se plantaba en el mundo como ejemplo de cómo hay que luchar contra el narcotráfico. Todo fue un entrevero y un gran fracaso: los uruguayos consumen más marihuana y más cocaína que antes y, además no luchamos contra el narcotráfico, sino que nos hemos rendido ante él, como lo demuestran las noticias cotidianas, que dan cuenta de que nuestras aduanas y aeropuertos son cómplices del gran negocio internacional.
No es tiempo ya de cargarle las cuentas el Pepe Mujica, personaje que se va. Pero es oportuno recordar que todo el Frente Amplio, todo, incluso el Dr. Vázquez que encajonó la ley de marihuana un tiempo pero que luego no tuvo más remedio que aplicarla – pudo haber enviado un proyecto sustitutivo –es decir, todo el oficialismo se “tragó la pastilla”, todos aceptaron la arriesgada experiencia que propuso el mujiquismo en 2013. Recordemos, los argumentos fueron que de esa forma se iba a mejorar la seguridad pública y se iba a luchar contra el narcotráfico. Hoy somos noticia en el mundo, exactamente por lo contrario. Mientras diez de los principales países del mundo advierten a sus compatriotas sobre los riesgos que asumen si vienen a Uruguay ante la inseguridad reinante, como comentamos en un suelto por aparte, principales medios de prensa a nivel internacional nos ubican como un centro del narcotráfico. Así acaba de hacerlo Le Monde o Deutsche Welle uno de los principales medios alemanes.
Ahora tenemos que reconstruir todo, desde el principio, y para ello es necesario preparar un acuerdo político de larga duración. Hace un año, Batllistas emitió su programa sobre seguridad pública y uno de sus párrafos establece con toda claridad: “Es necesario que el país se replantee globalmente su política contra las drogas y el narcotráfico. Hay que hacer un acuerdo multipartidario de larga duración. El narcotráfico puede corroer las bases de la Policía, de la Justicia y del sistema político. Ante ese enorme desafío, la ley de liberalización de la marihuana, planteada para luchar contra el narcotráfico, significó un rotundo fracaso. Ahora hay que hacer un acuerdo con todos los partidos y sectores sociales para definir una política nacional”.
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