Reunión alentadora para el acercamiento entre Argentina y Brasil

Por Alvaro Valverde Urrutia

El canciller argentino, Solá, y su par brasileño, Araújo, se reunieron por primera vez en Brasilia, con posiciones distantes en lo previo. Las conversaciones giraron en torno a asuntos comerciales y políticos, con el objeto de limar asperezas y recomponer una tensa relación personal entre los mandatarios Bolsonaro y Fernández, que impida futuros enfrentamientos comerciales en la relación bilateral y en el Mercosur.

Previo a la reunión resultaba difícil encontrar alguna coincidencia en lo político, más bien el interés del gobierno argentino se centró en reanudar la agenda comercial; así como dar señales de suavizar la tensa relación entre los presidentes Bolsonaro y Fernández, para dar paso a establecer un vínculo realista y pragmático entre ambos.

La reunión se puede catalogar de útil y alentadora para el objetivo perseguido de encauzar las diferentes visiones políticas y económico-comercial que los presidentes Bolsonaro y Fernández conciben sobre la orientación que debe asumir el Mercosur. Estos no son temas simples, sino complejos política y económicamente, que recién comienzan a discutir ambos gobiernos.

Ambos cancilleres valoraron de manera muy satisfactoria la reunión mantenida, lo cual favoreció un ambiente propicio para que el presidente Bolsonaro recibiera al canciller Solá, lo cual cumplió con las deseadas expectativas del gobierno argentino.

Para el canciller Solá la reunión con su par Araújo la definió como "extremadamente productiva". Por su parte, el canciller brasileño la calificó de "excelente" haciendo hincapié en la mirada hacia el Mercosur como una "plataforma dinámica para la inserción en la economía internacional, como un polo de crecimiento económico".

El canciller Solá en el marco del respaldo que Argentina busca para la renegociación de la deuda externa con el FMI, le solicitó el apoyo al presidente Bolsonaro expresándole que se "trata de una negociación compleja y difícil, así como la economía argentina está muy golpeada". Bolsonaro quedó en que analizara esta solicitud con el equipo económico.

En la reunión con su colega Araújo, el canciller Solá manifestó que Argentina no será "una traba" para que el Mercosur pueda realizar nuevas negociaciones comerciales. Pareciera, que estas palabras indicarían que Argentina no se opondría a la flexibilización del Mercosur y la eventual modificación de la Decisión 32/00 que obliga a los países miembros a negociar acuerdos comerciales en conjunto; así como que no necesariamente participaría en dichos acuerdos.

La reunión imprevista del presidente Bolsonaro con el ministro Sola fue una clara señal de acercamiento en las relaciones bilaterales. El propio Bolsonaro toma la iniciativa de invitar a una reunión privada al presidente Fernández, haciendo que este primer encuentro se desarrolle en un "terreno neutral" como paso intermedio, cuando ambos mandatarios coincidan para la asunción del presidente Lacalle Pou, en Montevideo, el próximo 1° de marzo.

Los cancilleres discutieron sobre cómo recuperar el grado de los intercambios comerciales y cuál será el destino de la unión aduanera imperfecta del Mercosur; así como sus diferencias sobre el acuerdo con la UE.

La discusión sobre el Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur, que se ubica en un 12,5% promedio para proteger a las mercancías provenientes de terceros países que ingresen en el territorio de los Estado Partes, ya había sido tratada en la videoconferencia entre ambos cancilleres a fines del pasado mes de enero.

En esa ocasión el canciller Solá ante el rechazo argentino a dicha baja para una mayor apertura de las importaciones, como pretende Bolsonaro, propuso a su colega, Araújo analizar su aplicación "caso por caso", con el objetivo de proteger la industria local, en un contexto de recesión, ya que Solá considera insostenible afrontar una reducción arancelaria en ese escenario económico. Este análisis caso por caso se realizaría en consulta con los probables sectores afectados de ambos países.

Los cancilleres paraguayo y brasileño, que tendría el apoyo del electo presidente Lacalle Pou, promueven avanzar en un Mercosur más económico y empresarial, lo que dejaría aislado y en una posición incómoda al gobierno de Fernández.

Por ello, Solá se encargó de reflejar en la reunión que Argentina no será "una traba" para la negociación de acuerdos del Mercosur, como pretende la política aperturista de Bolsonaro. Y, sostuvo que "Fortalecer el Mercosur no es ir para atrás o apegarse al pasado. El Mercosur es una marca que debemos llevar adelante".

El canciller Araújo trasmitió a Solá los esfuerzos de Brasil por la liberación comercial y apertura de la economía, lo cual manifiesta una nueva orientación brasileña hacia el Mercosur. Y le expresó que Brasil quiere un Mercosur que contribuya a aumentar la competitividad de las economías de los países miembros; así como reforzar la inserción internacional del mismo.

También, Araújo sostuvo que "el Mercosur debe ser estratégico y hay un potencial a ser explorado". Al mismo tiempo, dio una señal clara que Brasil tiene la expectativa de contar con una alianza con la Argentina. Y, expresó que el Mercosur debe celebrar acuerdos con terceros países. Como resultado de las conversaciones entre ambos cancilleres se decidió realizar una reunión bilateral de comercio, para analizar las perspectivas bilaterales, regionales y de fuera de la región.

Con relación a las diferencias sobre el acuerdo entre el Mercosur y la UE, ya que Bolsonaro y el ministro de economía, Guedes son partidarios de impulsar la liberalización del Mercosur; mientras el gobierno de Fernández pretende renegociar algunos aspectos del acuerdo que no favorecerían a Argentina y establecer una base de protección para el rubro industrial, los cancilleres coincidieron que es un acuerdo cuyas diferencias pueden postergarse porque no es de implementación inmediata. Con ello pusieron un "stand by" a un tema conflictivo y que puede generar roces entre ambos gobiernos.

Otro de los temas candentes entre ambos cancilleres era la situación de Venezuela. En particular si el gobierno de Fernández sigue apoyando el régimen de Maduro. La respuesta que brindó Solá estaría "despejando dudas" al respecto, expresó: "Nosotros no somos favorables a Maduro. Somos favorables a la democracia al igual que Brasil. Entonces, primero la democracia, que implica una cantidad de obligaciones. Pero también exige que haya paz, que no corra sangre en Venezuela".

A partir de este encuentro bilateral si bien existen algunas reuniones previstas como la del Grupo de Lima y Mercosur, pero la más destacada y esperada políticamente será la del 1° de marzo en Montevideo, donde Bolsonaro y Fernández aunque con visiones políticas diferentes, pareciera que llegó el momento de reunirse. Brasil y Argentina siempre serán socios.




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