Edición Nº 1097 - Viernes 11 de setiembre de 2026

Un millón de dólares por semana

Por Luis Hierro López

En el desquicio en el que vive el país, la noticia no ha provocado la indignación que corresponde: medidas sindicales de los funcionarios de Ancap, significan que Uruguay pierda U$S un millón por semana.

Los excesos sindicales nos cuestan plata al resto de los uruguayos. Cuando los municipales no recogen la basura o cuando los profesores no dan clase, el resto de la sociedad pierde. No solo calidad de vida, sino además recursos que, finalmente, salen de nuestros bolsillos.

Eso es lo que está ocurriendo con la aldeana paralización de la refinería de La Teja –a la que se refiere también con más detalle Jorge Ciasullo en esta misma edición– que le cuesta a Ancap un millón de dólares por semana, según ha explicado la presidente de la empresa, la ingeniera Marta Jara La refinería debió abrir en junio, por lo que si contabilizamos julio, agosto y setiembre, llevamos perdidos, y el plural vale porque somos todos los uruguayos los que hemos perdido, doce millones de dólares.

La discusión que pretenden mantener los sindicalistas es insostenible, porque aducen que se requieren 54 personas por turno para garantizar la seguridad de las operaciones, cuando el Directorio indica que con 42 es suficiente. Ante esa diferencia, han publicitado por todos los medios que puede haber un accidente, que el propio barrio de La Teja está en peligro y que el Uruguay soberano y productivo se juega su destino. Nada de eso es cierto, como sabemos, dado que lo que defienden los dirigentes del sindicato de Ancap son sus puestos de influencia –ya que no de trabajo, porque eso no está en juego– y sus expectativas personales, que no tienen que ver con el interés general. Son funcionarios con muy buenos sueldos y que no serán removidos de sus funciones, a menos que les llegue la edad de retiro o acepten jubilarse con antelación. Hace pocos días, se supo que para reformar la deficitaria industria de cemento, Ancap pagó medio millón de dólares de indemnización a 23 funcionarios para que se jubilaran anticipadamente, a razón de 21 mil dólares por persona. El asunto nos sigue saliendo caro.

El chantaje que ejercen los funcionarios de Ancap es totalmente inadmisible y el Directorio tiene que reactivar la refinería cuanto antes, si es que quiere mantener algo de su autoridad. La ingeniera Jara explicó en alguna radio que tras 23 reuniones no pudo llegar a un arreglo con el sindicato, lo que indica que toda medida de buena voluntad y de paciencia ha sido colmada y es hora de terminar con el conflicto.

Lo que ocurre en este caso no es nuevo ni único. Grupos de dirigentes sindicales de diversas áreas suelen recurrir a estas extorsiones, poniendo de rehenes a la población que directa o indirectamente sufre las consecuencias de medidas tomadas en nombre de una supuesta utilidad nacional que en realidad es inexistente y falsa. Lo que defienden los sindicalistas es de su propio interés y, como en este caso, sus medidas van directamente en contra del beneficio de la población.

Es tiempo de que Uruguay termine con estos desbordes.



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