La violencia y quienes la ambientan
Por Julio María Sanguinetti
Lo de Maduro es rotundo. Todos los días amenaza y trata de sembrar el terror entre la gente para poner a la ciudadanía en el dilema “yo o el caos, yo o sangre en las calles”.
Su solo lenguaje violento y grosero, que califica de “basura” al Secretario General de la OEA y hasta insulta a los muertos, desnuda ese espíritu. Pero sus intenciones también están claras: de perder las elecciones, ya ha dicho que gobernará “con el pueblo y las FFAA”, o sea que desprecia el pronunciamiento popular y se sentará encima de las bayonetas. De un modo u otro sigue repitiendo el concepto. Esta semana volvió a decir algo tanto o más terrible: que si le obligan a salir a la calle, va a salir “con el pueblo” y que arderá “candela”. Añadiendo que él no va a entregar la revolución bolivariana, que peleará de todos los modos posibles.
Cuando ocurre un asesinato político, como pasó días pasados, nada menos que en un acto público, no se precisa ninguna investigación para saber quién es el instigador de esos actos de violencia, quién es el que crea el clima para que sus partidarios se exalten o sus esbirros actúen.
Lo peor del asunto es que en nuestro país hay quienes avalan esta realidad y esta prédica antidemocrática. El ex Presidente Mujica estos días ha sido clarísimo. Ha defendido a Venezuela, ha dicho que es muy fácil criticar a Venezuela y no a otros países donde ocurren cosas similares, disparate que él pretendió trasladar a Paraguay, donde habían muerto, con las armas en la mano, cuatro guerrilleros. Condenó duramente a Almagro, lo despidió con un rotundo “chau” y haciendo honor a que “como te digo una cosa, te digo la otra”, comenzó luego a desandar su condena diciendo que el tiempo dirá, porque ahora Almagro está en la organización internacional y no responde al MPP. Pero ahí volvió a su viejo dicho de que la política está por encima de las leyes y afirmó que Almagro es un abogado, piensa con cabeza jurídica y no política, cosa que había adelantado ya la Senadora Topolansky. Queda claro que el delito de Almagro es atenerse a los tratados.
El matrimonio, quizás sin advertirlo, vuelve al mismo pensamiento que un día los llevó, a los dos, a levantarse contra las instituciones e intentar por medio de la fuerza la instauración de un régimen a la cubana. Para ellos, la institucionalidad no es la prioridad, lo trascendente es la idea política, por descabellada que fuere. Por eso mismo, cuando mira a Argentina dice que “está preocupado por la institucionalidad”, alentando el clima para que haya quienes se subleven frente a Macri. O ahora dice que “teme” un golpe de Estado militar en Venezuela, como si su régimen ya no estuviera al margen de la ley y sostenido por un Diosdado Cabello que inequívocamente representa a la fuerza militar.
En el pasado ya hemos visto esta prédica disolvente. De a poco, como quien no quiere la cosa, se van haciendo normales los excesos, triviales las aberraciones constitucionales. Detrás de esta actitud está la confusión entre izquierda y fascismo, porque es izquierda todo aquello que enfrente a los EE.UU. (como si fuera lo mismo Obama que Bush) y, como consecuencia, se asume que el autoritarismo y el atropello son la consecuencia inevitable de esa opción. Cuando no se tienen claras cosas tan elementales, estamos en problemas. Y la democracia uruguaya, despacito, empieza a tenerlos.
|
|
 |
La dirección correcta
|
Otro Libro Julio María Sanguinetti
|
ILS CAT III: la tecnología que Uruguay no puede seguir demorando
|
Habla Julio vuelve en una edición ampliada que actualiza el retrato de Sanguinetti y del Uruguay contemporáneo
|
“Los riesgos del Diálogo Social”
|
Recuperar la confianza en la JUTEP ya
|
Y dale Juana con la palangana
|
Cuando los ministros discuten por los diarios
|
El paro de las reivindicaciones infinitas y el saludable baño de realidad de Oddone
|
Una maniobra escandalosa: el oficialismo retiró venias ya acordadas para castigar a Ferrero
|
No cuesta mucho hacer las cosas bien Luis Hierro López
|
Cuando los que no viven las consecuencias deciden el resultado Santiago Torres
|
¿Por qué eliminar la exoneración de autos eléctricos? Elena Grauert
|
Autoconvocados de ayer y de hoy Tomás Laguna
|
La ilusión de una renta básica universal: la demagogia en su cruda expresión Juan Carlos Nogueira
|
Terminó la expectativa y empieza la exigencia Angelina Rios
|
La ciudad negociada Alicia Quagliata
|
Los extremos de la vida Susana Toricez
|
Adorni, la inocencia fiscal y el problema de la ejemplaridad pública
|
Perú ante el abismo de la incertidumbre: una elección definida por centenares de votos y una polarización persistente
|
Armenia votó algo más que un gobierno
|
Belfast, Southampton y el malestar europeo: cuando la crisis migratoria deja de ser un debate y se convierte en una fractura social
|
Frases Célebres 1084
|
Así si, Así no
|
|