Edición Nº 1104 - Viernes 30 de octubre de 2026

Pacto a puertas cerradas para eliminar la repetición

En un hotel cinco estrellas de la capital, un grupo de técnicos de la ANEP, con la anuencia de las autoridades oficialistas de la educación, decidió unilateralmente que la forma de ayudar a los educandos más desfavorecidos del país es eliminar el mecanismo de la repetición, buscando explícitamente igualar hacia abajo.

El pasado miércoles 15, la Dirección Sectorial de Planificación Educativa de la ANEP organizó un seminario internacional sobre repetición. Durante el cierre del evento, los técnicos de la ANEP firmaron un documento donde se comprometen a eliminar la repetición. Según declaró a la prensa el director de Planificación Educativa de la ANEP, Antonio Romano, la propuesta será presentada a fin de año: “hoy la repetición no funciona para mejorar la calidad del aprendizaje. La repetición no da resultado y es uno de los predictores del abandono posterior”. Y agregó algo más, revelador de la mentalidad que ha prevalecido en la conducción de la educación en los últimos 15 años, o sea, la búsqueda de la igualación hacia abajo y el resentimiento social. Efectivamente, Romano señaló que “llegó la hora de que hagamos un pacto social, un acuerdo de que la educación es obligatoria para todos, es un derecho de todos y, por tanto, no puede ser pura meritocracia. Llegó el momento de que la clase media acepte que esos bancos que, históricamente, se reservó para sí misma, ahora los deberá compartir con los recién llegados”.

Lo que las autoridades definieron como un “pacto histórico”, fue en realidad un “pacto a puertas cerradas” en el que se excluyó a los consejeros del CODICEN Robert Silva, electo por los docentes, y Elizabet Ivaldi, electa por los gremios docentes, que no fueron consultados por la realización del seminario y no tenían conocimiento del documento final elaborado por los técnicos de la ANEP. En pocas palabras, las autoridades oficialistas de la educación, encabezadas por Wilson Netto, decidieron excluir a los únicos consejeros electos democráticamente.

Tanto Silva como Ivaldi, no son contrarios a evaluar cambios en los mecanismos de evaluación —que no implica necesariamente eliminar la repetición— pero se mostraron molestos por la improvisación con la que se manejó un asunto de alta sensibilidad para la población uruguaya. “Nos enteramos cuando ya estaba totalmente planificado. Creo que no es la forma de funcionar como un organismo colegiado. No comparto que a partir de un seminario, sobre todo liderado por técnicos, y donde se plantea un espacio cerrado para sacar conclusiones y la elaboración de un documento el cual después comprometa”, aseguró Ivaldi a la prensa.

El representante de los maestros y los profesores, Robert Silva, fue más allá y planteó sus discrepancias con las formas, al igual que Ivaldi, pero también con los contenidos de la propuesta. “No puede haber políticas improvisadas, en donde se plantea algo, luego se anuncia en la prensa con grandes titulares de que se va a cambia la repetición, y no estamos enterados ni siquiera los que tenemos que tomar decisiones. ¿Qué idea damos actuando así en forma improvisada? Que esto va a ser flexibilidad total, el libertinaje. No va a haber más repetición y por lo tanto, los alumnos van a pasar olímpicamente”, aseguró Silva.

De acuerdo con el Consejero, “en Uruguay hay un grave problema de aprendizaje de nuestros jóvenes. Somos conscientes que hay que cambiar el sistema de evaluación”. No obstante, se interrogó Silva, “por qué cambiar ahora. ¿Para beneficiar las estadísticas? No creemos que por eliminar la repetición vamos a arreglar los problemas de la educación. Se necesita un cambio integral, un cambio en la política curricular”.

Finalmente, Silva reveló que, contrario a quienes sostienen que la repetición es un elemento central para explicar el fracaso y la deserción educativa, existen otros factores en los que las deficiencias son alarmantes. A modo de ejemplo, Silva se mostró preocupado por las inequidades que se reproducen en el sistema educativo uruguayo. Según los datos oficiales, que citó el Consejero, los niños y adolescentes del quintil de ingresos más bajo son quienes tienen los menores niveles de aprendizajes.

“Hay un gran debe que tiene el país y es un trabajo interinstitucional e intersectorial. A veces le pedimos a la educación que haga todo en determinados contextos y con determinados estudiantes, cuando en realidad tendría que haber un trabajo muchísimo más articulado con los organismos de la salud, de bienestar social, de vivienda. Ese trabajo intersectorial, hoy por hoy, es deficiente, no es bueno”
, sentenció Silva.



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