Privatizaciones encubiertas
Por Luis Hierro López
La Oficina de Planeamiento y Presupuesto informó que los Entes Autónomos administran 41 sociedades anónimas que no tienen control del Parlamento ni del Tribunal de Cuentas. El Frente Amplio admitió una agresiva privatización encubierta.
Para escapar a la pesadez de los procedimientos estatales y también para evitar los controles del Tribunal de Cuentas y del Parlamento, los Entes Autónomos –que ya de por sí actúan con notoria independencia del Poder Ejecutivo– inventaron hacen un tiempo la delegación de algunas o varias de sus facultades y competencias a sociedades anónimas que actúan en la órbita del derecho privado.
Si bien el uso de esos instrumentos proviene de administraciones coloradas, ha sido desde que el Frente Amplio es gobierno que se ha extendido en forma casi incontrolada, tanto cuantitativa y cualitativamente, ya que incluso hay sociedades anónimas “nietas”, es decir, surgidas de las sociedades originales. Ancap, con su enorme mochila a cuestas, es precisamente uno de los Entes en los que esta forma de procedimiento se ha dado más habitualmente.
El asunto es grave porque ese tipo sociedad escapa al control habitual de los organismos públicos, el Parlamento, el Tribunal de Cuentas, el Tribunal de lo Contencioso Administrativo y, en esa medida, huyen también del escrutinio de la opinión pública, que es en definitiva el tribunal más importante de la vida democrática.
Quiere decir que los negocios de esas sociedades anónimas, buenos o malos, son desconocidos y solo son controlados por los gerentes de las empresas, ya que muchas veces los directorios no están al tanto de lo que realmente ocurre en ellas.
Ya hay proyectos de ley para limitar la potestad de los Entes en estas materias, pero el oficialismo no está dispuesto a votarlos, contradicción notoria de quienes se auto calificaron siempre como acérrimos defensores de las empresas públicas.
Así como ocurre con la extranjerización y la privatización de la tierra, tema en el que Uruguay vive un proceso de concentración como nunca antes, la privatización encubierta de las empresas públicas, su descontrol y su vaciamiento es una de las mayores contradicciones en las que ha ingresado la administración frenteamplista que hizo con ellas exactamente lo contrario de lo prometido.
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