Edición Nº 1097 - Viernes 11 de setiembre de 2026

Un prestigio justificado

Por Luis Hierro López

La manera con que el gobierno ha encarado la lucha contra la pandemia, actuando con resolución y sencillez, ha provocado hasta ahora una reacción favorable de la opinión pública

Hay varios factores que sostienen la acción gubernamental. Frente a la epidemia, el Poder Ejecutivo actuó con responsabilidad y con rapidez, dos elementos que han estado ausentes hasta en algunas de las primeras naciones del mundo. Tanto el presidente Lacalle como sus ministros están abiertos a los requerimientos de la prensa y, sin politizar los debates, han contestado con altura y con precisión las interrogantes.

El Dr. Lacalle se ha mostrado republicanamente solícito con la oposición. Recibió a una delegación de dirigentes del Frente Amplio y posteriormente fue a visitar al Dr. Vázquez a su casa. Es lo que debe ocurrir en una República, por lo que esa actitud de apertura no merecería elogios extraordinarios, pero como eso no ocurría en nuestro país hasta hace poco, es bueno señalarlo. También se reunió el presidente con delegados de la central obrera.

Sin ser la "renta básica universal", los reclamos han venido contemplándose en la medida de lo posible, sabiéndose que no es viable disponer una asignación monetaria al barrer, sino que debe focalizarse. El estado de postración económica en la que quedó el país tras las aventuras y despilfarros frenteamplistas, impide que ahora haya más coberturas, pero sólo mentalidades muy dogmatizadas y militantes pueden acusar al gobierno de insensibilidad o mezquindad. Por el contrario, el equipo económico se ha adelantado a los reclamos y ha venido resolviendo los problemas con antelación.

Algunas protestas no tienen que ver con la realidad sino con el relato político. Que ahora algunos ciudadanos se espanten por la inseguridad, o maestros adviertan que los edificios escolares están en mal estado o que no hay elementos de limpieza- cuando callaron ominosamente sobre esas carencias durante los años anteriores - es como cuando el Sindicato Médico y la central obrera, de la mano del expresidente Vázquez, pedían cuarentena general, sin dar tiempo a la reflexión sobre las consecuencias que tendría. Ahí está Argentina, con números peores que los nuestros en materia de contagios y de muertes y sin saber exactamente cómo seguir con el confinamiento obligatorio. La estrategia de la libertad responsable no sólo es filosóficamente más virtuosa, sino que termina siendo socialmente más efectiva. La apertura paulatina de algunas actividades, como la construcción, algunos comercios y escuelas rurales, ha dado razón a los propósitos gubernamentales, pese a las alarmantes expectativas de los agoreros de turno.

Una de las principales respuestas del gobierno fue integrar un comité científico de excelente nivel profesional y que, además, ofrece explicaciones claras, confiables, accesibles para el gran público. Creo que todos nos sentimos más amparados al escuchar a los doctores Radi, Cohen o Paganini. Asimismo, las autoridades del Ministerio de Salud Pública y de Asse han demostrado solvencia técnica y probidad en el manejo de las cifras y de los principales datos - algo esencial para generar confianza - sin ocultamientos de cualquier índole.

Lacalle Pou ha demostrado madera de líder y de estadista. Duerme pocas horas al día, como ha informado y como es visible en su rostro, pero no ha perdido ni su buen tono ni su claridad de concepto. Su ida hasta por dos veces a Rivera, para hacerse cargo de la situación, expresa una fuerte sensibilidad que regenera las fuerzas espirituales que el país debe tener en estos momentos.

Estas circunstancias favorables no aseguran que Uruguay tenga la pandemia dominada; ni permiten vislumbrar que el prestigio bien ganado del gobierno dure mucho o poco tiempo. Son cuestiones distintas. Pero no hay duda de que las orientaciones y políticas oficiales han sido responsables y eficaces, por lo que los uruguayos estamos mejor parados que otros pueblos para enfrentar los enormes desafíos sanitarios y económicos que nos golpean. Los opositores profesionales y los negadores de siempre seguirán criticando y movilizándose, pero la contundente mayoría de la población sabe que el gobierno de coalición está "dejando el alma en la cancha" y que eso es la mitad del partido ganado.




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