¿Se animará el Brou con Aebu?
Por Luis Hierro López
El Brou encara un maquillaje con las sucursales pero hasta que no se anime a reducir el personal no tendrá éxito con su reforma.
El Ministro Astori dijo en el Parlamento que la reforma del Banco República no tendrá marcha atrás, porque es necesario que nuestra principal institución bancaria se adecue a los términos de este tiempo, en el que la gente se ha venido acostumbrando a utilizar los medios informáticos y los cajeros automáticos.
La idea general es correcta, más allá de que su aplicación ha provocado legítimas protestas, en la medida en que hay localidades del interior y algunos barrios de Montevideo que quedan descubiertos, sin cajeros o sucursales cerca. La existencia, además, de una población cada vez más envejecida, opone reparos a la extensión absoluta de los medios electrónicos en sustitución de la atención personal. Además, la propuesta reforma va exactamente a contramano de la ley de bancarización obligatoria, pero así son las cosas en el Uruguay del Frente Amplio, contradictorias e irracionales.
Pero además de esas consideraciones que son de circunstancias, hay un asunto de fondo, sobre el que el voluminoso documento del Directorio del Banco respecto a la reforma –curiosamente sin numeración de páginas– no informa, como tampoco lo hicieron los Ministros en su presentación parlamentaria: ¿Qué pasará con los aproximadamente 1900 funcionarios del Banco? ¿Va a bajar sustancialmente la plantilla en los próximos años para reducir realmente los costos del Brou o se mantendrá en el mismo nivel que es lo que reclama Aebu?
La discusión es vieja: para mantener las finanzas de la caja bancaria y el nivel de las muy buenas jubilaciones que genera, es necesario que haya un número determinado de funcionarios bancarios activos, aportantes efectivos, por lo que los bancarios oficiales y privados gozan hoy de un extraordinario sistema de “inamovilidad”, similar al de los funcionarios públicos. Con el enorme poder concedido a los sindicatos y la sumisión vergonzosa de los últimos gobiernos se ha llegado a un extremo según el que ni a los bancos oficiales ni a los privados se les ocurre reducir su plantilla, porque saben que eso es declarar una guerra que se perderá de antemano.
Entonces, ¿es tan en seria e irá tan a fondo la reestructura del Brou o todo se termina dentro de seis meses cuando Aebu le reclame al Directorio la designación de nuevos funcionarios?
Pese a las sesudas explicaciones del Ministro Astori, cada vez más serio cuando habla pero a la vez, cada vez menos convincente, lo del Banco República es apenas un maquillaje. Van a cambiar las funciones de las sucursales y van a provocar molestias innecesarias a miles de clientes, pero los costos burocráticos van a seguir siendo los mismos en la medida en que la cantidad de funcionarios no bajará. Los clientes del República seguirán pagando dentro de unos años los mismos y costosos precios que pagan ahora porque el Banco mantendrá a su intocable plantilla de funcionarios. Y el señor Astori seguirá hablando con su cara de profesor aburrido...
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