Edición Nº 1088 - Viernes 10 de julio de 2026

No vale olvidar

Que Sendic haya evitado, por su condición de primario, los 18 meses de prisión a los que fue condenado por corrupción, no lo convierte en inocente. Su crítica al actual gobierno, por más legitima que sea, no lo exime de la responsabilidad de haber fundido Ancap, capitalizada por 800 millones de dólares. Presentarse hoy como un militante que vuelve a "ofrecer su corazón", no lo libera de sus épocas de arrogancia como falso "licenciado". Su regreso "definitivo" a la política no hace otra cosa que confirmar la falsa autocritica frenteamplista.

El Sr. Raúl Sendic, poseedor del triste galardón de ser el primer vicepresidente en la historia del Uruguay en renunciar a su cargo por corrupción, siendo posteriormente condenado por la justicia penal, regresó de lleno a la actividad política.

El lunes, en un evento realizado en la Huella de Seregni, Sendic confirmó su apoyo al Diputado socialista Civila, unos de los tres candidatos a presidir el Frente Amplio. En un extenso discurso, el exvicepresidente renunciante se despachó en contra del gobierno, al que definió como el "enemigo".

"Después de todo lo que nos ha tocado vivir, uno sabe siempre que aun en las peores circunstancias, siempre aparece alguno a decir: yo vengo a ofrecer mi corazón. Yo les digo: estoy seguro de que todos aquí venimos a ofrecer nuestro corazón para impulsar estas transformaciones y que el Frente Amplio se reafirme como la fuerza política más importante y participativa, y la que va a ser capaz de ganar las próximas elecciones", comenzó afirmando.

Según él, luego de "una especie de anestesia" producto de la derrota electoral, el referéndum contra la LUC "reactivó el espíritu de lucha". En ese marco, el exjerarca condenado por corrupción dijo que "el enemigo", refiriéndose al gobierno de coalición, "también es poderoso, es inteligente, y maneja grandes medios, maneja buena parte de la comunicación en el Uruguay". Y agregó que la LUC constituye "la espina dorsal del modelo neoliberal que el gobierno pretende y está llevando adelante". Con este espíritu antirrepublicano, Sendic selló su "regreso definitivo" a la política.

A esta altura uno no sabe si reír o llorar ante el caradurismo de un Sendic que insiste en regresar presentándose como la víctima de una situación desafortunada. El único motivo por el cual se encuentra libre es su condición de "primario". En mayo, la justicia penal lo condenó a 18 meses de prisión, cuatro años de inhabilitación para ocupar cargos públicos y una multa de 500 unidades reajustables (unos $ 669 mil) por exceder los "poderes de su cargo" y "apropiarse de dinero estatal".

La justicia consideró que Sendic cometió "abuso de funciones" en su intermediación con la financiera Exor para que diseñe un mecanismo para cancelar una deuda de Ancap con la petrolera venezolana Pdvsa. Por otro lado, lo condenó por "peculado", debido a que realizó compras personales con la tarjeta corporativa del ente sin una debida justificación. "Utilizó las tarjetas corporativas como propias, apropiándose del dinero estatal, en razón de su cargo, obteniendo en definitiva un beneficio económico", dice la lapidaria sentencia judicial.

En lugar de aceptar los cargos impuestos con dignidad, Sendic ha intentado -y con seguridad seguirá intentando- sembrar dudas sobre la parcialidad del sistema judicial uruguayo, argumentando que no apeló el fallo que lo condenó con prisión por que no tiene "ninguna confianza" sobre el proceso.

Pero el problema mayor no es Sendic, sino su partido. El nivel de complicidad es absurdo. No debemos olvidar que, cuando se conocieron las primeras denuncias en contra de Sendic, ya sea por su título falso como por sus gastos desmedidos con la tarjeta corporativa, el Frente Amplio acusó a los medios y a la oposición de la época de "desestabilizar la democracia".

Vázquez habló de "el bullying más fantástico"; Mujica dijo que Sendic "simplemente" había comprado "un short a una visita extranjera"; Topolansky aseguró "haber visto" el título inexistente; Miranda acusó a los medios de promocionar un "verdadero linchamiento"; Castillo se refirió a la "porfiada forma de confiar en los compañeros" que tienen los comunistas; y la mesa política del Frente Amplio concluyó que había una evidente "ofensiva de desprestigio de las fuerzas progresistas".

El supuesto "regreso", no es más que la culminación de un largo y premeditado proceso que comenzó a gestarse de inmediato a su caída. Pese a la testimonial inhabilitación que el Frente Amplio le impuso en la última elección -no permitiéndole algo que a todas luces era obvio: ser candidato-, Sendic apoyó en la elección interna al hoy Senador Andrade, ocupando personalmente un lugar en su lista, y en octubre realizó una alianza con el sector de su padre político, el expresidente Mujica.

Ante cada intento frenteamplista de falsear la realidad y la historia, algo en lo que son verdaderos expertos, nuestro deber está en reconstruir los hechos y construir memoria. No vale olvidar.




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