Edición Nº 1083 - Viernes 5 de junio de 2026

Los años 20, una comunidad india y el petróleo

Por LA LIBRERIA

Los asesinos de la luna. Random House- Enero 2019- 356 páginas. David Grann

David Grann (New York 1967), es escritor y periodista en The New Yorker. Ha investigado distintos temas, como la pesca del calamar gigante o las cárceles de New York.

Su primer libro: Z, La ciudad pedida (2017), se convirtió en best seller y fue traducido a más de 20 idiomas.

David Grann, nos transporta, con crudeza, a la tragedia de los indios Osage de Oklahoma. Basado en fuentes inéditas y de archivo, citadas al final de la obra, su investigación es incontrastable. Esta tribu, fue desplazada de sus asentamientos una y otra vez. Finalmente, depositados en una reserva, para que se arreglaran como pudieran. Todo cambia cuando se descubre que, bajo esa reserva, se asentaba una enorme reserva de petróleo.

Es entonces cuando la vida de la comunidad cambió para siempre. Los explotadores blancos debían pagar enormes sumas por la extracción del petróleo, que convirtió a la tribu en la comunidad más rica del mundo. Cada Osage “tenía un promedio de 11 automóviles. Mientras que en Estados Unidos había un automóvil cada 11 habitantes”.

Se dictaron leyes que impedían a los indios disponer y administrar su dinero-salvo que fuera casado con alguien de raza blanca- que actuaba como tutor. En caso contrario, se le asignaba un tutor que, en casi todos los casos, actúo con malicia.

Una serie de muertes de indios Osage, por causas desconocidas o por asesinatos nunca aclarados, cuyas propiedades, casualmente, estaban sobre áreas ricas en petróleo, llega por fin al gran público a través de la prensa: “…una banda evidentemente bien organizada y de una diabólica crueldad, resuelta a acabar mediante balas, veneno y bombas con los herederos de las tierras ricas en petróleo de los Osage” (Literary Digest,23.01.1926). Comienzan las investigaciones, aunque una tras otra sin resultado, se crea entonces el FBI y poco después se nombra director a Edgard Hoover, quien resuelto a ganar prestigio y conservar el cargo, se empeña en resolver los crímenes a como dé lugar.

Un libro que debe leerse, que nos lleva a situaciones de injusticia y abuso, poco divulgadas y poco creíbles en la sociedad norteamericana de la época, que Grann define:

“Pocos lugares de los Estados Unidos eran tan caóticos como el condado de Osage, donde los códigos no escritos del Oeste, las tradiciones que unían a las comunidades entre sí, se habían desintegrado”, y donde las riquezas atrajeron “a maleantes y facinerosos de todo pelaje”.



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