Rigor con el delito
Por Luis Hierro López
En un tono imprevistamente duro, el Presidente Dr. Vázquez se comprometió a “sacar del forro” a los delincuentes de las canchas de fútbol. Sería bueno que extienda ese compromiso a la vida cotidiana y dé la orden para que la Policía actúe con el mismo criterio en las calles.
El Dr. Vázquez, desde España, lanzó una gruesa advertencia sobre los delincuentes que actúan desde hace tiempo en las canchas de fútbol, asegurando que “si hay un violento y la Policía lo tiene que sacar del forro lo va a sacar del forro y si no quiere subir a la chanchita o como se llame ahora, lo va a agarrar de los fundillos y lo va a meter de cabeza adentro de la chanchita".
Hace mucho tiempo que los acuciantes temas nacionales no merecen de parte del señor Presidente ese tono militante. El Dr. Vázquez dejó su habitual tono profesoral y habló como un hombre común o como un “guapo” de barrio.
El cambio de actitud se debe sin duda a la indignación popular que provocó la inercia y la ineficacia policial registrada con asombro por la gente el último domingo. Los genios del Ministerio de Interior ordenaron que hubiera personal policial adentro de la tribuna Olímpica, pero no adentro de la Amsterdam, el colmo de la imprevisión y de la falta de planificación., pese a que el Ministro Bonomi sigue sosteniendo que el operativo fue un éxito, en flagrante contradicción con el propio Presidente, que si promete hacer exactamente lo contrario es porque entiende que la custodia policial establecida fracasó rotundamente.
Lo que no se entiende es la diferencia que marcadamente admite el Presidente con lo que nos ocurre a diario a los uruguayos: promete castigar con todo el peso de la ley a los doscientos o trescientos delincuentes que con toda impunidad cometen sus desmanes en las tribunas pero a la vez se calla avergonzadamente respecto a los delincuentes que actúan cotidianamente en las calles, asaltando, hiriendo o matando a vecinos inocentes.
Quizás sin advertir la incongruencia de su propio discurso, el Presidente Vázquez dio en la tecla: va a reprimir a los delincuentes para que no actúen más en las canchas. Quiere decir que el Presidente reconoce que la represión es la clave. ¿Por qué la Policía no hace eso entonces en los barrios, en las calles, para evitar que los delincuentes asalten y maten a pequeños comerciantes o a humildes vecinos?
Según las reiteradas y cada vez menos confirmadas explicaciones del oficialismo, la represión no corresponde dados los orígenes sociales de los delincuentes. Los planes sociales, tan invocados por el Frente Amplio pero de dudosa eficacia, iban a sustituir la acción policial, que tendría que ser preventiva y no represiva. Ese discurso permisivo y social ha sido nefasto para la Policía, que ha perdido presencia y voluntad de actuación. La idea de que está justificado que “los pobres” roben fue letal para una Policía cuya mayoría de integrantes son tan o más pobres que los delincuentes.
Ahora, y en un solo gesto autoritario, el Presidente echó por la borda ese ingenuo discurso, lo que, según el semanario Búsqueda, está vinculado a la propuesta de que Uruguay sea coorganizador del campeonato mundial de 2030. Es decir, para cuidar la imagen del país, el gobierno se dispone a cambiar su actitud respecto a la seguridad pública. Pero ese mismo cambio no vale para la seguridad de las personas, las víctimas anónimas y cotidianas de la delincuencia.
Sería bueno que el Sr. Presidente no mire tanto a la tribuna, sino a la gente.
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