Edición Nº 1102 - Viernes 16 de octubre de 2026

Las señoras totalitarias

Por Julio Aguiar Carrasco

“Nada en el mundo es más peligroso que la Ignorancia sincera y la estupidez convencida”  Martin Luther King.

La ignorancia y la estupidez son una mezcla explosiva. Y si se utilizan para querer convencer a los demás, son peores aún.

Esto sucede cada vez más con las declaraciones públicas de muchos dirigentes del Frente Amplio. ¡Terminan por irritar!

Días atrás Marina Arismendi y Ana Olivera realizaron una entrevista conjunta escrita.

De entrada, el primer palo fue contra “la derecha”, enorme, única y monstruosa neblina, que solo agrede y que nunca queda claro quienes la administran. Esto forma parte del decálogo de cualquier dictadura: crear un enemigo, aunque sea ficticio.

Después, un autobombo brutal sobre las virtudes de la política y logros del MIDES: bajar la pobreza y la indigencia.

Con toda la bonanza que ha habido en catorce años, hay actualmente 140 mil niños que viven en la pobreza o en la indigencia, un 18% de ellos menores de 3 años; y un aumento del 40% de la gente que duerme en la calle.

Los niños en situación de pobreza llenarían tres Estadios Centenario repletos como en los clásicos y suman más que toda la gente que vive en la Costa de Oro.

Los datos son de 2017. Lo curioso es que el gremio del Instituto Nacional de Estadística dijo en la Comisión de Trabajo de la Cámara de diputados, que la sección encargada de obtener los resultados anuales de estimación de la pobreza por el método del ingreso, hacía un año que no funcionaba, es decir, desde el 2016.

¿Usted no desconfiaría? Yo sí: no sería la primera vez que sucede. Lo ha hecho el Ministerio del Interior con las rapiñas, lo hizo Sendic hasta el cansancio, ¿porqué no habría de hacerlo el MIDES con el porcentaje de la pobreza?

El asistencialismo sin trabajo es un mensaje a la sociedad terriblemente equivocado. Lo dice el candidato al Nobel de la Paz, el sacerdote argentino Opeka, radicado en el Africa, que ha sacado de la pobreza a más de 500 mil personas. Opeka cuestiona el asistencialismo sin trabajo y llega a decir que “el que no trabaja, no come”.

Las entrevistas, realizadas a la medida, no dan para mucho más. Eso sí, la señora Arismendi parece que descubrió a José Pedro Varela y se enamoró de su obra.

Nunca me gustó decir que Varela era Colorado. La Enseñanza Pública es como una religión laica, que le pertenece a toda la sociedad. Y no debemos reducir el debate a temas político partidarios.

La señora Arismendi debería preocuparse por ver cómo está hoy la enseñanza: su desastre se debe, entre otras cosas, a sus correligionarios del gremio de la enseñanza.

Además los fundamentos en que descansa la reforma vareliana, son exactamente lo contrario de todo aquello que cree la Sra. Arismendi.

Decía Varela: “los pueblos que no tienen gobierno democrático republicano no tienen libertad en todas sus manifestaciones”.

Y agregaba: “una democracia no puede funcionar con ciudadanos ignorantes”.

La señora Arismendi cree en un sistema totalitario, con una sola verdad, que es la única que se enseña en los centros de enseñanza.

¡El concepto plural no existe. Y la libertad tampoco!

Entonces esta señora no puede ser vareliana. ¡Es un cinismo!

No serán los enemigos de la democracia, a los que se les cayó la catedral, los que cambien la historia. ¡Por favor!

Un cuarto de siglo antes que Alexander Solzhenitsin escribiera sobre los Gulags, el escritor polaco Gustav Herling-Grudzinski, en su libro “Un mundo aparte”, prologado por Bertrand Russell, contaba su estadía en el campo de concentración estalinista de Arjánguelsk.

Las señoras Arismendi y Olivera deberían leerlo.



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