Mercosur: el electo gobierno uruguayo y el modelo de apertura de Brasil

Por Alvaro Valverde Urrutia

El nuevo gobierno presidido por Luis Lacalle Pou, se deberá encontrar más próximo al modelo de mayor apertura comercial que persigue Brasil para el Mercosur, relativo a la flexibilización normativa comercial, dando señales claras hacia avanzar en la negociación de acuerdos de libre comercio en forma conjunta y unilateral con las principales potencias económicas, caso EE.UU y China; así como a la rebaja o eventual reforma del Arancel Externo Común (AEC), entre otros.

El gobierno “multicolor”, también, deberá hacer intensas gestiones para dejar sin efecto la Decisión 32/00 del Mercosur, que obliga a los miembros a negociar en forma conjunta, - en los hechos carece de valor jurídico -, para permitir la negociación a diferentes velocidades y, también, sin que necesariamente participen todos los miembros.

En las negociaciones externas, Uruguay no se encontraría en condiciones de negociar aislado con las grandes potencias económicas Tratados de Libre Comercio, su mejor estrategia es ir del lado de Brasil, cuando no se pueda avanzar en conjunto, para negociar TLC que tienen más flexibilidad y son más utilizados en la actualidad, de manera de ir reduciendo el AEC y la Unión Aduanera del Mercosur.

Esto coincide con la dirección de Brasil de una reducción fuerte del arancel que conlleva a habilitar la negociación unilateral; así como que el Mercosur quede exclusivamente en una zona de libre comercio.

Causaron sorpresa las declaraciones del ministro de economía, Guedes, relativas a que Brasil no tiene “ningún problema” con el presidente electo de Argentina. Esto tiene una aclaración importante: siempre y cuando Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner acompañen la postura por la apertura del Mercosur hacia terceros mercados.

Brasil maneja la posibilidad de romper con el Mercosur si el nuevo gobierno mantiene una posición contraria a los postulados principales. Tal es el caso, ante la potencial amenaza del nuevo gobierno argentino de limitar las importaciones de Brasil. En ese caso, Guedes sostiene, “Si el proyecto está distorsionado, debe ser repensado”.

Otro aspecto, es que Brasil espera que el gobierno de Fernández acompañe la apertura comercial del Mercosur, la modificación del AEC; así como suscribir acuerdos con terceros países o grupos de países, para lo cual se requiere la aprobación de los cuatro socios.

En caso contrario, Brasil evalúa diversos escenarios para el Mercosur, si bien el canciller Araujo considera que existe una apuesta al Mercosur, no se descarta una ruptura, si Argentina no apoya estos postulados.

El gobierno brasileño estima posible y esencial un acercamiento entre los presidentes Bolsonaro y Fernández, si bien aún no ha existido ningún contacto, se descarta que se va a concretar. El tipo de relación que pretende llevar Bolsonaro es pragmática, apuntando a mantener una abierta relación comercial bilateral.

En la última semana se han mantenido gestiones desde las cúpulas empresariales argentinas y brasileñas con funcionarios del más alto nivel en ambos gobiernos, con el objeto de disminuir la tirantez entre Bolsonaro y Fernández e impedir el deterioro de la relación comercial bilateral. 

También, el nuevo gobierno de Fernández juega sus cartas a tener un entendimiento con Uruguay para impedir el quiebre del Mercosur, por la amenaza de Bolsonaro en caso de salirse del esquema y tener un aliado en el nuevo gobierno uruguayo para restablecerlo. Estimamos que el gobierno uruguayo ante esa hipótesis se inclinaría por el lado de Brasil y Fernández quedaría aislado.

Felipe Solá, el casi futuro canciller argentino sostuvo que “No vamos a ideologizar ninguna relación externa.” Respecto a la relación con Bolsonaro manifestó que “una cosa es que el presidente Fernández se haya enojado por las cosas muy duras que dice el presidente de Brasil en forma personal y otra cosa es ideologizar la relación”. Fernández se encuentra atrapado entre la política exterior necesaria y la viable, ya que Argentina es el tercer socio comercial de Brasil, en particular, por el comercio del Mercosur.

En suma, Bolsonaro continuara insistiendo en la necesidad de rebajar el arancel externo común (lo que permitiría la unilateralidad dentro del Mercosur), pero, es complicado técnicamente. La reducción del AEC significa una clara señal política de la nueva orientación del Mercosur.

Por ello, el nuevo gobierno encabezado por Lacalle Pou deberá contar con un profundo estudio técnico por el destacado y sensible significado del tema y porque en definitiva deberá tener una definición política para plantear en el Mercosur.



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