Las PASO argentinas
Por Julio Aguiar Carrasco
El país vecino enfrenta una encrucijada histórica
El domingo que viene se realizarán en toda la Argentina las primarias de los partidos políticos, llamada PASO (Primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, establecidas por Ley Nº26.571) que permite seleccionar los legisladores que disputarán bancas el 22 de octubre del presente año y candidatos a la presidencia (el 31 de octubre, en la misma fecha que lo haremos nosotros).
La definición se realiza en un ambiente polarizado, tal cual lo planeaba Macri (yo creo que los Fernández también lo prefieren así).
Para esconder su imagen desgastada por sus gobiernos y la corrupción, Cristina Kirchner realizó una maniobra al estilo del gran Campeón de ajedrez, Capablanca, que se llamaba “de doble filo”: se colocó como candidata a la vicepresidencia, para no sufrir el desgaste, pero no ha dejado de mandar en su equipo.
A su servicio está Alberto Fernández. En el 2015 y 2016, Alberto decía de Cristina cosas como: “Es una psicópata”. “Eso es negación, es una negación terca, por momentos absurda”. “El peronismo con Cristina fue patético... fue el partido de la obediencia”. “En el último mandato de Cristina es difícil encontrar algo virtuoso”.
Todo ha cambiado. Todo se ha esfumado. Ahora Alberto Fernández también forma parte de la negación. Trece acusaciones y procesos futuros para la ex mandataria; más 23 kirchneristas de alto nivel, que ya están presos, no generan en Alberto Fernández aunque más no sea la duda de que CK es una corrupta.
Con los psicópatas no se sabe nunca que pasará o que harán. Si gana la presidencia, Alberto Fernández puede llegar a sentir que se le mueve el piso, como si estuviese parado arriba de un hormiguero. Cristina no se detendrá (tampoco los sindicatos y la Cámpora) en tratar de sacarlo para asumir ella.
La Argentina vive un hecho histórico con Macri. El último presidente que terminó su mandato en el país hermano, que no fuese militar o peronista, fue Marcelo Torcuato de Alvear el 12 de octubre de 1928, hace más de noventa años. El predecesor y sucesor de Alvear fue el krausista Hipólito Yrigoyen, quien no pudo terminar su segundo mandato por el golpe de Estado de Uriburu.
Esta sola mención explica en buena parte, la falencia cultural del sistema político argentino. ¡Es un tema de base, de raíz, histórico!
La persona que acompañó a Uriburu a la Casa de Gobierno, luego de dar el golpe de estado contra Yrigoyen, fue el joven teniente Juan Domingo Perón. La orientación fascista de ambos personajes, especialmente este último, es el comienzo de un relato de fanatismo y absolutismo que han tenido una vigencia histórica difícil de entender.
Aunque en parte, esto no logra explicar que el 35% de los argentinos sigan apoyando ciegamente a una psicópata y corrupta.
Otra razón son los errores de Macri, desde el otro día que asumió. Debió haberse sentado frente a las cámaras de TV y relatarle a los argentinos, cómo recibía el país y los sacrificios que les esperaba.
También existieron errores de política económica “gradualistas”, que fracasaron y que han puesto en aprietos al presidente argentino. Bastó que enderezara la política económica, aún en el CTI, para que las encuestas comenzaran a favorecerle, estando en un empate técnico a éstas alturas con los kirchneristas.
El desarrollo de los acontecimientos en la Argentina debe servirnos a nosotros. El Frente Amplio tiene algo de peronista y creo honestamente, que nuestro futuro presidente debe hablarle a la población y explicar cómo recibe el país.
Debemos ser conscientes que tenemos esta oportunidad por el fracaso del Frente Amplio. Su incapacidad para gestionar, su falta de ideas, sus dificultades para tomar decisiones y la corruptela, a pesar de tener mayoría absoluta en el Parlamento, le ha hecho perder en apenas quince años, toda la esperanza que había generado.
A pesar de ello, también tenemos que ser conscientes que no podemos fracasar. Si algo hay que reconocerle a las izquierdas populistas, es su constancia: van a querer volver en cinco años y harán todo lo posible para ello.
Tengo fe que las PASO en Argentina coloquen al macrismo en una muy buena posición para ganar en octubre.
Nosotros tenemos que observar y aprender sobre todo esto. Porque en pequeño, nos jugamos lo mismo en octubre.
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