Edición Nº 1082 - Viernes 29 de mayo de 2026

Te la regalo...

Por Consuelo Pérez

La inesperada y complicada situación por la que estamos transitando, exige la presencia del Estado y el involucramiento de la población en las medidas que se dispongan. De ese equilibrio depende el éxito, o el fracaso, que para el caso, se trasunta muchas veces en muerte.

Hablando del riesgo de perder definitivamente el control, imaginemos una balanza de platos, donde en uno se encuentra toda nuestra vida cotidiana, y en el otro un complejo sistema que debe atender, en sus distintas acepciones y circunstancias, los estragos y necesidades que la pandemia supone.

Las medidas que el gobierno viene adoptando, deben tratar de sostener un equilibrio social y económico en un escenario cambiante, y que ha empeorado ostensiblemente. Ardua tarea, si las hay.

Esa compleja trama supone en el "plato" de lo cotidiano, a los que se toman en serio las recomendaciones, y a los que no. Y no nos mintamos más, pues todos sabemos que la circulación viral se apoya en las desprolijidades. Involuntarias y voluntarias.

Teníamos entonces hasta el martes pasado, gente actuando con responsabilidad, gimnasios abiertos, presencialidad en la enseñanza, shoppings funcionando, actividades culturales protocolizadas, free shops en funcionamiento, marchas no permitidas, ilegales tamborileadas multitudinarias, policía desbordada, fiestas clandestinas por doquier, personas que lavan sus manos, usan protección y defienden su burbuja, personas que comparten mate en grupo, azuzadores organizados al borde de la paranoia, gente haciendo alarde de desobediencia, y como resultado miles y miles de casos que nos ponen primeros en América, y terceros en el mundo, si de contagios hablamos. Esa mezcla tenemos en el plato, aderezado con la "viveza criolla", mal entendida.

Y como la balanza tiende a desequilibrarse inexorablemente con una saturación del sistema de salud que es una amenaza inminente, se deben pasar cosas de un plato al otro. No hay otra.

Es así que conocimos de boca del Presidente lo resuelto a tales efectos. Con respeto, pues si bien las causas de la situación actual son diversas, para nada mencionó el accionar de los energúmenos que con su sostenida actitud de insolidaridad, han cooperado para llegar al sitio en que estamos, y que seguirán actuando de contrapeso, pues están inmersos en la clandestinidad moral, que es la peor. No son los únicos responsables, obviamente, pero es lo que vemos a diario.

Las decisiones son "al barrer", obviamente, pues no hay otra manera. Para todos, queremos decir. Y claro, seguramente paguen justos por pecadores. Seguramente pidan renta básica muchos que estuvieron en las marchas, y seguramente la oposición siga insistiendo en sacar un rédito político, fiel a su actitud cambiante, según nos tiene acostumbrados. De pronto algunos la emprendan contra el gobierno, con la resaca de la noche anterior, producto de estar en una fiesta con cientos de personas. Y no nos conforma el resignado "somos así", con el que muchos quieren justificarse.

Seguramente todos tengamos algo para cuestionar de las medidas adoptadas, porque está en nuestra naturaleza, y porque además quizá no queramos admitir que la "libertad responsable" es para sociedades con más sentido de la solidaridad, del bienestar común. En este año se han puesto de manifiesto muchas actitudes heroicas, y otras que muestran la peor cara del ser humano, sus ocultas miserias. Y fueron muchas.

La actitud del gobierno ha sido transparente, profesional en la gestión referida a las vacunas, y ha demostrado sensatez y apertura, en una situación global, que todos lo sabemos, amerita lo del título.

El camino que nos espera lo debemos transitar todos juntos, apostando a la vacunación y al apoyo a las decisiones de un gobierno electo en una Democracia que debemos defender, permaneciendo alertas, y confiados.




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