Edición Nº 1104 - Viernes 30 de octubre de 2026

Una reflexión conocidos los resultados del último ejercicio ganadero

Por Tomás Laguna

El pasado martes 15, el Instituto Plan Agropecuario realizó su jornada anual con la presentación de los resultados del Monitoreo de Empresas Ganaderas. Este año en particular con la creciente expectativa por conocer el cierre de un ejercicio de altos precios tanto en carne bovina como ovina, aunque no así con la lana.

Esta tradicional jornada ofrece un detallado análisis de los resultados de gestión anual a partir del histórico y siempre vigente instrumento de las Carpetas Verdes (1970 - Rodrigo Von Oven, Lucía Frick - Sección Economía y Registros del Plan Agropecuario).

La jornada se cumplió con la participación de técnicos, productores y periodismo especializado. Como es habitual, se inició con una evaluación de la producción de pasto por regiones en el ejercicio 7/2021 - 6/2022, cerrando con el análisis de los resultados porteras adentro. Se trata de un negocio en el cual el productor remite un producto (el novillo gordo) que tras la etapa industrial se transforma en 100 productos que llegan, por un lado, al mercado interno a través de 700 distribuidores y 2.500 carnicerías, por otro, a 80 destinos en el exterior (entre el 75 al 80% del total producido) a través de 50 exportadores. Precisamente los valores de exportación se incrementaron en un 27% respecto del ejercicio 2020-2021. Esto significó un ejercicio a lo largo del cual los valores del gordo se apreciaron entre el 25% y el 53% respecto del año anterior. Los terneros de reposición livianos a su vez se revalorizaron en zafra entre el 30% y el 35%. Como contrapartida, las lanas medias tipo Corriedale se desvalorizaron en más del 35% en tanto que las finas, tipo Merino, cayeron un 17%. No obstante, los mayores precios no son suficientes para acompañar el incremento en el valor de las pasturas a partir de la fuerte suba en fertilizantes y herbicidas, si bien se ganó capacidad de compra respecto del combustible. En suma, mayores valores, pero por otro lado mayores costos de producción. Así las cosas, los resultados finales fueron marcadamente superiores al anterior ejercicio, fluctuando entre el 45% y 82% el incremento en el ingreso de capital (producción bruta menos costos) según sistema de producción (ciclo completo o cría) y según la región del país.

No obstante, el panorama se complica trascurridos 4 meses y medio del ejercicio 2022/2023. Una primavera casi perdida en cuanto a la producción de pasto por falta de lluvias, precios de exportación y consecuentemente de la hacienda en baja, un dólar "planchado" y guarismos de inflación que empiezan a preocupar mientras que los altos costos de producción se mantienen o incluso aumentan. La dicha suele ser efímera...

No pretende esta nota incursionar en un análisis de resultados, solo utilizarlos como introducción a una reflexión final. Quien desee acceder al análisis realizado durante la jornada no tiene más que ingresar en la página Web del Instituto Plan Agropecuario (www.planagropecuario.org.uy) donde se ofrece la grabación de la presentación de los resultados obtenidos a través del Monitoreo de Empresas Ganaderas.

En la jornada se hizo referencia al persistente incremento anual en la productividad ganadera, medida en kilos de carne por hectárea. El último año creció 4% respecto del anterior cumpliendo con una proyección ascendente en 20 años considerados. Con fluctuaciones en la serie que obedecen a la realidad del clima cada año. Este aumento sostenido en la productividad obedece a una mayor marcación de terneros, una mayor señalada de ovinos y finalmente una mayor tasa de extracción del rodeo en general. La ganadería nacional se aproxima, paso a paso, al objetivo de los 100 kgs de carne por hectárea a nivel nacional. Seguramente se logrará como ya es casi realidad el objetivo de los 3 millones de terneros ingresados al rodeo cada año.

Aquel viejo estigma del estancamiento estructural de la ganadería ha quedado atrás. Hay una ganadería siglo XXI que echó por tierra los análisis teóricos sobre su incapacidad de evolucionar hacia niveles productivos competitivos. Por entonces, y durante mucho tiempo, académicos y analistas, desde ambos extremos del espectro ideológico, asumían razones estructurales a revertir para el desarrollo de la producción. Unos hacían pie en la forma de tenencia de la tierra, el latifundio y la necesidad de una reforma agraria. Otros atacaban al peso del estado y la incidencia de sus costos desestimulando la inversión. En el medio sesudos análisis teóricos propusieron impuestos de carácter "finalista" como incentivo a la inversión y el aumento de la productividad. Todos, sin excepción, han quedado desacreditados por la realidad. Bastó que hubiera demanda, colocación del producto, precios tonificados y en alza, para que el productor ganadero invirtiera y asumiera riesgo incorporando tecnología a la vez de estar propensos a incrementar costos marginales crecientes para lograr aumentos en la productividad.

El productor no estuvo solo en este proceso, la institucionalidad pública fue y es razón y soporte de la ganadería moderna. En una punta el INIA investigando y aportando conocimiento tecnológico, en la otra INAC abriendo mercados y manteniendo la presencia del producto una vez logrado el acceso. En el medio el Plan Agropecuario apoyando al productor en temas que hacen a la gestión de la empresa en cuanto a la combinación de procesos y tecnología, dónde el manejo del pasto es clave en el éxito económico/productivo.

Sin reformas agrarias aventureras, con un Estado presente apoyando la producción, con una infraestructura productiva resuelta, con una adecuada combinación de procesos e insumos, con información y capacidad de gestión, la ganadería del siglo XXI se constituye en uno de los rubros más dinámicos en el agro negocio de exportación, con capacidad para enfrentar circunstancias ya no tan promisorias como las que pueden estar amenazando para el ejercicio en curso.

El Plan Agropecuario es parte activa y documental de esa historia, ya desde su creación sobre el final del gobierno de don Luis Batlle Berres.




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