Edición Nº 1076 - Viernes 10 de abril de 2026

¡Un triunfo histórico!

Por Julio Aguiar

El Presidente Macri ganó la elección, pero además conquistó el tiempo que no tenía pasa encarar sus reformas.

El triunfo de Cambiemos fue total. Los argentinos se cansaron de C-K: mientras la bonanza se repartía como caramelos, ella hizo lo que quiso. Terminó destrozando a la Argentina económicamente, amplió una grieta enorme que felizmente parece cada vez más limitada a los energúmenos de la violencia encapuchada, armó un tremendo grupo de mafiosos corruptos (muchos de ellos entrenados en Santa Cruz) , desprestigió a su país internacionalmente, etc.; en buen romance, un populismo de la “izquierda peronista”, corrupto, enemigo de la República, con una gran impunidad, que dilapidó enormes recursos que bien pudieron colocar a la Argentina en la senda del crecimiento sostenido.

Queda para muchos de nosotros esa imagen desagradable de una mujer que, derrotada en su propia casa, sale desafiante ante el peronismo derrotado y ante el mundo entero, a sostenerse como pueda en búsqueda nuevamente del poder. No felicitó al presidente Macri y ni siquiera tenía una cara de dolor por una derrota aplastante: una psicópata, a la que no le entran las balas, que no quiere darse cuenta de la realidad de su caída y que va a dar más de un dolor de cabeza.

El triunfo es de Macri; de él, personalmente. Su imagen crea confianza. Lo ha elaborado hace algunos años, pragmatismo, verdad y un excelente elenco de la cual rescato, sin duda, a María Eugenia Vidal. Menos la Provincia de Río Negro, la Argentina lucía casi toda amarilla. Ni siquiera el lamentable tema de Santiago Maldonado, que desnudó las miserias más grandes que se pueden tener, varió el resultado final.

Los pueblos se cansan de los abusos. Mientras hay plata, todo se soslaya; cuando se acaba, comienzan a verse todos los defectos del populismo, que desperdició una enorme oportunidad económica.

Triunfó la sensatez. Los argentinos por fin comprendieron que debían darle una carta de crédito a Macri, que recogiendo un país destrozado y sin margen de maniobra, compartió con los argentinos el sacrificio de soluciones a mediano plazo. La Argentina no tenía dinero, reservas ni prestigio: Macri no tenía mayorías en el Congreso. ¡Precisaba tiempo y no lo tenía!

Le tiraron huevos, casi le dan vuelta el auto presidencial, Vidal vive en un cuartel, etc.. Son demostraciones de la patología social que vive la Argentina: cada piedra que volaba, cada huevo que se rompía contra un auto, cada mafioso que iba a la cárcel, eran miles de votos que agrandaban aún más a Macri.

Al Presidente argentino la alegría le duró hasta el lunes. Ahora tiene los grandes desafíos por delante como bajar definitivamente la inflación, controlar el gasto, recibir inversiones, etc.

Pero mientras tanto, para muchos aquella voz de miles de argentinos que gritaban ¡SI PODEMOS!, nos genera alegría y confianza.



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