Naufragó el buque insignia
Por Luis Hierro López
La confesión de Mujica es terminante: fracasaron las políticas sociales y no sirven para contener el delito. Deliberadamente o no, el viejo líder pronunció el réquiem del gobierno frenteamplista
Con su intención fundacional, el Frente Amplio se mostró como el inventor de las políticas sociales, las que existen desde que Uruguay es nación y las que cobraron un formidable impulso con el Batllismo, a principios del siglo XX. Pero el relato oficial y el imaginario que lo acompaña trasmitieron la idea de que desde 2005 en adelante, un nuevo país solidario había nacido para hacer justicia y amparar a los desvalidos, por lo que las políticas sociales se convirtieron sin duda en el buque insignia.
Pero esas políticas fueron diseñadas y aplicadas con vocación clientelar y asistencialista. Los gobiernos frenteamplistas descuidaron la Enseñanza, que es la gran herramienta para hacer progresar a las personas, y pusieron énfasis en los programas del Mides, creyendo que con eso alcanzaba. Ahora sabemos que todo eso fracasó.
Primero fue el Director Nacional Policía, Mario Layera, quien advirtió que en los barrios peligrosos las políticas sociales prácticamente no existían. El ministro Bonomi, con esa compleja vocalización que maneja, había hecho referencias poco claras, insinuando lo mismo, pero sin confirmarlo con rotundidad.
Ahora, es el propio Mujica quien lo dice en forma contundente: para mejorar la seguridad pública “hay que trabajar más desde el punto represivo, pero hay que afinar más en lo social" y se necesita "menos asistencialismo y más promoción de la gente joven". Sentenció que las políticas sociales "no han dado resultado" y que "asistir no equivale a convencer", por lo que hay que mejorar la Enseñanza.
Lo que está reconociendo Mujica es que se cayó la estantería: el Ministerio de Interior tuvo que transparentar las cifras de los delitos, las que venía manipulando a la baja desde hace años, pero tuvo ahora que aceptarlas en su realidad, una realidad que muestra que hay un crecimiento sostenido y fuerte de las rapiñas y de los asesinatos. La Policía no responde porque está pésimamente dirigida y el Ministerio está acorralado, sin saber cómo reaccionar ante un fracaso definitivo. La ley de marihuana no sirvió para combatir el narcotráfico y promovió en cambio un aumento de la violencia callejera. El asistencialismo en los barrios peligrosos no influye en la contención del delito ni en la integración social de los jóvenes proclives a la delincuencia. La Enseñanza no retiene a esos jóvenes porque la deserción va en aumento. Ese es el panorama que el ex Presidente sabe que existe y que resume en esa sentencia de que “las políticas sociales han fracasado”. Ha fracasado algo más grande aún, que es la orientación ideológica y la inoperancia de gestión de tres gobiernos sucesivos.
Como se sostiene en este editorial de Correo, no hay que esperar que tras estas confesiones de Mujica haya cambios en las políticas del gobierno. Hace tiempo que el ex líder guerrillero es un comentarista de la realidad, no un gobernante. Aún mientras fue presidente, se dedicó más a hablar que a hacer, por lo que sus actuales palabras tampoco influirán en la acción gubernamental.
Pero por lo menos sus dichos tienen el valor de un testimonio irrefutable, casi en primera persona, como registro del descalabro al que ha llegado el Frente Amplio. Ya no hay vueltas, excusas o discursos: las políticas sociales han fracasado.
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