Como ya se ha vuelto habitual, el Frente Amplio no pierde oportunidad para promover explícitamente el "charruismo" -que no es más que una falacia histórica- con el objetivo de denostar la figura del General Fructuoso Rivera y atacar a nuestra colectividad política. ¡No lo permitiremos!
El lunes de la semana pasada, el Departamento de Desarrollo Social de la Intendencia de Montevideo utilizó sus redes sociales oficiales para realizar una absurda -y habitual- reivindicación del charruismo:
El 11 de abril se conmemora el Día de la Nación Charrúa y de la Identidad Indígena en Uruguay, por el genocidio a ese pueblo/nación durante el periodo post colonial. Reconocer estos crímenes de lesa humanidad es un paso más para reescribir y decolonizar nuestra historia...
Más absurdo aún fue el alegato de la bancada de diputados del Frente Amplio que, en la voz del diputado de Sendic, Felipe Carballo, pidió "perdón" a los charrúas:
[...] por haber silenciado sus tradiciones, sus costumbres, su religión; por haber matado a sus guerreros y por haber entregado a sus mujeres y sus niños; por haber perpetuado la mentira de que en el Uruguay no hay indios y por haber hecho todo esto durante siglos, en nombre de la familia y la propiedad".
Por fortuna, los legisladores colorados respondieron rápidamente las ofensas. "El revisionismo constante que pretende hacer la izquierda pretende menoscabar el rol de nuestros héroes nacionales, porque entienden que es la forma de derribar y denostar a los oponentes del presente", dijo en sala el diputado de Batllistas, Conrado Rodríguez, quien aseguró que se juzga "con los ojos de hoy" situaciones que ocurrieron "hace 200 años", en un "intento constante de tergiversar la historia".
Como ha explicado en más de una oportunidad el Dr. Sanguinetti, desde hace poco más de una década asistimos en el país a una floración de iniciativas destinadas a la exaltación de la tribu charrúa. Resulta inexplicable como hoy, a dos siglos de existencia independiente, algunos pretenden utilizar políticamente la rica historia nacional, denostando a figuras como la del General Rivera, a quien debemos los mayores esfuerzos en la lucha por la independencia.
La verdad histórica dicta que el General Rivera no fue participe de ningún genocidio. Como Presidente, le tocó librar en 1831 la controversial campaña en la que murieron 40 charrúas. Salsipuedes fue, como ha explicado la historiografía nacional, un enfrentamiento entre tantos que libraron los charrúas.
Finalmente, como también ha afirmado el Dr. Sanguinetti en estas páginas, quienes honramos la figura del General Rivera miramos con respeto al pueblo charrúa, pero no nos apegamos a ese trasnochado nacionalismo romántico que ubica al país en la mirada más primitiva de su pasado, atándolo a la violencia y al rencor por la sangre que derraman las civilizaciones en su proceso fundacional y no a los magníficos esfuerzos de tantos patriotas para consolidar la paz y abrir las rutas del progreso.