Los golpes de la realidad

Por Luis Hierro López

La carta del Intendente de Montevideo reclamando al gobierno atención sobre las personas que duermen en la calle expresa mucho más que una mera solicitud y desnuda las carencias de las políticas sociales.

Ciudad Vieja, el Centro y Cordón son barrios en los que lamentablemente hay mucha gente que duerme a la intemperie. Como hace varios años que vivo en el centro y camino por sus calles a todas hora, puedo dar testimonio en el sentido de que nunca antes se dio una situación tan dramática e indignante como la que se advierte ahora.

Antes de llegar a presidente en 2005, el doctor Vázquez usaba una muletilla para señalar la situación de entonces y para alumbrar esperanzas y promesas. ¿Dónde dormirán los pobres esta noche? se preguntaba entonces un afligido candidato, que con mucha habilidad estaba prometiendo con esa intervención retórica que esa llaga iba a ser superada cuando el Frente Amplio llegara al poder.

Ese escenario tuvo en realidad una pequeña mejoría, por poco tiempo, luego de 2005, quizás por los noveles servicios del Mides o por la novelería y entusiasmo que generan las nuevas administraciones. Pero luego de eso, la presencia de las personas sin techo empezó a crecer, a un ritmo lento pero incesante, al punto que actualmente pueden encontrarse cuatro o cinco de ellas por manzana.

Seguramente hay factores sociales muy profundos en torno a esta marginalidad cultural, pero lo que me llama poderosamente la atención es la especie de renuncia de los servicios del Estado, esos mismos que ahora –tardía pero justificadamente– el Intendente reclama. También provoca mi desacomodo advertir que se trata de personas jóvenes y viejas, algunos adictos pero otros que no lo son y que pernoctan en las calles porque no tienen otra posibilidad. Algunos de esos jóvenes adictos me han dicho, cuando les he preguntado, que efectivamente no van a los refugios porque en ellos no pueden consumir droga o alcohol, pero hasta dónde puedo apreciar hay otras personas que duermen en la calle porque no pueden pagar un alquiler o una pieza de pensión.

La misma degradación se da con los asentamientos, que han crecido en Montevideo y se han extendido al interior, según indican las cifras oficiales y como pude apreciar en algunas recorridas.

Mientras tanto, las políticas de vivienda son erráticas, confusas e incompletas. En un país que ha tenido un crecimiento económico incomparable en la historia, da tristeza advertir que el déficit habitacional es prácticamente el mismo que se registraba hace 15 años. Se han construido muy pocas viviendas, han crecido los asentamientos y no se han mejorado los existentes. Y hay mucha gente que duerme en la calle... ¿Progresismo?



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