Edición Nº 1102 - Viernes 16 de octubre de 2026

Los desafíos para quien esté al frente del MGAP

Por Tomás Laguna

No alcanza con atender las demandas que surgen desde la producción, el próximo ministro tendrá un arduo trabajo en la recomposición institucional de su cartera y de los institutos que de ella dependen políticamente.

En la anterior nota reflexionamos sobre la importancia de que los cargos ministeriales sean ocupados por personas de reconocida capacidad técnica y política y no para gratificar  a militantes, por merecida que haya sido su entrega a la causa. Nos preocupa en particular el caso del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y los muchos institutos que dependen políticamente de este.

A vuelo de pájaro repasemos las principales urgencias a encarar desde esta Secretaría de Estado, asumiendo que las condiciones para que la competitividad de la lechería, el arroz, las diferentes agroindustrias desde la topista hasta la frigorífica, la citricultura y muchos otros rubros depende en gran medida de la macro economía y la conducción que de la misma se haga desde el Ministerio de Economía y Finanzas.

A poco de asumir, el próximo Ministro de Ganadería deberá hacerse cargo antes que nada de temas institucionales. La puesta en orden del propio MGAP y otros institutos que del mismo dependen.  Se trata de un ministerio con una amplitud de servicios y responsabilidades como no la tiene otro. Y si bien existen políticas de estado en temas como sanidad animal que  se llevan adelante con particular celo, luego ocurre que los recursos para su implementación aparecen menguados, con dificultades crecientes para la presencia del Estado a nivel de campo. No es ajena a esta demanda la Dirección de Sanidad Vegetal, con responsabilidad sustantiva en la promoción y verificación de las buenas prácticas agrícolas así como en lo atinente a las normas de convivencia entre rubros sensibles. Otras direcciones y programas sufren esta restricción de recursos, mientras el gasto público ha crecido en forma desenfrenada bajo otras motivaciones. El próximo Director General del MGAP tendrá mucho trabajo por delante ordenando la casa.

Un capítulo especial merece la Dirección General de la Granja. Este importante sector de la producción agropecuaria constituye un desafío permanente tanto en lo productivo como en lo social, desde que involucra a productores familiares. No escapa a las restricciones por la escalada de costos, pero también por aspectos que hacen a la productividad y fundamentalmente en sus programas de producción integrada para un uso controlado de agroquímicos. Se requiere de un responsable a cargo de esta Dirección que además de su solvencia técnica sea reconocido y respetado por los productores.

Pero también el próximo Ministro tendrá que preocuparse por la recomposición institucional del INIA. Sumido en un largo conflicto entre su presidente, designado por el Poder Ejecutivo, y los funcionarios técnicos, enfrenta una creciente desintegración institucional con preocupantes problemas de gestión. Lejos de aquel instituto que fue referencia incluso a nivel internacional. Nos hemos expresado al respecto en anteriores ediciones.

No es menor la reorientación en la gestión del Instituto Nacional de Colonización. Necesariamente deberá ser un instrumento al servicio del desarrollo productivo y social del sector, acompasando las políticas sectoriales en apoyo a aquellos rubros más afectados en su competitividad contribuyendo a solucionar problemas de  economía de escala de los productores más afectados por tamaño y forma de tenencia de la tierra. Algo de eso ha hecho, pero deberá concentrarse en estos objetivos abandonando definitivamente esa suerte de MIDES rural que promueve la creación de minifundios productivamente inviables.

INAC no deja de merecer una reflexión. Con abundantes recursos en sus arcas enfrenta hoy el desafío de actuar como órgano de control en el abasto de carne a la población, distrayéndolo de sus objetivos principales, esto es promover la exportación de carne explorando mercados a la vez de consolidar la presencia del producto en aquellos dónde ya estamos presentes. Como dice el dicho, no se puede chiflar y comer gofio...

El Instituto Nacional de Semillas cumple hoy con sus objetivos, no obstante bueno será fortalecer su interacción con el INIA, una vez que este último supere sus limitantes institucionales ya mencionadas.
No debemos dejar de mencionar al INAVI, el instituto del vino, enfrentado al desafío de la futura entrada en vigencia del acuerdo MERCOSUR UE, con lo que implica para este producto tan sensible a los excedentes de otras economías.

Dejamos para el final un aspecto sustantivo en la gestión del MGAP. Esta Secretaría de Estado deberá adquirir mayor relevancia en los temas ambientales. Sin duda interactuando con DINAMA y el propio Ministerio de Medio Ambiente. Pero haciendo valer sus criterios en apoyo a la producción y el adecuado uso de los recursos naturales por encima de los teóricos en esta disciplina.

Más aún, está por delante encarar el desafío de los compromisos asumidos por nuestro país en la cumbre de cambio climático de Paris (COP 21) en cuanto a la Contribución Determinada a nivel Nacional (NDC, por su sigla en inglés) para la reducción de gases efecto invernadero. Compromisos que entrarán en vigencia el año próximo. El sector agropecuario explica cerca del 75% de las emisiones del país y todas las remociones de CO2 de la atmósfera, por lo que necesariamente es el MGAP quién debe liderar de forma activa y visible todo el proceso de implementación de las medidas que permitan alcanzar los objetivos comprometidos. No quiere decir que no lo estén haciendo hoy, pero deberá fortalecer su liderazgo a partir de los criterios más sensatos para la producción agropecuaria de modo de no resentir la misma con medidas o imposiciones promovidas muchas veces desde una academia que desconoce la realidad productiva.

Lo expuesto apenas son títulos, bajo cada uno de ellos hay una apertura de situaciones problemáticas a resolver. Es de esperar que el próximo Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca tenga la lucidez para conformar los equipos que la hora exige.



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