¡Mienten!
Por Julio Aguiar Carrasco
“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo” (Abraham Lincoln)
Creo que estamos en un momento de nuestra Historia en la que hay que mirar, pensar, proponer y construir el futuro del país.
Sin embargo, eso no significa que vamos a regalar el pasado. Así, desde hace un buen tiempo, la izquierda pretende escribir a su manera, la historia del Uruguay de los años 50 hasta la salida institucional en los 80.
Lo hacen con desparpajo y una total falta de ética: necesitan acomodar los hechos a su prédica y entonces cuentan la mitad de la verdad que es peor que la mentira.
Escribí hace dos o tres números, que ya en 1952 una espía llamada África se establecía en Montevideo, calle Colonia, con documentos obtenidos de su casamiento en París con Felisberto Hernández. De allí salía toda la información que Moscú necesitaba de América Latina: su fin, desestabilizar, infiltrarse en grupos estudiantiles, sindicatos, etc. El marco general, ¡la Guerra Fría!
Diez años después, aparecerían los tupamaros, con el mismo fin y distinta metodología, pues creían en la violencia: derrumbar la democracia, encandilados por la ideología de la Liberación y la Revolución Cubana.
Ni el partido Comunista ni los Tupamaros eran Robin Hoods. Tenían una finalidad política y la llevaron adelante: resultado, una dictadura que nos costó once años de nuestras vidas.
Cuando gente de izquierda hace el simulacro de un supuesto secuestro en una clase de estudiantes en el IAVA, está teatralizando con una enorme frivolidad, lo que fue aquello que desgraciadamente vivimos y que tanto costó (hasta el día de hoy), una guerra y no otra cosa.
Las cosas nunca son blanco o negro. El viernes 23 de marzo de 1973 (el país ya había vivido los sucesos del 9 de febrero y el cierre de la Ciudad Vieja por parte de la Armada comandada por el Contralmirante Zorrilla), las FFAA emitieron los tristemente famosos comunicados 4 y 9.
Mientras que el batllismo endureció su posición luego de los acontecimientos de “febrero amargo” (título de un libro que publicó el Dr. Amílcar Vasconcellos), la actitud del Frente Amplio se tornó curiosamente, más complaciente.
Zelmar Michelini diría, “los militares en su lucha anti guerrillera habían descubierto las causas de tipo económico, social y político que generaban la sedición y que basándose en ellas elaboraron un programa con muchos puntos positivos” (comunicados 4 y 7).
Enrique Rodríguez, senador comunista, dijo…”histéricos le dicen a los militares, cuando la izquierda está de acuerdo con vuestros documentos”.
El 14 de febrero, Reyes Daglio escribió en El Popular (diario comunista): “más que nunca entonces, adelante, obreros, estudiantes y militares”.
Mucho más acá en el tiempo, en “La tregua armada”, página 178, Fernández Huidobro escribió sobre lo que pasó en el batallón Florida: “Nuestro error en 1972 fue haber creído que era posible influir sobre un sector muy grande... Nos equivocamos. El error de 1972 fue haberse plegado a las iniciativas de los militares...”.
Lo del Frente Amplio fue, en casi toda la etapa previa al golpe de 1973, una especie de ilusión “peruanista”. La Democracia Cristiana, un sector del Socialismo y el partido comunista creyeron en esa ilusión.
Mientras el país sucumbía y se iban cayendo sus instituciones, aquellos parecían formar parte de un juego de tablero: al final, fue tan falso el “peruanismo” como la posibilidad de acordar con las FFAA de entonces.
La izquierda más radical, que hoy tanto habla de democracia, no cree en ella. En aquellos años la república, la democracia, las Instituciones, etc., todo era formal.
Los comunistas nunca fueron ni son demócratas: el ejemplo de tantos países que gobernaron y ahora Cuba, Corea del Norte, etc., lo avalan.
En el Frente Amplio tenían enorme peso por su organización, su financiación (de la URSS que siempre negaron pero que los archivos de la KGB demostraron), su militancia, su peso internacional, etc.
En función de este papelón histórico de querer acordar con unas Fuerzas Armadas dispuestas unánimemente al golpe, ahora tratan de cambiar la historia, señalando los excesos de las Fuerzas Armadas pero olvidando los que cometieron tupas y bolches.
El martes 27 de marzo de 1973, apenas a noventa días del golpe, el Dr. Jorge Batlle salió nuevamente a la televisión, justamente a responder a los comunicados 4 y 9 de las Fuerzas Armadas. Su anterior aparición televisiva, a fines de octubre del año anterior, le significó ir a la cárcel.
En esa aparición de marzo, en un clima tenso, con muertos de ambos lados, Jorge Batlle dijo: “Y el destino del país todo, lo conseguiremos, no destruyéndonos entre nosotros, sino uniéndose entre nosotros¨.
¡Qué diferencia! Por estas cosas vale la pena aclarar la historia como fue, sin mentiras ni verdades a medias.
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