Edición Nº 1099 - Viernes 25 de setiembre de 2026

Naturalmente

Por Consuelo Pérez

Los procesos que se transitaron en las últimas elecciones nacionales, y en las departamentales que se avecinan, dan cuenta de que gran parte de nuestra población prioriza los destinos de su País, y en particular de su Departamento, ante cualquier otro argumento que atente contra el bienestar común.

Han pasado cosas muy trascendentes los últimos meses, pero que se centran en que la población eligió dejar de lado un sistema agotado, sin resultados, y que sumaba problemas serios día a día en las distintas áreas de la vida en Sociedad, y lo cambió por otro. Sin dramas, sin ningún otro elemento que no sea aquel que supone poner en un sobre, en forma secreta, su esperanza.

Todo lo demás es superfluo, sencillamente porque va en detrimento del Soberano, y lo ignora en la medida que se cuestiona el resultado, la forma, los pormenores de lo trascendente, que es la elección de otro sistema de gobierno, de vida, de sociedad, de seres humanos conviviendo en ella.

Sería fácil hablar de los que "perdieron" -utilizando su propio lenguaje- y cuestionar a personajes como Murro, que sigue lamentando el "error" de la gente, a la que vilipendia, las actitudes corporativas que ya anuncian paros de la enseñanza cuando aún no se instaló el nuevo gobierno, y un sinfín de declaraciones de los que están en minoría, destilando odio y veneno contra sus semejantes -que en mayoría no piensan como ellos- desde los comité de base hasta el carnaval, en un ejercicio denigrante de sí mismos.

Por otra parte, cuando a nivel mundial las estructuras de los partidos políticos pierden identidad, y se transita por otros caminos, aquí, muchos que nunca han sentido a su "partido" como tal, rasgan sus vestiduras exigiendo una identidad que ni siquiera ellos saben, muchas veces, definir.

Mirando a las próximas elecciones departamentales, nuestro Partido Colorado se expidió con absoluta libertad y contundencia en lo que respecta a habilitar un proceso que está siendo exigido por la población. El que sabe escuchar, lo siente así. Y nuestro Partido Colorado siempre ha estado del lado de lo que la gente necesita. Concibiendo y ayudando, en forma reciente, a llevar al poder a una Concertación que hace posible confiar en un cambio, nada menos.

Los que creemos en la estructura de partidos, y dedicamos nuestra vida al glorioso Partido Colorado, sentimos que estamos en el buen camino. En el de las cosas posibles, reales, tangibles. Lo otro, respetable por supuesto, es fantasía en el actual escenario.

A sabiendas de que muchos ciudadanos, históricamente -sobre todo en el interior del país- votaban a un "partido" en lo nacional, y a otro en lo departamental, por conocimiento y apoyo al candidato que administraría su departamento, hoy ponen el grito en el cielo si se habla de alianzas que posibiliten el cambio hacia la mejora de gestión.

Montevideo ostenta en el gobierno departamental, desde hace décadas, un modelo caduco, ineficiente, caro, sin respuestas a sus ciudadanos, verdaderos dueños de la ciudad.

Se percibe de mil maneras que la gente lo siente así, pues basta recorrer las incumplidas promesas, que rompen los ojos y aprietan el corazón, para constatar que el fracaso es obvio. Y castiga a los más necesitados, los de aquellos lugares a los cuales las autoridades municipales, y los acólitos de su partido, invitan a Laura Raffo a visitar, desconociendo su propio e indigno fracaso en esas áreas.

Porque el Frente Amplio ha sido absolutamente omiso en la periferia, donde los asentamientos, los basurales, y otro tipo de inmundicias, obligan a las personas de bien a vivir, sin ninguna seguridad ciudadana además, entre ellos.

Lo primero que se necesita para recuperar para la gente la gestión en Montevideo, no es un Tarzán que a lo gorila se golpee el pecho (sic), es un buen administrador.

Laura Raffo surge de la unión de voluntades que hoy son mayoría y que quieren lo mejor para Montevideo, y por eso, debe ser la próxima Intendente.




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