Edición Nº 1081 - Viernes 22 de mayo de 2026

¡Mi patria es la URSS!

Por Julio Aguiar Carrasco

Las historias de espías no están reservadas al cine. Ocurren en la vida real. En nuestro pequeño país nos hemos enterado, estos días, de la triste historia de Vivián Trías. Pero hay más relatos fidedignos.

África de las Heras Gavilán nació en Ceuta, provincia de Cádiz en 1909. Condecorada ocho veces, una con la Orden de Lenin, de las mayores que entregaba la URSS, el apodo de África para los soviéticos era Patria.

Leer sobre esta espía soviética es como ver una película de James Bond. Actuó en la Guerra Civil española, estuvo en la guerra contra los nazis y luego se embarcó en la Guerra Fría.

Anastasievich, ex agente de la KGB, relata en el excelente libro de Raúl Vallarino, “...hoy no tendría calificativo su dureza”.

En 1948, Patria conoce a en París a Felisberto Hernández, uruguayo, colorado, anticomunista, escritor y pianista. La española se presentaba como una refugiada de la guerra civil española.

Como Patria necesitaba documentación para ingresar al Uruguay, se casó con aquél en 1949, en Montevideo. Se divorciaron en 1951, pero Patria ya tenía todo lo que precisaba, un taller en la calle Colonia, dedicado a la alta costura, en donde estaba instalado el equipo de radiocomunicación para enviar los mensajes a Moscú.

Todo esto se hizo con el conocimiento y apoyo de la propia embajada soviética.

Desde Montevideo, Patria era la responsable de todo lo que pasase a los integrantes de la KGB en Sud América. El manejo de la información era clave por entonces.

Creó la mayor red de espionaje en el Continente, viajó por todos lados y al final retornó a la URSS, donde continuó como entrenadora de espías hasta el final de sus días.

No deseo nombrar a nadie porque todo podría ser mal interpretado. Pero hay una pregunta que se cae por su peso, ¿por qué el Uruguay?

Por 1952, nuestro país estaba en la cúspide de la institucionalidad republicana y democrática. Era un país abierto, casi inocente, lejos de los centros de poder que manejaban la Guerra Fría.

¿A quién se le podía ocurrir que aquí mismo se iba a instalar el centro fundamental de comunicación de la KGB? Sin embargo, en la pregunta está la respuesta!

Hasta la muerte de Arbelio Ramírez, asesinado a la salida de la Universidad de la República, cuando estuvo el Che Guevara, fue su obra, y no de la CIA.

Patria logró, con un encanto enorme que escondía su terrible carácter, penetrar sus agentes en muchos lugares. Ella misma, con mucha delicadeza, se hizo amiga de gente importante, que le abrió muchas puertas.

Se casaría en 1956 con un espía italiano, Marchetti, relación que terminó mal y con la muerte de este último, por causas no muy claras.

Con esto puedo concluir que el comunismo internacional penetraba países como el nuestro, de diferentes maneras: la Embajada, el Partido Comunista y la KGB. Los tres no siempre se comunicaban o conocían las actividades o planes de los otros. Eso sí, coincidían en una meta común, desestabilizar al país, hasta que se cayera su democracia.

Los comunistas tenían armas, pero no las utilizaron. Prefirieron los paros, crear un clima de violencia, trabajar en los sindicatos, con la FEUU, etc. Un trabajo de paciencia pero de mucha eficiencia. Su perspectiva era a largo plazo y sabían que en medio de la Guerra Fría solo podrían ser derrotados militarmente.

Diez años después, iluminados por la Revolución cubana y la Teología de la Liberación, con una visión mítica, aparecieron los Tupamaros, que tenían discrepancias con los comunistas pero que coincidían en algo fundamental, derribar nuestra democracia.

Es decir, la democracia uruguaya era agredida por una gigantesca corriente mundial, marxista leninista; y por una generación ciega que utilizó la violencia, con todo el daño que ello implica.

El país no estaba preparado para una agresión de ese tipo. El precio que hemos pagado es altísimo, hasta hoy, inclusive. Es necesario conocer estos hechos para entender que todo lo que sucedió no fue casual.



Cerrar filas con Ferrero
Zelmar y “El Toba”
Julio María Sanguinetti
Bordaberry: “Las dos cosas juntas -verdad y reconciliación- son lo que Uruguay necesita”
Don Pepe hoy
Consensos en tiempos de polarización
Montevideo elige autoridades zonales del Partido Colorado
Lustemberg contra las cuerdas
La CSI insiste en recetas que destruyen empleo
El camino de la pacificación
Luis Hierro López
Las Piedras, la verdad pendiente y la reconciliación
Santiago Torres
Apropiación del cupo UE para miel por Argentina demuestra lo tosco del acuerdo MERCOSUR
Tomás Laguna
El momento en que la política pierde el rumbo
Juan Carlos Nogueira
Cuando la violencia deja de sorprender
Angelina Rios
Laicidad: El escudo de la libertad republicana y los “mambos” del Estado
Marcela Pérez Pascual
¿Qué les duele? - En defensa del Cr. Marcos Israel
Jonás Bergstein
La sociedad israelí quiere a los "jaredím" fuera del próximo gobierno
Edu Zamo
La costumbre de llegar tarde
Alicia Quagliata
Mi fiel amigo
Susana Toricez
Zapatero contra las cuerdas
Alex Saab, del corazón financiero del chavismo a la sala de interrogatorios de Miami
La batalla por Bolivia
Rusia reactiva la amenaza nuclear global
Frases Célebres 1081
Así si, Así no
Inicio - Con Firma - Ediciones Anteriores - Staff Facebook
Copyright © 2024 Correo de los Viernes.