Edición Nº 1069 - Viernes 20 de febrero de 2026

Las "relaciones carnales" entre Uruguay y Venezuela y la improvisación en la política exterior

El actual secretario general de la OEA y excanciller uruguayo, Luis Almagro revela en su libro que Uruguay y Venezuela mantuvieron en los últimos años "relaciones carnales", impulsadas o detenidas, a veces, por "caprichos" del expresidente Tabaré Vázquez.

Según Búsqueda, en el libro Almagro hace un relato de sus vínculos con Tabaré Vázquez, señalando que "Vázquez soñó siempre con una dimensión internacional que no tuvo. Y que tuvo Mujica, en alguna medida, pequeña o regular, en connivencia o complicidad conmigo. Fue una época en la que Vázquez habló de no darle continuidad a ninguno de los proyectos de Mujica".

En el libro Luis Almagro no pide perdón, de los periodistas Martín Natalevich y Gonzalo Ferreira, Almagro afirma que Vázquez nunca lo quiso en el puesto en la OEA y que incluso intentó que Venezuela no lo votara en marzo de 2015, cuando competía por el cargo contra el exvicepresidente de Guatemala Eduardo Stein. Almagro está convencido de que las posiciones más duras de Uruguay contra Venezuela se dieron en ese momento con la intención de provocar la antipatía de Maduro sobre Uruguay y, como consecuencia, también sobre Almagro.

A pocas horas de asumir el 1º de marzo de aquel año, Vázquez sostuvo en rueda de prensa que la situación política que vivía Venezuela era "preocupante" y que era necesario que sus autoridades respetaran la institucionalidad democrática.

"Es muy sintomático. Vos decís: ‘Esto está tratando de joderme la candidatura'. Es muy obvio. Estaban apuntando a la candidatura para desestabilizarla hasta lo último. Después nunca más ocurrió. Me di cuenta que era el objetivo, después, porque pasó todo lo contrario", argumenta Almagro..

Según el excanciller, ese "todo lo contrario" en la relación Uruguay-Venezuela significó pasarse "para el otro lado" y "tener relaciones carnales todos los días", especialmente a partir de setiembre de 2017 cuando asumió como subsecretario de Relaciones Exteriores Ariel Bergamino, hombre de extrema confianza de Vázquez que se desempeñaba hasta entonces como embajador de Uruguay en Cuba.

"Terminó siendo la última línea de defensa de los bolivarianos en el peor momento. Y fue posición de Vázquez. Vázquez y Bergamino, que se transformó en el ejecutor directo de la posición de Presidencia en eso", dice Almagro.

Para el secretario de la OEA, esta postura oficial de Uruguay respecto a Venezuela, liderada por Vázquez, mucho más medida que la de los otros gobiernos de la región y distante de la proclamada por la OEA, no era compartida por todo el Poder Ejecutivo; los pocos comentarios públicos "semicríticos" hacia Venezuela venían de sus ministros y en particular del canciller Rodolfo Nin Novoa. "Yo hablé un par de veces con Nin Novoa, mano a mano, y Nin no se tragaba mucho eso", refiriéndose al acercamiento incondicional con Venezuela.




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