Edición Nº 1083 - Viernes 5 de junio de 2026

Ríos de sangre

Por LA LIBRERIA

Una nueva y reciente investigación (*) sobre Sendero Luminoso confirma que el terrorismo tuvo raíces ideológicas claramente marxistas y no se debió a una aberración extremista de índole andina.

Dos expertos peruanos, profesores en universidades de Estados Unidos, realizaron una minuciosa investigación sobre los orígenes y sustentos ideológicos de Sendero Luminoso, el grupo terrorista que asoló la vida peruana en los años ochenta. Tras analizar miles de documentos, algunos de los cuales son inéditos e integran los 38 volúmenes de documentación que conserva la Dirección Nacional contra el Terrorismo; y realizar más de 200 entrevistas, los autores Orin Starn y Miguel La Serna concluyeron que "Sendero Luminoso fue, en gran medida, parte de la línea comunista ortodoxa del siglo XX. Muchos observadores aún consideran al grupo como una especie de aberración extremista, como una maldición exclusiva del Perú. Pero en realidad, esta organización tuvo muy pocas características originales. Ya sea el culto a la personalidad de su líder Abimael Guzmán, endiosado como el Presidente Gonzalo, o la obsesión por la corrección ideológica y la obediencia al Partido, el movimiento derivó sus preceptos esenciales del modelo de Lenin, Stalin y Mao y de los "principios científicos" del socialismo estatal. Su convencimiento de que el terror era un instrumento necesario de la lucha revolucionaria también estaba arraigado en las suposiciones fundacionales comunistas".

Hasta ahora, prevalecía la interpretación de que la extraordinaria violencia desatada por Sendero Luminoso se debía más bien a la crucial historia andina, caracterizada por las masacres étnicas de un lado y del otro y por las persistentes reclamaciones sociales y culturales de sectores marginados. Sin embargo, este estudio demuestra que Abimael Guzmán y sus seguidores nunca invocaron al pasado incaico y, por el contrario, se dedicaron a promover las ideas de Marx, Lenin y Mao. Abimael nunca se refirió a Sendero Luminoso - una expresión que proviene de José Carlos Mariátegui - sino al Partido Comunista Peruano.

Los autores usaron una frase de Lenin para titular su libro, dado que Abimael Guzmán solía reiterar la advertencia histórica del revolucionario ruso: "Qué corran ríos de sangre de la burguesía... mas sangre, tanta como sea posible".

Los autores sostienen que "hubo un hilo conductor entre el Terror Rojo bolchevique, las farsas judiciales estalinistas y los linchamientos de la Revolución Cultural china, por un lado, y las acciones senderistas como por el otro. La derrota de Sendero Luminoso marcó el último capítulo del auge y caída del movimiento comunista global, que había dado forma al siglo XX".

El líder de la insurrección era un exabogado y profesor de filosofía llamado por sus seguidores "Presidente Gonzalo" y venerado como la supuesta "cuarta espada del marxismo", después de Marx, Lenin y Mao. "La violencia es una ley universal" había declarado, y explicaba que sin ella "no se puede sustituir una clase por otra, no se puede derrumbar un viejo orden para crear uno nuevo"

El terror de los asesinatos masivos de sendero contaba con varios antecedentes marxistas. En 1918, Lenin insistía en que "hay momentos en que los intereses del proletariado exigen el exterminio implacable de sus enemigos". Similarmente, los senderistas descartaron la misericordia como un lujo que no podían conceder a sus oponentes reales o imaginarios. "Para el Partido no existía el perdón", sostenía un senderista veterano. En consonancia, Guzmán decía que "el futuro está en el cañón de los fusiles".

Sendero fue en casi todos los aspectos una insurgencia marxista bastante común. La exaltación del partido como una entidad dogmática y cuasi divina seguía los precedentes del comunismo de inicios del siglo XX. También el ensalzamiento de Guzmán como el incuestionable Presidente Gonzalo recordaba a cultos del "Amado Líder" característicos del socialismo estatal de otras latitudes. Los procedimientos de impuesta autocrítica y de sanciones, entre las que se incluía "el tiro en la nuca" a los disidentes, fueron típicas tanto en el leninismo y el maoísmo como en el senderismo. Un militante senderista que cometió unas faltas tuvo que expresar su arrepentimiento y lo hizo en forma por demás elocuente: "Le doy mi saludo e incondicional sumisión al más grande marxista-maoísta sobre la tierra: nuestro amado y respetado presidente Gonzalo, jefe y guía de la revolución peruana y proletaria mundial, maestro del comunismo y unificador del Partido. Les doy mi saludo y plena e incondicional sumisión a la ideología científica del proletariado, marxismo, leninismo, maoísmo, Pensamiento Gonzalo, especialmente Pensamiento Gonzalo, ideología todopoderosa e infalible, que ilumina nuestro camino y arma nuestras mentes".

Guzmán y los suyos detestaban a los imperialistas estadounidenses, pero también aborrecían a los líderes soviéticos del momento y a los reformistas chinos. Deng Xiaoping fue un lacayo imperialista por conducir a China hacia la economía capitalista. Las dos grandes potencias comunistas habían traicionado a las masas al negociar con Estados Unidos y ceder en su compromiso con los ideales revolucionarios. Los senderistas eran los custodios del inmaculado credo comunista.

Abimael decía que "sin un partido comunista, sin ese eje, sin ese factor que dinamiza, que dirige, que guía, nada será hecho, todo será un deleznable castillo de naipes".

Abimael fue un comunista ortodoxo que no incorporó ninguna novedad doctrinaria y adhirió sin mengua a todos los falsos ídolos. En 1992, cuando ya Stalin estaba condenado por la historia, sostuvo que era "un gran marxista y leninista", "un gran hombre". El Presidente Gonzalo no incorporó ninguna originalidad, y se dedicó a repetir disciplinadamente las propuestas leninistas.

Cuando Guzmán fue apresado, se pudo ver en su escritorio una bandera con la hoz y el martillo. Luego cantó "la internacional".

De ese fanatismo surgió la más sanguinaria revuelta que conoce la historia peruana, una guerra sin sentido que provocó 70.000 víctimas, de las cuales por lo menos la mitad de ellas se deben a las acciones terroristas promovidas por el Presidente Gonzalo.

L.H.L

(*) Ríos de Sangre. Auge y caída de Sendero Luminoso. Orin Starn y Miguel La Serna. Publicado originalmente en 2019 en Estados Unidos, fue editado en español por el IEP, Instituto de Estudios Peruanos, en marzo de 2021. Starn es antropólogo de la Universidad de Duke, Carolina del Norte; y La Serna es historiador de ese centro de estudios.




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