No es pero se parece
El Ministro Astori reconoció que “la economía uruguaya no crece”, agregando que “es una realidad que no podemos ocultar”. Autocrítica, ninguna.
En una reciente edición de los “Desayunos Útiles” del multimedio “Somos Uruguay”, llevada a cabo el pasado miércoles 5 en las instalaciones del hotel Sheraton, el Ministro Danilo Astori.
Lo primero a destacar de su exposición es que, si bien reiteró algunos de sus clásicos latiguillos, como que el país —pese a todo— sigue creciendo (circunstancia puesta en duda por destacados economistas), reconoce que hay una “desaceleración”: “Aun cuando en 2018 el crecimiento fue de 1,6%, eso no debe ocultarnos que hace meses que la economía uruguaya no crece y esa es la realidad que no podemos ocultar”.
Lo segundo a destacar es que el Ministro habló, básicamente, como si fuera un analista independiente o, cuando menos, ajeno a la conducción del gobierno.
Así, Astori repasó el corazón de los problemas económicos que el país enfrenta, en un marco de desaceleración también de la economía global, como ser la caída en la inversión, la necesidad de devolverle la rentabilidad a las inversiones, de mejorar el clima de negocios y de enfrentar el desequilibrio fiscal (“alto e importante”, en sus palabras), precisamente, estimulando la inversión.
Todo lo señalado por el Ministro de Economía podría suscribirlo enteramente cualquier analista independiente. Incluso cualquier político de la oposición. El problema —vaya detalle— es que se trata, precisamente, del Ministro. Lo fue en la primera administración frenteamplista, fue Vicepresidente en la segunda y nuevamente Ministro en la tercera. Cualquiera diría que el Ministro lo ha sido de otro país.
En definitiva, el Ministro asume que hay una situación de paralización efectiva de la economía. O sea, no es técnicamente recesión pero cae la inversión y cae el empleo. O sea, no es pero se parece.
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