Edición Nº 1095 - Viernes 28 de agosto de 2026

Rafael Dumett: "Quiero cambiar la ficción que nos hemos creído de que el español malo conquistó al inca bueno"

Durante once años, el novelista peruano Dumett se sumergió en crónicas coloniales y en investigaciones contemporáneas para escribir una ficción que pretende ser más real que las más arraigadas creencias populares sobre la conquista. A continuación, compartimos una entrevista que la BBC le realizó al autor.

¿Cómo lograron menos de 200 españoles conquistar el imperio Inca?

Una horda de barbudos arremetiendo a punta de espada sobre una comitiva de nativos para capturar al hijo del Sol, es quizá la escena más representativa del choque de ambas civilizaciones.

Los conquistadores habían llegado hacía pocos meses, y luego de apresar al Inca en Cajamarca, les tomó otros pocos meses invadir Cusco, que en 1533 era la capital del reino más poderoso del hemisferio sur.

¿Fueron los arcabuces que retumbaban como truenos los que les dieron ventaja? ¿Las corazas que los protegían? ¿Los caballos que atropellaban al galopar?

En realidad, fueron los mismos indígenas prehispánicos el factor más importante en la caída del imperio

Se suele presentar al incanato como un estado de bienestar antiguo, casi como una especie de Edén profanado.

Y es eso lo que quiero contribuir a derribar. Hay ideas monolíticas, rígidas y hasta manipuladoras del incario.

Es completamente posible tener una visión idealizada de los incas y no tener la más mínima idea de quienes eran.

¿Y qué falacias sobre el imperio te parecen evidentes y son tomadas como la historia oficial?

Empezando por la leyenda de su fundación. El mito de Manco Capac y Macma Ocllo que salieron del lago Titicaca, está inspirado en Adán y Eva y fue una fabulación del inca Garcilaso de la Vega para agradar el paladar de los españoles.

Recuerdo ahora los principios morales incas que todavía repetimos en los países andinos: Ama Quella, Ama Sua y Ama LLula (No seas flojo, No seas ladrón y No seas mentiroso)

 

Eso no existió. Es una invención posterior. Y no hablemos también de la bandera del Tahuantinsuyo, esa de los siete colores del arcoíris que supuestamente representa a los incas y que fue inventada en 1973 por un locutor de radio del Cusco.

Pero mucho de todo esto todavía se enseña hoy en el colegio

Y es contradictorio, porque en los últimos 50 años hubo enormes avances en la investigación histórica de esa época, y no se ha trasladado al patrimonio educativo colectivo.

El Espía del Inca, rompe una serie de preconcepciones populares. Creo que la gente sí es receptiva a la visión crítica de cómo se desarrolló la historia realmente.

¿Y qué dice la investigación histórica sobre por qué cayeron los incas?

Es lo que me preguntan normalmente, ¿Cómo 169 extranjeros pudieron conquistar un imperio? Y yo respondo: por superioridad numérica.

Por donde avanzaban los españoles, se encontraban a grupos étnicos dispuestos a aliarse con ellos en contra del incario.

En la historia que se nos cuenta apenas se menciona la participación de los nativos a favor de la conquista

Así es. El momento más vulnerable de la conquista fue en el año 1536 cuando hubo dos sitios. Uno en Lima y uno en Cusco. En ambos los españoles estaban cercados y a punto de ser exterminados.

Ahí se acababa la conquista.

Pero dos ejércitos huaylas (pueblo sometido por los Incas) llegaron a salvarlos en la idea de formar una alianza con Pizarro y Almagro.

Y ya que los mencionas, ¿estarías tú entre quienes derriban estatuas de Pizarro, Colón y Cortés?

No. Sin embargo yo jamás entendí por qué existía una estatua de Francisco Pizarro en la Plaza de Armas de Lima, al lado de Palacio de Gobierno.

Tu libro también podría justificar que descendientes de collas o cañaris protesten en Cusco contra la estatua del Inca Pachacutec que inició la expansión del imperio sobre sus culturas.

Posiblemente. Yo no amo las estatuas. Me da igual que las bajen o erijan.

Lo más importante es destruir las estatuas que tenemos en el cerebro. Destruir la subordinación ahí.

¿Sabes qué me gustaría?, que un descendiente colla, por ejemplo, lea mi historia y también quiera escribir su propia historia. Que ponga en duda lo que le cuentan.

Decía Balzac, que la novela es la vida privada de las naciones

Si yo contribuyo a que la gente tenga un panorama mucho más complejo y mucho menos maniqueo de cómo ocurrió esa conquista, yo me doy por bien servido.

Imposible no hacer un contrapunto entre tu novela y el reciente best-seller Civilizaciones, del francés Laurent Binet, que más bien plantea la ficción de que Atahualpa viaja a Europa y conquista España. ¿Qué te parece el escenario?

No lo puedo tomar en serio. Comenzando por el hecho de que hay que considerar los viajes que realmente pudieron realizar los incas, y estos fueron a la polinesia, usando las corrientes oceánicas.

Si vas a hacer contrafácticos, hazlos en serio.

¿En qué sentido?

¿Cómo podría viajar Atahualpa al norte? La corriente oceánica no lo permitiría.

El libro de Binet me parece un divertimento de carácter un poco colonial y barnizado de "buensalvajismo". Algo como tratar de ver qué habría pasado si "los malos hubieran sido los buenos y los buenos hubieran sido los malos".

Tu novela debió pasar seis años en búsqueda de editorial para finalmente ser publicada, ¿qué crees que la hizo poco atractiva para los grandes sellos?

Creo que las grandes editoriales tienen ideas perezosas, flojas, prejuicios sobre lo que lee el peruano.

Quizá los asustó que mi novela tuviera 800 páginas. De manera diplomática me decían que "la temática andina era muy complicada para el lector".

¿Subestiman al público?

A mí me gustaría hablar con alguien del departamento comercial de las editoriales, para que me explique bien su argumentación.

No hay manera que articulen una defensa de sus cautelas en la que no haya menosprecio por el lector.

Pero hagamos también un esfuerzo contrafáctico con tu novela. Si la publicabas hace unos seis años, ¿habría tenido éxito?

Es un buen punto. Durante los últimos 20 años en Perú han surgido grupos sociales con poder adquisitivo y que al fin tienen la tranquilidad mental para reflexionar sobre su propio pasado.

La gente busca ahora historias que les conciernen y que los haga pensar en sí mismos.

Suenas satisfecho

Yo aposté 11 años de mi vida, que no es poco, a que habría un lector interesado en leer esta historia.

Aposté, y gané.




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