Por LA LIBRERIA
Alfaguara editorial, marzo 2020, 375 páginas, por Fernando Butazzoni.
El 23 de febrero de 1965 fue asesinado a martillazos en una casa en Shangrilá Heberts Cukurs, un letón que había colaborado con los nazis durante la ocupación de su país, si se puede llamar colaboración al hecho de idear, programar y participar en la ejecución de miles de personas por el hecho de ser judíos.
Fernando Butazzoni (Montevideo 1953), narrador, ensayista, guionista cinematográfico y dramaturgo, ha escrito once novelas, entre ellas "El tigre y la nieve", "Las cenizas del Cóndor" y "Una historia americana". Ha recibido numerosas distinciones y premios tanto en Uruguay como en el extranjero, por sus novelas, como sus guiones para cine, así como por su única obra de teatro: La heladera sueca.
En esta obra relata, con crudeza, hechos aberrantes que ocurrieron entre los años 1941 y 1944, pero que no deben ser olvidados. El autor confiesa que el tema le provocó angustia y que llevó más de dos años completarla, angustia que en tramos se traslada al lector al leer pasajes reales y documentados.
La trama se centra en la ubicación del llamado "asesino de Riga" (Heberts Cukurs) que, con su verdadero nombre al sentirse protegido por las autoridades de Brasil, instala al final de la II Guerra Mundial en una laguna cercana a San Pablo, un centro turístico que incluía vuelos en hidroavión, piloteados por él, que había no sólo construido aviones, sino el haber realizado viajes en solitario, considerados hasta hoy verdaderas hazañas. Pero Cukurs había sido un asesino de miles de personas, solo por su condición de judíos.
El Mosad-Centro de Inteligencia, operaciones encubiertas y antiterrorismo de Israel- ubicó a Kucurs, pero se planteaban dos problemas: que estaba protegido por la Policía Federal brasileña y que existía el antecedente de Eichman . En efecto, este había sido raptado en Buenos Aires en 1960, conducido en un avión oficial a Jerusalén y ejecutado en 1962, lo que acarreó un profundo malestar del gobierno argentino. Por esa razón, se resolvió "realizar la operación" en Montevideo. Se le propuso replicar su centro turístico en Uruguay, mediante inversores europeos, para lo cual era imprescindible, por su experiencia, su participación. Lo trajeron y aquí fue ejecutarlo sin más trámite. Suena extraño que aceptara salir de Brasil a pesar de que su amigo, comisario de la Policía Federal le había advertido, reiteradamente, que por su seguridad no saliera del país. Tal vez su situación económica no le permitió seguir ese consejo.
La organización de la acción, planificada en sus mínimos detalles, desde la elección de los que la llevarían a cabo, hasta el momento de la ejecución es meticulosa, incluye no sólo preparación física para una eventual resistencia física hasta la ropa que habría que tener en el momento del asesinato (sólo ropa interior).
La documentación es terminante en cuanto a que Cukurs fue realmente un despiadado y "eficaz" asesino. En Riga, en muy poco tiempo, fueron ejecutados 30.000 judíos habitantes de la ciudad y 20.000 de otras nacionalidades. Sólo sobrevivieron menos de 300 judíos, lo que da una idea del horror y permite interpretar la acción posterior que terminó con su vida.