Edición Nº 1075 - Jueves 2 de abril de 2026

Nostalgia terrorista

Como todos los 24 de agosto, hay quienes siguen manifestándose por los acontecimientos del Hospital del Filtro y falseando la historia. La verdad es una sola: varios sectores del Frente Amplio, particularmente los tupamaros, organizaron una asonada antidemocrática para impedir que se extraditara a tres terroristas de la ETA, una organización con más de 800 asesinatos en su haber.

Desde hace 27 años, diversos grupos de izquierda organizan una marcha para reclamar justicia por la "masacre del Filtro". En la proclama que se lee cada año, además de reclamar al gobierno de la época, liderado por Lacalle Herrera, y a la Policía por intervenir en la asonada cumpliendo órdenes de la Justicia, se expresa solidaridad con la ETA, bajo la consigna de "ser vasco no es delito", como si de eso se tratara.

¿De qué se trató realmente la supuesta "masacre del Filtro"? La respuesta es sencilla. Desde el Frente Amplio, y particularmente desde el MLN-T, dirigido por Mujica, Huidobro y Zabalza, se organizó una revuelta antidemocrática que pretendía frenar una decisión judicial que había determinado la extradición de tres etarras (Jesús Goitía, Miguel Ibáñez y Luis Lizarralde), requeridos por la Justicia española por la autoría de diversos crímenes de sangre.

Por supuesto, a los muertos no los pusieron ni los tupamaros ni los etarras, que resultaron ilesos. En circunstancias que nunca pudieron aclararse, un joven (Fernando Morroni) murió durante la intervención policial, que no hacia otra cosa que cumplir el mandato judicial. No obstante, la Justicia procesó a algunos de los oficiales de la Policía que estaban a cargo del operativo, pero los autores de la asonada, jamás fueron investigados.

Mujica y compañía, no sólo organizaron una asonada en contra de una decisión de la Justicia, armados hasta los dientes como reconoció el propio Zabalza en un libro biográfico (*), sino que incentivaron -y engañaron- a miles de jóvenes para un "bautismo de fuego" al que habían sido convocados por CX 44 Radio Panamericana y CX 36 Centenario, controladas por los tupamaros y el Movimiento 26 de Marzo.

Así queda de manifiesto en el libro póstumo de Antonio Mercader publicado bajo el título El último golpe tupamaro. El MLN y los etarras en el Filtro. En un adelanto publicado por el Semanario Búsqueda la semana pasada, se narra la presencia de Mujica en el lugar de los acontecimientos, pero también del entonces presidente del Frente Amplio Liber Seregni y el candidato presidencial Tabaré Vázquez que "habían ido a saludar a disgusto, cumpliendo una ajustada resolución de la Mesa Política". Según la crónica de Mercader, el propio Seregni, que jamás ocultó sus diferencias con los tupamaros, aseguró haber visto en la zona "civiles armados".

Mujica, que en 1994 era candidato a diputado, "fue visto en la zona mientras hablaba por un walkie talkie". En el libro biográfico de Zabalza, que recoge Mercader, se asegura que "en solidaridad con los vascos, tenían un vehículo cargado con grampas miguelito y cócteles molotov y que la dirección se había reunido en el interior de una camioneta combi para decidir qué hacer en la compleja situación".

Según recoge Búsqueda del libro de Mercader, "los vínculos entre ETA y el MLN arrancan en 1964 en Cuba, y pasan por una colaboración económica desde Euskal Herria para financiar CX 44, arrendada al grupo Scheck, blanqueo de dinero y el asalto a una sucursal del Sindicato de Canillitas en la que apareció la cédula del tupamaro Ricardo Perdomo, en cuya casa vivía la vasca Lourdes Garayalde."

Finalmente, Mercader también repasa las diferencias que se produjeron en el Frente Amplio. "Los dirigentes José Díaz y Reinaldo Gargano, que habían vivido el exilio en Barcelona y estuvieron muy vinculados con los socialistas catalanes, no compartían para nada la postura de tratar a los etarras como refugiados políticos", recoge Búsqueda, que también repasa las declaraciones del exministro de Defensa, José Bayardi, en las que reconoce que el Frente Amplio "quedó mimetizado por los objetivos que marcaron sectores de ultraizquierda que creen que la acumulación crece en clima de confrontación".

Pese a toda la evidencia, algunos insisten en seguir rindiendo culto a los que provocaron la violencia. En fin, nostalgia terrorista...

(*) Cero a la izquierda. Una biografía de Jorge Zabalza. Por Federico Leicht.




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