Edición Nº 1076 - Viernes 10 de abril de 2026

Sin rumbo internacional

Por Julio Aguiar Carrasco

Uruguay se aísla cada vez más y no tiene rumbo internacional

En el año 2000, se realizó en Brasilia una Cumbre sudamericana. Allí se reunieron Chávez, Duhalde, Banzer, Fujimori, Jorge Batlle, etc. Encabezó las reuniones el ex presidente del Brasil, Fernando Henrique Cardoso.

La intención de la cumbre era en la realidad, el papel de liderazgo del Brasil en Sudamérica, tomando a esta como una unidad. Laudada ya la competencia histórica con la Argentina, Brasil aspiraba a un “liderazgo” solo al sur del continente, por la presencia mejicana al norte, quien había cerrado el acuerdo del NAFTA con los Estados Unidos, superando a los brasileros.

El hombre de la idea era el ex presidente Sarney, quien encomendó desarrollar la idea histórica y políticamente a gente del nivel de Helio Jaguaribe, sociólogo, abogado y político (del PSDB, partido de Fernando Henrique). Ellos tenían un enfoque autonomista e integracionista, a partir de la Teoría del Desarrollo y de la Dependencia (CEPAL).

Brasil siempre tuvo una visión imperial sobre el Continente. Sin embargo, como dijera la Secretaria de Estado del presidente Bill Clinton, no tenía ni el “espíritu ni el carácter” para ser primera potencia.

La heterogeneidad política e ideológica del continente en esos momentos, condenó la idea.
Sin embargo, luego de ciertos sucesos, el 8 de diciembre de 2004 en Cuzco, Perú, se dio el punta pie inicial para la creación en el 2011 de una entidad similar a la que aspiraban los brasileros en el 2000: con una gran ventaja, que sus integrantes eran mayoritariamente populismos de izquierda.

UNASUR se incorporaba así a la CELAC, OEA, ALBA, ALIANZA DEL PACIFICO, todos procesos integracionistas que, en su mayoría, solo vegetan.

La UNASUR fracasó rotundamente. Mientras ella se creaba, la Argentina de los K nos bloqueaba el Puente San Martín, un verdadero acto de guerra.

Nadie reaccionó. Lula, comentó que “era un tema bilateral”, cuando el MERCOSUR garantizaba la libre circulación de tránsito.

La expulsión de Paraguay para que pudiera ingresar Venezuela, fue una vergüenza.

Hoy, estos regímenes felizmente van desapareciendo. De la UNASUR quedan Bolivia, Guyana, Surinam, Venezuela y Uruguay. Como se verá, nosotros seguimos en un línea sin rumbo, quedándonos solos, el peor error.

La UNASUR fracasó porque la integración ideológica es un fracaso. Fue un foro para el “lucimiento populista” de los que se beneficiaron de la bonanza y la dilapidaron miserablemente.

En lugar del UNASUR, se instala ahora el PROSUR, “lugar de encuentro y diálogo”.

No soy muy optimista respecto de su futuro. La ideología y la política están muy arraigadas entre nosotros. Pero, una cosa que nosotros nunca podemos hacer, es quedarnos al margen. La capacidad de existencia del Uruguay es la de la negociación e inserción en el mundo exterior.

¡Nuestro gobierno no termina de entender esto!



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