Edición Nº 1086 - Viernes 26 de junio de 2026

Una radiografía desoladora

En los barrios menos favorables, siete de cada diez alumnos no alcanzan a comprender textos de lectura. La mitad de los alumnos de tercer año no puede realizar cálculos sencillos de matemáticas. Estos niños están condenados a fracasar en el liceo, según un análisis del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd), que se suma a los resultados de las pruebas PISA para terminar de retratar el grave retroceso que en materia educativa vive el país.

El Instituto de Evaluación Educativa (INEEd) puso en marcha el estudio “Aristas” como prueba para tercer y sexto años de Primaria. Los datos iniciales confirman que un alto porcentaje de los alumnos tiene problemas para comprender el sentido de un texto o para realizar operaciones matemáticas sencillas, lo que las pruebas internacionales PISA ya venían confirmando para alumnos de 15 años.

En este caso, se trata de una evaluación que hace el propio sistema, por lo que se supone que sus resultados no serán puestos en duda ni rebatidos por las autoridades, como ha ocurrido increíblemente con las pruebas PISA.

Uno de los ejercicios que se pidió a los alumnos de tercer año escolar, fue que hicieran un cálculo simple, pero el porcentaje del fracaso fue muy alto. La pregunta que se hizo fue la siguiente: “3º A y 3º B se van de paseo y tienen que recaudar dinero para pagar el transporte. 3º A recaudó $ 4.715 con una venta de postres. 3º B debe recaudar $5.085 para completar el pago. Mónica quiere saber cuánto cuesta el transporte, ¿cuál de las siguientes cuentas permite calcularlo? ¿5.085 – 4.715? ¿4.715 x 2? ¿4.715 + 5.085? ¿5.085 x 2?” Más de la mitad de los escolares de tercero desconoce la respuesta correcta. El INEEd concluye que esos alumnos son incapaces “de resolver situaciones aditivas y realizar cálculos sencillos con las cuatro operaciones básicas”.

Sólo la mitad de los alumnos de sexto año escolar fue capaz de calcular el perímetro de una cancha de fútbol tras haber suministrado la maestra el metraje de los dos lados del rectángulo, lo que demuestra también dificultades serias de entendimiento.

Las pruebas de comprensión lectora tampoco dieron buenos resultados. Las conclusiones del informe destacan que “casi la mitad de quienes están por finalizar el nivel primario no logra formular un resumen en el que haya que jerarquizar informaciones implícitas complejas, realizar conclusiones a partir de argumentos que involucren una lectura global, ni elaborar opiniones sobre valoraciones que aparezcan desarrolladas implícitamente”.

En los barrios más atrasados y de contexto social deficitario, siete de cada diez niños no logró una comprensión cabal de los textos que les dieron para leer, lo que —según los técnicos— significa una carencia irrecuperable, ya que, si los alumnos no aprenden a leer y a entender el significado del texto que tienen a su alcance, en la escuela, será muy difícil —quizás imposible— que adquieran esa destreza posteriormente. Quiere decir que son personas que estarán condenadas a no leer ni a incorporar conocimientos por esa vía por el resto de sus vidas. Es una conclusión absolutamente dramática.

Es obvio que en las escuelas ubicadas en zonas de mejor contexto social y cultural, los rendimientos son mucho mejores, pero esa constancia también es muy negativa, ya que queda demostrado que la escuela no logra romper el circuito perverso de pobreza e ignorancia. Anteriormente, la escuela pública era precisamente el mejor mecanismo posible para garantizar el ascenso social; hoy, lamentablemente, ese proceso se ha invertido.

Si sumamos este panorama a lo que ocurre en Secundaria, que tiene el porcentaje de deserción más alto de América Latina y donde los niveles de aprendizaje son precisamente muy pobres, realidad consistente con la evaluación del INEEd para Primaria, estaremos completando una radiografía desoladora, la que ha sido sistemáticamente negada por las autoridades, cuando es sabido que el reconocimiento de un problema es la primera fase para encontrar una solución al mismo.

En contra de lo que ha hecho el Frente Amplio, negándose a reconocer la realidad y a procurar entendimientos con otros partidos, este desafío requiere que, sea quien fuere el partido que gobierne a partir de 2020, habrá que plantear un gran acuerdo nacional para consagrar políticas de larga duración que nos permitan superar el retroceso y el estancamiento.

Como país, es la tarea más importante que tenemos por delante.



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