Por LA LIBRERIA
Las Legiones Malditas, por Santiago Posteguillo, Ediciones BSA, 855 páginas.
Las Guerras Púnicas son retratadas en forma de novela histórica en una trilogía, iniciada con Africanus- el hijo del Cónsul- que ya hemos comentado, siendo su continuación Las Legiones Malditas.
Santiago Posteguillo, filólogo, lingüista y doctor por la Universidad de Valencia, ha estudiado en universidades en Estados Unidos e Inglaterra. Con este trabajo resultó finalista del Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza.
Esta obra refleja los acontecimientos sucedidos entre los años 209 a 202 a.C. en la guerra entre Cartago y Roma, comandados sus ejércitos respectivamente por Aníbal Barca y Publio Cornelio Escipión (Africanus). Relata, detalladamente, acciones militares, incluidos mapas con las posiciones de las tropas y sus movimientos estratégicos, planificados por ambos generales. Movimientos que, lejos de convertirse en un combate desordenado de acuerdo con el número de hombres o caballería, es meticulosamente desarrollado conforme a los conocimientos militares y a los movimientos que ambos generales observan de las tropas enemigas. La carga de las fuerzas de Aníbal, en la batalla de Zama iniciada por 80 elefantes en línea, entrenados y guiados para pasar por encima de todo, es imposible de detener, aún heridos, con lanzas y jabalinas y los movimientos precisos, realizados por miles de soldados aterrorizados, a sabiendas que un error costaría la vida de miles de hombres de las tropas de Escipión, son páginas atrapantes de la obra.
El relato pone énfasis en el temor de Roma ante el avance de Aníbal, su increíble cruce de los Alpes de cientos de miles de soldados y animales en pleno invierno, para llegar al norte de Italia y la necesidad de detenerlo, tarea que se le otorga el joven general Escipión de 26 años, despertando a la vez intrigas y rencores en el senado de Roma. Eso provoca que se le retaceen tropas ante la invasión de África y cuente sólo con dos legiones desterradas por el senado de Roma, en castigo por haber sido derrotadas por Aníbal, que subsisten abandonadas en Sicilia. Si es increíble el paso de los Alpes por Aníbal, lo es también-hay que situarse en la época-el cruce del Mar Mediterráneo por las fuerzas de Escipión desde Sicilia a las costas de África. Cientos de barcos que transportan miles de hombres, armas y caballos, así como pertrechos- incluido el alimento para los animales, estimados para meses - a sabiendas que encontrarían una tierra arrasada
A su vez, se detallan maravillosas construcciones tanto en Italia como en Cartago- muchas de ellas que subsisten - las costumbres familiares y políticas sus ritos religiosos y su cultura.
En definitiva, una obra que, a pesar de su extensión, resulta atrapante.