Edición Nº 1082 - Viernes 29 de mayo de 2026

Una estrategia de la coalición para la capital

Por Lole Hierro

Laura Raffo representa un cambio impostergable

Surgen nuevas encuestas sobre la intención de voto en Montevideo que muestran un favoritismo del Frente Amplio. Muchos se sorprenden por lo que indican los números en función de los altos impuestos que pagan los contribuyentes y la situación de deterioro que la capital sufre hace añares. A lo que se suma la alta aprobación del presidente Lacalle y el gobierno de coalición, pensando que eso podría generar un empuje en Montevideo para cambiar la percepción y el humor de los montevideanos para con la gestión de la intendencia. No en mi caso. Fui un ferviente militante en favor de generar una concertación y trabajar con tiempo la cuestión política y electoral en la capital. En mi opinión es la manera de poder cambiar, pero muy pocos dirigentes políticos le prestan atención al tema, pensando que el ciclo electoral termina en octubre o noviembre en caso de que se llegue a una segunda vuelta. En Montevideo, porque en el resto del país se piensa diferente.

A propósito, aunque es para toda otra columna; es hora de que se piense de verdad en una reforma electoral que le otorgue al segundo nivel de gobierno el rol vital e importante que tiene. En las elecciones departamentales hay que instalar el sistema de balotaje y la representación proporcional en las juntas departamentales.

Volviendo a Montevideo. Laura Raffo es una gran candidata y vamos a dar gran batalla para ganar (aunque como he expresado y reitero la coalición hoy gobernante no trabajó con tiempo el tema en clave coalición). Voy a escribir algo que siempre pensé y que nunca hizo la oposición en 30 años en la capital. Quien sea candidato a intendente debe encabezar las listas a ediles y asumir los 5 años para conducir la oposición si no gana y desde la Junta Departamental desarrollar la estrategia política para los próximos 5 años. Y si la coalición hubiera tenido 3 candidatos (estrategia que habría sumado) los tres deberían haber encabezado las listas y asumir como ediles. Vamos por ganar Montevideo ahora sabiendo que es una elección muy difícil pero no cerrada. De lo contrario se puede ganar en 5 años si se trabaja con paciencia, organización, y sentido de coalición.

Para la elección de setiembre, las encuestas muestran números difíciles de revertir en dos meses aunque no es imposible. La cabeza de la gente todavía está en la pandemia, los temas laborales, el reinicio de clases. El clima de campaña empieza a emerger pero será una campaña corta y atípica.

Igualmente las apariciones públicas de Martínez y Cosse no convencen más allá de un electorado cautivo que el Frente Amplio tiene en Montevideo (sigue siendo un voto muy ideológico y clientelar). Villar quiere jugar al opositor al oficialismo que gobierna hace 30 años, en esa lógica frentista de querer ser gobierno y oposición a la vez, algo cuasi-peronista. Se muestra simpático y pretende aparecer diferente. Pero es tan frentista, oficialista y cómplice de lo que ha pasado en Montevideo estos últimos 30 años como sus compañeros candidatos y todo el frentismo. Una ciudad que termina desgobernada con ridiculeces como obligar a sus funcionarios a usar un supuesto lenguaje inclusivo y sin solucionar los problemas básicos que debe atender cualquier gestión departamental.

La estrategia del Frente Amplio fue clara. Poner también como candidato una especie de novedad, no tan orgánico ni contaminado para barrer todo el electorado y llamar a los montevideanos a definir el próximo intendente dentro del lema Frente Amplio. Una engañifa ya que los tres son lo mismo (basta ver el apoyo de Mujica a Villar); pero mejor estrategia que la que decidió la coalición gobernante.

Lo único cierto es que el cambio verdadero más allá de posicionamientos marketineros del oficialismo capitalino es con Laura Raffo y un nuevo equipo e impulso dirigencial. Con las ideas y propuestas que con claridad e inteligencia ya propone. Montevideo necesita nuevos vientos y solamente se lograrán con un cambio de signo político en el gobierno de la capital. La elección otra vez es continuidad o cambio.




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