Edición Nº 1095 - Viernes 28 de agosto de 2026

Tres pilares que generan conciencia

Por Julio Aguiar Carrasco

La entrega de los Oscar permitió otra vez un homenaje de Hollywood al sentimiento liberal de Estados Unidos

Siempre vi a la industria cinematográfica de Hollywood como un mundo generador de sueños pero frívolo y comercial. ¡Con puntos muy altos pero también de los otros!

En enero del año pasado Meryll Streep (un lujo de actriz) respondía al recién electo presidente Trump, “todos pertenecemos aquí a los sectores vilipendiados. Hollywood, la prensa y los extranjeros. ...este incidente con el presidente nos abrirá los ojos sobre lo frágil que es la libertad”.

La entrega de los premios de la otra noche mostró un Hollywood más parecido al de Meryll Streep, contestataria, apoyándose en principios que nos son caros a todos.

La igualdad, la diversidad, la inclusión y el papel de la mujer recorrierron de punta a punta el programa. Afroamericanos, latinos, trans, homosexuales, mujeres y hombres recordaron en ese enorme anfiteatro que la grandeza pasada de los Estados Unidos y del sueño americano, fue, justamente, esa: las etnias, el multiculturalismo, la diversidad, la inmigración.

La película que llevó a Meryll Streep a su vigésima primera nominación, trata de un hecho real: la viuda del dueño del Washington Post se enfrenta a un dilema que le puede costar el propio periódico. Nada menos que el New York Times había publicado los primeros capítulos de los Papeles del Pentágono, documentos que revelaban la responsabilidad que cada presidente americano tuvo sobre Vietnam desde la II Gran Guerra.

Nixon apeló a la Suprema Corte de Justicia para prohibir su publicación, quien le dio la razón. En el Post, aquella mujer abatida en su viudez, con el miedo al cierre, los publicó todos. ¡El gobierno de Nixon volvió a apelar pero sin suerte!

La primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, defiende la libertad de religión y de expresión. Todavía le esperaba a Nixon todo el tema de Watergate, que tampoco pudo frenar con triquiñuelas políticas.

Anabela Sciorra decía esa noche: “...un nuevo desafío ha surgido ...diferentes voces, juntándonos todos con un enorme coro que termina diciendo: ha llegado el momento”.

En Hollywood pareciera haber surgido un nuevo desafío, una nueva certeza, una historia diferente que recién comienza.

Estas tres patas, la actitud de actores y productores en Hollywood, la libertad y la prensa han sido expresamente agredidas por el presidente Trump.

Con el poder que tienen, los actores, productores y directores, pueden ir formando conciencia en el pueblo americano, que no estamos más en el Far West, que la Guerra Fría la creíamos terminada, que no se trata de quien tiene el botón rojo más grande o el misil más potente.

La visión cortoplacista de un Estados Unidos grandioso de quienes votaron masivamente a Trump debe cambiar y esos ciudadanos deben comprender que la solución ya no es la política de disuasión que existía en la Guerra Fría con 10 mil cohetes nucleares de cada lado.

El arte del cine y su creatividad es siempre un privilegio: los mensajes que ellos inspiran en el mundo entero, son el testimonio de que el arte, cuando lo es, se torna insuperable.

En este sentido Hollywood es muy contradictoria, pero nadie puede negar la repercusión que tuvieron películas que nacieron en una determinada época como mensajes de optimismo. O que mostraron tristezas y errores que cometemos los humanos, sin excepción.

¡Que los mejicanos hayan sido los dueños de la noche, no es una casualidad!

La prensa, en los Estados Unidos, tiene un enorme poder. Libertaria, tiene en sus manos la gran responsabilidad de generar conciencia. No deben ser los únicos porque en Estados Unidos hay infinidad de organizaciones que se mueven en este sentido.

La derecha americana es muy fuerte. Pero la capacidad de soñar y expresarse también lo es. Un nuevo Hollywood, defendiendo todos esos principios puede transformarse en el barco insignia de la conciencia de los estadounidenses, para dejar atrás este cambalache que lo gobierna y hacer realidad los principios que fueron defendidos la otra noche.

¡Ojalá que todo esto de Hollywood no quede en una escena virtual!



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