Edición Nº 1097 - Viernes 11 de setiembre de 2026

Lo importante y lo imprescindible

Por Consuelo Pérez

Transcurrieron ya casi diez meses de los primeros cinco años del gobierno de Coalición, y la actuación del mismo en los aspectos inesperados e imprescindibles en cuanto a su prioritaria atención, nos ha distraído del resto de la gestión, y de su importancia.

En efecto, la irrupción de la crisis sanitaria desde el inicio, hizo que el gobierno en su conjunto debiera hacerle frente con sus potestades y herramientas, pues para eso está el Estado. Lo que empezó con éxito, como un llamado a la responsabilidad, sufrió un cambio rotundo a partir del lunes veintiuno de los corrientes, porque la situación es otra, y porque la presencia del Estado -que reclamábamos en la anterior entrega- se hacía tan necesaria como impostergable. Y así se hizo.

La crisis pegó, y pega fuerte, en todas las áreas, no solo en la de la salud, pues la economía, la seguridad, la enseñanza, el trabajo de los uruguayos, está condicionado a la evolución de la pandemia.

Y en todos estos tópicos el Gobierno ha estado activo, manteniendo una economía abierta, otorgando ayudas y subsidios, y mejorando la drástica caída de los puestos de trabajo que en un principio se dio.

También se logró culminar en la enseñanza el año lectivo, se aumentó en invierno la capacidad de albergar personas en situación de calle, y se creó un fondo, cuyos dineros se vuelcan a las necesidades que el Covid 19 acarrea. Es solo un ejemplo entre muchas otras acciones en múltiples áreas.

Dicho de otra manera: la crisis sanitaria fue un aditamento contundente a la natural problemática del gobierno.

La oposición se ha centrado en cuestionar las acciones con referencia a la pandemia, lo que nos hace pensar que están más que satisfechos con todo lo otro, lo que corresponde habitualmente a la tarea de gobernar. Pero no solo se ha dedicado a cuestionar, sino a sugerir conductas que estaban en las antípodas de lo científicamente recomendado, pues también se ocupó en apoyar acciones de varios colectivos y gremios, que contravenían las recomendaciones y que hoy, están prohibidas por Ley. Exigían cuarentena obligatoria, y ahora cuestionan limitaciones para con los comportamientos prohibidos, emitiendo señales para con sus fieles, que atentan contra la salud de todos.

En el Parlamento, representantes que adhieren a partidos responsables de regímenes totalitarios en el mundo, o de sectores emergentes de la guerrilla, ¡vociferan, porque entienden que las recientes medidas conspiran contra la democracia, o la limitan!

Es obvio que el Frente Amplio, no quiere -nunca quiso- hacer oposición constructiva, y además, en caso de quererlo, no puede, dada su ausencia total de conceptos válidos para una sociedad que pretende evolucionar.

Su fragmentación interna se evidencia en determinadas actitudes ante las medidas adoptadas para hacer frente a la pandemia: mientras en el Legislativo sus representantes buscan un problema para cada solución, los tres intendentes de Departamentos del País que aún son del Frente Amplio, han resuelto trabajar en sintonía con el Gobierno. Incluso lo hemos visto en conferencias de prensa, mientras los legisladores, y el propio presidente de la "fuerza política", aseguran que no hay diálogo con la oposición por parte del Ejecutivo.

La crisis ha desnudado aún más el despilfarro irresponsable, los ocultamientos en la gestión, la corrupción e ineptitud -no se olviden de Sendic- y la precaria situación laboral que el saliente gobierno camuflaba en su discurso. Pero eso es el pasado, y ya lo suponíamos, como lo entendió mayoritariamente el pueblo que hoy, aún en la incertidumbre, está confiado.

Somos conscientes de que se avecinan tiempos difíciles en el próximo año, pero sin duda saldremos fortalecidos.

Vaya un sincero deseo de paz y confianza en sí mismos, y por ende en nuestros representantes, a todos los habitantes de este gran País.




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