Por LA LIBRERIA
Los Cazadores, Salamandra, abril 2020, Por James Salter
James Salter, New York 1925. Estudió Ingeniería en West Point y en 19456 ingresó a las Fuerzas Aéreas. Fue piloto de aviones de caza y combatió en la guerra de Corea. Los Cazadores fue su primer libro (1956), luego abandonó el ejército para dedicarse a la literatura. Trabajó como periodista, escribió guiones y dirigió películas para Hollywood. Entre sus novelas se destacan: Juego y distracción; Años Luz; y Todo lo que hay (2013), que resultó en el acontecimiento del año. Premiado con PEN/Faulkner (1989); Premio Hadada (2011); Pen /Malamud (2012); y el Windham Campbell (2013).
El personaje central de la novela, basado en su experiencia personal, es el capitán Clave, destinado como piloto de combate de los aviones F 86 en la guerra de Corea (1950-1953). Los cazas a reacción (F86) estaban activos desde poco tiempo antes y fueron el arma que interpuso los Estados Unidos contra los aviones rusos Mig-15 que la Unión Soviética envió, junto a pilotos, para apoyar los ejércitos comunistas de China y Corea del Norte: "Había muchos (Mig-15) y volaban desde aeródromos en China que, por razones políticas, nunca se bombardearon".
Enviado a la base militar en Kimpo (hoy Gimpo, Aeropuerto Internacional Gimpo, Corea del Sur a 20 kilómetros de Seúl) es nombrado líder de una Formación básica de combate -una escuadrilla-acompañado inseparablemente de un "punto", que significaba guardaespaldas del líder, debía apoyarlo en toda su acción, incluso darle apoyo de fuego. Cada misión de un escuadrón comprendía por lo menos tres escuadrillas.
Instalado en la base, comienza su obligación militar en la que debe alcanzar 100 misiones -entrara o no en combate- para ser relevado y enviado de vuelta a Estados Unidos.
La misión de los pilotos asignados en la base consistía en recorrer el límite fijado por el rio Yalu entre Corea del Norte y China, intentando evitar el avance sobre ese territorio de las fuerzas comunistas en su intento por recuperarlo. Para lo cual se enfrentaban a los aviones Mig.
Relata el autor, la vida en la base, los temores durante la misión, las envidias y rencores entre los pilotos. La mayor ambición de todos ellos era llegar a as, esto es, el piloto que lograra derribar 5 aparatos enemigos. "Una pequeña estrella roja pintada en el flanco de un avión de un piloto, justo debajo de la cabina era el símbolo de un derribo, discreta, casi invisible en el aire, una hilera de cinco estrellas señalaba el honor más alto, mayor que cualquier trofeo o premio".
En definitiva, un relato atrapante, que detalla de manera accesible para los "civiles", costumbres de la vida diaria en una base militar, la meticulosidad previa a una misión, que puede resultar en un simple "paseo" de ida y vuelta de 400 millas, o en un feroz combate, con el agregado que, de ser averiado el aparato y lograr eyectarse el piloto, terminaría en territorio enemigo.