Edición Nº 1097 - Viernes 11 de setiembre de 2026

Los discursos y los hechos

Por Luis Hierro López

Las contradicciones en las que incurrieron el Frente Amplio y el gobierno en el caso Sendic muestran a las claras la deshonestidad intelectual que predomina en el oficialismo.

En el editorial de este número se analizan las expresiones de los principales líderes del Frente Amplio tras la renuncia de Sendic. El presidente Vázquez elogió la honestidad del ex Vicepresidente y el senador Mujica dijo que todo esto fue una “chorizada”. Esos excesos vienen a rematar una larga saga de exageraciones, engaños y mentiras en las que incurrieron la mayor parte de los dirigentes de la coalición.

La participación del señor presidente en todos estos episodios resulta por demás extraña, porque fue y vino, contradiciéndose y alejándose de la verdad. Primero dijo que hace un tiempo Sendic le había presentado la renuncia y que él la había rechazado; luego aseguró que eso no era cierto; luego acudió al tonto pretexto del bullying, al que retornó ahora ya con Sendic renunciado; y en el medio de sus marchas y contramarchas le “soltó la mano” al Vicepresidente, retirándole el apoyo y expresando a los cuatro vientos que el renunciaría si hubiera tenido un dictamen adverso del Tribunal de Conducta Política. Remató la serie de incongruencias elogiando a Sendic y defendiendo sus procedimientos. Un combo completo.

Mujica intentó quitarle entidad al asunto y recurrió a las más impensables figuras. Según el expresidente, estábamos discutiendo sobre los calzoncillos y todo fue una chorizada. La renuncia de un alto jerarca electo por el pueblo por “malversación de fondos y enriquecimiento” y “por un proceder inaceptable con los dineros públicos”, según indicó el Tribunal, es para el senador Mujica una chorizada. Más daño no se le puede hacer al sentido común, a la ética pública y al sentimiento de orgullo nacional que, pese a todo, sostenemos muchos uruguayos.

Los otros dirigentes del Frente anduvieron por los caminos trillados, acusando a la prensa y a la derecha. Con esa fobia permanente que lleva al Frente a ver conspiraciones por todos lados, Sendic explicó incluso que todo se debía a una confabulación internacional, armada en Atlanta, Estados Unidos, en una reunión realizada hace ya años y a la que habría concurrido el ex presidente Lacalle Herrera. El ataque de “la derecha” continental, el “golpe de estado parlamentario” en Brasil, la “persecución” de la justicia a Lula y otros condimentos de esa especie fueron incluidos en el relato, que no fue otra cosa que una alucinación armada por delirantes o por mentirosos profesionales. Faltó la mención a la Cía, tan habitual en las décadas anteriores, pero anduvimos cerca.

Excepto Esteban Valenti, quien mantuvo siempre una prédica solitaria en favor de la verdad, no hubo dirigentes frenteamplistas que antes de la divulgación del dictamen del Tribunal de Conducta Política hayan tenido independencia de criterio y valentía para reconocer los hechos. En vez de ello, el coro funcionó al unísono, acusando a los enemigos imaginarios, la prensa y la derecha.

El asunto es de interés, porque demuestra el grado de engaño al que pueden llegar los dirigentes del Frente Amplio, que son capaces de organizar la mentira y repetirla hasta el cansancio, siguiendo la vieja fórmula de los regímenes autoritarios.

Por suerte para el país, rige la libertad de prensa y la independencia del poder judicial, lo que nos permite a los ciudadanos usar instrumentos de defensa ante las campañas organizadas por el partido de gobierno. En el caso de Sendic, el Frente Amplio no tuvo más remedio que rendirse ante la contundencia de los hechos y debió abandonar los discursos.

Pero como el oficialismo es un camaleón oportunista que sabe adaptarse a las nuevas circunstancias, supo inventar enseguida la escena de la sustitución de Sendic y puso ante las luces públicas a una hábil actriz, la ex guerrillera de profuso prontuario Lucia Topolansky, convertida ahora en una abuelita buena que nos dice que va a trabajar en favor de los acuerdos. Le acompañó también la senadora Patricia Ayala, accedida a Vicepresidente sustituta tras varias renuncias de senadores, lo que traiciona el voto popular. Enseguida apareció en las redes el mensaje sexista de “las mujeres al poder” y los informativos de varios canales publicaron esa noticia como la principal.

Los discursos del Frente Amplio son varios y eficaces. Pero más eficaces son la prensa libre y el poder judicial independiente.



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